sábado, 17 de enero de 2009

¿Odio, resentimiento o paz?



La rabia emancipa. Sincerar el odio (de clases), dejar de solaparlo, es un paso importante rumbo a la construcción de una sociedad justa y libre.

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Sólo los pueblos rabiosos y en ejercicio de su derecho a la furia liberadora son capaces de transformar al mundo. La crueldad ha sido el crisol en el cual se han triturado los ingredientes de la sociedad del futuro, esa que ha de conocer la paz verdadera.

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La paz no es el estado de cosas en el cual los esclavos decidimos no sublevarnos contra la esclavitud. Lo que la burguesía, las clases medias y las aristocracias llaman "paz" es una situación en la cual sus sirvientes y esclavos realizan el trabajo sucio, reciben una paga miserable y al cobrarla bajan la frente, satisfechos de verdad o aparentemente satisfechos. Humillarse a cambio de una sociedad "tranquila": permito que me expolies y me ahorro el trámite de hacerte la guerra. "Prefiero la esclavitud a la muerte", es un lema que haría felices a los ricos.

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Lo de "sincerar el odio" tal vez sería mejor verlo como sinceración del discurso. "Eso" a lo que Chávez le abrió las compuertas de la sinceridad es un odio de siglos. Contrariamente a lo que la clase media venezolana teme, drenar la rabia, echar para afuera esa cosa molesta que nos ahoga, nos ayuda a apaciguar la violencia física. Tragarse las rabias, no expresarlas sino reprimirlas, sólo consigue que éstas aniden y estallen un día con enorme brutalidad. Mejor entonces dejarles vías de escape, canales de desahogo, mientras liquidamos las diferencias que nos han convertido en una sociedad enferma. La enfermedad no es la rabia sino la cochina situación, el "orden" que hace que millones se sacrifiquen para que unos poquitos vivan cómodamente.

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Dice el antichavismo que antes de 1998 teníamos un país en paz. De bolas: ellos estaban en el poder y nosotros estábamos amordazados. Los amos contentos y la servidumbre conforme con su esclavitud. Qué país más de pinga, ¿ah?, ese en el cual las clases medias y pudientes se sienten tranquilas porque los negros están callados y en su sitio: lavándoles los carros a los profesionales y aristócratas, cuidándoles los muchachos, limpiándoles la casa, cocinándoles, haciéndoles de payasos. ¡Qué paz tan de pinga, carajo, cuando los esclavos no se sublevan contra los amos!

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Desde 1998 para acá la cosa no ha cambiado esencialmente: sigue habiendo esclavos y sigue habiendo amos. Ah, pero hay un detallito que perturba la "paz": es que ahora a los pobres nos dio por hacer política, discutir sobre el país con los amos y con los hijos de los amos, organizarnos en grupos y comunidades, reclamar derechos como nunca antes y elegir consecutivamente a un mono igualito a nosotros para que mande en Miraflores. Y eso es el inicio de un período histórico que ya no tiene vuelta atrás (así Chávez sea desalojado de Miraflores): el período de nuestra historia en que nos enteramos de que la existencia de clases sociales significa, automáticamente, una guerra entre las clases.

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Dos países posibles:
País de pobres adormecidos y humillados = paz.
País de pobres dispuestos a liberarse de de su esclavitud = guerra.

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Empezó el juego y estas son las reglas: cada uno tiene que decidir cuál es el país que quiere, y actuar en consecuencia.

martes, 6 de enero de 2009

Por qué la revolución debe ser laica, y sus líderes dar el ejemplo. Por Xavier Padilla.

Estoy consciente que mi posición en este tema de la religión es extremista para muchos, pero de verdad expresa mis convicciones, y como todos aquí podemos y debemos expresarnos, pues sea. La religión, por el hecho mismo de constituir un derecho de cada quien, es algo que debe quedarse en el terreno de lo personal, de lo íntimo y no mezclarse en los asuntos de orden público. ¿Por qué? Porque una vez establecido en nuestra constitución el libre culto, la profesión de fe de un presidente no sólo es irrelevante sino que puede afectar la sensibilidad de otros en el pueblo que no comparten la misma fe o simplemente no comparten ninguna y son ateos. Se trata de una neutralidad deontológica inherente a su cargo, en el caso de una república como la nuestra. Eso en cuanto al respeto formal de las estructuras de derecho del país. En cuanto al aspecto de estrategia política, si bien el "uso" de la religión puede tener efectos seductivos en la población creyente (que es en nuestro país mayoritaria), lo cierto es que en un sentido más profundo de la ética revolucionaria es responsabilidad moral de los líderes y dirigentes revolucionarios promover el uso de la razón, facilitarle al pueblo los medios y herramientas necesarios para salir del oscurantismo, de la ignorancia, credulidad y superstición en que lo han mantenido las religiones que influyen en su psicología colectiva patrocinando el miedo, la penitencia, la culpa, la vergüenza de cuerpo, la discriminación de todo lo referente al "más acá" e imprimiendo en la humanidad la huella jerárquica (propia de los dogmas teológicos) de una bota universal. No se trata de negar la espiritualidad, sólo de deslastrarla de tanto irracionalismo, pues la espiritualidad no puede estar reñida con la razón. La razón no pretende saberlo todo, y sólo parece arrogante a los ojos de la religión por osar buscar por sus propios medios penetrar en las arcanas de la naturaleza, sin autorización divina. Es este coraje que debe ser promovido por los revolucionarios socialistas, pues la revolución es también y sobre todo una revolución cultural. Sin transformación del individuo no hay transformación social, ni nueva sociedad. Si los revolucionarios nos quedamos al margen de este punto, estamos olvidando al menos la mitad de las cosas. Chávez podría hacer el esfuerzo de poner de lado sus propias inclinaciones religiosas y explicar esos mismos principios humanistas que transmite al pueblo sin recurrir a referencias bíblicas y hechos históricos tan dudosos como la resurrección y otros milagros. Realmente no es necesario recurrir a ellos para hablar de justicia, solidaridad y amor entre los hombres, esos mismos principios han sido expresados por mucha gente a través de la historia y no son una invención de la Biblia ni de sus santos. Si las escrituras llamadas sagradas contienen incuestionables enseñanzas morales ello es debido a que recogen la historia de los hombres, la cual ha sido escrita por éstos y no por dioses. Las religiones instituidas han monopolizado la sabiduría humana para volverse contra ella, y han capitalizado el sentimiento espiritual de la humanidad para terminar haciéndolo antitético al conocimiento y hacernos esclavos por la ignorancia.

domingo, 4 de enero de 2009

El futuro de la Revolución son las organizaciones populares prechavistas

A solicitud de la gente del Centro Gumilla escribí este artículo para la revista SIC (veleidosa pero respetable dama septuagenaria y tótem de las revistas sobre ciudadanía, política y sociedad). El texto es una especie de síntesis de las muchas lluvias que he perpetrado en este y otros espacios. Lo escribí y envié a mediados de noviembre, antes de las elecciones, y ellos lo publicaron en el más reciente número de la revista, el cual circuló en diciembre.
Unos panas que lo leyeron dicen haberme sentido aquí cansado o desencantado. Otro más me dijo que estaba escualidíiisimo. Yo simplemete lo siento como lo que pretende ser: una síntesis del planteamiento bovero, nuestroamericano y desobediente que asume a la Revolución como un proceso de siglos y generaciones, y a la rabia como herramienta y patrimonio del hombre oprimido rumbo a su emancipación. Acá voy con lo que tengo, hijo, incluidas mis contradicciones, injusticias y despropósitos.
El tono del primer párrafo tiene su justificación en los términos en que se me formuló la invitación a escribir: el tema era el chavismo, y la perspectiva, la relación chavismo-movimientos sociales.

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Por supuesto que debe haber más de una manera, más de una fórmula, a partir de la cual abordar estos temas de interés general con el tono, la actitud y la metodología del observador, del científico social, del analista encapsulado en un mirador o burbuja. Allá a lo lejos despunta el objeto de estudio y uno lo escruta, lo disecciona, le mete el ojo (no el diente, pues está prohibido para el científico tocar y mucho menos probar ese suculento caldo de cultivo). Pero sucede que en este caso la invitación a abordar el tema del chavismo o los chavismos trae el piquete de la interpelación, ya que uno mismo forma parte del tema de estudio, y no queda más remedio que apelar a la antipática primera persona. Procede entonces arrancar en fa y por la calle del medio: yo soy chavista.

Ya usted, lector antichavista, completó mentalmente la frase: “Tarifado del rrrégimen”. Reacción a la cual procedo a responder mediante el intento de catalogar un fenómeno muy visible que, sin embargo, muchos no quieren ver: que el chavismo no es un monolito de superficie uniforme e invariable; que bajo la denominación “chavista” cabe mucho más que la película pasteurizada y homogeneizada que tanto le gusta al antichavismo y al chavismo oficial. Decir que la Revolución no le pertenece a Chávez se cae de obvio; decir que el chavismo tampoco le pertenece ya es un poco más laborioso de digerir, y requiere de mucho interés por organizar, por poner orden en lo que escuchamos a cada rato de manera caótica y desbarajustada. Y conste que los resultados del referendo de 2007 no han hecho mella en el mito. Los antichavistas simplemente creen que los chavistas no son más que 10 por ciento de la población, y el chavismo oficial sigue creyendo que quien no votó a favor de la Reforma es un traidor. Que hay 3 millones de traidores pululando por esas calles y pueblos.

Uno de los objetivos de esta síntesis discursiva consistirá en practicar una abstracción sobre el rugoso tema de lo que a Chávez le deben los grupos organizados, las expresiones organizadas del poder popular (quiero llamarlos izquierda no partidista); y sobre lo que heredarán en materia de organización popular esa izquierda y el país en pleno del período llamado Gobierno Bolivariano.

El otro objetivo es un subproducto del anterior y tiene que ver con el desmenuzamiento de las relaciones entre el chavismo oficial y las formas de organización prechavistas, o tal vez chavistas no-pesuvistas. Esas mismas que nacieron, maduraron y echaron raíces antes de la aparición de Hugo Chávez en la escena pública (o en tiempos de este Gobierno pero no a su sombra ni bajo su padrinazgo), y las cuales sobrevivirán como focos vivos de la rebeldía y la emancipación; como gérmenes resistentes al ataque del poder económico y del odio clasista de la derecha, cuando el gobierno chavista (también llamado bolivariano) cese en funciones.

