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sábado, 15 de enero de 2011

Terrateniente paramilitar Carlos Rumbos agrede, desplaza y asesina a campesinos de la costa oriental del lago de Maracaibo


Movimiento Campesino Jirajara

El desamparo y la vulnerabilidad en la que se encuentran los campesinos de la costa oriental del lago de Maracaibo obliga con urgencia a que el Gobierno Bolivariano intervenga para detener la impunidad con la que operan terratenientes paramilitares en la parroquia Rafael Urdaneta, municipio Baralt del estado Zulia.
Así lo manifestó el diputado campesino Braulio Álvarez, quién en visita a la costa oriental, en la zona conocida como Lomas de Medellín, se reunió con campesinos de dicha comunidad y pudo constatar la realidad vivida por los mismos. Los campesinos denunciaron que el terrateniente y asesino Carlos Rumbos Guerrero, cédula de identidad 1.408.960, usurpa ilegalmente, más de ocho mil hectáreas de tierras de primera calidad en la zona y que recientemente, dejó lesionada a la campesina Bertha Amaya, cuando la embistió con su carro causándole heridas de consideración. También manifestaron que el terrateniente paramilitar Rumbos Guerrero, fue el autor intelectual del asesinato del campesino Nenklis Rafael Amaya, quién hace tres años fuera víctima de una emboscada fatal , mientras lideraba el rescate del fundo Miraflores, con cinco mil hectáreas de tierras ociosas. En este conflicto de clases también resultaron heridos los campesinos Atencio Araujo y Gilberto Rojas, al caer bajo los disparos de los sicarios contratados por Rumbos. Se pudo conocer que este terrateniente actúa con tal impunidad, gracias a los servicios de protección jurídica que le brinda el juez corrupto Luis Enrique Castillo, quién según los campesinos denunciantes debería ser destituido de su cargo sin demora.
También este sanguinario personaje, desplazó a diez campesinos de la cooperativa “Maestros de la Vida”•, ocupantes de un lote de terreno de 220 has, que el INTI les había otorgado en posesión bajo la figura de carta agraria. Todos los miembros de dicha cooperativa tienen más de 65 años de vida y todos se mantienen activos en actividades productivas y de lucha por rescate de tierras del latifundio. Siguiendo la línea impune de agresiones de este delincuente, los campesinos denunciaron que también agredió y amenazó de muerte a los ocupantes del fundo Doña María, que posee carta agraria por el INTI, sobre una superficie de 524 has. Últimamente, destrozó la cerca de dicho fundo y destruyó cuarenta has de Maíz de los campesinos. La señora Nereida Hernández de Bernal ocupante de un lote de terrenos de 25 has, igualmente con carta agraria, sufrió los embates del paramilitar mencionado, al desviar un caño que inundó sus tierras.
Braulio Álvarez afirmó que elevará la denuncia en conjunto con la movilización campesina, a todas las instancias respectivas, para que este terrateniente, quien fuera Gobernador de Trujillo en la cuarta república, sea juzgado por sus crímenes y sentenciado a la pena máxima.

jueves, 14 de octubre de 2010

EL PEO CON ELIÉZER OTAIZA

Juan Carlos León

Si mal no recuerdo, este fue el artículo que no me publicó Temas, ni tomó en cuenta Ernesto Villegas ni Vanessa Devis, entiendo que Villegas tiene sus razones, de Vanessa, no sé. Pues bien, me jodo.
Más tarde pongo por acá mismo, el por qué retomo el caso de Eliézer Otaiza y la moto, aquella madrugada por los lados del territorio de rumba y escualidismo más grande de Venezuela.

¿ATENTADO CONTRA ELIÉZER OTAIZA?

El día jueves 23 de junio de 2005, siendo las seis (6) de la mañana, el ciudadano Eliézer Otaiza Castillo (presidente del Instituto Nacional de Tierras, INTI) se desplazaba en una moto por la avenida principal de Las Mercedes, sufriendo un aparatoso accidente donde perdió la vida la joven abogada María Gabriela Tablante, quien le acompañaba como parrillera. Para el momento de la tragedia, el ciudadano Otaiza Castillo, era seguido de cerca por dos de sus escoltas motorizados, subinspector John Pastrán León, comando motorizado de la DISIP y Rafael Rafezca, funcionario del INTI, quienes tuvieron la oportunidad de apreciar claramente bajo qué circunstancias se produjeron los acontecimientos.
Suministrado los primeros auxilios a Otaiza Castillo, por parte del subinspector de la DISIP, John Pastrán León, los cuales le garantizaron la vida (según confirmación posterior del grupo médico que le atendió), se desencadenaron una serie de sucesos que han colocado a John Pastrán, en una lamentable situación jurídica, laboral y personal. Esto sin entrar a detallar la situación familiar del referido funcionario.
Vale aclarar que el subinspector John Pastrán León entró al cuerpo policial (DISIP) en la administración de Eliézer Otaiza Castillo, y desde entonces se ha desempeñado, casi exclusivamente, en labores de custodia de él y su familia. Con la excepción del tiempo cuando realizó el curso de comando motorizado.
Dentro de los desafortunados sucesos, posteriores al accidente, está el hecho de haber sido conminado (el funcionario de la DISIP) por la abogada Mónica Adrián (entre otros funcionarios del gobierno), para que en su declaración no contara los hechos tal cual habían pasado, pues eso podría perjudicar a Eliézer Otaiza Castillo. Así lo hizo el funcionario policial, presumimos que esa declaración ayudó para que, hace pocas semanas, la Fiscalía General de la República, dictaminara que el ciudadano Eliézer Otaiza Castillo no tenía responsabilidad ninguna en el desafortunado derrape. Al mismo tiempo, dicha declaración funciona como un muro contra el cual se pega el joven DISIP, pues podría ser acusado de falso testimonio y pone en duda una posterior declaración al intentar defenderse.
Grosso modo, los hechos: Eliézer sí estaba bebido y para el momento del accidente se besaba con la infortunada joven abogada Tablante, en plena carrera. No hace falta ser un Cecotto para entender que una persona que ha bebido, de madrugada, conduciendo una moto e intentando la nada recomendable maniobra de besar (no de piquito, sino una lata) a la joven parrillera, el desenlace sea el ya sabido.
Hoy los vientos han cambiado. Eliézer Otaiza ya no es el presidente del INTI, ni de nada. Es el Director General del Sistema Nacional de Contrataciones del Estado (SNCE). Y desde ahí, ha decidido recuperar el capital político que dejó escapar entre unas piernas abiertas (recordemos la naturaleza del accidente). Para la consecución de tal proeza, es necesario buscar al pendejo más cercano, y nada mejor que enfilar sus baterías en contra del subinspector John Pastrán León, quien le acompañaba esa mañana (Rafael Rafezca, del INTI no le importa) y quien le asistió en el pavimento, acusándolo de atentar contra su vida. Es decir, no fue un accidente. Fue un atentado terrorista perpetrado por el subinspector de la DISIP, John Pastrán León, quien luego de materializar su fechoría, corrió a intentar reanimarlo e introduciéndole los dedos en la boca, para despejarle las vías respiratorias, le salvó la vida, pues inconsciente, se ahogaba con su sangre. Raro terrorismo éste.
No intento juzgar la decisión de la Fiscalía. Tampoco exorcizar el silencio guardado ante tal decisión, a sabiendas de la verdad. He aquí lo que me interesa: Eliézer Otaiza Castillo pretende endilgarle la responsabilidad de su irresponsabilidad, a un funcionario que sólo se limitó a cumplir con su deber, quizás, más allá de su verdadera capacidad.
Seguramente a ustedes, amables lectores, las cosas no les parecen claras, les pido que averigüen, pregunten, indaguen, busquen información, o pregúntenme. De cualquier manera, solamente quiero que alguien más se entere de lo que se trama desde algunas instancias de poder con la finalidad de, ahora sí, exorcizar los demonios que ponen en peligro la vida de éste funcionario policial. Sabemos que no es descabellado pensar en tal accionar.
Ojalá alguna curiosidad logre despertarse dentro de quienes lean esta comunicación para que juntos veamos una parte muy desagradable de lo que nos rodea y, más juntos aún, mostrarlo públicamente como única manera de conjurar esas aberraciones que nos amenazan.
Como un último comentario, debo informarles que el ciudadano funcionario, acusado por Eliézer Otaiza Castillo de atentar contra su vida, es mi primo, de quien tengo la más absoluta certeza sobre su honestidad, aparte de una declaración con su firma y huellas, donde pormenoriza todo lo que pasó durante la noche del miércoles 22 y madrugada del jueves 23 de junio de 2005, hasta el accidente y después, como una precaución ante lo que pudiera sucederle.
No espero solidaridad automática con mi primo ni conmigo, sólo espero que el pasado no regrese con su carga de mentira y manipulación, eso sí lo espero. Atentamente,

Juan Carlos León.

martes, 12 de octubre de 2010

LA JUSTICIA DE ELIÉZER OTAIZA

Juan Carlos León

He aquí la perla emanada de uno de nuestros honorables tribunales y de la juez quien lo preside:

BOLETA DE NOTIFICACIÓN No. 791-8-09. SE HACE SABER: Al ciudadano John Pastrán, que esta Sala en esta misma fecha dictó los siguientes pronunciamientos en la causa seguida en contra y en el cual aparece como víctima el ciudadano Eliecer Otaiza:
PRIMERO: DECLARA CON LUGAR el recurso de Apelación interpuesto por el ciudadano Eliecer Otaiza, debidamente asistido por el Abg. Naul Arévalo Campos.
SEGUNDO: ANULA la decisión dictada el día 18 de mayo del presente año por el Tribunal de Primera Instancia en funciones de Control No.1, de este mismo Circuito Judicial Penal, mediante la cual Decreta Sobreseimiento de la causa seguida en contra del ciudadano John Pastrán y ORDENA que un Tribunal distinto del que dictó la anulada, proceda a resolver la Solicitud Fiscal con prescindencia del vicio advertido.
FIRMA REINA MORANDY MIJARES
JUEZA PRESIDENTA
SALA 8 DE APELACIONES.

El subrayado y negritas las puse yo. Ahora dígame alguien si es razón o no suficiente para estar indignado y cagado ante semejante patraña. Dígame alguien si no debo lanzar cuatro carajos y un par de coñazos por tanta indolencia de quienes deberían gritar, si no ellos solos por lo menos conmigo.
Se puede contemplar de manera callada, pasiva, tranquilaza pues, tanto descaro, tanto abuso de poder, tanta coñoemadrada de parte de un grupo de gente empeñados en joder para limpiar su nombre?
¡¡¡Víctima!!! Eliézer Otaiza es la víctima!!!
Después sigo, ahora no puedo.

