sábado, 8 de mayo de 2010

Agredidos trabajadores campesinos de Leguminosas del Alba por agentes del CICPC

  • Ocurrió a la salida de la Planta de Leguminosas del Alba Bravo Cacique Yaracuy

Misión Boves / Mov. Campesino Jirajara

Ayer 6 de mayo, aproximadamente a las 6 y media de la tarde, agentes del CICPC, del grupo Cruces de Poliyaracuy y de la Brigada Antiextorsión de la Guardia Nacional, todos armados hasta los dientes con fusiles de asalto y demás parafernalia armada, retuvieron de forma violenta y arbitraria a un grupo de trabajadores de la Planta de Leguminosas del Alba Bravo Cacique Yaracuy adscrita a la Corporación Venezolana Agraria (CVA) que a su vez es una empresa mixta Cuba-Venezuela, en Urachiche.
Al concluir la jornada, una primera camioneta en la que también iban altos directivos de la CVA es interceptada por un auto no identificado. En un primer momento, los tripulantes de la pick up Tucson creyeron que se trataba de un asalto, por lo que inmediatamente se comunican con otro grupo de compañeros que tenían poco de haber salido para que solicitaran apoyo policial.
Inmediatamente el segundo grupo -que también se desplazaba en una Tucson, ambas pertenecientes a CVA Leguminosas del Ministerio de Agricultura y Tierras, ambas portando el logotipo de la institución- se desplazan hacia las cercanías de la planta donde el primer grupo estaba retenido, con dos efectivos de Poliyaracuy que los acompañan.
Para sorpresa de todos, los asaltantes se identifican como funcionarios del CICPC y el grupo BAE, señalando que están realizando una operación antisecuestro por lo que los funcionarios de Poliyaracuy se retiran. Alegaban los agentes que ambas camionetas están implicadas en acciones de secuestro, de acuerdo a “información” que obtienen presuntamente de declaraciones de “unos malandros presos” -en palabras del detective que dirigía la operación- que “confiesan” haber empleado camionetas del gobierno para secuestrar.
Sin ningún tipo de orden de fiscalía, así como sin siquiera identificarse y empleando argumentos irresponsables y pueriles, los agentes, en particular quien luego trascendió ser el detective Maxi Ruiz del CICPC en Nirgua decide subirle el tono a la situación y comienza a agredir, amedrentar y amenazar de muerte al grupo de trabajadores. A tal punto que el tal Ruiz primero apunta con su pistola a Ángelo Alvarado y luego a José Dudamel, ambos destacados luchadores agrarios yaracuyanos y trabajadores de Leguminosas del Alba. De la misma forma, el también luchador Gabriel Gil decide interceder, recibiendo por igual amenazas del detective Ruiz, primero invitándolo a “darse unos coñazos” y luego jactándose de que le iba a pegar un tiro en la cabeza. En el ínterin, varios de los compañeros y compañeras logran comunicarse telefónicamente estableciendo contacto con los medios, denunciando la situación irregular por Radio Nacional de Venezuela. Finalmente, al hacerse pública la actuación de los agresores, deciden retirarse.
Las denuncias fueron realizadas en Fiscalía y el CICPC, luego de la agresión.
Algunos detalles no tan irrelevantes
-Quince días atrás, Danni Báez, también trabajador de Leguminosas del Alba sufrió un atentado similar, con el mismo procedimiento. Báez fue interceptado por una camioneta con sujetos armados no identificados, creyendo que se trataba de un asalto, Báez acelera por lo que los agentes encubiertos abren fuego contra la camioneta impactando el vehículo tres veces. Se trataba de agentes del CICPC.
-En septiembre y noviembre del pasado 2009 fueron robadas dos camionetas de Leguminosas del Alba al mejor estilo secuestro express. En ambos casos, la respuesta de las autoridades del CICPC y del grupo BAE de la Guardia Nacional fue nula.
-El argumento de las camionetas empleadas se cae por su propio peso ya que existen grupos del crimen organizado con perfecta capacidad de emplear camionetas robadas como de parapetear vehículos con logotipos del gobierno, partiendo de la premisa de que eso es en realidad lo que buscaban los agresores uniformados. Pero en todo caso, se tratan de camionetas que circulan a la luz del día empleadas para el trabajo y por ciudadanas y ciudadanos conocidos por su honestidad y por su larga data en la lucha campesina. Por lo que se hace innegable, una vez más, el afán criminalizador de la lucha del proletariado rural yaracuyano y la connivencia de los cuerpos represivos del estado Yaracuy, responsabilidad que mediante la cadena de mando recae en el gobernador Julio León Heredia, que goza de buenas relaciones con los propietarios de la zona, y que por lo demás llega a la gobernación gracias al voto del pueblo chavista, como los trabajadores de Leguminosas del Alba.
-Que la operación haya sido dirigida por Maxi Ruiz, detective del CICPC adscrito a Nirgua trae a colación una hipótesis poco descartable al situar en contexto la agresión de ayer 6 de mayo, ya que el mismo día fue rescatada la finca Las Carolinas, en Nirgua, propiedad de aquel epígono de la Cuarta República y agente entreguista y neoliberal Diego Arria: dada la tradición del genocida latifundio yaracuyano y la demostrada complicidad del aparato jurídico y de seguridad del estado Yaracuy, se hace muy difícil negar el vínculo entre ambas acciones, por lo que se ensancha aún más el expediente de agresiones, criminalizaciones e intimidaciones por parte de los enemigos del pueblo.
Conclusión
Como seguimos y seguiremos denunciando, la guerra silenciosa contra el pueblo revolucionario sigue desarrollándose sin que se logre cortar en seco las acciones de propietarios y latifundistas mientras el pueblo bolivariano pone su sangre para la lucha, para el trabajo, y por eso, para la muerte. Las contradicciones dentro del Proceso Revolucionario se vuelven insostenibles, se hace necesario encabalgarlas y hacer la justicia que históricamente se merecen los explotados a lo largo del territorio nacional.

¡Basta de criminalizaciones y persecuciones!
¡Basta de complicidades e impunidad!
¡Basta de asesinatos de dirigentes agrarios y sindicales!

jueves, 6 de mayo de 2010

Esto es guerrilla: esto es arte del pueblo

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Editorial del semanario Temas-Venezuela (07-05-2010)

Entre las muchas cosas que detestan la derecha venezolana y su servidumbre dispersa en los espacios informativos (más bien deformadores de la realidad) se encuentra todo lo que les recuerde que en Venezuela se ha activado una rebelión. Cierto que esta es inédita: pacífica, respetuosa de libertades fundamentales y muchas veces más tolerante con la conspiración de lo que muchos quisiéramos. Pero es una rebelión de pueblo. Y a nada teme más el poder económico que a la idea de que el pueblo ahora tiene poder, libertad y posibilidades de expresión inimaginables cuando ellos tenían el control del Estado.