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En la última década ha cobrado forma uno de esos fenómenos que pudieran constituir un atentado contra el rigor histórico (y no tan sólo retórico) mínimo necesario para saber dónde estamos parados. Se trata de la asunción, por parte de una enorme masa de personas, de una peculiar convención: el común de la gente, al decir u oír la palabra “Revolución”, siente que se está hablando del gobierno de Chávez. Lo mismo pasa, y seguramente en mayor medida, con la noción de “Proceso”. La gente dice Revolución, Gobierno y Proceso como si fueran una misma cosa, y lo hace con la complicidad de la burocracia gobiernista y del liderazgo de la oposición por igual.

Al chavista-oficialista le conviene esa identificación porque siempre es chévere, “da caché”, llamarse revolucionario y asumir que se es funcionario, no de un gobierno cualquiera, sino de La Revolución venezolana, ni más ni menos. Venezuela está dividida entre escuálidos y revolucionarios; los escuálidos son aquella gente de allá y los revolucionarios son ellos, los que dicen y hacen cuanto ordene el Comandante. ¿Y el chavismo no oficialista, no pesuvista y no automatizado por los dictámenes de Miraflores (ni de nadie)? Esos son los traidores, los cuerda floja. Sobre ellos (que somos nosotros) volveremos más adelante.

Al antichavista dirigente o de base, al pergeñador de partidos tradicionales, al aristócrata de sangre verde tirando a turquesa y al millonario financista de aventuras políticas, también les conviene el mantenimiento de esta fórmula pueril, ya que por boca de su adversario del momento quedan a punto de resolverse asuntos muy incómodos: si la gente termina de creer que “esto” es una revolución (mejor: LA Revolución) entonces será fácil convencerla de que la tal Revolución no vale la pena. Que el sistema capitalista es algo “natural” y representa la paz, el progreso y la democracia, y que la única perturbación en su seno son esos comunistas del coño, que todo lo desajustan.

Todos los errores atribuibles al aparato gubernamental, incapaz de demoler y tan siquiera de superar las taras, imperfecciones y monstruosidades del Estado Burgués, le son achacadas a la Revolución. Así, la Revolución (o el Proceso) es la culpable de la basura en las calles, de las mafias enquistadas en las instituciones, de la proliferación de nómadas y mendigos varios, de la violencia criminal, de la descomposición de los cuerpos policiales. Solución: abandonar la senda del socialismo (la dictadura) y volver a la democracia. No es difícil leer o escuchar en estos días, por cierto, falacias y deformaciones tan ridículas pero tan eficientemente impuestas como esa según la cual socialismo y democracia son construcciones antagónicas. ¿Cuántos milímetros hay entre creer eso y creer que capitalismo es lo mismo que democracia?

Al antichavismo, esa falsa ecuación (proceso=revolución=gobierno de Chávez) le funciona también como terapia de autoconvencimiento: para alguien que asume que Chávez es la Revolución se le da muy fácil pensar que cuando Chávez muera o sea sacado de Miraflores, pues se acabó la Revolución. El Proceso muere con Chávez. Lamentable fantasía.

Para alguien que cree que la Revolución (y el Proceso) arrancó con Chávez y es una creación suya, es muy fácil también creer que todos los revolucionarios, libertarios, diletantes y desobedientes venezolanos nacimos en 1998 o en 1992. Que le somos fieles a la idea y al anhelo de Revolución porque el Gobierno nos paga (todos los chavistas somos tarifados) y que seremos fácilmente neutralizados, silenciados o sacados de circulación cuando el Gobierno de Chávez (también llamado bolivariano, y por favor vayan tomando nota de esta reiterada acotación) cese en funciones.

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Hora de aclarar conceptos.

*Proceso: es la evolución de nuestras sociedades en incesante cadena de eventos, desde el momento en que la hegemonía europea procedió a colonizar y sojuzgar a personas nativas de estas tierras y traídas del África, para activar mecanismos de dominación mercantilista. El Proceso es el registro de cómo nuestro pueblo ha avanzado desde la opresión hacia la democracia directa.

*Gobierno Bolivariano: administración del Estado en la etapa histórica iniciada en Venezuela en 1998. Es el chavismo en el control de las instituciones estatales, bajo la presidencia de Hugo Chávez.

*Revolución: etapa histórica por venir, en la cual el Estado burgués será demolido junto con los paradigmas culturales y relaciones de producción que hacen posible su supervivencia.

Dicho esto, es preciso ahora derivar en otra premisa fundamental para navegar en estas aguas: a quien quiera desencantarse del Gobierno podría bastarle con verificar que no es revolucionario ni puede serlo. No hay Gobiernos Revolucionarios, y esa discusión está tan agotada que incluso se convirtió en chiste popular muy aburrido en el México del PRI (“decir que algo es Revolucionario e Institucional es como decir que una mujer es puta y virgen, que hay candela fría o que existe la Inteligencia Militar”). Primero vienen las revoluciones y luego se constituyen los gobiernos; primero se demuele lo existente y luego (o al mismo tiempo, pero nunca antes) se edifica lo nuevo; primero se derrumba el viejo edificio y luego se construye el otro, sobre bases nuevas. Nosotros tenemos acá el viejo edificio intacto y creemos que ya terminamos el nuevo.

Y más: nuestra ingenuidad nos ha llevado a creer que podemos levantar un edificio nuevo sobre las bases putrefactas de un Estado adeco que hemos sido incapaces de destruir, y a veces tan siquiera de cuestionar. Allí están, incólumes, las instituciones adecas, el ordenamiento jurídico adeco, la cultura adeca, los procedimientos adecos, las inamovibles referencias culturales adecas (Gallegos, Andrés Eloy, Pérez Alfonzo, Sadel, Girón…), la corrupción adeca: vivo y funcionando, el Estado adeco. Pero nos sentimos felices y revolucionarios porque no vemos a los adecos.

En Venezuela pudo haberse iniciado una etapa revolucionaria genuina en 1999, y quizá también en 2002 y 2003, pero tanto el Gobierno como los revolucionarios desaprovechamos esas oportunidades. Un paso importantísimo en ese sentido fue el espíritu y la mecánica procedimental con que se emplementó la Misión Barrio Adentro en sus inicios. Médicos las 24 horas en cada comunidad pobre, viviendo con los pobres: ese fue el primer mandarriazo a las bases de uno de nuestros dinosaurios más potentes, como lo es el sistema de salud. Desde allí debió haber comenzado el desmontaje sistemático de ese monstruo. Pocos meses después, en lugar de matar al monstruo el Gobierno le sirvió en bandeja de plata a su verdugo: adscribió Barrio Adentro al ministerio y adiós revolución en Salud.

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Muchos revolucionarios y libertarios venezolanos, algunos de nosotros chavistas mas no pesuvistas, soñamos con un país en democracia, hechura que no conocemos y por lo tanto nunca hemos disfrutado porque apenas estamos construyéndola. La meta o utopía alcanzable es una democracia plena, directa, sin jefes individuales, sin amos ni esclavos, sin opresión. Pero la carretera para llegar allá es larga y tortuosa.

Esta etapa histórica que llamamos Gobierno Bolivariano es un interesantísimo tramo de esa carretera: vamos pasando por un recodo en el cual, si bien no se demolió y sustituyó al Estado Burgués como muchos hubiéramos querido, dimos un formidable salto adelante en materia de crecimiento humano colectivo. Vivimos en una etapa en la cual el Gobierno le consulta al pueblo sobre cada paso importante en la construcción de instituciones y leyes. Cuando se ha querido obviar ese paso la gente ha reaccionado con firmeza. Estamos en una etapa en la cual la multitud, organizada o no, adquirió conciencia de uno de sus derechos fundamentales: no dejarse arrear por dirigencias de paltó y corbata. Hace unos pocos años era común que media docena de doctores se apareciera con un libraco debajo del brazo y anunciara que esta es la nueva constitución vigente. Ese tiempo se terminó. Ya será imposible, sin que medie una masacre espantosa, que la clase política haga ese tipo de imposiciones.

Aunque deberán pasar muchos años antes de que el discurso dominante reconozca públicamente y verbalice la siguiente verdad, hay que ponerla en la calle desde ahora: de ese tamaño y de esa trascendencia es el legado de la era chavista al Proceso. Al Gobierno chavista (también llamado bolivariano) le debemos los venezolanos el haber abierto las compuertas, o de haberle quitado de encima la espada de Damocles, a formas de organización insospechadas en períodos tan recientes como los años 90 del siglo 20.

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El presente y el futuro de la Revolución, en todo caso, no debe buscarse en las instituciones del Gobierno sino en las formas de organización, en la creatividad, en la explosión de iniciativas que ha tenido lugar gracias a las compuertas abiertas en la última década. Ejemplos prácticos: la toma no tan pacífica de un módulo policial en el 23 de Enero y su conversión en una emisora de radio; la proliferación de este tipo de emisoras que le han abierto al ciudadano no licenciado o titulado la oportunidad de descubrirse como comunicadores sociales; las iniciativas independientes de jóvenes que decidieron ir a las cárceles a dictar talleres de formación de productores radiales y audiovisuales, con lo cual los reclusos han comenzado a recordar que son seres humanos; la proyección e inicio de Poblados Integrales autogestionarios, libertarios y por lo tanto al margen del Estado y las tiranías empresariales; poblados abastecidos con formas de energía limpia y con casas fabricadas con materiales nobles (barro y palmas); la toma de empresas quebradas y su conversión en formas de gestión obrera; la lenta pero sostenida conformación de Comunas y el proyecto en ciernes que quiere dotarlas de Tribunales y Milicias Populares, de formas de gobierno del poder popular no dependiente de los poderes establecidos; experiencias exitosas de combate a la delincuencia común y al narcotráfico en localidades que desde hace rato se llaman “zonas liberadas”. Locuras por el estilo que revelan y resumen en una frase la búsqueda de este artículo: que mientras hay una institucionalidad que se mantiene en precaria sobrevivencia hay una no-institución que bulle y crece desee abajo, sin maquinarias ni cadenas de información a su servicio.

