jueves, 24 de junio de 2010

A 189 años de su muerte, Gloria al esclavo devenido cimarrón, saqueador, lumpen-guerrero y orgullo de su gente (nosotros), Pedro Camejo


Negro Primero, alta expresión de la rabia del pueblo oprimido

La historia oficial nos impuso la figura de un Negro Primero obediente que fue a pedirle permiso al jefe para morirse, y nos ha ocultado una parte importante de su historia: Camejo fue uno de los hombres que acompañaron a José Tomás Boves en sus más insólitas victorias.
Héroe de las batallas de La Puerta, en las cuales el pueblo enfurecido derrotó dos veces al ejército engreído y esclavista de Bolívar. A la muerte del taita en Urica, se desmoviliza y regresa al llano, junto con la enorme mayoría del contingente de pueblo que rehusó ser conducido por un imbécil como Morillo, general con hazañas guerreras pero sin empatía con el pueblo. Poco después es "captado" por otro taita bravío, José Antonio Páez; para aquella gente en rebelión daba lo mismo qué bandera defendía su jefe, porque su primitiva conciencia o falta de ella sólo lo movía a arrebatarle al poderoso lo que por 300 años se le había arrebatado a él.
De la primera batalla en que Camejo y otros de sus compañeros de hambre, vida y puñaleos, pelearon para los patriotas (hasta 1814 lucharon para Boves) cuenta José Antonio Páez que debió imponerles su autoridad y una dura disciplina, porque aquellos hombres no se limitaban a ganar batallas sino que se aplicaban al saqueo y el despedazamiento de lo existente: aquellos tipos no eran soldados entrenados sino malandros furiosos.


Así nos "trampea" la historia oficial: en este relieve del Campo de Carabobo aparecen Páez y el Negro Primero, éste atrás y el jefe adelante. Por mucho que le hayan puesto ese apodo, para la historia manipulada que nos han enseñado Camejo era un peazo e Negro Segundo

Aquellos desmanes eran la rabia del pueblo estallando tras 300 años de esclavitud. El pueblo en rebelión no es bueno para construir sino para destruir la sociedad que los oprime. Desde la óptica actual lucen bárbaros y caóticos aquellos acontecimientos. Sólo una observación minuciosa del pulso de la historia puede dar las claves correctas: el ser humano oprimido de América tenía la misión de destruir para que otros procedieran luego a construir. Lamentablemente, la tarea de construir quedó desde entonces, al igual que en la Colonia, en manos de familias poderosas y élites insufribles.
Hoy recordamos la figura de Pedro Camejo, sobre todo por lo que representa: el pueblo sometido, salido de madre en guerra mortal contra lo establecido, y luego utilizado, metido en cintura y sacrificado por los grandes propietarios, los poderosos de siempre. Eso no deberíamos olvidarlo nunca jamás, porque muchas otras veces nos pasó lo mismo como pueblo. A la mierda la historia oficial y la versión del Eduardo Blanco, que pone a decir al nuestro: "Jefecito, yo me voy a morir, ¿oyó?, vengo a despedirme, no se ponga bravo".