Justo en estas semanas la institucionalidad del Estado se ha manifestado en apoyo de una práctica o forma de autodefensa popular en contra de las corporaciones de la información. Se le ha llamado “Guerrilla comunicacional”, lo cual a pesar de su nombre relampagueante (e inquietante para algunos) no es otra cosa sino la activación masiva del ciudadano-comunicador; la toma de conciencia por parte de la juventud bolivariana, de que el derecho a la información no debe ser monopolio ni patrimonio de élites académicas o gremiales, sino un derecho de todo el pueblo. El pueblo se ha desatado a informar y a exigir su derecho a ser informado, y en ese acto de emancipación está produciendo formas muy pundonorosas, atrevidas y audaces de arte callejero. Los murales del colectivo La Piedrita (23 de Enero, Caracas) que han generado gritos de pavor en el antichavismo más reaccionario, son una muestra de los poderes creadores del pueblo, y son creación, por cierto, de Nelson Santana. Este caballero estudió artes plásticas en Francia y prefirió dejar la vida relajada que le ofrecía París para venirse a producir lo mejor del muralismo hecho en su parroquia. Otro se hubiese aburguesado y quizá estaría ganando millones; Santana prefirió venirse con su pueblo y entregarles a los jóvenes su técnica y su talento: eso es guerrilla comunicacional.

El antichavismo, que tanto se ha llenado el hocico exigiendo libertad de expresión, ahora exige que el Estado silencie estas manifestaciones de arte y libertad. Pero el Estado, en cambio, le ha dado su reconocimiento. Si la oposición hubiese sido gobierno en Europa no hubiesen sido posibles Dalí, Picasso o García Lorca. Si tuviera el poder de otras épocas y otros lugares, la Iglesia hubiese proscrito (o torturado, o quemado en la hoguera) a centenares de pintores, cineastas, escritores y poetas que se han burlado de los íconos de la santurronería católica. A Cristo lo han presentado fornicando con María Magdalena, de la imagen de muchos personajes “santos” se han derivado obras que los presentan como aberrados y nauseabundos engendros. Los defensores de la “moral” por lo general protestan pero el arte y la cultura siempre se imponen… y la Iglesia jamás logrará justificar cómo es que mientras arma escándalos por murales artísticos sus “príncipes” siguen violando niños en todo el mundo.

Que siga la guerrilla, y que muera la “moral” de los perversos.

miércoles, 28 de abril de 2010

A 21 años de la siembra de Gonzalo Jaurena

Morella Barreto M.

A mediados de los años ochenta, el movimiento estudiantil venezolano se enfrentaba al aparato represivo del estado con piedras y molotov y recibía a cambio plomo, peinillazos, lacrimógenas, calabozos y muerte. Solía decirme entonces el Negro Villafaña en tono de reproche y con una clara visión de futuro que un día nuestra historia, la que el claramente sabía que estábamos construyendo, la contarían aquellos que nunca habían participado de ella pero como se atreverían a contarla y nosotros no, ellos se pondrían de protagonistas. Hoy 4 de abril he estado esperando algo más que los numerosos mensajes de celular, suerte de recordatorio de la siembra de Gonzalo Jaurena y precisamente porque el algo más no llegó quiero reivindicar la memoria histórica de aquella época. Por desviación profesional y fundamentalmente porque me duele y forma parte de lo que soy, no puedo dejar de recordar hoy al Uruguayo, como lo conocíamos en la UCV. Un chico menudo que llegaba en compañía de otros jóvenes estudiantes de la Universidad Simón Bolívar y se incorporaba de manera valiente, a la vanguardia de las distintas manifestaciones y protestas que para entonces eran el pan nuestro de cada día. Era la época de la lucha por la consecución de las providencias estudiantiles, o por la defensa del medio pasaje estudiantil o en contra de las masacres de Yumare, o de Cantaura; era la época de la solidaridad con el Salvador, Chile o Nicaragua, pero sobre todo era la época de la defensa del derecho a la vida que se escapaba a borbotones a manos de la guardia o la policía por el pecado de protestar. Era también la época en que los medios de comunicación reseñaban las protestas estudiantiles como grupos de infiltrados o delincuentes que generaban caos.
Fue en ese contexto que conocí a Gonzalo Jaurena de la mano del flaco Oscar; tal vez por mi cara de niña seria o por la ubicación privilegiada que en ese entonces tenía en la UCV, siempre me pedían que le guardara cosas, un morral, fotos, libros o cualquier otro objeto que pudiera molestar a la hora de enfrentar a la PM en Puerta Tamanaco o en las Tres Gracias. A pesar de eso no puedo decir que Gonzalo era particularmente mi amigo, ligado como yo a la Desobediencia, formaba parte sin embargo de un grupo que por su particular arrojo fue bautizado por el Negro como los 12 del Patíbulo, al cual pertenecían también algunos chicos de educación media. Teníamos sin embargo el lazo invisible de quienes se reconocen en el picor de las lacrimógenas, en el calor de las molotov, en las carreras entre balas y peinillazos y en las risas o en las lágrimas de los posteriores balances en Tierra de Nadie, en el Clínico o en la morgue según fuera el caso. Juventud pura, rebeldía pura, sueños de un mundo mejor que en el caso de Gonzalo fueron ahogados un 4 de abril de 1989 dentro de una patrulla de la PM a la cual subió a empellones pero caminando con sus propios pies y de la cual bajó muerto. El asesino: un agente de la PM llamado Alexis Ramón Piña Demey, un nombre para no olvidar.
Gonzalo fue detenido cuando se devolvió a ayudar a unas adolescentes del Liceo de la Parroquia Sucre donde se escenificaban los disturbios y que habían quedado atrapadas en la línea de fuego de la policía, este gesto caballeresco que le costó la vida habla por si solo de su condición humana, pero habla también del profundo desprecio por la vida humana que sentían los amos del país y sus serviles lacayos. No puedo encontrar justificación alguna, desde ninguna perspectiva al hecho de que un policía, humilde asalariado, dispare a un joven universitario y mucho menos estando éste esposado.
Así pues quiero recordar hoy a Gonzalo como un alerta para aquellos que creen que el camino ha sido fácil y también por aquellos que hoy reniegan de aquella época y es fundamentalmente un intento de rescate de nuestra memoria colectiva, por aquellos que dieron su vida persiguiendo un sueño. Por que abril no sea el recuerdo de la canción favorita de Gonzalo sino la esperanza y la realidad de construcción de un mundo mejor. Mientras estemos vivos nuestros caídos serán semillas con las que sembraremos el camino de la construcción de una sociedad mas justa.