viernes, 8 de octubre de 2010

OTRA VEZ, ELIÉZER OTAIZA


Dentro de nuestra familia y amigos, ya la vaina con Eliézer Otaiza está fuerte, el tipo tiene un plan: hacerle ver al presidente Chávez que quien mató a la joven María Gabriela Tablante, no fue la imprudencia de un funcionario que había pasado toda la noche ingiriendo, bebiendo pues, caña y ebrio se lanzó a conducir una moto en aquella madrugada y encima de eso, hacía piruetas un tanto estrafalarias sobre dicha moto, sino el escolta que venía detrás, intentando cuidar a quien se creía y cree una especie de rambo criollo ligado con un gato y el gallo del corral donde todas las gallinas de y para él.
Dos familias siguen sufriendo por causa de este intrépido ex funcionario. Una, la de la joven muerta, a quien de paso, carga Eliézer Otaiza por ahí convencida (la madre de la joven), con no sabemos qué artilugio humanitario-jurídico-político-mágico Eliézer Otaiza le devolverá a su muchacha, si matamos a más gente, usted estará fina y yo también.
Desde el mismo momento cuando Eliézer Otaiza entendió que no sólo se cayó de la moto, ha intentado hundir a quien tenía más cerca y quedó vivo aquella madrugada, sin importarle lo que éste vio durante toda la noche y madrugada hasta el mismo momento de la fatal caída, se empeña en sostener un salvavidas desinflado, claro está con la ayuda y complicidad de las amistades que se logran estando tan cerca del poder. No le pasa igual a quienes desde el otro lado del poder y de ciertas amistades, nos hemos empeñado en procurar hacer un pequeño eco de las verdades que se pretenden tapar al mejor estilo cuartorrepublicano.
Así como están las cosas nos procuramos para tal fin, acudir a medios y personalidades que parecieran defender la verdad a toda costa. Pues les cuento, del Semanario Temas Venezuela me sacaron porque me empeñé en publicar un artículo denunciando Eliézer Otaiza (¿ATENTADO CONTRA ELIÉZER OTAIZA?); corrí hasta Aporrea con el mismo artículo, tampoco lo publicaron; apelé a la camarada Vanessa Devis (quién lo diría), me pintó una paloma, ni siquiera llamó para preguntar indagar hablar con el joven que se encontraba amenazado y quien ahora se encuentra peor; finalmente, busqué a esa otra luminaria del buen periodismo, de la ética, la circunspección profesional, la seriedad absoluta, a un hombre quien rompe lanzas y sartenes y mesas y todo, por el buen periodismo, y éste en par de oportunidades, nos ha mandado bien lejos con las denuncias del caso: Ernesto Villegas. Tampoco él se tomó la molestia de llamar para preguntar, investigar aunque sólo fuese por la más elemental curiosidad, sino periodística, por lo menos humana, para ver qué había por ahí, qué tenía que decir el joven Pastrán. Nada, silencio y chao contigo. Para Villegas pareciera que su hermano, es la única persona que merece romper una lanza en su defensa y pareciera ser el único a quien el poder atropella y jode. Este es el tipo de periodismo y periodistas que vive dándose golpes de pecho y espalda, por la falta de ética y de valores y principios y responsabilidad del periodismo escuálido, pero tan pronto le asoman la posibilidad de denunciar un atropello, una injusticia, una locura de un ex funcionario, se hacen los bagres y te dejan montado en tu peo; ¿Yo? ni de vaina, parecieran decir a coro.
El caso es que Eliecer Otaiza está empeñado en cometer otro crimen a la vista de todos y con la complicidad de casi todos. El pendejo sigue siendo pendejo en un país que no parece deslastrarse de las lacras morales y éticas que lo llevaron a un cambio político en el año 98, pero que viendo la cosa en detalle, la mierda como que va por dentro, esto pareciera una verdad de Perogrullo, pero el caso es que va por el sistema sanguíneo, desplazando a la sangre y apoderándose de todo.
Asistir impávido al festín de Eliézer Otaiza con estas dos familias, la de la joven Tablante y la del joven Pastrán, parece la norma. Quienes vociferan que viven para no permitir injusticias, se hacen los guaripetes, los bagres complacidos y la masacre de la moral continúa. Esperemos hasta ver al joven Pastrán crucificado en algún tribunal y a la madre de éste, desfallecer a sus pies junto con toda la familia, quizás sólo así los paladines del buen periodismo se harán eco con la denuncia de una de las más torpes actuaciones de funcionario alguno y del sistema judicial mismo. O tal vez, cuando Eliézer Otaiza se presente redimido, limpio, brillante y bello, ante el presidente Chávez para ser ungido con algún alto cargo, veremos al periodismo revolucionario cantando loas al héroe de la moto.
Los puercos del oposicionismo periodístico deben estar frotando sus regordetas patas en espera del festín que se darán con el sainete judicial que se está tramando para favorecer a Eliézer Otaiza.
Hasta ahora va ganando Otaiza.

lunes, 23 de agosto de 2010

Borrador antifeminista-antigeneracionista

Baleryns López / baleryns@hotmail.com

La necesidad de la organización es incuestionable, si nos organizamos como mujeres, como indígenas o como jóvenes... Ahora, la cuestión es el punto de vista central de estas organizaciones, para qué nos unimos los jovenes o las mujeres, sin perder de vista lo fundamental en el socialismo, y es la igualdad entre todas y todos, sin menoscabo de uno u otro por tener diferencias de genero o generación, y esto se está perdiendo. Es más, la mayoría se encuentran en un camino que pretende, disimuladamente o no, instaurarse por encima del otro y para esto crean e inpulsan en much@s prejuicios y discriminaciones.

Claro que queremos superarnos, queremos superar al capitalismo en sus distintas manifestaciones que van desde lo subjetivo hasta lo real concreto. Pero es superar mediante el uso de argumentos verdaderos y la apropiación de una nueva conciencia de sí mismo y la sociedad, que es muy distinto a aplastar al otro, por más coño de madre que sea, a través de la instalación de prejuicios y algunas falsedades.

El prejuicio y la falsedad, la mentira y el racismo son las herramientas fundamentales de la instaurtación del odio, son las herramientas fundamentales del capitalismo y el fascismo. Éstas no pueden ser jamás herramientas a usar en los senderos del socialismo, camino al tan añorado comunismo moderno.

Entonces todas esas frases que utilizamos en “nuestro” discurso dejan mucho que desear de quienes supuestamente están más preparados que nosotr@s l@s nadie y se encuentran en la vanguardia de nuestro proceso. Decir que la revolución socialista es feminista o que la juventud es la vanguardia, son contradicciones que no podemos dejar pasar.

Discriminaciones como el Ministerio del Poder Popular para la Mujer (habría que revisar cómo participamos nosotr@s en la creación de tal ministerio) y la Igualdad de Género... Pero qué igualdad puede haber si ya instalamos de entrada a la mujer como punto fundamental y prioritario de ese ministerio, imaginense un ministerio de la mujer y la familia, acaso es la mujer el eje más transcendental del núcleo familiar, o existe algún miembro de la familia que sea el eje transcendental. De serlo debería ser, no transcendental, sino prioritario las y los hijos...

Estamos claros de que existe discriminación hacia la mujer, pero esto no podemos superalo discriminando a nuestra contra parte. Estamos claros deque existe violencia fisica sobre todo del hombre hacia la mujer, para esto existia y aun sigue existiendo el INAMUJER y más que chuta; y que existe además una violencia sicológica de la mujer hacia el hombre y los hijos que no es tomada en cuenta, entonces bueno hagamos un Ministerio del poder popular para el hombre y la igualdad de genero y un Ministerio de poder popular del niño y el adolescente. No sé si reirme o llorar la verdad sea dicha, lo que si es que me provoca y de seguro lo haré es echar una menta e'...

Por otro lado, las tendencias biologicistas de nuestro proceso son un poco espeluznantes; nada más capitalista y facho estamos claras y claros pues. ¡Qué fastidio! Me gustaría saber cuántas hojas de papel, o sea, cuántos árboles de más fueron asecinados por poner claras y claros, bellas y bellos, el ser y la sera humana y cosas de esas que sobran cuando nuestro idioma tiene palabras en donde cabemos todas y todos. ¡Coño donde cabemos todos!

Estamos claros conque, para la sociedad de consumo, los viejos son un estorbo; una mierda de la que hay que deshacerse lo más pronto posible pues ya no se los puede explotar fisicamente con el mismo rendimiento de un adolescente; son un carro viejo que baja pa' la Guaira, pero hay que subirlo empujao pues. Tanto es así, que en el clímax del neoliberalismo salvaje mismo, las grandes trasnacionales le metieron mano sin la más miníma culpa, a los seguros medicos de muchos paises dejándolos en la bancarrota, dejándolos desprotegidos; en algunos paises como en Argentina muchos viejos, ancianos o personas de edad prolongada se suicidaron en plena plaza pública como protesta por no tener ni siquiera con qué comer. Aquí tambien empezaron a preparar el terreno para hacer lo mismo, pero gracias al pueblo y al proceso bolivariano, están cada vez más protegidos.

Para las sociedades occidentales u occidentalistas las viejas y los viejos, las abuelas y los abuelos (verga pobrecitos los árboles), todos aquellos que pasen de 50 años, no valen nada; en cambio, para las sociedades orientales y sociedades aborígenes, las y los ancianos son parte fundamental del conocimiento como personas depositarias de las experiencias alcanzadas a lo largo de toda su vida. En en plano político es idéntico, sumando claro los dogmás, yo diría mañas, que uno agarra mientras anda el camino. Es por esto que me parece irrespetuoso y discriminativo decir que la vanguardia de este proceso es la juventud venezolana, despreciando toda la experiencia y el conocimiento de camaradas valiosos, y estableciendo a priori a un sector de la sociedad como lider de este proceso. En la lucha política por el liderazgo todas y todos somos iguales sin distingo de raza, género o generación, esta se libra en las comunidades, universidades, en el partido; en el ámbito donde nos encontremos inmersos y quienes decidirán quienes son las o los líderes serán las personas que integren estos espacios. La vanguardia no serán las mujeres o los jóvenes porque si, porque a algún fulano o fulana se le ocurrió; lider será aquel que mejor represente o lleve adelante los intereses y necesidades sociales del colectivo, esto para mi es la vanguardia, la gente que el pueblo impulsa para que lleve adelante un proyecto colectivo, un sueño colectivo.

¿Dónde queda entonces esa frase tan hermosa del Aquiles de los poderes creadores del pueblo? Pueblo somos todas y todos, (claro con sus diferencias de clase por supuesto pues los ricos y burgueses no entran en esta definición claro), pero ¡el pueblo son las mujeres, los hombres, las niñas y los niños, las y los adolescentes, las viejas y los viejos! ¿Hasta cuándo coño vamos a seguir reproduciendo estas aberraciones?, se nota con esto que el pueblo, nuestro pueblo no está participando, pues en su sabiduría y en su ignorancia reconoce que estos son prejuicios y mentiras y los supera con amor y constancia.

martes, 15 de junio de 2010

Misión Sucre o Universidades (I)

Carlos J. Acosta

Este es un dilema que nos viene llamando a la reflexión desde el momento cuando el compañero Chávez habló de construir 80 universidades a lo largo y ancho del país. Evidentemente, nos encontramos ante 2 propuestas, por un lado la propuesta liberal reforzada por toda la tradición de la Revolución Francesa, de crear instituciones de educación superior, como le gusta decir a la otra derecha (la endógena dice educación universitaria); y por la otra la propuesta robinsoniana de educación continua y permanente que no le rinde pleitesía a calificaciones ni títulos.
La derecha, la endógena, habla de nuevos paradigmas y como muestra de ello cambia el birrete por una boina en los actos de graduación, aunque mantiene intacto todo el protocolo de este tipo de actos; la derecha, la otra, sonríe.
Nos señala un amigo que debemos entender la parte de ternura involucrada en estos actos. Sí, tal vez tenga razón y sea bien importante para una mujer o un hombre de nuestro pueblo que sus hij@s o su anciana madre l@s vean con un título, pero pensamos que el problema se presenta cuando se deja que el título tenga más importancia de la que realmente merece.
Cuando por casualidad nos encontramos con todo el entramado que nuestras autoridades universitarias montan con motivo de las graduaciones, vemos reproducida toda la parafernalia de los actos reproductores de la sociedad alienante que nos ha tocado vivir a lo largo de la historia de la humanidad.
Tal vez estemos equivocados en nuestra apreciación, pero cada vez que asistimos a estos actos dentro de nuestras universidades “alternativas”, vemos reflejada la sociedad adeca que se niega a morir.
Y aquí creemos pertinente, si hablamos de revolución, de transformar la sociedad, preguntarnos si debemos mejorar nuestras universidades o simplemente eliminar el concepto de universidad.
¡BLASFEMO!, ¡ANARQUISTA!, grita la derecha, la endógena y la otra, y es que en este punto se presenta una comunión de intereses entre todos los “profesionales”, con el manido argumento que ellos se quemaron las pestañas estudiando, como si hubiesen estudiado con velas.
Y es que aquí la derecha revolucionaria, la endógena por supuesto, entra en contradicción con su discurso de una sociedad sin clases, sin privilegios; como puede lograrse eso, si dividimos la sociedad en profesionales y no profesionales. Nosotros creemos que están en todo su derecho de pensar un país repleto de universidades, pero no lo hagan en nombre de Marx, no le echen esa vaina.
Ustedes pueden agarrarse de las manitos y gritar U U UCV o U U UBV, pero eso no tiene nada que ver con rebeldía, con insumisión, con transformaciones profundas de la sociedad, sino con reproducir en nuestros espacios a la universidad como institución castrante de lo mejor del pensamiento de nuestro pueblo.
Basta sentarse un rato a escuchar las conversaciones de muchos de nuestros estudiantes de derecha, de la otra y de la endógena, para notar que en su forma de expresarse se identifica a seres que ya se consideran superiores al resto del pueblo.
Claro, si no formamos los facilitadores que incentiven el pensamiento crítico, como podemos esperar que estas instituciones no se conviertan en fábricas de mediocres sin sensibilidad social, futuros defensores de las bondades de la academia, quienes no bien obtienen un título se hacen imprimir su tarjeta de doctor fulano o doctora fulana.
Si nos conformamos con ver a los estudiantes como un apoyo para el logro de conquistas electorales, exigiéndoles movilización cada vez que se presenta un evento partidista; y por otro lado, presionamos y desconvocamos sus actividades dirigidas a la organización estudiantil, no podemos esperar una generación revolucionaria e impulsora de la transformación necesaria.

viernes, 28 de mayo de 2010

A 215 años de la insurrección de esclavos en la Sierra de Falcón: Impresiones sobre el encuentro de Macanillas


“Dice mi pueblo que puede leer en su mano (…) el destino
y que no hay adivino ni rey, que le pueda marcar el camino que va a recorrer”.