Esas formas de organización, cuyo signo es lo informal y lo no institucional, nacieron antes que Chávez o al margen del gobierno chavista y (por lo tanto) le sobrevivirán, porque no le son dependientes, no forman parte originaria o sustancial de su proyecto. No sucederá lo mismo con los Consejos Comunales y Círculos Bolivarianos y mucho menos con las creaciones del Estado (Misiones).

A esas formas prechavistas de organización popular les tocará continuar funcionando en el proceso rumbo a la Revolución, y les tocará hacerlo como en tiempos idos: clandestinamente, bajo acoso, persecución, criminalización y fuego homicida. Serán tiempos duros, pero queda reflotando la convicción (y tendrán que perdonarme el confeso determinismo histórico) de que el viaje de la humanidad hacia la democracia directa podrá tener obstáculos, pero es irreversible.

martes, 30 de diciembre de 2008

¡Misión Boves o barbarie! Por: Emilio Silva.

Fuente:
http://www.aporrea.org/ideologia/a68259.html

Antes de comenzar, como lancero llanero deseoso de cortar cabezas, extiendo mi saludo solidario y revolucionario desde esta trinchera de ideas a los compas del Colectivo Misión Boves (en especial a José Roberto Duque, a quien un día espero tener el gusto de conocer) como parte del ejército de los condenados de la tierra llamados a asumir el Poder Popular demoledor de las estructuras institucionales y mentales de la bribonería burguesa y pequeñoburguesa.

Todavía sin haber tomado posesión formal de los cargos de elección popular ganados por la ultraderecha en los recientes comicios regionales, hemos visto la grosera y grotesca actitud de los escuálidos, sifrinos, yuppies, woperoos, academicistas, metrosexuales, tecnócratas, sambileros, pitiyanquis, intelectualoides, fariseos eclesiásticos y demás subespecies corrosivas contra las Misiones Sociales, los Consejos Comunales y todo lo que representa la democratización de los derechos humanos acaparados desde la Cuarta República por esas lacras que se creen burgueses sólo por vivir un poco mejor que los pobres.

Insultos y vejaciones contra los chavistas pobres y de clase media, quema de casas e instalaciones donde funcionan las expresiones organizativas del pueblo, toma de módulos y CDI de Barrio Adentro, asesinato selectivos de activistas y líderes comunitarios, actuación de sicarios y paramilitares colombiano e israelíes, manipulación mediática llevada a cabo por empresas privadas de comunicación (como Últimas Noticias y Unión Radio, entre otras), saboteo de la burocracia escuálida vestida de rojo en instancias públicas de gobierno (nacional, regional y municipal), traición y sumisión de sectores populares que votaron concientemente (repito, concientemente) a favor de sus explotadores y actúan como confidentes y verdugos contra sus propios compañeros de clase, y un muy largo etcétera son muchas de las manifestaciones de la godarria oligárquica y sus cipayos los escuálidos casi inmediatamente después de haberse anunciado los resultados de las elecciones regionales de este año.

No puede ser que Chávez y unos cuantos camaradas infiltrados en Miraflores asuman aisladamente todo el peso del ataque contra los desmanes de esa diablocracia elitesca subordinada al imperialismo eurogringo. ¡El pueblo agredido tiene todo el sagrado derecho de defenderse de las agresiones sufridas por más de quinientos años, y tiene el obligado deber de liderizar su propia ofensiva acompañado de quienes son sus líderes naturales!

¿Hasta cuándo vamos a tolerar que unos mequetrefes con modales refinados nos hablen del respeto a los derechos humanos mientras ellos y sus matones los violentan contra los pobres? ¿Por qué dejamos que unos apoltronados funcionarios con tufos de pequeñoburgueses satisfechos actúen con desidia y desprecio hacia los humildes poniéndoles trabas muchas veces avaladas por las mismas leyes?

Con mucha más razones que antes está vigente la necesidad de practicar tierra arrasada contra esa podredumbre asquerosa conformada por la oligarquía, sus borregos los escuálidos, y las estructuras institucionales y mentales del estado burgués a su servicio. La lucha contra esa serpiente de mil cabezas requiere la ofensiva organizada del pueblo en los ámbitos político, ideológico e incluso militar si fuese preciso. ¡He aquí lo que considero debe caracterizar la Misión Boves: piedra, plomo y candela en dichos ámbitos!

Esa diablocracia toma o destruye nuestros espacios, pero como ellos son los bárbaros y nosotros somos la verdadera sociedad civil popular (no la oxigenada suciedad sambil estirada), nuestra voluntad es tomar y conservar los espacios que siempre han sido nuestros y ellos nos lo arrebataron desde la llegada de los hampones españoles. Aunque no nos quiten las Aldeas Universitarias, debemos apoderarnos de sus universidades autónomas y privadas. Si nos queman las Casas del Poder Popular, confisquémosles sus mansiones. Si expulsan a los médicos cubanos, expulsemos a sus mercanchifles judeo-sionistas. Si se apoderan de los CDI, instalémonos en sus clínicas privadas. Si traen a mercenarios y asesinos gringos e israelíes, invitemos a los guerrilleros e insurgentes de Colombia y Palestina en apoyo a sus justas gestas emancipatorias, adonde también debemos mandar gente nuestra. Si matan a nuestros líderes campesinos, comunitarios y sindicales, apliquémosles la justicia popular a los sicarios y paramilitares colombianos y criollos. Si expulsan a los agricultores de sus tierras, invadamos productivamente sus latifundios. Si los sifrinitos de la UCV, la UCAB y Primero Justicia se están metiendo en los barrios y caseríos para adoctrinar ideológicamente a sus habitantes, nosotros debemos enviar verdaderos escuadrones de cuadros revolucionarios de la Misión Sucre, la UBV y el PSUV tanto en esos sitios como en las urbanizaciones para crear conciencia de clase y difundir el pensamiento socialista. Si la derecha endógena nos sabotea las Misiones Sociales y los planes revolucionarios del gobierno, reforcemos la organización protagónica del Poder Popular desde los Consejos Comunales tanto dentro como fuera de las instancias públicas. ¡Si tú me das yo te doy! ¡Si me sacas un ojo, te aplico hacha, cuchillo y machete para quitarte los dos ojos, la lengua, la nariz y las orejas! ¡Ojo por ojo, Revolución por contrarrevolución!

Esos arrastrados escuálidos (perdón por la redundancia) no entienden que si no fuera por Chávez, desde el Domingo 14 de Abril de 2.002 todavía estarían humeantes las ruinas de las zonas pitiyanquis del este y suroeste de Caracas, tal como pasó con las propiedades de los grandes cacaos durante la Guerra de Independencia gracias a la acción justiciera de los ejércitos de José Tomás Boves.

Escuálidos hay en todas partes. Tenemos rabiblancos panameños, pelucones ecuatorianos, fresas mexicanos, momios chilenos, gusanos cubanos (nacidos en Miami), y una larga lista de aliados de esos venezolanos por accidente y gringos de orilla ansiosos por ser esclavos del imperialismo. La Misión Boves debe tener alcance internacionalista para que los compas oprimidos de otras tierras sean nuestros compinches en la Guerra a Muerte por quemarle el rabo a ese ganado sifrinesco colocándolo en sus correspondientes establos mientras construimos a nivel mundial la Dictadura del Proletariado destructora de la hegemonía burguesa y de toda forma de explotación y opresión. Tiene que ser así pues la burguesía y sus borregos escuálidos no tienen vocación suicida para ver destruidos sus repulsivos privilegios grupales. El actual Proceso Revolucionario está llamado a eliminar lo que para ellos es su orden social justo y civilizado, y lo que para nosotros es su desorden social injusto y bárbaro. No dejar ni cenizas de tan psicodélico régimen es una de las tareas de los guerrilleros de la Misión Boves, calcinadora de la legalidad burguesa y el aparato estatal adecopeyano con o sin boína roja, que al usarla para manipular al pueblo busca desfigurar el Socialismo para construir una especie pervertida de democracia social favorable a una maldita pequeñoburguesía con ínfulas de nueva oligarquía, capaz de pactar con la vieja godarria para perpetuar el capitalismo bajo un rostro aparentemente humano.

Dejando a un lado las actitudes irracionales y oportunistas, ya es hora de la organización política y militar de los revolucionarios contra las agresiones de las hordas sifrinas ansiosas del regreso a la Cuarta República, donde era normal que una excrescencia descerebrada de clase media hablara burlonamente de los pobres en sus porquerías fútiles de programas radiales y televisivos, o en portales internautas de la peor calaña, sin que ninguna voz se alzara ante los irrespetos tolerados por los curas satánicos del sanedrín episcopal y por los partiditos y grupúsculos de la suciedad sambil. Si un pobre se atrevía a reclamar justicia y respeto ante esas agresiones sifrinescas, inmediatamente era ridiculizado y estigmatizado de resentido social, malhablado y delincuente. Si alguien de clase media iba en contra de esa situación, era ignorado, despreciado y execrado como un paria por su propia clase social. ¡Eso es lo que nos espera si dejamos que esa diablocracia gane en los demás procesos electorales! ¡Dejen quieto al que está quieto! ¡Al final del túnel lo que hay es plomo del bueno!

Con la nueva campaña para la Enmienda Constitucional de Reelección Presidencial, y ante las presentes y futuras arremetidas violentas de la ultraderecha a nivel institucional y armado, ahora más que nunca los condenados de la tierra deben efectuar una ofensiva organizada en huestes ejecutoras de la Misión Boves en pos de nuestra segunda independencia, sin medias tintas ni tonalidades difusas. O son ellos o somos nosotros. ¡Honor y gloria a José Tomás Boves y los bravos llaneros que él acompañó! ¡Libertad o muerte! ¡Misión Boves o barbarie!


* trabajador académico (profesor) de la UBV.

Correo electrónico: silvachapellin@yahoo.es

viernes, 26 de diciembre de 2008

Chatarra.

Chatarra.