“No hay nada tan invencible como cuando alguien espera desde la muerte”
A. Roa Bastos.

“Risa desobediente, Gonzalo está presente”

lunes, 19 de abril de 2010

EL AHORRO ENERGÉTICO (I)

Juan Carlos León

Quien me conoce, sabe de mi manía por el ahorro de cuanta cosa uso y más si es de esas que nos venden como maravillas cosméticas. No dejo ir un jabón ni aun cuando queda una conchita difícil de manejar. Esa conchita la adoso, empotro o pego del nuevo, así lo sigo hasta hoy. La crema dental, jamás la botaré sin antes abrirla y pasar el cepillo por dentro hasta dejar el tubo tan limpio que pareciera mentira que en algún momento estuvo lleno. Cuando usaba champú, este reposaba de cabeza hasta escurrir la última gota, luego le echaba agua para lavarlo y así aprovechar todo su contenido. Las afeitadoras, sólo cuando me arrancaban los pelos, la botaba. Así, he procedido con todos y cada uno de los objetos cosméticos con los que la civilización nos ha encantado.
Con la comida, la cosa no es diferente. Soy incapaz de botar nada que me pueda servir de bocado en otra oportunidad. Frío o recalentado, me como todo y no permito que se desperdicie arepa, pan, carne, pescado, caraotas, arroz, sopa, etcétera. Un poco de agua, candela y me lo como.
La ropa, me he percatado que tengo ropa de hace 20 años y las uso, de verdad. Trapos deshilachados, casi transparentes, rotos y remendados, le dan a mi persona un aspecto de mendigo hogareño. Poseo y uso zapatos que han caminado mil kilómetros y aún están dispuestos a caminar unos metros más. Sólo mi madre y la mujer quien hoy es mi esposa, han logrado desaparecer varios de mis más preciados trapos.
Mis manías por no desperdiciar nada que pueda tener más uso y que pueda ser útil hasta el absoluto final, pasan por objetos tan diversos como libros, papeles, lápices, etcétera. No recuerdo un lugar donde haya vivido, donde casi no lo hiciera a oscuras, bastaba aprenderme el lugar y más nunca encendía un bombillo a menos que fuese absolutamente necesario. Con el agua pasa algo igual, usar la mínima indispensable.
A estas alturas, se habrán dado cuenta que cuando se habló del ahorro energético, ya yo tenía un rato largo andando por esos caminos, y me vino como machete a conuquero.
No recuerdo el día cuando Chávez lanzó su plan de ahorro con todo y sanciones e incentivos. Pan comido, sólo quedaba ver de cuánto sería ése premio. Las primeras víctimas de mi repotenciada manía fueron mi esposa y su madre, mi hija Guadalupe, no tiene mayores requerimiento energéticos por lo tanto no sería objeto de mi acoso ahorrativo (apenas cumplió siete meses ayer). Si he sido fastidioso con luces que alumbran a nadie, aire que enfría nada, agua que se va tan limpia como llegó. Ahora la cosa alcanzaba una dimensión estalinista.
Mi casa ha tenido bombillos incandescentes desde antes de mudarnos, por cuestiones arquitectónicas, las luces amarillas “le van” mejor. Así fue hasta que se dio la orden de ahorro. Vale acotar que siempre he sido lo que se llama un tipo inútil. Los años me han confirmado en mi imposibilidad de hacer cualquier arreglo casero por más pequeño que éste sea. Bastó la orden para que saliera a comprar una docena de sócates y teipe negro. Me monté en una escalera y empecé una laboriosa tarea que tendría como meta: cambiar los incandescentes por ahorradores. El cambio de sócates se debió a que estos eran más pequeños que los requeridos para los ahorradores. Laboriosa porque debía ir bajando la cuchilla (breker) cada vez que debía quitar uno, pues mi casa pareciera tener un juego de cuchillas para cada bombillo y cosa eléctrica. Subir escalera, bajar escalera. Bajar cuchilla, subir cuchilla. Sudando más por los nervios y el miedo, logré bajar las doce lámparas.
Con menos miedo, y ya seguro en tierra, sustituí los malos por los buenos.
Sorpresa. Cuando me disponía a colocar los bombillos me percaté que no tenía ni uno. Resultado: mi esposa furiosa; pasamos la noche a oscuras. Pero el plan de ahorro empezó mucho mejor de lo planeado. Viva el ahorro energético.
Muy temprano en la mañana del otro día me dirigí con mi última factura de electricidad (número 000009984777, monto 132,76 bsf.) y un bolso contentivo de los infames bombillos incandescentes y sus compinches los sócates, a las oficinas principales de Corpoelec (antes seneca). Larga cola. La patria y el planeta lo valen. Pagué y me dieron tres bombillos. Les di los sinvergüenzas amarillos para que me los cambiaran por los héroes ahorradores, y dijeron que no.
Mientras estaba en la cola veía a la gente que entraba, luego de pagar su última factura de electricidad, en un cuartico y salía con una rastra de fuertes y buenazos bombillos blancos y enrolladitos. Hasta una vieja con cero pinta de socialista y sí con mucha de oligarca, salió con su fajo de valientes ahorradores. Parecía mentira que un gobierno se ocupara de manera tan seria y responsable con lo del ahorro, pues estos bombillos ahorradores la revolución los regalaba, y es sabido que cada bicho de esos, en el mercado capitalista cuesta un realero loco. Buena esa.
Tan pronto la tipa me dijo que mis bombillos, aparte de malos y pervertidos, no eran canjeables (así dijo), e hizo un gesto como de quítate que viene el otro, se me cayó el mundo. En un último destello de lucidez, me acordé de los sócates, cómplices de los amarillos y se los mostré, mire yo cambié todos estos. Me vieron, me creyeron y me los cambiaron.
Salí raudo y aún creyendo en la burocracia revolucionaria.
Pensaba que el gobierno seguía mis directrices, que el gobierno me oía, que me daba la razón y por lo tanto me sentía reivindicado en mi pichirrés, en lo miserable que tanto me echaban en cara amigos y familia. En el camino a casa, miraba por la ventana del taxi de mi compadre y me sentía predestinado, me sentía como quizás se sentiría Nelson Merentes cuando ideó los kinos para las elecciones a la Asamblea Nacional Constituyente, por allá por 1999. Nadie me arrebataría ese sabor a triunfo, el odioso pero hoy justo ¿viste? yo tenía razón, así es la vaina. Apagar, apagar y apagar. Satisfacción, sí, eso era, plena satisfacción. Abrasé mi paquete de bienhechores lumínicos y me relajé mientras mi compadre conducía.