Alfredo Zitarrosa


Es difícil describir lo que significa caminar por lugares donde otros y otras han transitado y han dado la vida en la lucha por la existencia y por la dignidad. Caminar la Sierra de Falcón es tener presente en la memoria de dónde venimos como pueblo, desde cuándo se gestan nuestras luchas. Cuáles han sido y siguen siendo los territorios en resistencia, y es desde esos lugares donde emerge la certeza de otra forma posible de mundo. En Venezuela, en nuestra América y en el mundo, afortunadamente las trazas de lucha, de posibilidad, de emancipación son numerosas, son diversas.


El fin de semana en Macanillas distintos colectivos, comunas en construcción y movimientos populares, tuvimos la oportunidad de vernos como cada año, en un encuentro de procesos, de los distintos y distintas que nos juntamos para luchar contra lo antagónico, que es el sistema capitalista, el neoliberalismo, el imperialismo, la opresión y la discriminación en todas sus formas. Distintas expresiones de poder popular nos encontramos para seguir debatiendo y cimentando la unidad del pueblo, que creemos es la única manera de construir la revolución bolivariana, de avanzar hacia el socialismo nuestro.
Desde el viernes comenzamos a llegar con nuestras experiencias en la espalda, con cuatros y tambores, con semillas, con alegría, con espíritu de lucha, y bajo la mirada del Zambo Chirinos, que se erige presencia a lo ancho y largo de la sierra; con la compañía de los y las camaradas que empuñaron su fusil hace décadas, y cuyo combate no es olvido.
El sábado 08, los truekeros y truekeras tuvieron la oportunidad de juntarse a debatir, preparar el próximo encuentro nacional que será en Barlovento (10 al 12 de junio), y dibujar perspectivas. Otros y otras, aprovechamos para fortalecer la articulación territorial, sentándonos las comunas en construcción y otras experiencias organizativas en un espacio de la región centro-occidental-llanera, en donde, además de socializar lo que cada espacio territorial viene haciendo y avanzando en el ejercicio del poder popular, se definieron líneas de acción y continuidad en cuanto a los espacios de formación, la sistematización de materiales, y el intercambio de experiencia. Con el compromiso de seguirnos encontrando como eje, y de seguir avanzando a través de planes y luchas conjuntas, desde el apoyo mutuo y el reconocimiento como pueblo.
También, se participó en talleres de artesanía, de guerrilla comunicacional, compartimos música y tambores, y por supuesto, la comida, en el marco de un ejercicio de autogestión de los compañeros y compañeras de la Confederación de Consejos Comunales José Leonardo Chirino.
El domingo, iniciamos un recorrido por lugares emblemáticos de la sierra, en una marcha de saludo por distintos lugares, Guayapa, Curimagua, rumbo a Macanillas, a la Plaza José Leonardo Chirino. Sin embargo, nuestro andar se vio detenido por las contradicciones y ataques producto del divisionismo, y de intereses que históricamente se han aliado para fracturar al pueblo, para debilitar la organización.
Sin ahondar en detalles (propongo revisar el comunicado emitido http://www.rednacionaldecomuneros.blogspot.com/), un sector que desconoce la histórica organización del pueblo de la Sierra, intentó detener la marcha, sin mediar palabras, con una lluvia de piedras, dejando a tres heridos, entre ellos, un niño. Quienes estábamos allí, entendemos que ese ataque forma parte de las contradicciones y complejidades de lo que implica construir el poder popular desde lo comunal, pero no por eso debe ser “normal” o “natural” la agresión y el ataque; repudiamos las acciones violentas que causan provocación y agresión entre el seno del pueblo. Más, cuando son producto de prácticas clientelares, verticalistas, de quienes piensan que la construcción y ejercicio del poder popular pueden ser recetas técnico-burocráticas y no procesos que deben apuntar hacia la emancipación.
En tal sentido rechazamos contundentemente toda práctica (a todas luces contrarrevolucionaria) que conlleve a confrontaciones entre el pueblo; por lo tanto señalamos las políticas institucionales promovidas desde sectores de poder en el estado, que reproducen lógicas de dominación imperialista, antagónicas a las banderas de lucha histórica de nuestro pueblo y que en los últimos años hemos enarbolado en todos los frentes de batalla política, en las calles el 27 de febrero de 1.989 contra el modelo neoliberal, y en las calles el 13 de abril de 2.002 contra el intervencionismo yanqui, ratificando nuestro ideario emancipador, rebelde e insurgente, en este año bicentenario.
Este incidente no detuvo la marcha, y continuamos con las actividades, discutiendo desde los distintos movimientos y colectivos presentes cómo venimos tributando desde nuestras prácticas a la unidad del pueblo, en el marco de la construcción del Estado Comunal, como vía fundamental hacía la construcción de nuestro Socialismo.
Sin lugar a dudas, la cita anual en la Sierra es producto y reflejo de los esfuerzos del pueblo en construir su camino de liberación y revolución, desde los llamados de unidad, desde la firmeza que dan la lucha y la dignidad. Nos fuimos con la ayuda de El Arriero (el transporte comunal) con la certeza cada vez más firme de que nuestro camino indoblegable es el de fortalecernos desde la organización popular para poder avanzar; que nuestro camino, el que rescatamos día a día, de: ¡PATRIA, SOCIALISMO O MUERTE! está atravesado por las gestas históricas constituyentes de nuestro movimiento popular de ayer, que es el mismo que hoy batalla en montañas, barrios, caseríos, costas y selvas

viernes, 14 de mayo de 2010

Rebeliones de los negros: primeros actos de emancipación independentista

Antonio Barrios - ABN

Una de las primeras explotaciones que sufrieron los africanos de manos de los españoles fue a propósito de la llamada pesca de perlas. Y cada vez que los negros descendían obligados en el agua salobre por el afán de lucro de España, también se alimentaba su espíritu rebelde.

“Los negros sufrieron las tremendas penalidades de la pesca de perlas mientras ésta fue una actividad floreciente. Los más terribles esfuerzos se exigían a los buzos, quienes a veces 'reventaban' y los dueños simplemente los sustituían”, expresa Miguel Acosta Saignes en su libro Vida de los esclavos negros en Venezuela.

Los echaban al mar, una y otra vez, para que se sumergieran en las profundidades a excavar entre la arena y extraer las codiciadas ostras perlíferas. Venían de algún lugar de África, y sus pulmones se agotaban cada vez que eran obligados a descender al fondo marino.

“En 1603 se sublevan los negros en las rancherías de perlas en la Isla de Margarita que desde los comienzos de la conquista se transformó en uno de los centros más importantes de esclavización, en razón de la necesidad de mano de obra para la extracción de perlas”, expresa el historiador Federico Brito Figueroa, en su libro Insurrecciones de los esclavos negros en la sociedad colonial venezolana.

Las rebeliones se repitieron en otras rancherías de perlas, en las minas, en las haciendas cacaoteras, cafetaleras, azucareras, y también se hicieron presentes otros actos insurgentes que rompían con el orden simbólico impuesto por los europeos y por su estructura de jerarquías sociales excluyente y racista.

Brito Figueroa es uno de los primeros en denunciar la intención de algunos historiadores en presentar la lucha de esclavos negros en la sociedad colonial venezolana como esporádicas acciones sin contenido económico y social, y demostrar que la masa de pobladores africanos y sus descendientes aceptó pacíficamente la institución esclavista impuesta por los colonizadores blancos.

El historiador Luis Felipe Pellicer, quien actualmente está a la cabeza del Archivo General de la Nación (AGN), también alza su voz en este sentido: “Hay muchos historiadores que piensan que el pueblo no es conciente de las razones de su insurgencia y de su rebelión, y la consideran como un movimiento telúrico sin razón, sin conciencia, pero hay una conciencia política de por qué se insurge”.

Además, refirió que hay una intención de emancipación siempre que hay una intención de imposición de sistemas opresión que limitan, coartan y suprimen la libertad.

“El proceso de rebeliones, de insurrecciones, insumisiones en contra del sistema opresivo que además era el sistema capitalismo en ciernes, incipiente, que está allí en 1498, y es contra ese sistema que empiezan a insurgir los pueblos indígenas y los pueblos africanos sometidos a condiciones de esclavitud durante el siglo XVI, XVII y durante el siglo XVIII”, expresó.


Cien azotes y mutilación al negro que alce su mano

“Cualquier negro que tomase a brazos y alzare mano para dar a algún cristiano le sean dados cien azotes y le corten la mano derecha”, así rezaba una de las ordenanzas de Nueva Cádiz alrededor del año 1537, que también se contemplaban castigos como mutilaciones de pies, castraciones y hasta la muerte.

Actos como estos soplaban la encendida candela de la rebeldía que terminó de estallar en insurrecciones como la del Negro Miguel, en las minas de oro de Buría, cerca de Nirgua, estado Yaracuy. Este alzamiento se extendió desde 1553 a 1556, que el profesor Ramos Guédez ubica entre las primeras.

La noche en que Miguel iba a ser castigado con rigor se resistió a ser nuevamente humillado, vio una espada a su alcance, se defendió del torturador y huyó al monte. No eran impulsos inconscientes lo que movían a Miguel, las razones tenían un fundamente lógico: “Conseguir la libertad que tan justamente la podían procurar, pues habiéndolos Dios criado libres como las demás gente del mundo (...) los españoles los tenían sujetos y puestos tiránicamente en perpetua y miserable servidumbre”, como expone en una cita Brito Figueroa.

La lucha de Miguel no se agotó con su muerte. A su impulso emancipador se le unió al movimiento de resistencia de los Jiraharas que provocó, tiempo después, que los españoles abandonaran las minas.

“Aunque materialmente vencido, el Negro Miguel, sirvió de inspiración y guía al levantamiento de la etnia Jirahara, que se mantuvo en pie de guerra e irreductible durante casi setenta y cinco años, lo que daría como resultado la república de zambos y mulatos”, expresa José Bracho en el libro Chimbánguele: paradigma del cimarronaje cultural en Venezuela.

Rebeliones, rebeliones y más rebeliones

Sublevación de negros perleros, 1603; incursiones en los hatos, 1726; la sublevación Andrés López Rosario, Andresote, en los Valles de Yaracuy, en 1732; la insurrección de 1749 en la provincia de Caracas, la sublevación de Guillermo Ribas, 1771; Miguel Jerónimo, alias Guacamayo, 1794, cumbes, cimarroneras y más cimarroneras.

El historiador José Marcial Ramos Guédez prosiguió con la enumeración de rebeliones, y cuando llegó a la rebelión de José Leonardo Chirinos, en la zona de la Serranía coreana, estado Falcón, en 1795, tomó aire y se extendió:

“Fue la de mayor importancia en el período de la Colonia, en el que se señala que hubo la participación de más de 200 personas esclavizadas, e incorporaron a algunos indígenas, hombres y mujeres también”.

Ramos Guédez señaló que esta rebelión no sólo levantó la libertad como un elemento de lucha, sino que hubo una propuesta por la soberanía, de establecimiento de un gobierno soberano.

“Este insurrección estuvo vinculada con el movimiento de los Jacobinos Negros, que en esa época estaban en pleno apogeo en Haití, en Martinica y en Guadalupe. Esta lucha tiene que ver con la aspiración y los deseos de poner en práctica los famosos principios de la revolución francesa: libertad, igualdad, fraternidad”.

El movimiento de mulatos, negros esclavos y libres, liderado por Chirinos, tomó la hacienda El Socorro. Proclamaron una República de Igualdad, decretaron la abolición de los privilegios, la liberación de los esclavos, la eliminación de la nobleza blanca y la suspensión de los pagos de tributos. “Hasta que traicionado por un soplón (Chirinos) fue tomado preso y condenado a muerte en la horca”, explica Brito Figueroa.