miércoles, 23 de junio de 2010

Mosca con el sabotaje a la medicina integral

Cecilio Canelón

La actual etapa de confrontación entre el esquema político-social que está muriendo y el que está por nacer ha tenido en Venezuela inquietantes manifestaciones. Las mentes conservadoras han decidido oponerse a todo cuanto haga o proponga el Gobierno nacional para iniciar la construcción de la otra sociedad, y eso incluye las iniciativas que los favorece incluso a ellos (nomás la semana pasada un grupo de ahorristas del banco Federal agredió a un reportero de VTV: no soportan que el Gobierno les pague el dinero que les robó Mezerhane…). Ahora se han desatado los demonios en contra de un factor que debería ser sagrado para todos: la formación de nuevos médicos, gente en proceso de capacitación para atender a los ciudadanos más pobres.
Desde hace unos días, unos nueve mil estudiantes de Medicina Comunitaria Integral que cursan quinto y sexto años han sido enviados a los hospitales públicos del país para realizar sus pasantías, y además para contribuir con la atención a los pacientes que en esos centros ingresan. Estos son los médicos del futuro, en sus manos está el relanzamiento de la Misión Barrio Adentro y la creación de un sistema de salud digno. El problema es que los médicos encargados de orientarlos y evaluarlos son los “profesionales” venezolanos que se graduaron con los criterios mercantilistas y gremiales aberrantes que les inculcó el capitalismo, y ya han comenzado a llegar de varias regiones del país denuncias acerca del maltrato, la vejación constante, la obstaculización de la formación de estos jóvenes por parte de quienes deberían ser sus tutores.
Todo esto obtuvo su colofón en los medios de la derecha con las declaraciones del mercader de la salud Douglas León Natera, dueño de la Federación Médica de Venezuela (por alguna razón este sujeto lleva décadas presidiendo esa organización), quien con el lenguaje adquirido en doce años de antichavismo y más de 60 de desprecio a los pobres, se dedicó a echar sombras sobre los médicos cubanos, sobre los estudiantes de Medicina Integral Comunitaria y sobre la formación de estos. Toda una campaña para hacerle creer al venezolano que es más provechoso pagarle a un médico burgués que acudir a la solidaridad de los nuevos médicos de la dignidad.
Si no conociéramos su índole criminal no lanzaríamos esta advertencia a las autoridades y al pueblo: hay que estar alertas con la continuación de esta campaña malsana y repulsiva, porque en cualquier momento puede morir algún venezolano en un hospital y entonces se creará la matriz de que murieron por culpa de nuestros estudiantes. Suponemos que el Gobierno nacional está sobre estas probables pistas.

viernes, 18 de junio de 2010

¿Qué celebramos? ABASTOS EN REVOLUCIÓN

Celebro cada logro de este proceso por cuanto cada uno de ellos tiene como finalidad reivindicar lo que se nos ha negado durante toda la historia de este país. Decir cuarenta años es una necedad, mi abuelo murió de noventa y pico de años y siempre fue un muy pobre campesino margariteño, igual mi abuela quien también vivió un poco de años, ninguno de ellos tuvo una vida carente de necesidades.
Hoy, once años después, se están celebrando las adquisiciones y aperturas de unas cadenas de abastos, transformadas en una sola: Abastos Bicentenarios. Bien.
¿Y si los dueños de dichas cadenas no se hubiesen cansado de hacer plata y de las incumplidas profecías y un día decidieron que el gobierno les pague por sus negocios sin que ellos tengan que hacer ningún papeleo, ni esfuerzo, ni regateo, ni ordenar nada, solamente recogen todo su billete y tácata, se piran? Porque estoy convencido que ellos se cansaron de algo que nunca llega e hicieron todo para que el gobierno les ahorrara un pocotón de trámites, y seguramente les pagó más por sus negocios de lo que conseguirían con una venta a algún paisano capitalista. Y es que este gobierno no regatea, paga y listo. Qué gobierno más gueno.
Y para colmo los manda para el exterior cual héroes expropiados por el tirano, pero con más plata de la conseguirían con cualquier otro comprador.
Sí, son logros. ¿Pero está la revolución para hacer vainas a media máquina? ¿existen AB en todo el país? ¿cuántos hay? ¿cuántos municipios tienen ahora mismo un AB? Puedo decirles que en Nueva Esparta no existe ninguno, no había de los éxito ni de los cada, es decir la revolución aquí no llega. Nos jodimos.
Hasta que Mercal o Pdval no se transformen en las cadenas de alimentos que deberían ser, será una mácula en todo ese jolgorio. Alguien debería tener vergüenza por no poder crear una sólida cadena de mercales y pdevales. No es para celebrar que la viveza de los capitalistas nos dote de lo que no ha podido esta revolución. La revolución en esta materia tiene cero, está raspada y alguien debería pagar por semejante fracaso. Porque no basta con los esfuerzos que significan los mercados a cielo abierto, los operativos, ferias, etcétera, ¿no está bueno de eso? ¿no es hora de entrar a un local grande y cómodo, a la hora que pueda y quiera? ¿no lo merecemos? ¿no se puede? ¿es demasiado difícil? ¿deben seguir los odiados capitalistas sacándonos las patas del barro?
Este pueblo margariteño se lo tienen bien merecido, por adeco. Pero más allá del merecimiento o no, a estas alturas, en Margarita debería existir por lo menos un Mercal grande, suficientemente dotado y abierto las 24 horas del día, creo que una verdadera revolución da para eso y más. Igual pasa con Pdval, quien entró al juego del mercadeo de alimentos para el pueblo, como el niño bien, el hijo del papi millonario, y en poco tiempo se hizo con un gran local, al lado en un lugar donde reposan los restos abandonados de lo que fuera el primer gran abastos de esta Isla: Prica. A nadie se le ocurre comprar, a muy buen precio para el dueño (decir expropiación es una necedad), ese excelente local para un Mercal, que además tiene un estacionamiento grandísimo. Pero como ya dije, llegó el riquito Pdeval y compró un tremendo local al lado, sin estacionamiento, además, para qué? para nada, ahí está desde hace meses como una burla a las necesidades y hambre de este pueblo, que repito, se merece esto y mucho más por adeco, pero no todos debemos pagar semejante maldición.