Estalinista, eso dije antes, no sé si será correcto el símil, la vaina es que me volví un bicho, o más bicho. Me entró una sed de apagar todo. Microondas, reguladores de voltaje y cuanto vampiro de electricidad veía, lo pagaba. Espacio donde había un bombillo encendido y no había quien lo defendiera, lo apagaba. El cuarto de mi hija tenía una luz toda la noche encendida, argumenté que eso acrecentaría su dependencia y miedos, se apagó. Dos faroles coloqué en la fachada de nuestra casa, y cada noche ayudaban al deficiente y casi siempre nulo alumbrado público, los apagué, más nunca los encendí. Mi esposa requiere un bombillo encendido toda la noche, la convencí de que eso facilita la tarea al posible ladrón, la apagué. Cada noche, nuestra casa resplandecía de la oscuridad y mi cara brillaba de la satisfacción. Procuré que se utilizara la lavadora, una vez por semana. Reivindiqué las virtudes del agua fría, en detrimento de la caliente. Sometí a mi hija a duchas de agua tibia de sol, más saludable, obviamente. Monté vigilancia a cada teléfono celular que se cargaba, tan pronto decía carga completa, lo desconectaba. Y si era de noche me despertaba en la madrugada a separarlo de la fuente energética. Luego, dormía como mi bebé, plácidamente. Cuando estaba en el computador y debía hacer otra cosa, zas, apagaba el monitor. Si había agua de la calle, me bañaba y hacía todo con ésta, así evitaba que el motor del hidroneumático se encendiera. El hampa nos obligó a enrejarnos la vida, un primo y compadre nos hizo un trabajo que quedó medio chucuto, pues, por causa del ahorro energético prohibí cualquier trabajo de soldadura, caro me costó, algún día les contaré porqué. Mi Guadalupe aprendió lo bueno de dormir en el patio con la brisa fresca y bajo la fronda de una mata de níspero o de mango, pues el aire acondicionado quedó sólo para las noches, y procurando ponerlo siempre en 23 grados centígrados, hasta que mi esposa se daba cuenta y después de un escándalo, lo ponía en 16 para que me doliera y enfriara. Dieta eléctrica.
Vivía en un estado pleno de inquietud, hacía apuestas conmigo mismo. ¿50%? No sé, no podía asegurarlo, pero seguro bajaría en más del 30 % el consumo de este último mes. Era tanta mi ansiedad que no veía el momento de ver el nuevo recibo. Vale informarles que desde que estábamos viviendo en la casa nunca habíamos visto a la persona que entregaba los recibos de electricidad, pues siempre los metía por una rendija de la puerta, luego lo recogíamos, algunas veces días después, ya que esa puerta poco la usábamos. Eso me mantenía en constante alerta, quería verlo tan pronto llegue el recibo. Así que vivía pendiente del zaguán donde está la puerta que tiene la raja que el señor repartidor piensa que es un buzón.
Sería exagerado decir que este período especial aplicado por mí en casa, casi me cuesta el divorcio, no, afortunadamente no llegó a tanto, pero casi. Y de verdad la cosa se parecía al período especial vivido por los hermanos cubanos, claro, por causas realmente desafortunadas la de ellos, felizmente, como siempre pasa, los fortaleció más y consolidó en su ideología. A mí, el experimento casi me costó la familia.
Estando en la sala de la casa con la ventana que da a la calle abierta (para aprovechar la luz solar), pasó un tipo frente a ella, me vio y siguió. Se regresó y extendió su mano con un papel asido entre los dedos. No hizo falta decir nada, era él, el recibo.
Suelo yacer en una esplendida hamaca, meciéndome y viendo alternativamente el techo de caña brava y el patio de casa. Leo, pienso, o no hago nada, sabroso. Sólo me angustia el sonido del hidroneumático cuando se activa. Me deprime. Me dice, mira como me gasto la electricidad. Sí, es terrible, cuando usan el baño, el lava platos, la ducha, el lavandero. Llegué a insinuarle a mi esposa que jugáramos a no utilizar nada del agua del tanque, que nos bañáramos con totumas, de hecho yo siempre lo hacía, laváramos y fregáramos en la batea sin abrir la llave, con un tobo de agua. Esa fue una de las causas por las cuales casi se divorcia.
El recibo que tenía cerca de mí, ya les dije era de 132,76 bsf, era el previo al ejercicio de ahorro, nunca me separé de él. Me estudié las barras, la cantidad de kwh que había consumido. Imaginaba hasta donde bajaría la barra, la miraba con rabia, como mi enemiga, debía bajarla y si era posible desaparecerla, que no se viera nada de ella. Pero tenía que ser realista, eso no pasaría, pero seguro que sí la bajaría un buen pedazo. Recuerdo que tenía una tabla con los aparatos electrodomésticos y su consumo por hora. Cada vez que encendía uno de ellos, sacaba mi cuenta e iba calculando, medio fastidiosa la vaina, pero era un compromiso con la patria y nadie mejor que yo para dar muestras de la necesidad del ahorro. Yo debía dar el mejor y mayor ejemplo, era mi manera de vivir, mi ejercicio cotidiano nadie debía hacerlo mejor que yo.
Le di las gracias al hombre casi sin mirarlo y tomé el recibo. Mis ojos volaron hasta las barras, luego al monto en bolívares, sabía que debía ser muy inferior al anterior (132,76 bsf.). No sabría describir la sensación cuando mi cerebro reconoció los resultados. Un gran impacto.
Tengo un primo que también se negó a continuar unos trabajos de herrería por cumplir con el ahorro energético. Debo confesar que en el fondo me plantee como una de las metas ganarle, es decir, ahorrar más que él. No sé si lo logré. Parte de mi pequeña victoria sobre él se materializaba cuando estaba solo en casa y llegaba la noche, me regocijaba estar en la penumbra, me sentía realizado cuando pensaba que esa noche en plena oscuridad el contador correría hacia atrás. Les ganaría a todos, les demostraría que mi filosofía de vida eléctrica era la correcta y era el mejor haciendo el ahorro. Imaginaba que en algún Aló Presidente se presentaría el mejor ahorrador del país, le pondrían como ejemplo de responsabilidad, de compromiso, de sacrificio (claro ellos seguro sabían que para mí eso era apagar y cantar) y no podía imaginar que alguien me ganara, pues me sentía el precursor del ahorro energético.
No sabía si llorar cuando me cercioré que lo visto en el primer impacto de ojo, era cierto. Igualmente quise llorar cuando en una noche fría, en plena avenida Bolívar, levante el puño y repetí un juramento de labios del presidente Chávez, no sé que juramento repetí esa vez, pero seguro estoy que juré amar este proceso y defenderlo, simplemente defenderlo.
Ciento cincuenta y uno, con sesenta y dos céntimos (151,62 bsf.). Sí, eso decía mi recibo de electricidad.

lunes, 12 de abril de 2010

Otro dirigente campesino asesinado: José Salvador Rivero

El Frente Nacional Socialista de Campesinos (as), Pescadores (as) Simón Bolívar, el Frente Nacional de Mujeres Campesinas Socialistas, a través de una nota de prensa enviada a esta redacción, expresaron su preocupación por el asesinato del campesino José Salvador Rivero, destacado dirigente que liderizaba junto a los campesinos de la zona El Trueno la lucha por el rescate de tierras, en la parroquia Libertador del Municipio Rojas del estado Barinas.