Las insurgencias y la concreción

“El hecho de incorporar a los mulatos, a los pardos, con representación así no sea directa, sino a través de un blanco, en este caso José Félix Ribas como diputado de los pardos tanto en la Junta Suprema como al Congreso Constituyente de 1811, eso es un cambio radical”, explicó el profesor Luis Pellicer.

Tanto las rebeliones citadas como otras acciones que violaban el orden simbólico de la sociedad colonial como insumisiones y resistencias pasivas, produjeron cambios concretos, que aunque lentos fueron progresivos, como el caso de esta representación que ganan los pardos que para para el historiador refleja un símbolo de la transformación que estaba viviendo esa sociedad.

“Hubiera sido impensable que un pardo pudiera participar, por ejemplo en el Ayuntamiento de la sociedad colonial. Esos cambios son evidentes en algunos documentos encontrados donde los pardos y negros, se atreven a decir cosas que habría sido impensable decir: 'Yo hasta en los talones llevo el patriotismo, una cosa de subversión tremenda”, agregó

Abolida la esclavitud, al menos en el papel, en 1854, entran en actividad los partidos liberales y conservadores, en la década de 1860 a 1870, y los descendientes de africanos se incorporan a los partidos políticos aunque en los sectores dominantes persisten prejuicios coloniales y discriminación.

La antropóloga Iraida Vargas afirmó que el racismo colonial y republicano sancionó negativamente al mestizaje, lo que produjo la exclusión social de la mayoría de la población mestiza, compuesta fundamentalmente por mulatos, mulatas, zambos y zambas, que posteriormente pasó a integrar mayoritariamente los sectores populares urbanos.

Sobre una barca, un español recibía las perlas, los negros tomaban aire y volvían a sumergirse en las profundidades del mar, la rutina se repetía desde el amanecer hasta los últimos rayos de sol, y el 27 de febrero de 1989 volvió a despertar la rebelión.

“El conocido Caracazo, la primera rebelión popular contra el neoliberalismo que haya conocido la humanidad. La condición de minusvalía que existió desde la colonia entre las clases populares venezolanas se vio reforzada y se reprodujo siempre de manera creciente en la misma medida en que se fortaleció la pobreza en la cual han vivido desde entonces tales clases”, concluyó Vargas.

jueves, 6 de mayo de 2010

Esto es guerrilla: esto es arte del pueblo

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Editorial del semanario Temas-Venezuela (07-05-2010)

Entre las muchas cosas que detestan la derecha venezolana y su servidumbre dispersa en los espacios informativos (más bien deformadores de la realidad) se encuentra todo lo que les recuerde que en Venezuela se ha activado una rebelión. Cierto que esta es inédita: pacífica, respetuosa de libertades fundamentales y muchas veces más tolerante con la conspiración de lo que muchos quisiéramos. Pero es una rebelión de pueblo. Y a nada teme más el poder económico que a la idea de que el pueblo ahora tiene poder, libertad y posibilidades de expresión inimaginables cuando ellos tenían el control del Estado.

Justo en estas semanas la institucionalidad del Estado se ha manifestado en apoyo de una práctica o forma de autodefensa popular en contra de las corporaciones de la información. Se le ha llamado “Guerrilla comunicacional”, lo cual a pesar de su nombre relampagueante (e inquietante para algunos) no es otra cosa sino la activación masiva del ciudadano-comunicador; la toma de conciencia por parte de la juventud bolivariana, de que el derecho a la información no debe ser monopolio ni patrimonio de élites académicas o gremiales, sino un derecho de todo el pueblo. El pueblo se ha desatado a informar y a exigir su derecho a ser informado, y en ese acto de emancipación está produciendo formas muy pundonorosas, atrevidas y audaces de arte callejero. Los murales del colectivo La Piedrita (23 de Enero, Caracas) que han generado gritos de pavor en el antichavismo más reaccionario, son una muestra de los poderes creadores del pueblo, y son creación, por cierto, de Nelson Santana. Este caballero estudió artes plásticas en Francia y prefirió dejar la vida relajada que le ofrecía París para venirse a producir lo mejor del muralismo hecho en su parroquia. Otro se hubiese aburguesado y quizá estaría ganando millones; Santana prefirió venirse con su pueblo y entregarles a los jóvenes su técnica y su talento: eso es guerrilla comunicacional.

El antichavismo, que tanto se ha llenado el hocico exigiendo libertad de expresión, ahora exige que el Estado silencie estas manifestaciones de arte y libertad. Pero el Estado, en cambio, le ha dado su reconocimiento. Si la oposición hubiese sido gobierno en Europa no hubiesen sido posibles Dalí, Picasso o García Lorca. Si tuviera el poder de otras épocas y otros lugares, la Iglesia hubiese proscrito (o torturado, o quemado en la hoguera) a centenares de pintores, cineastas, escritores y poetas que se han burlado de los íconos de la santurronería católica. A Cristo lo han presentado fornicando con María Magdalena, de la imagen de muchos personajes “santos” se han derivado obras que los presentan como aberrados y nauseabundos engendros. Los defensores de la “moral” por lo general protestan pero el arte y la cultura siempre se imponen… y la Iglesia jamás logrará justificar cómo es que mientras arma escándalos por murales artísticos sus “príncipes” siguen violando niños en todo el mundo.

Que siga la guerrilla, y que muera la “moral” de los perversos.

miércoles, 28 de abril de 2010

A 21 años de la siembra de Gonzalo Jaurena

Morella Barreto M.

A mediados de los años ochenta, el movimiento estudiantil venezolano se enfrentaba al aparato represivo del estado con piedras y molotov y recibía a cambio plomo, peinillazos, lacrimógenas, calabozos y muerte. Solía decirme entonces el Negro Villafaña en tono de reproche y con una clara visión de futuro que un día nuestra historia, la que el claramente sabía que estábamos construyendo, la contarían aquellos que nunca habían participado de ella pero como se atreverían a contarla y nosotros no, ellos se pondrían de protagonistas. Hoy 4 de abril he estado esperando algo más que los numerosos mensajes de celular, suerte de recordatorio de la siembra de Gonzalo Jaurena y precisamente porque el algo más no llegó quiero reivindicar la memoria histórica de aquella época. Por desviación profesional y fundamentalmente porque me duele y forma parte de lo que soy, no puedo dejar de recordar hoy al Uruguayo, como lo conocíamos en la UCV. Un chico menudo que llegaba en compañía de otros jóvenes estudiantes de la Universidad Simón Bolívar y se incorporaba de manera valiente, a la vanguardia de las distintas manifestaciones y protestas que para entonces eran el pan nuestro de cada día. Era la época de la lucha por la consecución de las providencias estudiantiles, o por la defensa del medio pasaje estudiantil o en contra de las masacres de Yumare, o de Cantaura; era la época de la solidaridad con el Salvador, Chile o Nicaragua, pero sobre todo era la época de la defensa del derecho a la vida que se escapaba a borbotones a manos de la guardia o la policía por el pecado de protestar. Era también la época en que los medios de comunicación reseñaban las protestas estudiantiles como grupos de infiltrados o delincuentes que generaban caos.
Fue en ese contexto que conocí a Gonzalo Jaurena de la mano del flaco Oscar; tal vez por mi cara de niña seria o por la ubicación privilegiada que en ese entonces tenía en la UCV, siempre me pedían que le guardara cosas, un morral, fotos, libros o cualquier otro objeto que pudiera molestar a la hora de enfrentar a la PM en Puerta Tamanaco o en las Tres Gracias. A pesar de eso no puedo decir que Gonzalo era particularmente mi amigo, ligado como yo a la Desobediencia, formaba parte sin embargo de un grupo que por su particular arrojo fue bautizado por el Negro como los 12 del Patíbulo, al cual pertenecían también algunos chicos de educación media. Teníamos sin embargo el lazo invisible de quienes se reconocen en el picor de las lacrimógenas, en el calor de las molotov, en las carreras entre balas y peinillazos y en las risas o en las lágrimas de los posteriores balances en Tierra de Nadie, en el Clínico o en la morgue según fuera el caso. Juventud pura, rebeldía pura, sueños de un mundo mejor que en el caso de Gonzalo fueron ahogados un 4 de abril de 1989 dentro de una patrulla de la PM a la cual subió a empellones pero caminando con sus propios pies y de la cual bajó muerto. El asesino: un agente de la PM llamado Alexis Ramón Piña Demey, un nombre para no olvidar.
Gonzalo fue detenido cuando se devolvió a ayudar a unas adolescentes del Liceo de la Parroquia Sucre donde se escenificaban los disturbios y que habían quedado atrapadas en la línea de fuego de la policía, este gesto caballeresco que le costó la vida habla por si solo de su condición humana, pero habla también del profundo desprecio por la vida humana que sentían los amos del país y sus serviles lacayos. No puedo encontrar justificación alguna, desde ninguna perspectiva al hecho de que un policía, humilde asalariado, dispare a un joven universitario y mucho menos estando éste esposado.
Así pues quiero recordar hoy a Gonzalo como un alerta para aquellos que creen que el camino ha sido fácil y también por aquellos que hoy reniegan de aquella época y es fundamentalmente un intento de rescate de nuestra memoria colectiva, por aquellos que dieron su vida persiguiendo un sueño. Por que abril no sea el recuerdo de la canción favorita de Gonzalo sino la esperanza y la realidad de construcción de un mundo mejor. Mientras estemos vivos nuestros caídos serán semillas con las que sembraremos el camino de la construcción de una sociedad mas justa.

“No hay nada tan invencible como cuando alguien espera desde la muerte”
A. Roa Bastos.

“Risa desobediente, Gonzalo está presente”

lunes, 19 de abril de 2010

EL AHORRO ENERGÉTICO (I)