Un catanare cargado de chatarra viene llegando por la ruta cósmica del tiempo. Como un autobús cumpliendo su horario, cada Navidad regresa este estúpido carnaval de consumo, adornos inútiles y sentimientos artificiales a dizque conmemorar el cumpleaños de Chuíto. Un símbolo de lo peor de la dinámica socioeconómica del capitalismo despliega y arma sus barracones de circo en el campo de la siquis colectiva; una avanzada del peor ejército mercenario penetra y se instala cómodamente en el territorio ya no soberano de nuestras conductas para hacer estragos de lo poco que nos queda de autóctono y originario. Las huestes de soldados de fortuna secuestran y violan nuestros infantes con nuestro permiso, sembrando en el vientre de sus tiernas mentes las ideas que en el futuro los harán sus cómplices en la predación de lo nuestro.

Los invasores levantan sus estandartes de pinos y bolitas, sus Santas barbudos y sus lazos de regalo; el aire retumba de las peanas de victoria de villancicos, gaitas y músicas navideñas mientras nuestras poblaciones son arreadas prisioneras a las mazmorras de los centros comerciales donde se transan las miserables ganancias de las horas-hombre sustraídas de sus vidas por bienes suntuarios e inútiles en la atmósfera surrealista del comercio.

En nuestro propio suelo, sin el menor reparo ante nuestra mirada atónita, los amigos del imperio invasor compiten en actos de sumisión y entreguismo. Desfilan con fervor los colaboracionistas, cada cual lidiando por prostrarse con más gracia y donosura en abyecta adoración de los símbolos del mercado que los ha privado de su esencia interior dejando en su lugar un corazón falso de hojalata.

Festones y guirnaldas por doquier, paisajes nevados con carrozas volantes arrastradas por renos, nuestro país deja de ser nuestro y se convierte en lo que en realidad es y seguirá siendo si no actuamos: un bastión más de la penetración cultural que precede a las invasiones reales. Las hamburguesas y los sannicolases llegan antes que las bombas, aplanan el terreno sicosocial para moldear nuestro pueblo a la aceptación e idolatría de los productos chatarra que vomita sobre nosotros la industria de lo artificial y accesorio a cambio de la renta petrolera, igual que otrora pasó con nuestro oro y piedras preciosas a cambio de espejos y vidrios coloreados.

Los vidrios coloreados vinieron acompañados de la ponzoña judeocristiana que reemplazó nuestra cosmogonía; nuestro pueblo rinde culto a la misma cruz en cuyo nombre se libraron las más horrendas guerras, y se prostra de hinojos ante sus purpurados parlanchines de feria buscando redimirse de pecados que nos son ajenos y de los cuales no somos culpables... pero he allí el sublime truco de la fe, el mismo que nos condenó al trabajo esclavo con la promesa de un nirvana después de esta vida, cuyos frutos entregamos como ofrenda al altar blasfemo e hipócrita que usurpa el legado del Cristo socialista que debería ser ejemplo de conducta de sus pastores.

La revolución de la que somos protagonistas debe tomar como suya la tarea de recuperar los espacios sicosociales ocupados durante cinco siglos por fuerzas alienígenas para las cuales somos, y así nos lo han hecho creer, seres inferiores. Hasta llegó a discutirse si teníamos o no algún componente espiritual (alma, le dicen por allí). Con amos de esa calaña ordenando nuestras vidas, muy poco será lo que podamos avanzar, ya que grava demasiado el lastre del sentimiento de inferioridad al momento de liberarnos de los yugos. Esclavos timoratos de la luz de la autodeterminación, ya lo hemos visto antes, se resisten a dejarse quitar las confortables cadenas de la mansedumbre; se hicieron adictos al látigo.
Librémonos del lastre intelectual. Fuera cruces, miquimauses, santas y supermanes. Para avanzar ligero, esta revolución debe sacudirse de encima esa chatarra.

Franco Munini.

domingo, 14 de diciembre de 2008

Enmienda y autonomía de las bases críticas.

El tema de la enmienda, y la consecuente posibilidad de prolongar una manera de hacer política que, si bién intenta favorecer a las mayorías, ha tratado de acorralar y pastorear a los movimientos de izquierda y sus parientes más combativos, los movimientos libertarios antiestado y antisistema, nos conminan a asumir una postura racional que vaya más allá del simple apoyo incondicional a la persona que nos ha abierto la posibilidad de combatir al imperialismo y a los lacayos de la oligarquía criolla a la luz pública, y no desde trincheras clandestinas en contínua paranoia de persecuciones represivas. Que vaya más allá del rechazo por principios considerando que lo que está en juego no es sólo un tecnicismo legal.

Sobre la percepción de que la enmienda AUMENTA nuestros derechos, no hay duda: nadie debería impedirme votar cuantas veces quiera por un presidente. Más allá de eso, nos toca tratar de asegurar (porque no sabemos si de hecho ganará el "SÍ") que la enmienda sea aprobada, no tanto por la enmienda en sí, sino por el efecto catalizador estimulante o desanimador que ese resultado pueda producir sobre el entusiasmo de las bases populares en la lucha por su emancipación.

La piquiña que esa enmienda produce es que much@s creen que eso sólo favorece a Hugo Rafael Chávez Frías... cuando claramente es una opción que se abre también a l@s excelentes, brillantes y preclar@s candidat@s que la oposición y el mismo chavismo o escisiones de él puedan presentar.


Dicho de otra manera, quiero que sean los ciudadanos los que tengan la potestad de decidir si quieren que un presidente repita más de una vez, a través de sus votos, y que la Constitución no sea una barrera para ello. De todas formas la propuesta será sometida a referéndum, así que "esta tiranía" se someterá, una vez más, al voto popular. Por décimoquinta vez. Extraña tiranía, ¿verdad?, ésta, que recurre a la consulta ciudadana y al poder originario en vez de dejarse manejar por un puñado de legisladores partidocratas enflusaos.

Por cierto, esa potestad de hablar y expresarnos en la más absoluta libertad, aún contraviniendo lo establecido en el Código Orgánico Procesal Penal, es justamente una de las razones por las que no solo votaré "SÍ" en el referéndum, sino que le daría mi voto a Chávez si vuelve a postularse, con tal que siga permitiendo que nos expresemos y actuemos en libertad.

Gracias a esa libertad es que se generan nuevos espacios autónomos de lucha antiimperialista y de empoderamiento popular. Chávez y el estado/partido, a pesar de las buenas intenciones, siguen siendo parte de la estructura de dominación al tratar de estatizar la dinámica de los movimientos populares; sin embargo, ya no hay más esa barrera represiva tan cara a la cuarta que antes impedía las manifestaciones independientes y alternativas de los procesos de emancipación y empoderamiento popular.

Esos procesos libertarios no se amoldan al PSUV por principios ni se dejan fagocitar por las estructuras formales o informales del estado, pero lo apoyan en cuanto les garantiza espacios de acción y soluciona algunos de los problemas del colectivo de base que de otra manera harían más difícil su avance. Son movimientos que rara vez hacen irrupción en el escenario público... por ahora; hay algunos indicios de que, a raiz de las presiones del estado formal infiltrado o infectado y su consecuente falta de incisividad en el combate a las estructuras reaccionarias, van a empezar a verse con más frecuencia acciones mucho más contundentes que las del Colectivo La Piedrita (saludos, compas). Y esto es algo que a la derecha le va a complicar seriamente los planes, ya que son acciones que Chávez podrá quizás condenar de boca, pero no de hecho.

Casos como las acciones del sicariato matando dirigentes sindicales y líderes campesinos, o el narcoparamilitarismo en los barrios o la judicialización y criminalización de los protagonistas de las tomas de tierra o la impunidad y falta de castigo a los criminales que fomentaron el paro petrolero y otras acciones desestabilizadoras, todos ellos auspiciados por las fuerzas reaccionarias desde adentro o desde afuera del estado formal no encuentran respuesta por parte de ese mismo estado boliburgués.

Esa bomba de tiempo no está dispuesta a ser utilizada por las fuerzas reaccionarias, sus enemigas naturales, ni por la demagogia captavotos de un partido: es un elemento de preocupación tanto para los dirigentes de oposición en los espacios conquistados el pasado 23N como para el "boliburguestado", que quisiera amansarlo y direccionarlo.

Esos polvos trajeron estos barros. La dinámica parece orientarse a una confrontación triple en la que sólo Chavez podrá mediar, y para ello deberá radicalizar la lucha contra los males endémicos de nuestra sociedad que nuestro nefasto sistema judicial sigue promoviendo.

Franco Munini.

La ruleta.

Antes de que se pusiera el polvo después de la cabalgata electoral que nos condujo al 23 de noviembre, antes de que el PSUV o el colectivo hayamos trazado una estrategia de gobierno tras los resultados de esa contienda, ya se nos lanza a otra campaña para captar votos tratando de surfear la ola de la popularidad y el arrastre de los últimos meses en base a la proyección optimista del margen diferencial de votos obtenidos semanas atrás.

No recuerdo que nos hayas pedido permiso, Hugo, ni que nos hayas consultado. De hecho, desconocemos qué mecanismo interno del partido te dá la potestad de tomar decisiones unilaterales sin por lo menos preguntar nuestras opiniones. ¿Era el momento adecuado?

¿Recuerdas que formamos batallones para debatir internamente los asuntos relacionados al partido? ¿Te suena aquello de “Todo el poder para el pueblo”? ¿Te suena eso de “Con Chávez manda el pueblo”? Nosotros aún creemos en esas consignas, Hugo.

Pero nada, ya lanzaste a rodar la bolita. Un solo artículo sobre el tapete. Una asamblea que no te pone obstáculos agota la segunda posibilidad de hacer cambios en la constitución, la misma asamblea que te empegostó con un viaje de artículos crípticos y sospechosos la propuesta del año pasado, haciéndola indigesta para los votantes menos convencidos.

Y sólo hay dos resultados posibles: ganar o perder. Por más que invoquemos a Ribas, por fuerte que sea este nuevo chantaje emocional al pueblo que votará para aprobar la enmienda, incluyéndome, no podemos olvidar que hace un año perdimos un referéndum.