miércoles, 16 de junio de 2010

TERRIBLE

Solemos dejar, abandonar, ignorar, olvidar, negar, relegar, criticar, alejar, condenar, reprender, desertar, desterrar, desistir de, castigar, rechazar, confinar, renunciar a, sancionar, amonestar, escarmentar, tachar, borrar, ahuyentar, reprochar, dimitir, apartar, separar, aislar, excluir, plantar, reprobar, desatender, retirar, penar, desviar, proscribir, deponer, ceder, desconocer, dejar de lado, quitar el habla, aplicar la ley del hielo, no dirigirle ni siquiera una piche mirada, no tomar en cuenta pero para nada, dejar tirado a un lado para finalmente, hacer borrón y cuenta nueva, con todo lo malo.
Así solemos actuar ante conductas que no compartimos ni aprobamos. En la mayoría de los casos, sin importar quién o quiénes incurran en las graves pifias que nos negamos a secundar, aunque sea con un silencio cómplice y alcahuete. Cortamos y ya. No me la calo y punto. Eso es lo correcto, lo moralmente aceptado y obligado. Eso nos exige la dignidad plebeya, popular, populachera y vulgar.
Ahora bien. Si a los pata en el suelo ordinarios y chavistas, para más inri, nos da por dar matica de café, corte y ya, cambio y fuera, por qué sinrazón, a los escuálidos les da por solidarizarse con cuanto rufián decide alinearse en contra de la dignidad, honestidad y/o respeto por lo ajeno?
Ladrones, violadores, estafadores, asesinos, atracadores, embusteros, corruptos, especuladores, acaparadores, matraqueros, militantes de la más extrema derecha, fascistas, militantes de la más extrema izquierda, racistas, golpistas, conspiradores, traidores, oportunistas, vende patria, etcétera, etcétera, forman parte del grupo de los líderes del oposicionismo.
Bien sea que estén en dicha posición desde hace tiempo o sean líderes por generación espontánea, es decir, se erigen en tales, justo al momento de cometer algún ilícito que los catapulta a la condición de héroe de las escuálidas, desaforadas e irracionales falanges de las distintas oposiciones que sufre, sobre todo, el pueblo.
Esta conducta va más allá del disociado sicótico o el escuálido loco. Es una conducta que debe ser tomada muy en cuenta por las autoridades. Personas que se desprenden de los valores normales dentro de una familia y una sociedad, para aliarse de manera irracional, con una delincuencia que les ataca y perjudica, luego agreden a quienes acuden en su ayuda.
Pendejos.

martes, 15 de junio de 2010

Misión Sucre o Universidades (I)