Juan Carlos León

Quien me conoce, sabe de mi manía por el ahorro de cuanta cosa uso y más si es de esas que nos venden como maravillas cosméticas. No dejo ir un jabón ni aun cuando queda una conchita difícil de manejar. Esa conchita la adoso, empotro o pego del nuevo, así lo sigo hasta hoy. La crema dental, jamás la botaré sin antes abrirla y pasar el cepillo por dentro hasta dejar el tubo tan limpio que pareciera mentira que en algún momento estuvo lleno. Cuando usaba champú, este reposaba de cabeza hasta escurrir la última gota, luego le echaba agua para lavarlo y así aprovechar todo su contenido. Las afeitadoras, sólo cuando me arrancaban los pelos, la botaba. Así, he procedido con todos y cada uno de los objetos cosméticos con los que la civilización nos ha encantado.
Con la comida, la cosa no es diferente. Soy incapaz de botar nada que me pueda servir de bocado en otra oportunidad. Frío o recalentado, me como todo y no permito que se desperdicie arepa, pan, carne, pescado, caraotas, arroz, sopa, etcétera. Un poco de agua, candela y me lo como.
La ropa, me he percatado que tengo ropa de hace 20 años y las uso, de verdad. Trapos deshilachados, casi transparentes, rotos y remendados, le dan a mi persona un aspecto de mendigo hogareño. Poseo y uso zapatos que han caminado mil kilómetros y aún están dispuestos a caminar unos metros más. Sólo mi madre y la mujer quien hoy es mi esposa, han logrado desaparecer varios de mis más preciados trapos.
Mis manías por no desperdiciar nada que pueda tener más uso y que pueda ser útil hasta el absoluto final, pasan por objetos tan diversos como libros, papeles, lápices, etcétera. No recuerdo un lugar donde haya vivido, donde casi no lo hiciera a oscuras, bastaba aprenderme el lugar y más nunca encendía un bombillo a menos que fuese absolutamente necesario. Con el agua pasa algo igual, usar la mínima indispensable.
A estas alturas, se habrán dado cuenta que cuando se habló del ahorro energético, ya yo tenía un rato largo andando por esos caminos, y me vino como machete a conuquero.
No recuerdo el día cuando Chávez lanzó su plan de ahorro con todo y sanciones e incentivos. Pan comido, sólo quedaba ver de cuánto sería ése premio. Las primeras víctimas de mi repotenciada manía fueron mi esposa y su madre, mi hija Guadalupe, no tiene mayores requerimiento energéticos por lo tanto no sería objeto de mi acoso ahorrativo (apenas cumplió siete meses ayer). Si he sido fastidioso con luces que alumbran a nadie, aire que enfría nada, agua que se va tan limpia como llegó. Ahora la cosa alcanzaba una dimensión estalinista.
Mi casa ha tenido bombillos incandescentes desde antes de mudarnos, por cuestiones arquitectónicas, las luces amarillas “le van” mejor. Así fue hasta que se dio la orden de ahorro. Vale acotar que siempre he sido lo que se llama un tipo inútil. Los años me han confirmado en mi imposibilidad de hacer cualquier arreglo casero por más pequeño que éste sea. Bastó la orden para que saliera a comprar una docena de sócates y teipe negro. Me monté en una escalera y empecé una laboriosa tarea que tendría como meta: cambiar los incandescentes por ahorradores. El cambio de sócates se debió a que estos eran más pequeños que los requeridos para los ahorradores. Laboriosa porque debía ir bajando la cuchilla (breker) cada vez que debía quitar uno, pues mi casa pareciera tener un juego de cuchillas para cada bombillo y cosa eléctrica. Subir escalera, bajar escalera. Bajar cuchilla, subir cuchilla. Sudando más por los nervios y el miedo, logré bajar las doce lámparas.
Con menos miedo, y ya seguro en tierra, sustituí los malos por los buenos.
Sorpresa. Cuando me disponía a colocar los bombillos me percaté que no tenía ni uno. Resultado: mi esposa furiosa; pasamos la noche a oscuras. Pero el plan de ahorro empezó mucho mejor de lo planeado. Viva el ahorro energético.
Muy temprano en la mañana del otro día me dirigí con mi última factura de electricidad (número 000009984777, monto 132,76 bsf.) y un bolso contentivo de los infames bombillos incandescentes y sus compinches los sócates, a las oficinas principales de Corpoelec (antes seneca). Larga cola. La patria y el planeta lo valen. Pagué y me dieron tres bombillos. Les di los sinvergüenzas amarillos para que me los cambiaran por los héroes ahorradores, y dijeron que no.
Mientras estaba en la cola veía a la gente que entraba, luego de pagar su última factura de electricidad, en un cuartico y salía con una rastra de fuertes y buenazos bombillos blancos y enrolladitos. Hasta una vieja con cero pinta de socialista y sí con mucha de oligarca, salió con su fajo de valientes ahorradores. Parecía mentira que un gobierno se ocupara de manera tan seria y responsable con lo del ahorro, pues estos bombillos ahorradores la revolución los regalaba, y es sabido que cada bicho de esos, en el mercado capitalista cuesta un realero loco. Buena esa.
Tan pronto la tipa me dijo que mis bombillos, aparte de malos y pervertidos, no eran canjeables (así dijo), e hizo un gesto como de quítate que viene el otro, se me cayó el mundo. En un último destello de lucidez, me acordé de los sócates, cómplices de los amarillos y se los mostré, mire yo cambié todos estos. Me vieron, me creyeron y me los cambiaron.
Salí raudo y aún creyendo en la burocracia revolucionaria.
Pensaba que el gobierno seguía mis directrices, que el gobierno me oía, que me daba la razón y por lo tanto me sentía reivindicado en mi pichirrés, en lo miserable que tanto me echaban en cara amigos y familia. En el camino a casa, miraba por la ventana del taxi de mi compadre y me sentía predestinado, me sentía como quizás se sentiría Nelson Merentes cuando ideó los kinos para las elecciones a la Asamblea Nacional Constituyente, por allá por 1999. Nadie me arrebataría ese sabor a triunfo, el odioso pero hoy justo ¿viste? yo tenía razón, así es la vaina. Apagar, apagar y apagar. Satisfacción, sí, eso era, plena satisfacción. Abrasé mi paquete de bienhechores lumínicos y me relajé mientras mi compadre conducía.
Estalinista, eso dije antes, no sé si será correcto el símil, la vaina es que me volví un bicho, o más bicho. Me entró una sed de apagar todo. Microondas, reguladores de voltaje y cuanto vampiro de electricidad veía, lo pagaba. Espacio donde había un bombillo encendido y no había quien lo defendiera, lo apagaba. El cuarto de mi hija tenía una luz toda la noche encendida, argumenté que eso acrecentaría su dependencia y miedos, se apagó. Dos faroles coloqué en la fachada de nuestra casa, y cada noche ayudaban al deficiente y casi siempre nulo alumbrado público, los apagué, más nunca los encendí. Mi esposa requiere un bombillo encendido toda la noche, la convencí de que eso facilita la tarea al posible ladrón, la apagué. Cada noche, nuestra casa resplandecía de la oscuridad y mi cara brillaba de la satisfacción. Procuré que se utilizara la lavadora, una vez por semana. Reivindiqué las virtudes del agua fría, en detrimento de la caliente. Sometí a mi hija a duchas de agua tibia de sol, más saludable, obviamente. Monté vigilancia a cada teléfono celular que se cargaba, tan pronto decía carga completa, lo desconectaba. Y si era de noche me despertaba en la madrugada a separarlo de la fuente energética. Luego, dormía como mi bebé, plácidamente. Cuando estaba en el computador y debía hacer otra cosa, zas, apagaba el monitor. Si había agua de la calle, me bañaba y hacía todo con ésta, así evitaba que el motor del hidroneumático se encendiera. El hampa nos obligó a enrejarnos la vida, un primo y compadre nos hizo un trabajo que quedó medio chucuto, pues, por causa del ahorro energético prohibí cualquier trabajo de soldadura, caro me costó, algún día les contaré porqué. Mi Guadalupe aprendió lo bueno de dormir en el patio con la brisa fresca y bajo la fronda de una mata de níspero o de mango, pues el aire acondicionado quedó sólo para las noches, y procurando ponerlo siempre en 23 grados centígrados, hasta que mi esposa se daba cuenta y después de un escándalo, lo ponía en 16 para que me doliera y enfriara. Dieta eléctrica.
Vivía en un estado pleno de inquietud, hacía apuestas conmigo mismo. ¿50%? No sé, no podía asegurarlo, pero seguro bajaría en más del 30 % el consumo de este último mes. Era tanta mi ansiedad que no veía el momento de ver el nuevo recibo. Vale informarles que desde que estábamos viviendo en la casa nunca habíamos visto a la persona que entregaba los recibos de electricidad, pues siempre los metía por una rendija de la puerta, luego lo recogíamos, algunas veces días después, ya que esa puerta poco la usábamos. Eso me mantenía en constante alerta, quería verlo tan pronto llegue el recibo. Así que vivía pendiente del zaguán donde está la puerta que tiene la raja que el señor repartidor piensa que es un buzón.
Sería exagerado decir que este período especial aplicado por mí en casa, casi me cuesta el divorcio, no, afortunadamente no llegó a tanto, pero casi. Y de verdad la cosa se parecía al período especial vivido por los hermanos cubanos, claro, por causas realmente desafortunadas la de ellos, felizmente, como siempre pasa, los fortaleció más y consolidó en su ideología. A mí, el experimento casi me costó la familia.
Estando en la sala de la casa con la ventana que da a la calle abierta (para aprovechar la luz solar), pasó un tipo frente a ella, me vio y siguió. Se regresó y extendió su mano con un papel asido entre los dedos. No hizo falta decir nada, era él, el recibo.
Suelo yacer en una esplendida hamaca, meciéndome y viendo alternativamente el techo de caña brava y el patio de casa. Leo, pienso, o no hago nada, sabroso. Sólo me angustia el sonido del hidroneumático cuando se activa. Me deprime. Me dice, mira como me gasto la electricidad. Sí, es terrible, cuando usan el baño, el lava platos, la ducha, el lavandero. Llegué a insinuarle a mi esposa que jugáramos a no utilizar nada del agua del tanque, que nos bañáramos con totumas, de hecho yo siempre lo hacía, laváramos y fregáramos en la batea sin abrir la llave, con un tobo de agua. Esa fue una de las causas por las cuales casi se divorcia.
El recibo que tenía cerca de mí, ya les dije era de 132,76 bsf, era el previo al ejercicio de ahorro, nunca me separé de él. Me estudié las barras, la cantidad de kwh que había consumido. Imaginaba hasta donde bajaría la barra, la miraba con rabia, como mi enemiga, debía bajarla y si era posible desaparecerla, que no se viera nada de ella. Pero tenía que ser realista, eso no pasaría, pero seguro que sí la bajaría un buen pedazo. Recuerdo que tenía una tabla con los aparatos electrodomésticos y su consumo por hora. Cada vez que encendía uno de ellos, sacaba mi cuenta e iba calculando, medio fastidiosa la vaina, pero era un compromiso con la patria y nadie mejor que yo para dar muestras de la necesidad del ahorro. Yo debía dar el mejor y mayor ejemplo, era mi manera de vivir, mi ejercicio cotidiano nadie debía hacerlo mejor que yo.
Le di las gracias al hombre casi sin mirarlo y tomé el recibo. Mis ojos volaron hasta las barras, luego al monto en bolívares, sabía que debía ser muy inferior al anterior (132,76 bsf.). No sabría describir la sensación cuando mi cerebro reconoció los resultados. Un gran impacto.
Tengo un primo que también se negó a continuar unos trabajos de herrería por cumplir con el ahorro energético. Debo confesar que en el fondo me plantee como una de las metas ganarle, es decir, ahorrar más que él. No sé si lo logré. Parte de mi pequeña victoria sobre él se materializaba cuando estaba solo en casa y llegaba la noche, me regocijaba estar en la penumbra, me sentía realizado cuando pensaba que esa noche en plena oscuridad el contador correría hacia atrás. Les ganaría a todos, les demostraría que mi filosofía de vida eléctrica era la correcta y era el mejor haciendo el ahorro. Imaginaba que en algún Aló Presidente se presentaría el mejor ahorrador del país, le pondrían como ejemplo de responsabilidad, de compromiso, de sacrificio (claro ellos seguro sabían que para mí eso era apagar y cantar) y no podía imaginar que alguien me ganara, pues me sentía el precursor del ahorro energético.
No sabía si llorar cuando me cercioré que lo visto en el primer impacto de ojo, era cierto. Igualmente quise llorar cuando en una noche fría, en plena avenida Bolívar, levante el puño y repetí un juramento de labios del presidente Chávez, no sé que juramento repetí esa vez, pero seguro estoy que juré amar este proceso y defenderlo, simplemente defenderlo.
Ciento cincuenta y uno, con sesenta y dos céntimos (151,62 bsf.). Sí, eso decía mi recibo de electricidad.

miércoles, 24 de marzo de 2010

Entrevista a José Pimentel, dirigente campesino de Cojedes

*El camarada sobrevivió el año pasado a dos atentados ordenados por latifundistas, y ahora se lanza a la lucha por un puesto en la Asamblea Nacional