Así que vamos a hacer un ejercicio útil: una proyección de escenarios posibles para el día 28 de febrero 2009, cuando ya tendremos a mano los resultados, para anticiparnos a las consecuencias de cada uno de los resultados posibles y como incorporar y adaptarnos a esas nuevas variables en el proyecto de desarrollo de país que nos hemos trazado. Estás invitado a participar, Hugo, ya que como presidente de la República Bolivariana de Venezuela y presidente del PSUV debes oír nuestras deliberaciones.

Supongamos, y ojalá que así sea, que ganamos como colectivo el derecho de reelegir a un presidente cuantas veces nos parezca conveniente. En este caso a tí... o algún otro; se rumora la especie que esta posibilidad es válida sólo porque nos permite reelegirte a tí, pero lo cierto es que si no ganas en el 2012 esa posibilidad se le abre a otro u otra, y ten en cuenta de que antes de eso hay la posibilidad de que la oposición convoque a un revocatorio que, de serte adverso, coloca a otra persona en Miraflores antes del 2012.

Pero sigamos con la hipótesis de nuestra victoria en febrero 2009. La oposición oscilará entre el desánimo y la hostilidad abierta, presentándonos al mundo como una dictadura vitalicia y aumentando la intensidad de sus ataques y actos de sabotaje contra la obra de gobierno, y debemos estar prevenidos para esa eventualidad fortaleciendo la defensa de la revolución por varias vías.

Sin embargo, me preocupa que esa victoria tenga un efecto adormecedor sobre los alcaldes y gobernadores recién electos, quienes la van a presentar como un logro de sus gestiones olvidando que hay otros frentes, más pertinentes a sus funciones, a los que deben dedicar sus esfuerzos para beneficio de la colectividad. No sólo son los votos que sus respectivas circunscripciones electorales aporten al triunfo de la enmienda los parámetros de gestión que interesan al colectivo, y habrá que recordárselo con frecuencia para que no lo esgriman como excusa de las posibles fallas de sus desempeños.

Un aspecto positivo que se puede esperar es el fortalecimiento de las instancias de base, desde los batallones del PSUV a las diversas estructuras del poder popular y comunal, a quienes se deberá esa posible victoria. ¿Empezará de una buena vez la horizontalización del estado, la optimización de sus partes menos eficientes, la eliminación de sus apéndices superfluos? ¿Se abrirá al fin un proceso de integración y apertura de ese bastión del imperialismo que anida en nuestra industria petrolera, ese caballo de Troya que mantiene a resguardo los privilegios de sus empleados repartiendo dádivas a las misiones? ¿Cambiará de una buena vez el discurso hostil hacia los ciudadanos que, sin ser golpistas ni oligarcas ni pitiyanquis, no comparten todavía, y en particular gracias a ese discurso hostil, la simpatía hacia el proceso?

Veremos. Mucho depende del empoderamiento de las bases y del surgimiento, desarrollo y fortalecimiento de los liderazgos locales, que en cualquier caso ven hoy limitadas sus aspiraciones por el axioma que le restriegas en la cara sobre la imprescindibilidad de tu liderazgo, Hugo, y el de los funcionarios con los que insistes en gobernar. Caldo de cultivo para recelos y conspiraciones internas indeseables.

Y ahora hablemos de la posibilidad que nadie se atreve a mencionar, como si no nos hubiese pasado antes: que se pierda el referéndum. ¿Cuál va a ser tu reacción, Hugo? ¿Cómo crees que va a impactar eso en el estado de ánimo del chavismo? ¿Seguirán aportando sus esfuerzos con el mismo entusiasmo las personas que de una manera u otra colaboran en la construcción del país que deseamos? ¿Tendrán el mismo peso que hoy las afirmaciones sobre tu popularidad? ¿Cómo reaccionarán las corrientes de oposición? ¿Cómo quedamos allá afuera, en boca de las trasnacionales de la desinformación, al regalarles ese premio?

Debe haber un plan para esa contingencia, Hugo. Y si no nos los presentas tú, lanzado como estás en una campaña en la que sólo tienen cabida los aplausos y las estimaciones optimistas, nos toca empezar a elaborarlo nosotros desde ya, por si acaso, con los pies bien puestos sobre la tierra.

Porque hay la posibilidad de que las reacciones de ambos lados sean viscerales, y la paz del país debe ser nuestro objetivo primordial, así que te recomiendo que compartas con nosotros tus planes, que espero los tengas, para esa contingencia. A corto, mediano y largo plazo.

La derrota de la enmienda puede también ser motor para una consolidación más autónoma de los movimientos populares y eventualmente de las bases del PSUV, que reclamarán con pleno derecho hacer llegar sus aspiraciones y proyectos a niveles de ejecución y acción sin la tutela y las barandas de la burocracia estatal o partidista. Esto no es malo, ya que es la maduración obvia de esos movimientos que no por ello dejan de ser leales al proceso progresista bolivariano; mantener la coherencia y la interacción efectiva de ese fervor de pueblo en emancipación requerirá de más que las arengas y cadenas televisivas de las presentes campañas. ¿Estás preparado a gerenciar un país que expresa desde sus entrañas, desde todas las regiones, maneras más variadas y propias de transitar hacia el Socialismo del siglo XXI? Eso ocurrirá en cualquier caso, y bienvenida esa diversidad que busca sus caminos antiimperialistas y libertarios gracias al estímulo que le has dado.

Te alerté en agosto 2007 sobre la posibilidad de que el referéndum del 2D pudiera representar, como de hecho lo fue, tu primer revés electoral. En esa ocasión señalé que ello no era necesariamente malo, dado que te obligaría a madurar y repensar tu estrategia política y comunicacional. Tú insististe con TU propuesta (sin consultar a las bases) y luego la Asamblea le agregó las suyas y las maquilló con seudoconsultas y parlamentarismo de calle que muy pocos percibieron como consultas populares, pues NO LO ERAN. Y para rematar no se permitió votar artículo por artículo, o por varios bloques de artículos interdependientes... y pasó lo que pasó.

Fue evidente que en ese momento no estabas preparado para uno de los dos únicos resultados posibles de un referéndum, y aunque tu discurso esa noche del 2 al 3 de diciembre de 2007 fue muy digno, a los pocos días descalificaste con palabras indelicadas ese evento electoral. Te recuerdo nuevamente que eres presidente de TODOS los venezolanos, y aún quienes NO votan por ti merecen tu respeto. Es su derecho. De hecho, muchos de ellos no votan por ti solamente por culpa de tu lenguaje. Te conviertes de esa manera en enemigo del chavismo, ya que nos restas votos... ¿no se te había ocurrido?

Así que, ahora que estás (con nosotros) en plena campaña, tómate el tiempo necesario para considerar sin derrotismo TODAS las alternativas. Y recomiendo a todos hacer ese mismo ejercicio: guerra avisada no mata soldado, y si lo mata es por descuidado. Planificar nuestras acciones y reacciones, prepararnos de antemano para cualquier eventualidad previsible es una buena manera de evitar sobresaltos innecesarios.

Desde luego, apoyaré la reforma, pues amplía MIS derechos como ciudadano. Y haré campaña por el “SÍ” en todos los espacios en los que interactúo porque creo que es justa.
Votaré por el “SÍ” con toda la esperanza de ganar y cruzando los dedos. Ojalá ganemos... o sepamos perder.

Franco Munini.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

QUERIDO NIÑO JESUS

Se que te parecerá inusual recibir una carta de una persona adulta; pero justamente en nombre de los niños me atrevo a molestar tu atención.

Niño Jesús querido y reverenciado por el pueblo en las navidades, quiero pedirte varias cosas:


No permitas, por favor, que se repitan aquellas terribles escenas que vimos los días del golpe de Estado y hace apenas unas semanas, cuando las hordas fascistas de Táchira y Miranda, sin esperar a que sus jefes fueran proclamados en las Gobernaciones, la emprendieron contra los médicos cubanos y los CDI que, curiosamente, sólo son culpables de llevarle salud al pueblo.

No permitas que Chela y muchas otras personas adultas se queden sin terminar sus estudios en las Misiones Robinson y Rivas, porque un gobernador de Carabobo les impida seguir usando escuelas de la República para recibir sus clases nocturnas.

No permitas, querido niño, que un clon de German Monster tenga poder sobre policía alguna porque no queremos que se repitan escenas de represión y asesinato de gente humilde.

No permitas, querido niño, que se institucionalicen grupos de exterminio en poblaciones como Yaracuy, donde fueron asesinados 8 jóvenes y quienes están corriendo son los testigos de tan horrible masacre.

Permite, querido niño, que este pueblo noble responda con amor y responsabilidad en defensa de su derecho a tener una vida digna; salud, educación, alimentación, participación y protagonismo en los destinos del país. Y eso, querido niño Jesús, no lo vamos a poder lograr si seguimos cediendo espacio a los que no creen en nuestro potencial como pueblo organizado y soberano.

Permite que la justicia mire al rostro de los humildes y responda con prontitud al clamor de los pobres.


Permite sí, querido niño, que nuestro querido Presidente se quite los cabellos de los ojos para que pueda ver el frondoso panorama que ofrecemos los que nada tenemos que perder y mucho que ganar con este proceso.

Has una alianza con San Francisco y otros que están de nuestro lado para que aprobemos, sin lugar a dudas, la enmienda que permita que nuestro Presidente pueda optar a la reelección para que podamos consolidar el neonato proceso que estamos construyendo.

Y si ves que algunas veces nos ataca la impaciencia y la impotencia porque queremos ver presos a los corruptos, mejores gestiones en Ministerios, Asambleas, Alcaldías, Gobernaciones danos, querido Niño, la paciencia del Santo Job para entender que los procesos como el venezolano se construyen todos los días, con la participación de todos y que los tropiezos no pueden llenarnos de desesperanza porque en ella, en la desesperanza, se cuelan alimañas que en un día pueden acabar con nuestro sueño de redención.

No te pido más, niño Jesús querido. En enero, cuando hayamos aprobado la enmienda, te mandaré una postal para contarte como celebramos con alegría y regocijo estas navidades que vienen y cómo alejamos, una vez más, el fantasma del fascismo que no volverá.