Destacaron que José Salvador Rivero de 61 años, fue encontrado el día Domingo 04 de abril de 2010, en horas de la noche, en el sector antes mencionado cerca del predio donde habitaba.

"Ya tenemos las señas del presunto asesino, dijeron".

Braulio Álvarez señaló que "humildemente pero con mucha fuerza espiritual este servidor ocasionalmente diputado pero sobre todo campesino y vocero del Frente Nacional Socialista de Campesinos (as), Pescadores (as) Simón Bolívar, exhorto a la subdelegación del CICPC, del estado Barinas y demás autoridades competentes al caso, que actúen con diligencia y así evitar mas muertes a futuras, ya es hora de aplicar la justicia y acabar con la impunidad".

La justicia yaracuyana volvió a asesinar a Nelson López

  • Nuevamente suspenden juicio contra asesinos del dirigente campesino

Desde el estado Yaracuy, los campesinos de esta región, pertenecientes al Movimiento Campesino Jirajara, denunciaron lo que han catalogado como una nueva maniobra judicial para retardar el juicio contra los autores materiales del asesinato del dirigente campesino Nelsón López, hecho ocurrido en el año 2009.

Joel Pineda, dirigente de Movimiento Campesino Jirajara informó "los campesinos nos hicimos presentes nuevamente en la sede del poder Judicial del estado Yaracuy para asistir a la continuación del juicio a estos asesinos, pero por quinta vez ha sido suspendido, alegando esta vez problemas estrictamente de orden jurídico.

Con esta demora jurídica los únicos beneficiados son los acusados y al autor intelectual Luis Galo, quien ya tiene orden de captura dictada por el Ministerio Público y sigue prófugo.

El dirigente campesino reiteró su llamado a la Presidenta del Tribunal Supremo de Justicia TSJ y a la Fiscal General de la República para que se investigue esta situación. "El asesinato de Nelson López no puede quedar impune".

miércoles, 24 de marzo de 2010

Entrevista a José Pimentel, dirigente campesino de Cojedes

*El camarada sobrevivió el año pasado a dos atentados ordenados por latifundistas, y ahora se lanza a la lucha por un puesto en la Asamblea Nacional