Diego Sequera


“Bueno, echándole la leyenda o el cuento de lo que me ha pasado en la lucha contra el latifundio, desde el mes de marzo del año pasado hasta septiembre de este año fui atentado por dos veces contra mi persona por sicarios pagados por los latifundistas, donde hay pruebas públicas, donde los culpables son ellos los latifundistas y no es nada más solamente el atentado sino el ataque que me hicieron, con el tiro en la cabeza, me dispararon por detrás. Caí totalmente, perdí el conocimiento, estoy en rehabilitación, duré aproximadamente mes y medio sin mover del cuello hacia abajo nada, ahora es que estoy empezando a mover partes del cuerpo, la pierna, y bueno luchando, pero yo te digo honestamente, eso que se llama latifundio deberían prestarle la mano y eliminarlo”.
Así arrancó la conversa con José Pimentel, dirigente campesino del estado Cojedes. Pimentel es uno de los dirigentes más importantes y combativos del actual movimiento agrario revolucionario. Pimentel, como el yaracuyano Nelson López (asesinado por sicarios el 14 de febrero de 2009, también tiroteado por la espalda) son hombres que resumen con su vida la lucha contra el latifundio, y también contra la impunidad. El tono de Pimentel, que pareciera combinar la arrechera histórica con el dolor personal, marcando sin planteárselo una clara distancia entre lo que es la lucha por la tierra en sí, del tono seudoesperanzador y triunfalista que en ciertos momentos esgrime el discurso oficial, cuando la guerra contra el campesinado arrecia de forma descomunal.
Digresión necesaria
En 2009, Pimentel sufrió el primer atentado el 4 de marzo en plena avenida Bolívar de San Carlos, estado Cojedes, frente a la fuente de soda Sagitario. En pleno mediodía, recibe cuatro disparos de mano de un sicario (en el rostro, el pecho y el brazo izquierdo). Pimentel logró sobrevivir y fueron capturados los autores materiales, sin embargo, como en el caso de Nelson López, el autor intelectual se encuentra en libertad. El 11 de septiembre, luego de dura recuperación, también en pleno mediodía pero en este caso en las instalaciones del Instituto Nacional de Tierras (Inti) en San Carlos, sufre el segundo atentado, recibiendo tres disparos, perdiendo parte de la masa encefálica, pasando varios meses en coma y contra todo pronóstico, recuperándose y con una lucidez sorprendente Clic aquí para leer entrevista previa, antes de sufrir el segundo atentado (septiembre 2009).
“Estos ciudadanos, con armas de cualquier calibre, pagados por los terratenientes, arremeten contra quien sea a la hora que sea, sin importarles nada”, denuncia. “No puede seguir el latifundio matando gente como lo han hecho. Nos han perjudicado, han tratado de vejarnos, de vejar a nuestras familias, han violado mujeres, nos han puesto al escarnio público en cualquier parte del país”.
-¿Persisten las amenazas después del segundo atentado?
-A cada rato, esa es la voz del día. Esto es un sacrificio lo que hacemos, es un calvario lo que estamos pasando, todos los días salimos a la calle viendo a todos lados, claro, sabemos que tenemos que cuidarnos nosotros mismos, pero no es lo mismo cuidarse sin que te estén buscando que cuidarte sabiendo que te están buscando, tienes que tener protección, grupos que te cuiden, la solución se vuelve más difícil.
-¿Como se manifiestan las amenazas?
-Más que todo vía telefónica y aparte de eso ellos utilizan el modo de salir a la calle, te buscan, te montan la cacería hasta que te agreden, así me agredieron las dos veces.
-¿Cuál ha sido la respuesta de la gobernación, del gobernador Teodoro Bolívar?
-Yo creo que sería bueno preguntarle a él mismo porque dijo que nos iba a dar protección, que iba a hacer algo pero hasta los momentos no he visto cuál sería la protección. Habría que hablar con él para ver cómo por fin va a ser la cosa. Yo estoy viendo que se nos está yendo de las manos, hay grupos dentro de las fuerzas de seguridad, dentro de los círculos politiqueros que de alguna manera u otra están escondidos detrás del poder económico y el latifundio para agredirnos a nosotros, y ahí es de donde vienen las amenazas, las agresiones, la impunidad
-¿Las milicias campesinas pueden ser, al menos en primera instancia, una respuesta contra las amenazas y atentados?
-Pueden serlo, pero hay que impulsarlas con más fuerza, allá en el Cojedes para ver a alguien de las milicias cuesta, es difícil. Lo recomendable es avanzar con mayor cantidad de grupos milicianos y organizarnos mejor para poder por lo menos defendernos.
-¿Quién es Manolo Toledo?
-El autor intelectual, él y otro más de apellido Zapata, son parte de los autores intelectuales. Todo el mundo en Cojedes sabe que ellos fueron los que me amenazaron, los que estaban detrás de mí, e inclusive los que pagaron el plan y organizaron todo, un descaro. Yo no sé de verdad qué ha pasado que no se ha ni siquiera buscado la solución a este problema, este señor sigue allá a sus anchas, sigue haciendo lo que le da la gana y sigue avanzando igual…
Sostiene Pimentel que debe haber una investigación en curso, pero que todo eso “está muy silencioso”. No percibe el movimiento campesino que se haya avanzado en ese caso, al menos para poder acusar a los autores intelectuales. Lo que trae a colación la sospecha de que factores dentro del poder judicial apliquen una operación morrocoy. Ante esta arremetida, el movimiento campesino marchó, protestó, se manifestó ante la opinión pública, se dieron ruedas de prensa, no solo con el caso de Pimentel, “pero el poder económico como que es más fuerte que el poder moral, el poder del pueblo. Persiste la impunidad”, señala el dirigente.
Por otro lado, Pimentel lanza su candidatura para diputado de la Asamblea Nacional en las elecciones internas del Psuv. “Estamos ahí midiendo”.
Una causa evidente
Han sido diecinueve los rounds jurídicos que Pimentel le ha ganado al latifundio. “Hemos demostrado que esas tierras son propiedad del Estado, no de ningún terrateniente, ahí están las pruebas. ¿Vamos a seguir diciendo que el terrateniente es el propietario? En los estudios de cadena titulativa que ha sacado el Inti junto con nosotros, con los mismos latifundistas, hemos demostrado con los mismos documentos que no tienen propiedad, ¿por qué arremeten entonces? Nosotros queremos que los terratenientes y los ganaderos también tengan derecho a la vida, pero no este odio perverso que es utilizar la fuerza de las armas en nuestra contra. Ricos estúpidos que creen que se van a llevar todo eso para el infierno o para donde vayan”. Con este fondo, queda en evidencia el ensañamiento que la terrofagia cojedeña le tiene a Pimentel, esta, también, es una arrechera histórica, una bronca que se explica sin rodeos en la misma lucha de clases, en la intransigencia acumulativa y matona de unos potentados que se creen con el derecho a todo, porque sí. Por supuesto, “trataron de ofrecerme hectáreas, y dinero, y yo les respondo ‘yo no tengo tierra, yo no tengo nada, la tierra es del Estado y de todos, la tierra no es mía’, no tengo ni un metro de tierra, lo que estoy haciendo es defendiendo el deber jurídico del que nunca ha tenido nada porque para mi concepto ese es el que hay que ayudar”, comenta.
“Ya no me caben más tiros”
Sin rodeos se tiene que decir: la guerra silenciosa en curso no para de acentuarse. El relato de Pimentel afortunadamente no goza del común denominador que alrededor de 220 dirigentes campesinos, a nivel nacional, han padecido. Desde una perspectiva médica, que Pimentel haya sobrevivido a siete tiros, de cuatro meses de coma tras haber perdido masa encefálica y que ahora camine luego de tener el cuerpo paralizado, si nos ponemos cursi se puede calificar de milagro, sin embargo, la realidad no necesita de interpretaciones romantizantes. “Me quedó un rencor, ya no me caben más tiros. A mí me da lástima el hombre cuando es cobarde porque ninguno dio la cara, ni siquiera pude ver quién fue, a los primeros sí pero al último ni siquiera porque me tiraron por la espalda. Que se vean la cara en un espejo, para que vean que dentro del alma de ellos no tienen nada, está vacía. Eso es lo que les quedó a ellos, el alma vacía”.
“Por eso les hago un llamado revolucionario cien por ciento a los camaradas que dejemos la discrepancia entre nosotros, debemos luchar de verdad y yo creo además que hay que prepararnos, va a llegar el momento de sacarnos las caretas, quiénes somos y más nada. O somos revolucionarios o somos contrarrevolucionarios, ¿o qué es lo que pasa aquí? Porque yo veo a muchas personas que hablan de revolución y por detrás andan con el enemigo, haciendo negocios, cosas que yo no admito y que nadie lo va admitir, siendo revolucionarios”.
“Desde el año 99 para acá, cuando empezó el problema del sicariato, contra la Ley de Tierras había mucha represión en contra del sector campesino, y nosotros somos los que como pueblo hemos pagado esa cuota con la vida. Y a mi me duele bastante, al fin y al cabo son almas que no tienen la culpa. Que por estar defendiendo a la patria, a los hermanos campesinos, un ciudadano más pues, tuvieron que ser víctimas de ese fantasma llamado el sicariato, a nadie le deseo que caiga en eso”.

lunes, 8 de marzo de 2010

Cultura y organización: pa luego es tarde

Baleryns López

En la vía a no sabemos qué parte, pero seguro que no queremos quedarnos pegados en el camino ya recorrido y viejo, estamos atascad@s. Esto es evidente. No hay proyecto de cultura a nivel nacional, no hay ley orgánica, no hay reivindicaciones alcanzadas, no hay unión en nuestro ámbito y mucho menos líderes. En este arduo intento de todos los días existen muchas individualidades que han aportado su grano de arena, que han tomado iniciativas que han permitido que nos veamos las caras. De estás iniciativas tenemos muchos saldos: papeles, documentos, vídeos y experiencias. De estos saldos creo el más trascendente el de la experiencia, porque los papeles no son nada si no hay quien los motorice, quien los destruya para elaborar nuevos. La experiencia lo único que nos demuestra es nuestra incapacidad para impulsar una propuesta que permita la concreción de alguna de nuestras aspiraciones en lo reivindicativo y en lo organizativo.

Qué hacer? No sé, no sabemos, de seguro tenemos alguna idea al respecto, pero.... pero qué son las ideas (proyecto-propuestas) aisladas en nosotros mismos o en nuestro entorno, qué es un hombre o una mujer sól@s? seguro que no podrán procrear nada. Y entonces cuando alguno toma la iniciativa lo vemos de reojo, comienza la intriga, y qué querrá, cuál es su intención, ha bueno si élella me convoca no voy, ha élella forma parte de tal o cual organización donde esta aquel fulano que seguro esta pendiente de algo porque le gusta aparecer...y empezamos a hablar mal de los que compañer@s, y es que este tipo de personajes prefiere mil veces quedarse sol@ en la casa masturbándose el cerebro con cuasi arrecheras izquierdosas que salir a enfrentar el peo como un peo colectivo. No lo pude evitar, y no lo siento, tenían que salir alguna de esas palabras que no puedo evitar.

Y es que el problema es un problema colectivo y planetario claro, pero para empezar colectivo y alguien tiene que tomar la iniciativa, no hay líderes en la vaina cultural y ojala los hubiera, si los hubiera otro gallo cantaría, tal vez en vez de cantar el himno en el barrio al estilo montuno estaría cantando una de Florentino, Gino o la que le diera la gana a la comunidad del gallo o la que al gallo se le ocurriera. Hasta ahora tenemos libertad de reunión, ya la cuarta pasó, por lo menos no nos van a disparar por hacer una pinta, todavía tenemos cancha para proponer y sino para imponernos con la fuerza del que quiere la concreción del sueño colectivo, y trillada y todo, reusada y todo, mal gastada y todo pero: en la unión está la fuerza carajo.

Yo me pregunto y espero se pregunten también: cuál es ese sueño, el gran sueño, cuál es el sueño mínimo a alcanzar, cómo lograr una pequeña parte del sueño sin que se nos desquebrajen los principios? cómo saber que ese sueño es el sueño de tod@s? Abajo las reuniones, propongo borremos esa mala palabra de nuestro dialecto, al igual que articulación y me pregunto, les pregunto, cuándo nos encontramos para conversar sobre nuestros sueños con guayoyo y acemitas, y entonces? Pa luego es tarde.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Llegó El Cayapo 38 (cañón corto) promoviendo los ignorares

Cecilio Canelón

Enfrentarse a un Cayapo es una faena dura, más o menos traumática. No es la clase de documentos o lecturas que usted aborda y a los diez minutos ya ni se acuerda o no le importa su contenido. Si usted se toma en serio la tarea de leer un Cayapo (o intenta leerlo, o al menos doblarlo como estaba antes que usted lo desguazara) usted no dormirá tranquilo esa noche. Muchas cosas quedarán revoloteando en su mente. Es probable que no quede contento, satisfecho o agradecido, y esa es precisamente la idea: que usted se inquiete, que se quede pensando y nombrándole la madre a los editores. Leer por primera vez un Cayapo recuerda la primera rasca con anís: usted pasa un rato fino pero al final siente que algo no anda bien. Hasta que las tripas se le rebelan y usted termina maldiciendo. Pero más temprano o más tarde uno vuelve por el anís. Porque la pea y el ratón se le quedaron en el subconsciente.

Recuerdo la primera vez que tuve en las manos un ejemplar de El Cayapo, la impresión que me dejó. No pude y no puedo llamarlo “periódico” porque no cumple con el requisito de la periodicidad (no es diario ni semanal ni mensual ni bimestral ni nada) y porque su forma, su diseño, su formato, no cuadra con eso que nos acostumbraron a llamar “periódico”: un Cayapo no es el clásico librito donde uno sabe que después de la página 1 viene la 2 y después la 3, no señor. Usted mira al Cayapo, lee unas pocas líneas del “edichorrial” (un editorial cayapérico) y quiere voltear la página, y ahí empieza la pesadilla. Primero porque “voltear la página” tampoco es un trámite fácil: usted no puede hojear un cayapo, tiene que desarmarlo. Después de la página que uno supone que es la 1 no viene la 2 sino una solapa; después, un pliego grande; después otra solapa, después algo que parece un afiche y después una página que parece “normal”.