SOLO EL PUEBLO SALVA AL PUEBLO


Ana T. Gómez F. (la guara)
Itza97@yahoo.com

domingo, 23 de noviembre de 2008

Es la hora del cruce de información

Este es el peor momento del día, un montón de gente muerta de la risa en los medios privados, en globovisión la cara de la gente es de felicidad (ya ganamos) o dando informaciones que pueden derivar en el grito de fraude, compatriota deje de estar con posiciones falsas: que este se metió con fulano que aquel es muy negro pa´ mi gusto; ésta como todas estas elecciones definen a la derecha fascista frente a los que queremos un país decente donde vivir. En Venezuela si sale un cura con un poco de muchachitos con manos blancas usando a la iglesia en actos proselitistas eso es normal, así que entendamos que esto es una guerra y la mejor de nuestras armas es el voto, salga rápido y ejerza su derecho.

martes, 21 de octubre de 2008

Los grupos organizados del 23 de Enero -- ante la campaña sucia contra nuestra parroquia

REMITIDO


Nosotros, individuos y colectivos orgullosos del trabajo político, cultural, social y deportivo de más de medio siglo, del cual los actuales habitantes de la parroquia 23 de Enero de Caracas somos herederos y continuadores.

--En vista del recrudecimiento de la campaña contra nuestra parroquia, su gente y sus genuinas expresiones de organización popular, por parte de los medios de comunicación propiedad de los millonarios, corporaciones y mercaderes de la información;

--En vista de que estos factores mantienen una permanente campaña de descrédito contra todo cuanto sea afín al proyecto político liderado por el camarada Comandante Hugo Chávez Frías;

--En vista de que esos medios y sus activistas se han propuesto como línea de acción criminalizar y descalificar con insultos y acusaciones sin base a varios líderes populares del 23 de Enero y a sus grupos organizados;

--En vista de la aparición de un reportaje tendencioso, insolente, antiético, sesgado, mentiroso y repugnante en el diario El Universal del sábado 18 de octubre del corriente año, titulado “Colectivos y delincuentes imponen régimen de miedo”, firmado por una “periodista” irresponsable e ignorante de nombre Laura Dávila Truelo;

--En vista de que en dicho escrito se pretende crear en la población la falsa sensación de que ser activista social y militante de nuestros grupos equivale a ser delincuente;

--En vista de que en ese mismo texto, nutrido a base de comentarios y declaraciones anónimas de las cuales nadie se hace responsable, se dice expresamente que nuestros grupos son los culpables de la delincuencia criminal en la parroquia;


ACORDAMOS:


Expresarle y reiterarle al mundo que nuestras formas de organización no obedecen a una moda o impulso irracional, ni a la venia de ningún Gobierno o poder establecido, pues son producto de una larga, vigorosa y hermosa tradición de lucha y organización popular;

Expresar nuestro rechazo y protesta pública ante el intento de criminalizar a grupos y personas de la parroquia con argumentos de odio clasista y racista, de desprecio a nuestra condición de seres humanos pobres empeñados en mejorar las condiciones de vida de nuestros vecinos y parroquianos;

Exigirles a las corporaciones de la información, a sus directivos, propietarios, periodistas y demás mercenarios y esclavos, que sean rigurosos en la búsqueda de la verdad y se atengan a la multiplicidad de opiniones que bullen en la parroquia 23 de Enero; se abstengan de difundir “trabajos periodísticos” (si es que pueden llamarse así) en los cuales sólo hablan el periodista y un par de cobardes sin nombre que “piensan” como él;

Informarle al enemigo expresado y oculto detrás de estas manifestaciones de guerra sucia que, en tanto perdure esta conducta depravada que nos llama delincuentes a quienes hemos combatido por décadas a la delincuencia del capitalismo, el Estado Burgués, el hampa común, el narcotráfico y las tiranías empresariales, su presencia en la parroquia 23 de Enero no será bienvenida, y por lo tanto su tránsito por la parroquia no contará con ninguna garantía, facilidades o tranquilidad para venir a realizar maniobras asquerosas en nombre de la verdad y bajo la apariencia de “periodismo independiente”;

Que, en el mismo espíritu, los vecinos, grupos organizados y demás factores del 23 de Enero asumimos la potestad de responder a sus ataques, falacias y mentiras con las acciones, medios, recursos y acciones que consideremos pertinentes para contrarrestar el efecto de su campaña en contra del 23 de Enero y sus habitantes

Somos la Unidad Demográfica más combativa, más bolivariana, revolucionaria, internacionalista y organizada de toda América Latina. Esa condición no se la debemos a ninguna convención burocrática y no la va a socavar ninguna campaña multimillonaria apoyada en estudios de televisión y en laboratorios de aspirantes a líderes del pueblo.


En Caracas, a los 20 días del mes de octubre de 2008


¡¡ANTE EL ATAQUE MEDIÁTICO DE LA DERECHA, ORGANIZACIÓN Y DEFENSA POPULAR!!


Vecinos y grupos organizados de la parroquia 23 de Enero

miércoles, 24 de septiembre de 2008

15 AÑOS DESPUES, SERGIO RORIGUEZ VIVE MAS ALLA DE LOS MURALES



Ayer, 23 de septiembre se cumplieron 15 años del asesinato del flaco Sergio, ser especial, querido y respetado por todos quienes le conocimos.

Sergio, demás está decirlo (y no porque esté muerto), era una de esas personas que raras veces tenemos la oportunidad o el privilegio de conocer. Siempre una sonrisa en la cara, pasara lo que pasara en su casa o en su vida; siempre el entusiasmo por delante no importa el tamaño de la tarea que tuviera que emprender. Siempre presente con su sonrisa desobediente; esa con la que castigó por última vez a sus asesinos porque, aunque usted no lo crea, el flaco les echó un vainón. Quienes lo vimos muerto sabemos que es verdad que el loco estaba sonriente, como advirtiendo a sus esbirros que uno de sus poemas lo había escrito para cumplirlo: si me matan, decía, me voy a cagar de la risa porque quienes disparen nunca sabrán que los Quijotes nunca mueren, porque la esperanza no se mata.

Muchos fueron los momentos y los espacios que compartimos con este ser venido de otra galaxia. Trabajamos juntos en varios intentos editoriales de las cuales dos merecen recordar: el periódico Yulimar Vive, viviendo en cada página, cada trasnocho, cada calentera del negro Villa, en cada chiste malo del flaco. Y Forjadores de la Libertad, empeñado en volver por todos los caminos enseñando a la gente como hacer bombitas, como protegerse de los gases lacrimógenos, como prepararse para la insurrección “una tela de araña que hay que tejer”. Pasquines, muchos, tantos que ya no recuerdo.

El flaco Sergio hijo de la siempre querida Victoria era un militante integral; uno de aquellos raros ejemplares que no se quitaba el uniforme para aportar en cualquier parte, que trascendía al 23 de Enero, a Caracas, al país. Si, porque Sergio sembró afectos incluso fuera de nuestras fronteras. Recuerdo con particular alegría una anécdota de ese Quijote una vez que nos mandaron a Colombia a conversar con unos compas sobre la Escuela de Pensamiento NuestraAmérica. El loco me hizo bajarme del bus en la frontera y comenzó a cruzarla a pie. Llegaba a Colombia y corría al lado de Venezuela… Así muchas veces mientras gritaba: “Ja, ja, están jodidos todos los que pretenden olvidar el sueño de Bolívar… Ja, ja, somos un solo pueblo, miren lo que hago con la frontera”. Estaba maravillado de ese espacio tan tonto que llaman frontera. Y los soldados del DAS sorprendidos con ese loco altote dando saltos de aquí para allá por casi dos horas. Y conste que en esos tiempos no era común hablar de integración. ¿Han visto ustedes un “discurso” más claro sobre lo que significa integración? Yo no. Lo juro.


Recuerdo las escapadas del flaco de su garita de vigilante para ir a la Escuela de Educación a mostrarme un panfleto, un poema, cualquier vaina que sirviera de excusa para huir del tedio de ver carros pasar y de buenos días sin respuesta. A una profesora de la Escuela de Odontología la jodió bien feo. Todos los días le daba los buenos días y ella no respondía. Ah, imaginen a la academia inclinándose a responder al saludo del vigilante. Por favor. Un día la espero con un poema escrito en un marca-libros y se lo regaló por mal educada. Creo que esa mujer jamás olvidará al flaco.

Recuerdo otra misión. Una vez nos mandaron a aprender a hacer los famosos “bastones”, especie de chopos artesanales con los que íbamos a enfrentar a los enemigos, los de afuera y los de adentro. Ilusos llegamos a casa del “instructor” y nos fajamos a trabajar con las manos casi, sin herramientas casi. Al final de la tarde, cansados y sucios, teníamos cada uno un “bastón” y el compromiso de multiplicarlos. El peludo nos dijo sentencioso: compas, el esfuerzo que les costó hacer el bastón permitirá que lo quieran, que lo respeten, que se identifiquen con él, que confíen en él… Después de eso nos enteramos de que había maneras más fáciles de hacerlos. Otros lo perfeccionaron más adelante; pero en ese momento bajamos a Caracas orondos, orgullosos de nuestra obra y protegiéndola como si de un niño se tratara. Así entendía el flaco la línea militar de masas. Sin tanta paja, sin ese velo de misterio de guerrillero clandestino.

Han pasado 15 largos años de que nos arrancaron al flaco con una maldita bala, pero él sigue con nosotros. Porque, ¿cómo carajo olvidamos a personas como Sergio y Yulimar, cómo nos acostumbramos a vivir su ausencia; como si ellos siguen estando en que se niegan a abandonar como esquinas, salones, calles, callejones, canciones, poemas y en cualquier sitio donde exista un hombre, una mujer, una comunidad, un pueblo construyendo la Patria Grande.

Por eso, cada 23 de Septiembre retumba en los bloques del 23 de Enero:
¡¡Risa Desobediente, Presente…Presente!!