Diego Sequera


“Bueno, echándole la leyenda o el cuento de lo que me ha pasado en la lucha contra el latifundio, desde el mes de marzo del año pasado hasta septiembre de este año fui atentado por dos veces contra mi persona por sicarios pagados por los latifundistas, donde hay pruebas públicas, donde los culpables son ellos los latifundistas y no es nada más solamente el atentado sino el ataque que me hicieron, con el tiro en la cabeza, me dispararon por detrás. Caí totalmente, perdí el conocimiento, estoy en rehabilitación, duré aproximadamente mes y medio sin mover del cuello hacia abajo nada, ahora es que estoy empezando a mover partes del cuerpo, la pierna, y bueno luchando, pero yo te digo honestamente, eso que se llama latifundio deberían prestarle la mano y eliminarlo”.
Así arrancó la conversa con José Pimentel, dirigente campesino del estado Cojedes. Pimentel es uno de los dirigentes más importantes y combativos del actual movimiento agrario revolucionario. Pimentel, como el yaracuyano Nelson López (asesinado por sicarios el 14 de febrero de 2009, también tiroteado por la espalda) son hombres que resumen con su vida la lucha contra el latifundio, y también contra la impunidad. El tono de Pimentel, que pareciera combinar la arrechera histórica con el dolor personal, marcando sin planteárselo una clara distancia entre lo que es la lucha por la tierra en sí, del tono seudoesperanzador y triunfalista que en ciertos momentos esgrime el discurso oficial, cuando la guerra contra el campesinado arrecia de forma descomunal.
Digresión necesaria
En 2009, Pimentel sufrió el primer atentado el 4 de marzo en plena avenida Bolívar de San Carlos, estado Cojedes, frente a la fuente de soda Sagitario. En pleno mediodía, recibe cuatro disparos de mano de un sicario (en el rostro, el pecho y el brazo izquierdo). Pimentel logró sobrevivir y fueron capturados los autores materiales, sin embargo, como en el caso de Nelson López, el autor intelectual se encuentra en libertad. El 11 de septiembre, luego de dura recuperación, también en pleno mediodía pero en este caso en las instalaciones del Instituto Nacional de Tierras (Inti) en San Carlos, sufre el segundo atentado, recibiendo tres disparos, perdiendo parte de la masa encefálica, pasando varios meses en coma y contra todo pronóstico, recuperándose y con una lucidez sorprendente Clic aquí para leer entrevista previa, antes de sufrir el segundo atentado (septiembre 2009).
“Estos ciudadanos, con armas de cualquier calibre, pagados por los terratenientes, arremeten contra quien sea a la hora que sea, sin importarles nada”, denuncia. “No puede seguir el latifundio matando gente como lo han hecho. Nos han perjudicado, han tratado de vejarnos, de vejar a nuestras familias, han violado mujeres, nos han puesto al escarnio público en cualquier parte del país”.
-¿Persisten las amenazas después del segundo atentado?
-A cada rato, esa es la voz del día. Esto es un sacrificio lo que hacemos, es un calvario lo que estamos pasando, todos los días salimos a la calle viendo a todos lados, claro, sabemos que tenemos que cuidarnos nosotros mismos, pero no es lo mismo cuidarse sin que te estén buscando que cuidarte sabiendo que te están buscando, tienes que tener protección, grupos que te cuiden, la solución se vuelve más difícil.
-¿Como se manifiestan las amenazas?
-Más que todo vía telefónica y aparte de eso ellos utilizan el modo de salir a la calle, te buscan, te montan la cacería hasta que te agreden, así me agredieron las dos veces.
-¿Cuál ha sido la respuesta de la gobernación, del gobernador Teodoro Bolívar?
-Yo creo que sería bueno preguntarle a él mismo porque dijo que nos iba a dar protección, que iba a hacer algo pero hasta los momentos no he visto cuál sería la protección. Habría que hablar con él para ver cómo por fin va a ser la cosa. Yo estoy viendo que se nos está yendo de las manos, hay grupos dentro de las fuerzas de seguridad, dentro de los círculos politiqueros que de alguna manera u otra están escondidos detrás del poder económico y el latifundio para agredirnos a nosotros, y ahí es de donde vienen las amenazas, las agresiones, la impunidad
-¿Las milicias campesinas pueden ser, al menos en primera instancia, una respuesta contra las amenazas y atentados?
-Pueden serlo, pero hay que impulsarlas con más fuerza, allá en el Cojedes para ver a alguien de las milicias cuesta, es difícil. Lo recomendable es avanzar con mayor cantidad de grupos milicianos y organizarnos mejor para poder por lo menos defendernos.
-¿Quién es Manolo Toledo?
-El autor intelectual, él y otro más de apellido Zapata, son parte de los autores intelectuales. Todo el mundo en Cojedes sabe que ellos fueron los que me amenazaron, los que estaban detrás de mí, e inclusive los que pagaron el plan y organizaron todo, un descaro. Yo no sé de verdad qué ha pasado que no se ha ni siquiera buscado la solución a este problema, este señor sigue allá a sus anchas, sigue haciendo lo que le da la gana y sigue avanzando igual…
Sostiene Pimentel que debe haber una investigación en curso, pero que todo eso “está muy silencioso”. No percibe el movimiento campesino que se haya avanzado en ese caso, al menos para poder acusar a los autores intelectuales. Lo que trae a colación la sospecha de que factores dentro del poder judicial apliquen una operación morrocoy. Ante esta arremetida, el movimiento campesino marchó, protestó, se manifestó ante la opinión pública, se dieron ruedas de prensa, no solo con el caso de Pimentel, “pero el poder económico como que es más fuerte que el poder moral, el poder del pueblo. Persiste la impunidad”, señala el dirigente.
Por otro lado, Pimentel lanza su candidatura para diputado de la Asamblea Nacional en las elecciones internas del Psuv. “Estamos ahí midiendo”.
Una causa evidente
Han sido diecinueve los rounds jurídicos que Pimentel le ha ganado al latifundio. “Hemos demostrado que esas tierras son propiedad del Estado, no de ningún terrateniente, ahí están las pruebas. ¿Vamos a seguir diciendo que el terrateniente es el propietario? En los estudios de cadena titulativa que ha sacado el Inti junto con nosotros, con los mismos latifundistas, hemos demostrado con los mismos documentos que no tienen propiedad, ¿por qué arremeten entonces? Nosotros queremos que los terratenientes y los ganaderos también tengan derecho a la vida, pero no este odio perverso que es utilizar la fuerza de las armas en nuestra contra. Ricos estúpidos que creen que se van a llevar todo eso para el infierno o para donde vayan”. Con este fondo, queda en evidencia el ensañamiento que la terrofagia cojedeña le tiene a Pimentel, esta, también, es una arrechera histórica, una bronca que se explica sin rodeos en la misma lucha de clases, en la intransigencia acumulativa y matona de unos potentados que se creen con el derecho a todo, porque sí. Por supuesto, “trataron de ofrecerme hectáreas, y dinero, y yo les respondo ‘yo no tengo tierra, yo no tengo nada, la tierra es del Estado y de todos, la tierra no es mía’, no tengo ni un metro de tierra, lo que estoy haciendo es defendiendo el deber jurídico del que nunca ha tenido nada porque para mi concepto ese es el que hay que ayudar”, comenta.
“Ya no me caben más tiros”
Sin rodeos se tiene que decir: la guerra silenciosa en curso no para de acentuarse. El relato de Pimentel afortunadamente no goza del común denominador que alrededor de 220 dirigentes campesinos, a nivel nacional, han padecido. Desde una perspectiva médica, que Pimentel haya sobrevivido a siete tiros, de cuatro meses de coma tras haber perdido masa encefálica y que ahora camine luego de tener el cuerpo paralizado, si nos ponemos cursi se puede calificar de milagro, sin embargo, la realidad no necesita de interpretaciones romantizantes. “Me quedó un rencor, ya no me caben más tiros. A mí me da lástima el hombre cuando es cobarde porque ninguno dio la cara, ni siquiera pude ver quién fue, a los primeros sí pero al último ni siquiera porque me tiraron por la espalda. Que se vean la cara en un espejo, para que vean que dentro del alma de ellos no tienen nada, está vacía. Eso es lo que les quedó a ellos, el alma vacía”.
“Por eso les hago un llamado revolucionario cien por ciento a los camaradas que dejemos la discrepancia entre nosotros, debemos luchar de verdad y yo creo además que hay que prepararnos, va a llegar el momento de sacarnos las caretas, quiénes somos y más nada. O somos revolucionarios o somos contrarrevolucionarios, ¿o qué es lo que pasa aquí? Porque yo veo a muchas personas que hablan de revolución y por detrás andan con el enemigo, haciendo negocios, cosas que yo no admito y que nadie lo va admitir, siendo revolucionarios”.
“Desde el año 99 para acá, cuando empezó el problema del sicariato, contra la Ley de Tierras había mucha represión en contra del sector campesino, y nosotros somos los que como pueblo hemos pagado esa cuota con la vida. Y a mi me duele bastante, al fin y al cabo son almas que no tienen la culpa. Que por estar defendiendo a la patria, a los hermanos campesinos, un ciudadano más pues, tuvieron que ser víctimas de ese fantasma llamado el sicariato, a nadie le deseo que caiga en eso”.

lunes, 8 de marzo de 2010

Adobes con Cayapos y Tiuna El Fuerte

Temprano, tipo 6 am, preparando la tierra, la paja y el sancocho, y jodiendo:


Pisando barro y jodiendo:


Utilizando los moldes para los adobes, y jodiendo:


Llenando una carretilla con barro, y jodiendo:


Usando el molde, grabando, echando fotos y jodiendo:


Free Style con cuatro, mandolina, tobo, botella y maracas:


Hip Hop con cuatro y mandolina:




La hora de la conversa, en serio y jodiendo:







































Cultura y organización: pa luego es tarde

Baleryns López

En la vía a no sabemos qué parte, pero seguro que no queremos quedarnos pegados en el camino ya recorrido y viejo, estamos atascad@s. Esto es evidente. No hay proyecto de cultura a nivel nacional, no hay ley orgánica, no hay reivindicaciones alcanzadas, no hay unión en nuestro ámbito y mucho menos líderes. En este arduo intento de todos los días existen muchas individualidades que han aportado su grano de arena, que han tomado iniciativas que han permitido que nos veamos las caras. De estás iniciativas tenemos muchos saldos: papeles, documentos, vídeos y experiencias. De estos saldos creo el más trascendente el de la experiencia, porque los papeles no son nada si no hay quien los motorice, quien los destruya para elaborar nuevos. La experiencia lo único que nos demuestra es nuestra incapacidad para impulsar una propuesta que permita la concreción de alguna de nuestras aspiraciones en lo reivindicativo y en lo organizativo.