Carlos J. Acosta

Este es un dilema que nos viene llamando a la reflexión desde el momento cuando el compañero Chávez habló de construir 80 universidades a lo largo y ancho del país. Evidentemente, nos encontramos ante 2 propuestas, por un lado la propuesta liberal reforzada por toda la tradición de la Revolución Francesa, de crear instituciones de educación superior, como le gusta decir a la otra derecha (la endógena dice educación universitaria); y por la otra la propuesta robinsoniana de educación continua y permanente que no le rinde pleitesía a calificaciones ni títulos.
La derecha, la endógena, habla de nuevos paradigmas y como muestra de ello cambia el birrete por una boina en los actos de graduación, aunque mantiene intacto todo el protocolo de este tipo de actos; la derecha, la otra, sonríe.
Nos señala un amigo que debemos entender la parte de ternura involucrada en estos actos. Sí, tal vez tenga razón y sea bien importante para una mujer o un hombre de nuestro pueblo que sus hij@s o su anciana madre l@s vean con un título, pero pensamos que el problema se presenta cuando se deja que el título tenga más importancia de la que realmente merece.
Cuando por casualidad nos encontramos con todo el entramado que nuestras autoridades universitarias montan con motivo de las graduaciones, vemos reproducida toda la parafernalia de los actos reproductores de la sociedad alienante que nos ha tocado vivir a lo largo de la historia de la humanidad.
Tal vez estemos equivocados en nuestra apreciación, pero cada vez que asistimos a estos actos dentro de nuestras universidades “alternativas”, vemos reflejada la sociedad adeca que se niega a morir.
Y aquí creemos pertinente, si hablamos de revolución, de transformar la sociedad, preguntarnos si debemos mejorar nuestras universidades o simplemente eliminar el concepto de universidad.
¡BLASFEMO!, ¡ANARQUISTA!, grita la derecha, la endógena y la otra, y es que en este punto se presenta una comunión de intereses entre todos los “profesionales”, con el manido argumento que ellos se quemaron las pestañas estudiando, como si hubiesen estudiado con velas.
Y es que aquí la derecha revolucionaria, la endógena por supuesto, entra en contradicción con su discurso de una sociedad sin clases, sin privilegios; como puede lograrse eso, si dividimos la sociedad en profesionales y no profesionales. Nosotros creemos que están en todo su derecho de pensar un país repleto de universidades, pero no lo hagan en nombre de Marx, no le echen esa vaina.
Ustedes pueden agarrarse de las manitos y gritar U U UCV o U U UBV, pero eso no tiene nada que ver con rebeldía, con insumisión, con transformaciones profundas de la sociedad, sino con reproducir en nuestros espacios a la universidad como institución castrante de lo mejor del pensamiento de nuestro pueblo.
Basta sentarse un rato a escuchar las conversaciones de muchos de nuestros estudiantes de derecha, de la otra y de la endógena, para notar que en su forma de expresarse se identifica a seres que ya se consideran superiores al resto del pueblo.
Claro, si no formamos los facilitadores que incentiven el pensamiento crítico, como podemos esperar que estas instituciones no se conviertan en fábricas de mediocres sin sensibilidad social, futuros defensores de las bondades de la academia, quienes no bien obtienen un título se hacen imprimir su tarjeta de doctor fulano o doctora fulana.
Si nos conformamos con ver a los estudiantes como un apoyo para el logro de conquistas electorales, exigiéndoles movilización cada vez que se presenta un evento partidista; y por otro lado, presionamos y desconvocamos sus actividades dirigidas a la organización estudiantil, no podemos esperar una generación revolucionaria e impulsora de la transformación necesaria.

lunes, 7 de junio de 2010

Contra todos los racismos

Cecilio Canelón

Yo creí haber oído todas las estupideces posibles acerca de la tragedia del Inca Valero: que si era asesino porque era chavista, que por lo tanto fue un crimen de Estado perpetrado por Chávez, etc. Pero hace unos días escuché la más lamentable y despreciable de todas las "explicaciones". Oí decir a una gente más o menos querida que Valero cometió el horrendo crimen debido a algo que lleva "en la sangre": él mató a la mujer porque era gocho, "y los gochos son así: machistas, violentos y brutos".