La Guara
itza97@yahoo.com






martes, 29 de julio de 2008

LOS TRABAJADORES NO PODEMOS PASARNOS DE MARACA…no vaya a ser que se acabe la revolución

LOS TRABAJADORES NO PODEMOS PASARNOS DE MARACA…no vaya a ser que se acabe la revolución

Nuestro querido Ministro del Trabajo acaba de decir una gran verdad al afirmar que la exigencia de reivindicaciones “exageradas” por parte de los empleados públicos atentan contra la salud, la vivienda, el transporte, la educación y muchas otras culpas que debemos cargar quienes, insatisfechos con nuestros salarios, reclamamos su revisión.
Imagino que el camarada Ministro del trabajo no está haciendo alusión a mí, a mis compañeros, a la gran mayoría de asalariados (A-S-A-L-A-R-I-A-D-O-S) de este país que todos los días sale a poner su granito de arena para construir la Patria Grande.
El camarada Roberto Hernández, imagino, le está dando un regaño a Ministros, Diputados, Concejales, Directores, familiares, amigos y allegados de los anteriores porque de verdad verdad sus “salarios” son escandalosos; sobre todo si se comparan con los de muchos de los que no somos ni ramos, ni flores, ni vivas ni nada que se le parezca. Pongo un caso: un trabajador universitario, con dos títulos (que a lo mejor no sirven para un coño, pero que existen), que llega a ser Jefe de un Departamento se jubila, camarada Ministro, con un salario REAL de 1.868,34 BsF. Mensuales. Esto, verdaderamente, es una grosería y atenta contra la construcción seria del socialismo que persigue (sin mucha suerte por lo visto) construir una sociedad de iguales. En nuestro caso, Venezuela, pasa lo que en la mayoría de países que han estado experimentando para superar la odiosa explotación del hombre por el hombre y las secuelas perversas del capital: hemos fracasado porque la brecha sigue presente y tenemos una especie de castas o NOMENKLATURA como dirían los rusos cuyo principio pareciera ser el de luchar para ser todos iguales, pero sin olvidar que hay unos más iguales que otros, como diría el puerco de “Rebelión en la granja”.
¿Cree usted, camarada Hernández, que los reclamos de médicos, docentes, trabajadores, obreros, operarios de metro, amas de casa, trabajadoras de las casas de alimentación, enfermeras, etc. por mejores condiciones de trabajo (mejores salarios) , atentan contra la salud, la educación, la vivienda?. Usted, como viejo comunista que aupaba estas luchas en la IV República, sabe que no es verdad. De este lado, el de los asalariados que no somos tan iguales a los otros y que pagamos los mismos precios por alimentación, servicios, medicamentos, pasajes, útiles escolares, que aquéllos, es no sólo justa, sino necesaria, la exigencia de mejores condiciones en nuestros contratos laborales.
El llamado suyo, estoy segura, es a los otros, a los que llegan a ganar la módica suma de 100 millones de bolívares (de los viejos) mensuales; a los que en la Asamblea Nacional ostentan títulos de “representantes del pueblo” y que han convertido a ese organismo en una plenaria (por plena) de 15 y último, a los Ministros mil veces regañados los domingos de Aló Presidente que no justifican, ya no salarios sino sueldos y otras menudencias adheridas al cargo; a Concejales que nadie conoce pero que siguen cobrando en nombre nuestro sueldos, dietas y alguna otra bagatela por “favores especiales”.
Si, camarada Ministro, estoy convencida que usted no me está llamando la atención a mí, a nosotros, a los millones de venezolanos que apenas sobre-vivimos con los salarios que tenemos. Imagino que pronto, atendiendo a su llamado, veremos a los Ministros, Vices, Directores, asambleístas, directores, concejales, etc. haciendo cola para exigir, a viva voz, ser más iguales a nosotros, solicitando rebajas de sus sueldos y beneficios; haciendo cola para inscribir a sus muchachos en las escuelas y liceos públicos, amaneciendo en cualquier CDI o módulo de Barrio Adentro para ser atendidos por los compañeros cubanos; mamándose una pepa de sol para comprar en mercados a cielo abierto la dieta básica y regateando precios (nueva teoría económica aportada por el compañero Elías Jaua) al lado de cualquier pata en el suelo de esta tierra de gracia.
A ellos, camarada Ministro y a usted mismo, por supuesto, debe ir dirigida la crítica. Nosotros, los asalariados de siempre, en la IV y en la V, seguiremos siendo los miserables que queremos conquistar unos cochinos reales más por nuestro trabajo. Y si por esto somos culpables de la situación de miles de compatriotas que no tienen vivienda, de las condiciones deplorables de algunas escuelas y hospitales, no se preocupe. Al fin y al cabo, estamos atentando contra nosotros mismos, porque sólo nosotros necesitamos esas viviendas, esos hospitales, esas escuelas. Los otros, los más iguales a otros, siguen teniendo la opción de Clínicas, Colegios y urbanizaciones a estrenar o recién estrenadas.
SOLO EL PUEBLO SALVA AL PUEBLO
Ana T. Gómez F. (la guara)
itza97@yahoo.com

jueves, 19 de junio de 2008

Contra el culto a la personalidad y el servilismo intelectual - Vladimir Acosta

(Cuando pega un cierto aire frío y los procesos revolucionarios amenazan con "congelarse" - diría Saint-Just -, lo menos que uno puede hacer es echarle leña a cualquier brasa que se asome en el horizonte. Es lo que ha intentado hacer Vladimir Acosta el pasado 16 de junio, en su programa De primera mano, que transmite Radio Nacional de Venezuela todos los lunes a las 7 am.

Es lo que intento hacer aquí, igualmente, transcribiendo un par de extractos de las intervenciones de Vladimir en el referido programa. El que desee escucharlo completo, no tiene más que darle aquí, y ahí dentro darle play donde corresponde.

Epa Vladimir: me tomé la libertad de intitular esto tal y como aparece allá arriba, porque creo que resume lo central de tus planteamientos.

A veces a uno le da por pensar que esto que nos plantea Vladimir es postura de muchos, aunque ésta siga expresándose como secreto a voces. Pero coño cámaras, ¿no les parece que ya está bueno de tanto cuchicheo, de tanto cotilleo?

Entre la criticadera necia y el servilismo intelectual, un nuevo sentido común debe terminar de imponerse.

Vamos a echarle leña.

Fuego).

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Yo voy a decir aquí algunas cosas que seguramente van a molestar a algunos, pero las digo porque creo que tengo que decirlas... en función de este proceso en el cual yo creo, el cual yo quiero verdaderamente que siga avanzando, que no se estanque, que no retroceda, fundamentalmente por esa razón tengo que decir estas cosas. Yo creo que dos de los problemas, problemas serios, problemas graves, problemas que hay que enfrentar y superar en la medida de lo posible, que ha generado uno de los problemas de este proceso: la falta de dirección, son:

1) el excesivo culto a la personalidad con relación al Presidente y a todo lo que el Presidente dice, nadie se atreve a discutirle nada y menos aún a criticar las cosas que dice el Presidente, cosa que es absurda, porque aquí hay plena libertad como nunca, para criticar, para discutir; y

2) el servilismo intelectual. Lo lamento, pero me cuesta llamarlo de otra manera: el servilismo intelectual o la pereza intelectual de algunos que repiten como unos loros todo lo que se dice o todo lo que el Presidente dice y lo justifican sin pensar o que cuando piensan retuercen cualquier argumento para darle la razón al Presidente. Hay que esperar que el Presidente rectifique, cuando lo hace, porque a veces lo hace, se da cuenta, para que entonces vuelvan a ser loros, pero loros rectificadores. Y eso es triste, eso es lamentable, y es algo profundamente perjudicial para un proceso revolucionario, para un proceso que intenta cambiar cosas, para un proceso de participación y de protagonismo popular.

El punto de partida de esto, lo he comentado montones de veces, me he cansado de comentarlo en distintas oportunidades, aquí y en otros lados, en otros actos, en foros, en discusiones y conversaciones, es la falta de dirección colectiva de este proceso. Nadie cuestiona el liderazgo del presidente Chávez, este proceso está absolutamente identificado con el presidente Chávez, el presidente Chávez ha sido el espíritu, el alma, la fuerza principal de este proceso, eso no lo cuestiona nadie, no lo cuestiona ni siquiera la oposición, y por supuesto nadie lo va a a cuestionar. Se trata de que los procesos revolucionarios, los procesos de cambio, los procesos de transformaciones e incluso los procesos reformistas más o menos avanzados, necesitan direcciones colectivas, porque la política es una construcción colectiva. Y cuando se habla de democracia, de participación, de protagonismo popular, se hace absolutamente imprescindible esa discusión, esa participación popular, esa dirección colectiva, que no excluye un liderazgo, pero que necesita la participación, la asunción de responsabilidades, el compartir responsabilidades y el participar de la elaboración de una línea política que tiene que ser producto de la relación con los sectores populares, con el pueblo, y que tiene que ser permanentemente consultada con él. Eso es indispensable. Cualquier proceso que intente cambiar cosas, que intente movilizar a los sectores populares y que intente estar al servicio fundamentalmente de los sectores populares necesita una dirección colectiva, no una dirección que sea absolutamente unipersonal. Y esa es una de las grandes fallas de este proceso.

Aquí ni siquiera el partido que se acaba de construir ahora, el PUSV, es un partido que ejerza dirección colectiva. Es un partido que fundamentalmente funciona como un instrumento que repite lo que dice el Presidente, que no discute nada con el Presidente y que se ocupa fundamentalmente de las cosas administrativas: cómo desarrollar el proceso electoral, cómo hacemos aquí, si se reúnen con el PPT, qué va a pasar con el Polo Patriótico [Alianza Patriótica], si hay amenazas por la prepotencia del PSUV con relación a los otros, si se puede buscar acuerdos, si está descontento alguien, si el candidato para gobernador es el que llegó primero o el que llegó segundo. Es decir, puras cosas absolutamente técnicas, mecánicas, cotidianas, pero no discute política, el PSUV no discute política ni define política. El PSUV simplemente se limita a repetir lo que dice el Presidente, y a veces ni siquiera opina políticamente. Es el Presidente el que opina y el PSUV se ocupa entonces de las cosas administrativas. Eso no puede ser. Si alguna justificación podía tener la integración de las fuerzas que han apoyado a este proceso en un partido como el PSUV, es para construir una dirección colectiva, que desde una perspectiva de compromiso, del mismo compromiso que tiene el Presidente, pueda discutir con él y pueda llegar a acuerdos producto de discusiones con él, y de confrontaciones que ocurren a veces. De eso por lo menos no hay ningún indicio, ninguna indicación de que eso esté ocurriendo.