Qué hacer? No sé, no sabemos, de seguro tenemos alguna idea al respecto, pero.... pero qué son las ideas (proyecto-propuestas) aisladas en nosotros mismos o en nuestro entorno, qué es un hombre o una mujer sól@s? seguro que no podrán procrear nada. Y entonces cuando alguno toma la iniciativa lo vemos de reojo, comienza la intriga, y qué querrá, cuál es su intención, ha bueno si élella me convoca no voy, ha élella forma parte de tal o cual organización donde esta aquel fulano que seguro esta pendiente de algo porque le gusta aparecer...y empezamos a hablar mal de los que compañer@s, y es que este tipo de personajes prefiere mil veces quedarse sol@ en la casa masturbándose el cerebro con cuasi arrecheras izquierdosas que salir a enfrentar el peo como un peo colectivo. No lo pude evitar, y no lo siento, tenían que salir alguna de esas palabras que no puedo evitar.

Y es que el problema es un problema colectivo y planetario claro, pero para empezar colectivo y alguien tiene que tomar la iniciativa, no hay líderes en la vaina cultural y ojala los hubiera, si los hubiera otro gallo cantaría, tal vez en vez de cantar el himno en el barrio al estilo montuno estaría cantando una de Florentino, Gino o la que le diera la gana a la comunidad del gallo o la que al gallo se le ocurriera. Hasta ahora tenemos libertad de reunión, ya la cuarta pasó, por lo menos no nos van a disparar por hacer una pinta, todavía tenemos cancha para proponer y sino para imponernos con la fuerza del que quiere la concreción del sueño colectivo, y trillada y todo, reusada y todo, mal gastada y todo pero: en la unión está la fuerza carajo.

Yo me pregunto y espero se pregunten también: cuál es ese sueño, el gran sueño, cuál es el sueño mínimo a alcanzar, cómo lograr una pequeña parte del sueño sin que se nos desquebrajen los principios? cómo saber que ese sueño es el sueño de tod@s? Abajo las reuniones, propongo borremos esa mala palabra de nuestro dialecto, al igual que articulación y me pregunto, les pregunto, cuándo nos encontramos para conversar sobre nuestros sueños con guayoyo y acemitas, y entonces? Pa luego es tarde.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Llegó El Cayapo 38 (cañón corto) promoviendo los ignorares

Cecilio Canelón

Enfrentarse a un Cayapo es una faena dura, más o menos traumática. No es la clase de documentos o lecturas que usted aborda y a los diez minutos ya ni se acuerda o no le importa su contenido. Si usted se toma en serio la tarea de leer un Cayapo (o intenta leerlo, o al menos doblarlo como estaba antes que usted lo desguazara) usted no dormirá tranquilo esa noche. Muchas cosas quedarán revoloteando en su mente. Es probable que no quede contento, satisfecho o agradecido, y esa es precisamente la idea: que usted se inquiete, que se quede pensando y nombrándole la madre a los editores. Leer por primera vez un Cayapo recuerda la primera rasca con anís: usted pasa un rato fino pero al final siente que algo no anda bien. Hasta que las tripas se le rebelan y usted termina maldiciendo. Pero más temprano o más tarde uno vuelve por el anís. Porque la pea y el ratón se le quedaron en el subconsciente.

Recuerdo la primera vez que tuve en las manos un ejemplar de El Cayapo, la impresión que me dejó. No pude y no puedo llamarlo “periódico” porque no cumple con el requisito de la periodicidad (no es diario ni semanal ni mensual ni bimestral ni nada) y porque su forma, su diseño, su formato, no cuadra con eso que nos acostumbraron a llamar “periódico”: un Cayapo no es el clásico librito donde uno sabe que después de la página 1 viene la 2 y después la 3, no señor. Usted mira al Cayapo, lee unas pocas líneas del “edichorrial” (un editorial cayapérico) y quiere voltear la página, y ahí empieza la pesadilla. Primero porque “voltear la página” tampoco es un trámite fácil: usted no puede hojear un cayapo, tiene que desarmarlo. Después de la página que uno supone que es la 1 no viene la 2 sino una solapa; después, un pliego grande; después otra solapa, después algo que parece un afiche y después una página que parece “normal”.

Se detiene uno en la página con aspecto normal, aliviado, y es como levantarse a una morena que uno supone que maneja los mismos códigos que uno, pero no: la bicha te empieza a hablar en sánscrito antiguo, con un discurso que no es nada normal (era la pinta nada más). Te dice, por ejemplo, una herejía como esta: “Si usted como pobre medio piensa, y trata de preguntarse qué coño hacían sus abuelos y los abuelos de ellos durante los gloriosos episodios de traspaso de un propietario español a uno criollo del país en el que pusieron a trabajar al pelabola extraoficialmente encargado de transformar la historia, de pelear en su guerra, de compartir las convicciones de los grandes cacaos tarde o temprano sin considerar que desde mucho antes de eso ya era patá, mordisco y kunfú resistiendo al exterminio blanco contra el que sus abuelas tenían que echarle un cerro para no caer, o caían; en fin, si usted cree que el cuento del bicentenario es con usted porque sí, sin anestesia, sin vaselina, sin sospechar un mínimo indispensable, cierre el periódico, apague la pistola y constate a ver si sus tatarabuelos estaban en la foto del 19 de abril de 1810, o, manquesea, en el retrato de familia que Lovera o Michelena sacaron pal 5 de julio de 1811, y si ahí ve a su negro, pardo o indígena tatarabuelo (porque la abuela ni de vaina) incorporado a ese sagrado episodio de la memoria nacional, avise donde y notifique a esta redacción qué consume y comparta”.

Así que está en la calle el número 38 de El Cayapo, una experiencia que comenzó el año 1998. La lista de gente que lo hace, lo dobla y lo distribuye es gigantesca, así que mejor ni intentar nombrarlos a todos. Así que saludos a Ramón Mendoza (el cayapo mayor) y a la iniciativa que los desvela: el Encuentro Mundial de Ignorares, que se anuncia bueno y sabroso porque es el opuesto de los Encuentros de Saberes.

domingo, 7 de febrero de 2010

Martes 09 de febrero de 2010: Movilización campesina en Caracas

07 de febrero de 2010.- La Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora ( Frente Nacional Campesino Ezequiel Zamora, Frente Nacional Comunal Simon Bolívar, Centro de Estudios
Sociales Simón Rodríguez CEFES), ante los planes desestabilizadores por
parte del Imperio Norteamericano y la Oligarquía venezolana, que
utilizan a los estudiantes en el plan contrarrevolucionario como títeres
defensores de sus intereses capitalistas, para generar tensión en el país
y frenar la Revolución Socialista Bolivariana, hemos decidido declaramos
en movilización permanente para la defensa del proceso revolucionario.