Los venezolanos-pueblo debemos estar orgullosos de unos cuantos saltos adelante en materia de mejoramiento de la humanidad, de construcción de una sociedad de inclusión y liberación del ser humano oprimido. Uno de esos saltos es el destierro casi total del racismo contra los negros (afrodescencientes, los quieren llamar ahora). Comencé aludiendo al venezolano-pueblo porque “en ciertos círculos sociales” (y ya sabemos que estamos hablando de la burguesía) persiste ese sentimiento, transformado en ideología y praxis de dominación, que considera inferiores a aquellos seres históricamente explotados y/o apartados del reparto de riquezas y beneficios. Del caso del racismo vivo en la burguesía no quiero ocuparme por ahora, ya que es un fenómeno contra el cual no se puede hacer mayor cosa: el enemigo histórico del pueblo seguirá siéndolo siempre. Quiero ocuparme más bien del otro fenómeno, dolorosísimo por cierto, del odio racista que sienten grandes parcelas del pueblo pobre en contra de nuestra propia gente (algo emparentado con el endorracismo), a causa de perturbaciones impuestas en la percepción que tenemos de nosotros mismos como pueblo.
Si bien en Venezuela hemos superado casi totalmente esa llaga de la humanidad que es el odio contra los negros, subsisten entre nosotros otras manifestaciones del racismo. Una de las más difundidas y aceptadas socialmente, incluso entre el pueblo pobre y explotado, es el desprecio y el odio contra los andinos. Usted suelta en público un chiste racista contra los negros y seguramente será enfrentado, señalado, mandado a callar el hocico y en un caso extremo linchado. Y así debe ocurrir: todo racista debe ser execrado y puesto en el basurero de la historia. Pero si usted cuenta uno o varios chistes contra los gochos el gesto será aplaudido y celebrado. Sin darnos cuenta, estamos reproduciendo una conducta igual de absurda e indigna que la anterior. El rechazo a los andinos es igual al rechazo a los negros, indígenas, palestinos, árabes en general; pero odiar hasta la repugnancia a los gochos es un acto tan “natural”, tan difundido y aceptado en todos los círculos, que justamente por eso es preocupante.
Hay quienes han pretendido explicar este fenómeno, o ubicarlo históricamente a partir de los desmanes que perpetraron los chácharos (los policías de Gómez) en toda Venezuela. Según el análisis, en el oriente venezolano nadie jamás había visto a un andino, y cuando lo vieron por primera vez se trataba de un sujeto extraño en su fisonomía y arbitrario en el trato, un uniformado que iba por toda Venezuela a poner "orden" en nombre de la dictadura. Se ha hablado también de una presunta proyección del odio del venezolano a sus peores presidentes (los andinos en el poder: desde Castro hasta CAP, pasando por Gómez y Pérez Jiménez). Son teorías o tesis que podría valer la pena analizar y discutir, pero de ninguna manera justificar la sentencia que pretende pesar sobre la gente nacida en Los Andes: cuando usted sostiene que los gochos merecen desprecio está a un milímetro de decir que son inferiores.
El asunto va más allá del simple hecho de someter a burlas a los nacidos en Los Andes, ya que por lo general son los propios andinos (y también los gallegos, caso singular del pueblo español) los que suelen inventar y difundir chistes contra sí mismos. Hace unos años estuve con un camarada en San Cristóbal. Recorríamos el terminal de pasajeros cuando el compañero me soltó un comentario desgarrador: “Aquí la gente tiene cara de mongólica. Yo creo que es que aquí los tipos se cogen a las primas y a las hermanas”. Y luego, en Mérida, otro camarada (un camarada: alguien que habla y hace cosas por la Revolución) observó a unos borrachos amanecidos, se paró frente a una montaña y no vio sembradíos, y sacó la conclusión que ya su prejuicio racista traía elaborado en el cerebro: “¿No y que eran tan arrechos los campesinos de aquí? ¿Dónde está la cultura del trabajo?”. Ante ambos amigos guardé silencio, porque este es el tipo de temas que no se debaten: se enfrentan.
Yo nada tengo que discutir frente a un argumento racista. Las dos actitudes posibles ante una estupidez de ese tamaño son el silencio (para no generar conflictos que pudieran resolverse luego en serena conversación) o la acción violenta directa. Ante mis dos amigos opté por el silencio porque estoy seguro de que ellos son ignorantes del asqueroso sentimiento que los carcome por dentro. En ellos el racismo no es ideología sino ignorancia; esto hace que sea posible un llamado a la conciencia y a la reflexión. En la burguesía el racismo sí es ideología: ese es el enemigo. Contra ellos, nuestra rabia emancipadora y nuestra violencia justiciera.