Se detiene uno en la página con aspecto normal, aliviado, y es como levantarse a una morena que uno supone que maneja los mismos códigos que uno, pero no: la bicha te empieza a hablar en sánscrito antiguo, con un discurso que no es nada normal (era la pinta nada más). Te dice, por ejemplo, una herejía como esta: “Si usted como pobre medio piensa, y trata de preguntarse qué coño hacían sus abuelos y los abuelos de ellos durante los gloriosos episodios de traspaso de un propietario español a uno criollo del país en el que pusieron a trabajar al pelabola extraoficialmente encargado de transformar la historia, de pelear en su guerra, de compartir las convicciones de los grandes cacaos tarde o temprano sin considerar que desde mucho antes de eso ya era patá, mordisco y kunfú resistiendo al exterminio blanco contra el que sus abuelas tenían que echarle un cerro para no caer, o caían; en fin, si usted cree que el cuento del bicentenario es con usted porque sí, sin anestesia, sin vaselina, sin sospechar un mínimo indispensable, cierre el periódico, apague la pistola y constate a ver si sus tatarabuelos estaban en la foto del 19 de abril de 1810, o, manquesea, en el retrato de familia que Lovera o Michelena sacaron pal 5 de julio de 1811, y si ahí ve a su negro, pardo o indígena tatarabuelo (porque la abuela ni de vaina) incorporado a ese sagrado episodio de la memoria nacional, avise donde y notifique a esta redacción qué consume y comparta”.

Así que está en la calle el número 38 de El Cayapo, una experiencia que comenzó el año 1998. La lista de gente que lo hace, lo dobla y lo distribuye es gigantesca, así que mejor ni intentar nombrarlos a todos. Así que saludos a Ramón Mendoza (el cayapo mayor) y a la iniciativa que los desvela: el Encuentro Mundial de Ignorares, que se anuncia bueno y sabroso porque es el opuesto de los Encuentros de Saberes.

domingo, 17 de enero de 2010

Haití: ¿Qué le damos a la que tanto nos dio?

Lil Rodríguez

Miramos atónitos, adoloridos, asombrados, el inmenso desastre que acaba de sacudir a Haití y evocamos sus tragedias anteriores. Miramos, y tal vez hacemos la mirada a un lado para no darnos cuenta de que todos tenemos una cuota de responsabilidad, mínimo por ingratitud y olvido, con la suma de dolores de la nación colocada por derecho propio como la primera revolución triunfante en el ciclo de los movimientos independentistas latinoamericanos que tanto nombramos por estos días. Es como si la naturaleza, golpeándola, nos golpeara a todos para que recordemos la historia y no demos mas largas al reconocimiento.

¿Qué le damos a la que tanto nos dio? Porque puede ser que ahora entreguemos ropa, insumos, voluntarios solícitos y abnegados, todo en el marco de un desastre telúrico. Pero seguimos sin entregarle el puesto histórico que tiene en la formación y destino de la conciencia nuestroamericana.

¿Qué no era hispanoamericana? Y ¿de dónde entonces eran sus aborígenes y su recuperado nombre arawak? ¿Acaso la diferencia de lengua podía excluirla del tronco común ancestral?

Duele Haití y mucho, y mientras miramos espantosas imágenes evocamos…

Pasar de años

En 1795 José Leonardo Chirino estuvo en Haití (Saint Domingue entonces) y fue allí donde su alma vio con claridad la necesidad de la rebelión armada para lograr la emancipación. Posteriormente desde Curimagua José Leonardo al mando de sus 300 héroes demandó la proclamación de una Republica, la libertad general para lo esclavos, la igualdad racial y la supresión de los tributos. No triunfó. Pagó con su vida, pero dejó las semillas libertarias recogidas en Haití regadas por la Sierra de Coro y más allá. Su gesta había sido casi al unísono con la de la de Toussaint de Louverture.

En 1797, cuando ya en Jamaica, Granada, Guadalupe y otras islas del Caribe estaban en rebelión, fue develada la conspiración libertaria de Gual, España y de Picornell, influenciada determinantemente por las luchas haitianas y por la de José Leonardo Chirino.

En 1806 no por casualidad llegó Francisco de Miranda a Haití, cuando ya esa nación era independiente, había recuperado su nombre (claro reconocimiento a sus ancestros indígenas), y tenía constitución y bandera. Ya los ejércitos de Bonaparte habían sido derrotados por quienes escribieron en su bandera azul y roja “Libertad ó Muerte”. Ya Dessalines había dicho en la proclamación de la República negra el 1ero de enero de 1804 “He vengado a América” (clara evidencia de una amplia visión integradora). Lo que otros le negaron a Miranda, Haití se lo dio en la hoy devastada población de Jacmel comenzando a figurar Alexandre Petión en la historia venezolana. Miranda volvería a solicitar, y a obtener, ayuda haitiana en 1812.

En 1816 estuvo en Haití Antonio José de Sucre, y en Haití se integró Manuel Piar a los hombres de Bolívar quien no por casualidad llegó a la primera republica latinoamericana libre recibiendo la generosa cooperación de ese pueblo por mano de Petión en 1815 y 1816. Y para ese entonces, en 1816, unos 2.000 revolucionarios hispanoamericanos se encontraban en Puerto Príncipe, Los Cayos y Jacmel. Petión pediría a Bolívar que no olvidara la liberación de los esclavos en la causa venezolana. Y Bolívar nunca lo olvidó.

Haití entregó a Bolívar en 1815 unos 2.000 fusiles y en 1816 unos 4.000 fusiles mas, 15.000 libras de pólvora, 15.000 de plomo, una imprenta (ojo), 30 oficiales haitianos, 600 voluntarios, embarcaciones, y dinero. No tuvo Haití reparos en su solidaridad y cooperación con la libertad latinoamericana haciendo del internacionalismo social una bandera. Con el tiempo Bolívar diría “Petión es el autor de nuestra independencia” y calificaría a Haití como la república más democrática del mundo.

Vendrían luego una serie de desencuentros históricos y la mano santandereana se encargaría de excluir a Haití hasta del Congreso de Panamá. Comenzamos a dejar sola a la ya sola república caribeña y a hacernos cómplices por omisión del olvido interesado al que la sometió la historia escrita por los eurocentristas a los que nunca interesó divulgar nada acerca de una revolución auténticamente social llevada adelante por negros esclavos y no por mantuanos. Es que tampoco les interesó nunca dar su puesto a reales primeros precursores como Hatuey, Enriquillo, Louverture y Dessalines. Ello ha sido una desgracia para la conciencia colectiva de América, llamada a deslastrarse de tanto ocultamiento acomodaticio.

Con pasión nos permitimos recomendar la “Historia social comparada de los pueblos de América Latina” del extraordinario investigador argentino Luís Vitale, quien estuvo en un tiempo en Venezuela y de cuya obra en general nos nutrimos y seguimos nutriendo buscando la cabeza de la madeja de nuestra historia. Mucho de su aporte está volcado acá.

En 1816 dijo nuestro Libertador: “Haití ya no permanecerá aislado entre sus hermanos” ¿Hemos honrado esa sentencia bolivariana?

Hoy, cuando se dice que desde hacía 200 años no había un desastre natural como el actual en Haití, la frase nos obliga a desear que en medio de tanto dolor sea éste de una vez y para siempre un bicentenario de restitución histórica para dejar de mirar de lado a la que todo nos lo dio. No olvidemos, por Dios, que la espada de luchas de Bolívar fue la que le entregó Petión, y que con esa espada de Haití libertó 5 naciones.

Un periodista escribe: “Sufrir no es novedad en Haití” y es verdad. Hay sufrimientos del cuerpo y sufrimientos de la historia.

viernes, 25 de diciembre de 2009

La falacia de las clases medias

Marcos Roitman Rosenmann - Tomado de lajornada.unam.mx


Nunca llueve a gusto de todos. Pero si atisbamos un principio de acuerdo entre socialdemocracia, derecha conservadora, progresista o liberal, éste se produce a la hora de señalar que la crisis supone un deterioro de la "sociedad de clases medias". Es pan común dejar a un lado a las clases trabajadoras, total siempre lo han pasado mal, incluso en tiempos de bonanza.

Se viva en la oposición o se gobierne los argumentos para subir o bajar los impuestos, aumentar el IVA, salvar las entidades financieras, flexibilizar el mercado laboral, seguir privatizando o dar un mayor impulso a las políticas de inversión pública, sirven para justificar un apoyo a las maltratadas clases medias y evitar el desastre. Según encuestas y estudios sociológicos elaborados ad hoc sus miembros constituyen la base mayoritaria de la población. Son los sufridos profesionales, médicos, ingenieros, maestros, los funcionarios del Estado, los empleados del sector terciario, los pequeños y medianos empresarios, incluso se suman los trabajadores especializados y los mandos intermedios de las empresas trasnacionales. En definitiva, se les identifica como los triunfadores del siglo XX. Aquellos cuya perseverancia y esfuerzo abrió las puertas a un mundo de bienestar, consumo y progreso. Ellos no forman parte de la cultura de la pobreza.

Hoy, nos dicen, son los más perjudicados por la crisis. Para justificar tal acervo nos apuntan a una merma en sus expectativas de movilidad social ascendente. Sufren la negativa de los bancos para acceder a préstamos fáciles. Ya no hay dinero para hipotecas, tampoco para becas de estudio, investigación o post-grado. Menos aún obtienen el aval para cambiar de coche o irse de vacaciones. Las clases medias están deprimidas económica y sicológicamente. El diagnostico se complementa con una percepción negativa de su papel político en circunstancias como las descritas. Son fácilmente manipulables y pueden convertirse en carne de cañón para proyectos populistas. Las clases medias están cansadas, hay que tomar medidas. Por primera vez se hacen públicas investigaciones vaticinando que las clases medias vivirán una época de constricción. Es urgente devolverles la confianza. Deben ser rescatadas, convirtiéndolas nuevamente en el motor del cambio social, la estabilidad y el crecimiento económico. Tiene un papel que cumplir, son por antonomasia el colchón que amortigua los conflictos entre el capital y el trabajo, el pegamento de la sociedad.

Esta interpretación de la sociedad de las clases medias es una de las grandes falacias del capitalismo. El principio de explicación es burdo pero no por ello menos efectivo. Frente a la contradicción entre burgueses y proletarios, campesinos y terratenientes, la irrupción de las clases medias en el siglo XX habría transformado definitivamente el capitalismo. Nunca más se verían niños trabajando 12 o 14 horas por unos peñiques, mendigos tirados en las calles, hombres y mujeres sometidos a castigos degradantes y sobreexplotados. Ese capitalismo, adjetivado como salvaje, habría pasado a mejor vida. De él sólo queda un recuerdo borroso y literario, aquel que humanistas, médicos, juristas y representantes parlamentarios habían descrito en sus informes sobre las condiciones de vida de las clases obreras. Por su lectura sabemos del tipo de castigos a los cuales se les sometía. Desde cepos, latigazos, cárcel y encadenamientos, hasta la violación y las mutilaciones. Baste como ejemplo lo dicho por Juan Bialet Massé en su informe sobre "Las clases obreras argentinas a principios de siglo XX": “… desde Santa Fe a Jujuy, el almacén o proveeduría o el crédito al obrero sobre su salario son las armas que esgrime la explotación para estrujarle, sin reparar vicios, antes bien induciéndolo a que se encenegue en él, manteniéndolo en un estado de embrutecimiento y degeneración física y moral que constituye un peligro público.” En parecidos términos se referiría a la situación de los pueblos indios. "Se reniega del indio pero se le explota. Los que hablan de su exterminio, de arrojarlo al otro lado de las fronteras no saben lo que dicen o lo saben demasiado. Aún en el sur, donde es fácil relativamente poblar, porque el clima es similar al de Europa, el brazo del indio vendría muy bien; pero sin él, en el Chaco no hay ingenio, ni obraje, ni algodonal."