Pero lo que yo quiero señalar, que es lo que me parece más preocupante, son las dos cosas que dije. Por un lado, se ha ido generando, y eso es prácticamente inevitable cuando no hay una dirección colectiva, y cuando hay un liderazgo claro, porque al final el liderazgo del Presidente parece estar muy por encima de los otros líderes (se podría decir: hasta qué punto él contribuye a eso o hasta qué punto él no hace un esfuerzo para reducir esa distancia, pero ese es otro tema que no voy a tocar ahora); pero lo cierto es que esa distinción entre el peso y la importancia del Presidente y los dirigentes que forman parte de su equipo, genera y ha generado un excesivo culto a la personalidad del Presidente, que se traduce en esa dimensión negativa: una cosa es el respeto al liderazgo, otra cosa es la admiración de un liderazgo, otra cosa es entender que ese liderazgo fuerte, combativo y dinámico es necesario para impulsar un proceso (eso es perfectamente válido) y otra cosa es convertir al líder en una especie de dios, en un personaje infalible, que no se equivoca nunca y al cual no se le puede criticar absolutamente nada y no se le puede discutir absolutamente nada. Repito: algo que es absurdo. Vivimos justamente en una sociedad que es democrática como nunca ha sido esta sociedad venezolana, aquí se discute de todo, aquí se opina de todo y aquí no le pasa nada a nadie. Si aquí hasta los conspiradores de derecha, los conspiradores fascistas andan libremente por las calles, conspiran, hacen lo que les da la gana, aquí todo el mundo hace lo que le da la gana, desde los motorizados hasta los conspiradores fascistas. Entonces aquí no hay ningún peligro de que nadie pueda ser víctima de las críticas que haga. Y es necesario que esas críticas se hagan. No convertir eso en una profesión, no se trata de la profesión de criticar lo que hace el Presidente, para eso está la oposición imbécil esa, diciendo animaladas todos los días, y por eso está así, hundida, en el piso.

Se trata de la perspectiva de la construcción de un proceso revolucionario que hoy más que nunca necesita discusiones, porque están pasando cosas, aquí dentro de este proceso, que hay que discutirlas y que hay que cuestionarlas, necesita entonces una dirección colectiva que parta del reconocimiento indiscutible del liderazgo del Presidente, pero que sea capaz de fijar opiniones y tener criterios, y atreverse a tener esos criterios y a discutirlos, y atreverse a ser derrotada y atreverse a triunfar en algunas oportunidades, porque la derrota o el triunfo no son otra cosa que derrota o triunfo de posiciones que van a fortalecer el proceso. Esto es un problema que a mí me parece fundamental.

Y el otro lado es, entonces, esa suerte de pereza intelectual: "el Presidente es el líder, el Presidente se las sabe todas, el Presidente no se equivoca nunca, el Presidente es el súperestratega", el Presidente está en la estratósfera ya, planificando cosas, y los demás, entonces, por pereza intelectual, no piensan, no son capaces de analizar, no son capaces de participar, reciben pasivamente todo lo que el Presidente dice y ejecutan lo que el Presidente dice. No hay dirección colectiva. Y esa pereza intelectual a veces se convierte en un cierto servilismo, porque entonces es buscar la manera... unos, repito, porque no piensan, y simplemente repiten, repiten y repiten, tanto repiten que "esto es bueno, esto es bueno" porque el Presidente lo dice, y dos días después cuando el Presidente dice "me equivoqué", porque el Presidente sí se atreve a decir que se equivocó, entonces dicen: "esto es malo, esto es malo, esto es malo". Es decir, pasan de loros positivos a loros negativos. Y eso no puede ser. Pero en algunos llega verdaderamente a un nivel de retorcer los argumentos, de utilizar entonces los argumentos de pensar políticamente para hacer cuadrar las cosas que no cuadran, para tener que darle la razón al Presidente, y a veces se queda bastante mal cuando el Presidente después se da cuenta de que él mismo se ha equivocado (y últimamente se ha equivocado bastante, por cierto), y entonces en algunos de esos casos rectifica.

...

Yo creo que lo único válido y lo único correcto en política, cuando uno quiere pensar políticamente, es eso: es pensar políticamente, es analizar las cosas racionalmente, con seriedad, sin sacralizar el pensamiento y la conducta de nadie, por más líder que sea, con plena independencia de criterios. Una vez que se tiene una posición política tomada, por supuesto, no estoy hablando de criterios en el aire. Estoy partiendo de un análisis válido en política de quien piensa como revolucionario y quien está comprometido con un proceso que quiere que sea revolucionario o que quiere que siga siendo revolucionario, no de un analista de esos que se sientan en una especie de topos uranos, allá arriba, a analizar las cosas desde la estratósfera. No. Me refiero al compromiso, al compromiso militante, al compromiso patria o muerte, como son los compromisos políticos, y si no, no son compromisos y no sirven para nada. Desde esa perspectiva, una vez que uno asume esa perspectiva y la convierte en forma de vida, lo único válido en política, entonces, es analizar las cosas racionalmente, analizar las cosas con seriedad y profundidad, sin sacralizar el pensamiento y la conducta de nadie, con independencia de criterio y con buena y sólida información. Y además, sin temor a criticar lo que se estima que no está bien, justamente porque lo que se quiere es que el proceso avance y no que el proceso se estanque. Y criticar las cosas a tiempo tiene justamente la fuerza que da la posibilidad de cambiar las cosas, de incidir sobre ellas. Quedarse callado, admitir chantajes, admitir acusaciones, que hacen justamente los que quieren que el proceso no siga caminando, es permitir pasivamente que algunas cosas que están mal sigan empeorando y que cuando alguien se dé cuenta de que están mal, ya sea probablemente demasiado tarde para corregirlas, y en ese camino se puede hasta perder el poder.

Aquí lo hay que hacer, en mi opinión, y lo repito, es ver el curso reciente que ha ido tomando este proceso: hacia dónde, en qué dirección está marchando últimamente este proceso, porque, repito, hay muchas cosas preocupantes. Y uno ve cómo se engranan, una tras otra, algunas declaraciones con algunas conductas. Repito, no voy a analizar esto a fondo, simplemente lanzo esto como tema de análisis, de reflexión, de pensamiento, porque ésta es la única forma de pensar políticamente desde un compromiso revolucionario. Recomiendo una vez más que lo hagamos, recomiendo discutir sin temores, si queremos que este proceso siga avanzando, que este proceso no se estanque, que este proceso de cambio no se convierta en una cosa diferente. Porque creo que de eso, y de la conducta que se asuma y de la conducta que se comparta, depende en buena parte el futuro de este proceso, depende en buena parte que este proceso que ha sido generador, justificado, de grandes esperanzas de cambio, de algunos cambios que de verdad han tenido alcance revolucionario, que este proceso pueda mantenerse en ese camino, recuperar ese camino, profundizar ese camino, y no asumir un camino de moderación que muchas veces se convierte en camino de estancamiento.

Creo que ésta es una discusión que debe darse, y que debe darse abiertamente en el seno de este proceso, analizar lo que pasa, lo que se dice, conectar cosas, relacionar cosas, y sobre la base de esos análisis hacer planteamientos que contribuyan a que este proceso que está pasando por una etapa decisiva, por una etapa clave, por una etapa de inflexión, pueda seguir avanzando por el camino que se trazó al comienzo y que tiene que ser profundizado para que no deje de ser lo que fue y lo que tiene que ser: un proceso de cambio revolucionario.

lunes, 19 de mayo de 2008

Candidaturas en Nueva Esparta

Nubarrones se otean en el horizonte psuvista insular, afortunadamente, el despeje es simple. Primero, ubiquemos el por qué de semejante oscuridad, el qué o quiénes causan semejante amenaza al panorama político y revolucionario en una región carente de una contundente fortaleza ideológica y claridad conceptual, fundamentalmente, dentro de quienes hoy fungen como sus líderes.

Ubicada la causa del oscuro nubarrón que tapa el brillo del astro solar, procederemos a quitarlo del medio. Vallamos al detalle: Para optar a candidato a la gobernación del estado Nueva Esparta se inscribieron ocho militantes del psuv, a saber: Pedro Camagüey Espinoza, Arnaldo Cogorno, Rusill Silano, José Orozco, Rosario Pacheco, Alexis González, Alexis Navarro y William Fariñas.

Dos de estos aspirantes han decidido dividir mediante la cizaña, el chisme, la descalificación y el odio a la militancia del psuv y a quienes seguimos a Chávez desde otras posiciones (sí, son ellos el nubarrón). Ambos se dicen predestinados por la mano del Comandante, ambos se han valido de los recursos del Estado para conseguirse incondicionales que, lejos de procurar la tan necesaria unión, viven fomentando la desunión, pero no cualquier desunión, si no de la peor, aquella en la cual los mismos militantes de un proceso revolucionario, seguidores de Chávez, no toleran a otro candidato a no ser el que ellos postulan groseramente.

¿Cómo identificarlos (a los del nubarrón)? Ambos son funcionarios públicos; no son de estas tierras (uno sí, pero igual no le importa); por intereses económicos y de poder, fundamentalmente, tienen cómplices; quienes les adversan (a los dos), lo hacen por una cuestión de ética, de principios, de valores morales; tienen detractores, críticos y hasta enemigos dentro del chavismo, razón por la cual el grupo de uno, no votaría por el otro y viceversa. Esto último es muy grave, en función de la necesaria unidad y el tan anhelado triunfo electoral del próximo noviembre.

Dejémoslos solos con sus peleas y odios divisionistas y con sus “agradecidos seguidores”. ¿Qué hacer? Veamos la lista, eliminemos a estos dos perturbadores seres, nos quedan seis. El que usted guste, quien más le agrade, quien le inspire mayor confianza, quien usted decida, será mejor, pues, con plena y absoluta seguridad, recibirá los votos de quienes no obtengan la nominación electoral y sus seguidores, garantizando el triunfo de todos.

Aquellos dos, sólo garantizan los votos de sus favorecidos adeptos, y eso nos infringirá una nueva derrota a todos.

¡Saque la cuenta¡

martes, 13 de mayo de 2008