En este sentido para el día Martes 09 de febrero de 2010, nos Movilizaremos
contra el Imperialismo, por la defensa del Comandante Chávez, Por la
Unidad Nacional y el Protagonismo Popular, Contra la Corrupción, El
Reformismo y el Burocratismo males que amenazan esta Revolución. Con dicha
actividad que culminará en vicepresidencia plantearemos al compañero
vicepresidente Elías Jaua que sea portavoz para un Encuentro del
Movimiento Social y Revolucionario del país, con el comandante Presidente
Hugo Chávez Frías, con el nuevo sujeto revolucionario parido al calor de
esta revolución (Móv. Campesinos, consejos comunales, comunas, consejos de
trabajadores, sindicatos, organizaciones de mujeres, organizaciones
indígenas, medios alternativos y otros) con su Líder de manera directa y
afinar estrategias para la defensa y profundización de la revolución
Bolivariana.
La Oligarquía apátrida, no podrá robarle los sueños a este pueblo que
exige profundizar este proceso revolucionario y que de manera coordinada
pueda salirle al paso a la contrarrevolución y se profundice también los
niveles organizativos para mayor efectividad en el combate, por la
construcción del poder popular y el socialismo.

¡CONTRA LA AGRESION IMPERIAL, CON Chávez UNIDAD NACIONAL Y MOVILIZACION
POPULAR!
¡EL PUEBLO A LA DEFENSA DE LA REVOLUCION!
¡NO ES TIEMPO DE RECULAR NI DE VIVIR DE LEYENDAS!
¡CON BOLIVAR Y ZAMORA DECIMOS:“TODO EL PODER PARA EL PUEBLO”¡
¡PATRIA, SOCIALISMO Ó MUERTE! ¡VENCEREMOS!

Lucy de Díaz y José Díaz: dos campesinos asesinados más

El asesinato de dos consejeros comunales de Táchira, ocurrido el pasado 29 de enero, aún no está claro para el Frente Nacional Socialista de Campesinos y Pescadores Simón Bolívar, cuyo vocero, el diputado Braulio Álvarez, exige al Cicpc dar con los responsables.
Lucy de Díaz y José Díaz es el nombre de los asesinados. Ambos integraban el consejo comunal del sector La Terraza de Santa Margarita de San Antonio del Táchira. "Desde hace dos años liderizaban la lucha por el rescate de un lote de tierras cuyo supuesto dueño murió hace dos años", refirió el parlamentario Álvarez.
La pareja fue interceptada el pasado viernes 29 de enero en horas de la noche en la ocupación Juan Vicente Gómez. Luego sus cadáveres aparecieron el 1° de febrero con 5 y 6 disparos cada uno, describió el diputado Braulio Álvarez.
"Estamos exhortando a la subdelegación del Cicpc de San Antonio del Táchira, al comisario Rubén Rojas, que actúe con diligencia. Ya es hora de aplicar la justicia a la impunidad", señaló Álvarez.
Alrededor de 300 campesinos han sido asesinados por sicarios desde el año 2001, cuando entró en vigencia la Ley de Tierras, según cifras registradas por el Frente Campesino Ezequiel Zamora. Sospechan que son "mafias" de terratenientes quienes han contratado a sicarios provenientes de Colombia.

jueves, 4 de febrero de 2010

Que no te impongan la ignorancia: ¡que viva el Ignorar!

Una cosa es padecer de ignorancia y otra muy distinta ejercer el Ignorar. La ignorancia la impone el poderoso que se cree dueño del "saber"; el Ignorar lo decidimos nosotros, y es una decisión rebelde y subversiva.
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Uno de los peores insultos que nos tiene reservados el "saber" hegemónico es el que nos tacha de ignorantes. ¿Usted no fue a la universidad o no le dio la gana de amoldarse perrilmente a sus códigos? Entonces usted padece de una enfermedad horrible que es la ignorancia.
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La ignorancia es una invención del saber burgués, por lo tanto le pertenece a los ricos, a las hegemonías culturales, económicas y políticas. ¿Con qué la enfrentamos? El Ignorar es una buena opción.
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La ignorancia es una condición pasiva. El ignorante es un carajo a quien el Poder le encasquetó esa etiqueta en la frente: "Usted es un ignorante", le dijo, y el carajo bajó la cabeza y se quedó con esa ignorancia encima como una cruz.
El Ignorar es activo y rebelde. El Poder vino a encasquetarle etiquetas (ignorante, sucio, terrorista, maloliente) y el bicho se le alzó y le dijo: "Yo te ignoro, ignoro tus categorías, me saben a mierda y no acepto lo que me quieres imponer como saber".
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La ignorancia es individual y te lleva al aislamiento y la depresión; el Ignorar es un acto de rebeldía colectivo y le provoca ira, temor y preocupación al "saber" burgués.
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La ignorancia deja quieto lo que está quieto; el Ignorar lo cuestiona todo y está preparándose para demolerlo.
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Que alguien padezca de ignorancia le provoca lástima, risa y si acaso algo de comprensión al que se cree sabio. Quien ejerce el Ignorar es temido por el "sabio" (lo sea de verdad o no). Quien padece ignorancia se gana el desprecio del enemigo; quien ejerce el Ignorar se gana su odio y su pavor.
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La ignorancia es la condición y la actitud del compa deprimido porque no puede ser como el poderoso: el pobre que se cree o se siente fracasado porque no tendrá nunca ese título universitario o nobiliario, esa camioneta, ese apartamento, esos esclavos (él es uno de esos esclavos), ese yate, esa mujer con esas tetas o ese hombre con esa fortuna.
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El Ignorar es la condición y la actitud del compa que decidió mearse en ese apartamento y cagarse en esa camioneta, y olvidarse de fortunas y tetas plásticas; decidió reconocer que nuestra imperfección, nuestra rabia y nuestra miseria son el punto de partida para otra sociedad.
Una sociedad donde usted no tiene que ir a la universidad para "ser alguien en la vida", porque todo el mundo es alguien en la vida desde que nace.
Una sociedad que debemos construir colectivamente, a partir de preguntas y no a partir del "saber" burgués.
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Lo opuesto del saber es el Ignorar. Hay camaradas organizando, todavía a estas alturas de la historia humana, "Encuentros de saberes". La Revolución exige un Encuentro de Ignorares.