Para limar estas lacerantes aristas, la existencia de una clase media contribuía a cambiar la concepción del capitalismo y dotarlo de una perspectiva integradora. Una visión afable, llena de oportunidades sustituía esa época de arbitrariedad, explotación y violencia extrema. Afincar la meritocracia y reconocer los derechos civiles en el marco de un estado de derecho, eran el caldo de cultivo propuesto para su desarrollo. El capitalismo se reinventaba. No más exclusión. Gracias a las clases medias, el temor a las revoluciones socialistas quedaría atrás.

Los trabajadores, dirá W.W. Rostow, en su clásico Las etapas del crecimiento económico, un manifiesto no comunista “… se conformarán con un poco de progreso bastante estable; tenían la sensación de que las cosas estaban mejorando para él y para sus hijos y de que en general, estaban recibiendo una parte justa de lo que producía la sociedad; estaban dispuestos a luchar por lo que él deseaba dentro de las reglas de la democracia política, en un sistema de propiedad privada, tendían a identificarse con su sociedad nacional más que con el mundo abstracto de obreros industriales supuestamente oprimidos…”. Con ello se pretendió deslegitimar la izquierda marxiana. Su pronóstico, nos dicen, se mostró equívoco. El capitalismo no genera más miseria ni pauperización, por el contrario, disminuye las desigualdades y redistribuye la riqueza. Las clases trabajadoras se transformarían en clases medias, es el capitalismo con rostro humano.

Esta interpretación promovida por los intelectuales del establishment es una cortina de humo para tapar la explotación. Las clases medias constituyen un eufemismo para las clases dominantes y su definición adolece de errores de bulto, ni configuran un grupo homogéneo ni tienen intereses comunes, ni menos presentan un proyecto político de sociedad, factores claves para constituir una clase social. Asimismo, la actual concentración de la riqueza pone en entredicho la marcha hacia una sociedad de las clases medias. Por el contrario, todo indica que asistimos a una pauperización creciente de las clases trabajadoras y los sectores medios. La historia le sigue dando la razón a Marx. La crisis es del capitalismo, no de las clases medias.

martes, 15 de septiembre de 2009

Del conversatorio en San Felipe (Yaracuy), 03-09-2009

Vean estos videos y escuchen a estos camaradas. Estos son los campesinos que están matando, y por esto los están matando: porque no son un poco de güevones despistaos sino revolucionarios:






jueves, 12 de marzo de 2009

Periodistas y comunicadores: el desfallecer de una truculencia

Rúkleman Soto

Sé que no faltará arbitrariedad en esta crónica que busca conectar los zapatazos que un periodista iraquí lanzó a Bush, la masacre israelí sobre Gaza y la breve épica comunicacional de Pedro Carvajalino, incidente que, en nuestro ámbito, no pocos califican como una cómica consumada ante el grupo de dirigentes opositores recién llegados de Puerto Rico los primeros días de enero.

Planteado así, este ejercicio admite una crítica a la comunicación social, como parte de lo que Ángel Rama llamó “la ciudad letrada” en su ensayo La ciudad escrituraria, donde expresa: “A través del orden de los signos, cuya propiedad es organizarse estableciendo leyes, clasificaciones, distribuciones jerárquicas, la ciudad letrada articuló su relación con el Poder, al que sirvió mediante leyes, reglamentos, proclamas, cédulas, propaganda y mediante la ideologización destinada a sustentarlo y justificarlo”.

Se quiera ver o no, nos encontramos en un momento en el que cierto tipo de periodismo parece escribirse en medio de silbantes estertores que anuncian su expiración. Para ser más preciso: estos tiempos advierten sobre el desfallecer de una truculencia, una mascarada insostenible que hasta hace poco pretendía guardar las apariencias por temor al qué dirán y por amor al dinero, mediante el remoquete de prensa independiente. Pero el neoliberalismo, la globalización y la postmodernidad han provocado el destape mediático del poder, que hoy nos ubica inevitablemente frente al renacer del viejo periodismo militante como respuesta.

Es probable que la razón sea simple: ahora mismo el modelo capitalista se encuentra en su más alto punto de conflicto con todas las manifestaciones de vida en el planeta. Por lo tanto, no cabe para nosotros otra forma de comunicación que aquella que se ejerce desde enfoques insurgentes, en claro enfrentamiento con la más descarada y oprobiosa dominación mediática.

Ilusionistas y prestidigitadores

Desde hace un tiempo, y gracias a los espacios que se logran arrebatar a Internet, artículos como el de Manuel Freytas, titulado Cómo los medios y las grandes cadenas deforman y manipulan la comprensión de la masacre judía en Gaza, publicado por kaosenlared.net, pueden ser leídos con alguna frecuencia; no es que abunden, pero cada vez es mayor y más accesible el material destinado a descubrir las trampas de la dominación mediática. Por esas mismas razones, los zapatos arrojados contra la inhumanidad de G.W. Bush, dieron y siguen dando la vuelta al mundo, gravitando en torno a las conciencias como un símbolo de dignidad.

Sin embargo, develado el misterio, la manipulación mediática aún rinde frutos, no porque cuente con otra fórmula ultrasecreta, ni porque la charlatanería de la objetividad e independencia logre aún ocultar su oscura perversión, sino porque inunda al mundo eficazmente con su mercadería de falsificaciones.

Irrigados por el gran capital, en buena medida judío, medios a los que no damos ni el más mínimo porcentaje de credibilidad siguen distribuyendo las noticias que consumimos a gran escala, tal como sucede con la última masacre sionista perpetrada en Gaza.

Por ejemplo, pocos años antes de la llegada de Chávez al poder, los medios de comunicación en nuestro país contaban con una abrumadora legitimidad, confiabilidad y preferencia; entonces mentían a favor del establishment político. Aunque hoy no se puede opinar lo mismo de ellos, conservan la enorme capacidad de inocular a la velocidad de la luz y a escala masiva, el virus de la desinformación que, inmediatamente, nos impone la colosal tarea de desmontaje, en franca situación de desventaja.

Seguimos a la defensiva ante un enemigo que no tiene pudor ni ética cuando se trata de manipular la realidad, lo cual hace permanentemente, con elegancia de prestidigitador (de allí la palabra prestigio). Parafraseando a Freytas: a la masacre le dicen conflicto, no hay un genocidio sistemático sino una guerra, no hay una invasión militar sino un proceso de violencia, la expoliada Palestina es tan responsable como el colosal intruso Israel…en fin, son las ventajas que da el prestigio.

“Progre” sí, insurrecto no


Pero ¿qué sucede cuando tomamos la ofensiva? Estos ojos que no pocas cosas han visto en casi 50 años, no dejan de sorprenderse ante el hecho reiterado de advertir que desde las propias trincheras comunicacionales revolucionarias se han desatado toda clase de soterrados rubores, desmayos, vahídos, berrinches, reclamos y ataques contra Carvajalino. El joven productor de Ávila TV, en un supremo acto de albedrío comunicacional, puso en aprietos a los altos dirigentes de Primero Justicia, Copei, UNT y muy especialmente al caradura director del partido Globovisión. Acto que de inmediato generó importantes implicaciones políticas, como el hecho de que el tortuoso camino hacia el socialismo, vía enmienda constitucional, luzca hoy ligeramente despejado. Lo que pasa –dirán- es que le faltó charme, enchantement, o sea: profesionalismo, elegancia, porque lo cortés no quita lo valiente, y vainas por el estilo.

¿Será que la ciudad escrituraria arraigada en el gremio periodístico “progresista”, más no insurrecto, fue estremecida por un soberano ejercicio de comunicación, capaz de desenmascarar lo que a ciertos licenciados les está vedado, en virtud de su profundo compromiso con el Poder que les otorgó el privilegio exclusivo de “mediar”? Larga pregunta, pero no más que la del referendo del venidero 15 de febrero, así que vayan acostumbrándose.

O, peor aún ¿Será que teniendo la capacidad para interpelar sin contemplaciones al enemigo real, buena parte del gremio letrado del periodismo bolivariano se niega a destruir todo aquello que eterniza los privilegio y el sistema de clases aún vigente, porque comulgan con eso en su más honda entraña? No es descabellada la interrogante, toda vez que ha sido “evidente que la ciudad letrada remedó la majestad del Poder, aunque también puede decirse que éste rigió las operaciones letradas, inspirando sus principios de concentración, elitismo, jerarquización. Por encima de todo, inspiró la distancia respecto al común de la sociedad”.

Tal vez por eso, aquellos que en la lejanía se desbarataron las manos aplaudiendo los zapatazos que un periodista de verdad verdad le tiró a Bush, se ven virtualmente imposibilitados de celebrar, aquí mismito, el episodio admirable que protagonizó Carvajalino en su soberano derecho a comunicar como un ciudadano común, con palabras, gestos y expresiones comunes; con esa común falta de “ética profesional” y ordinariez que tiene el vulgo vulgar, grosero y desprestigiado, el pata-en-el-suelo que jamás pisó una corte ( o academia, para los efectos es lo mismo), y por lo tanto no es cortés ni elegante frente a la arrogancia del poder.

Desde una incomprensible moralina profesional, para algunos resulta “antiético” que alguien se ocupe de hacernos ver en su más alto grado de pureza, los niveles de infamia entreguista, procacidad y palangrismo de que son capaces personeros como Ravell y su combo. Curiosa actitud moral, si se contrasta con el capítulo II del Código de ética del periodista venezolano ¿alguien recuerda el artículo 7, el 15, el…?

El periodismo bolivariano “progre” es capaz de producir muchos reportajes audiovisuales y un gran centimetraje de opinión a favor de la causa palestina, ya que puede comprender, en lontananza, la terrible ocupación sionista de Gaza; y también puede comprender que Hamas no hace otra cosa que resistir con los recursos que están a su alcance frente al exterminio ejecutado por la subpotencia militar que es Israel… al igual que pronto lo será Colombia. Pero lejos de comprender el papel jugado por Carvajalino y su equipo, en el desmontaje de la patraña imperial y opositora, exaltan su falta de glamour periodístico, ese plebeyo desapego a leyes, decálogos y clasificaciones que tanto daño causan al prestigio de la profesión.

Por un periodismo militante


Cabe aclarar que, aún así, la ciudad letrada que palpita en muchas almas del periodismo bolivariano puede permitirse emitir un voto favorable en el próximo referendo, porque como señala Ángel Rama, esa “ciudad letrada quiere ser fija e intemporal como los signos”, para luego advertirnos sobre su capacidad de adaptación: “Nos preguntaremos sobre las posibles transformaciones que en ella se introduzcan, sobre su función en un período de cambio social, sobre su supervivencia cuando las mutaciones revolucionarias, sobre su capacidad para reconstruirse y reinstaurar sus bases cuando éstas hayan sido trastornadas”.

Sin embargo, buena parte de ese mismo periodismo bolivariano no parece asimilar en toda su magnitud que la comunicación socialista se encuentra en una fase de beligerancia frente a un enemigo que declaró, desde el Pentágono, su guerra de cuarta generación, y en consecuencia desató todo su poderío mediático contra Venezuela. Ante ello, nuestro país se defiende también con los recursos a su alcance, en lo que aún se configura como una guerra de guerrillas, sólo que mediática y asimétrica. Es decir: aquí también estamos en guerra ¿comprenden?

Pero ¡Ojo! no se trata de la guerrilla semiológica, integrada y gatopardiana de Umberto Eco, que se conforma con resistir eternamente en la trinchera de los signos sin que nada cambie. Se trata de una guerrilla guevarista, transformadora, que aspira al poder, que busca convertirse en ejército del pueblo para quebrar con éxito la supremacía de las superpotencias mediáticas; una guerrilla insurgente, perturbadora, apocalíptica, que anhela reapropiarse del poder comunicacional que le fue arrebatado mediante la división social del trabajo.

¡Todos somos comunicadores! es la consigna de esa milicia alternativa e insurgente, por lo tanto la ciudad escrituraria no puede seguir reservándose el derecho a mediar en la sociedad, aunque hable bonito y se ponga boina roja rojita.

¡Todos somos comunicadores! en consecuencia todos los carvajalinos de la Patria están en capacidad de interpelar en el parlamento, y fuera de él, a los enemigos de la Revolución, y triunfar donde los flamantes diputados-periodistas han fracasado de manera reiterada y estruendosa.

Finalmente ¡Todos somos comunicadores! por consiguiente la sociedad nueva no tendrá, como lo señaló Marx, artistas, periodistas o médicos, sino hombres y mujeres que entre otras cosas crean, comunican y sanan.

Esa y no otra es la perspectiva socialista ¿Tas claro?