viernes, 4 de junio de 2010

Israel: la impunidad desarmada del Medio Oriente

Roger Bastardo

Como un delincuente protegido y apoyado por el poderío Norteamericano, Israel atacada de nuevo a tan solo seis meses de la ya olvidada acción criminal contra Mahmoud al Mabhouh, el líder comandante de Hamas, quien murió asesinado en una habitación del lujoso Hotel Rotana Al Bustan en Dubai, en una operación de película, la cual fue captada por infinidades de cámaras de circuito cerrado; filmaciones que sirvieron a los cuerpos de seguridad Dubaiti, para reconocer a más de 18 sujetos pertenecientes al Mossad, quienes participaron en el crimen, aunque el gobierno Israelí lo desmiente, utilizando pasaportes de distintas nacionalidades, Británicos, Franceses, Irlandeses, Austriacos, Alemanes, para ese momento algunos países como Inglaterra, se pronunciaron al respecto por la retención de un pasaporte británico utilizado en la operación, dictando medidas contra altas personalidades del gobierno Israelí, sin embargo todo quedo allí, como dice un personaje del espionaje israelí, en uno de los escritos de Gordon Thomas – lo importante es cumplir con el objetivo, luego el tiempo se encargara de olvidar el evento – así piensa el gobierno israelí cuando ejecuta una acción criminal, como la ocurrida en el día de ayer, cuando una flotillas humanitaria cargada de alimentos y medicinas partieron desde Turquía con rumbo a la franja de Gaza con la intención de romper con el bloqueo que le tiene Israel al pueblo Palestino, desde hace 3 años y sometido desde Diciembre 2009 cuando se inicio la Operación Plomo Fundido. La agresión no se hizo esperar, atacaron en medio de la oscuridad para evitar, tomas fotográficas, filmaciones etc, en fin para no dejar reseña alguna, del ataque cobarde contra la tripulación de enviados de paz y solidaridad hacia el pueblo Palestino.
Este es un capítulo más de esa lista de atropellos sangrientos que pasaran a la historia de los libros que alegremente escriben los asesinos, ahora lo que viene, todos repudiaran y se rasgaran las vestiduras y condenaran como lo hizo la UE en el caso de Mahoud, pero quién será capaz de tomar medidas efectivas, que conduzcan a parar de una vez por todas, uno de los genocidios más sanguinarios de la historia del mundo?, ya no hay imágenes que nos conmuevan, ya no hay videos, ni noticias que nos alarmen, ya no hay tratado ni convención que valga, todos han sido burlados, asi como los Organismos Internacionales, todo el mundo ve a diario como se aniquila a mujeres y niños indefensos Palestinos, los israelíes siguen empeñados en desaparecer de la faz de la tierra al heroico pueblo Palestino, quien resiste a punta de piedras contra todo el poderío bélico jamás visto, ¿Cuanto tiempo durará en los medios esta noticia ? ¿ Quién puede detener este genocidio ? Me atrevo a pensar que solo la unidad, el apoyo y la voluntad de los pueblos árabes y del mundo en general, podrán detener a quién hoy derrama la sangre de un pueblo hermano .

lunes, 31 de mayo de 2010

LA GUARA

Amiga, por el Duque me enteré de tu carta, la leí con dolor. Lloré. Recordé aquellas jornadas de protestas y marchas donde hacíamos pareja. Tú, con un espray de pintura, haciendo hablar las paredes de toda Caracas, yo, vigilando que nadie te jodiera. Éramos una pareja corriendo a lo largo de las marchas. Unas veces delante otras detrás. Escribías lo que pensábamos, lo que queríamos como país, para el pueblo para los estudiantes.
Pequeñita y sudada, cansada y luchando, corriendo y diciendo coño margarito estoy mamada, pero seguías corriendo escribiendo y gritando. Gritando Y escribiendo la Venezuela que queríamos. Coño Guara se me revienta la vida saberte jodida. Tu dolor me jode, amiga, y me revienta ver tanto cabrón encumbrado y tú jodida, tú que tanto diste por esta vaina.
Ojalá que para cuando esto termine algún revolucionario, de esos que en su puta vida han sudado por defender nada que no sea sus intereses personales, ni han arriesgado un carajo y hoy te dicen seamos como el Che, pendejos, hipócritas y cobardes, hayan dado alivio a tu dolor, aunque sea por un rato amiga.
Aún con la mariquera de la lloradera que tengo, quiero verte así como te recuerdo, pequeñita y sudada, cansada y luchando, echándole vainas al sistema que todavía hoy nos jode nos ahoga nos gana la vida, Guara, amiga. Te recordaré siempre como la amiga con quien compartí días de sustos y alegrías. Donde cada marcha que terminábamos con vida, era un logro, una victoria para los buenos y una derrota que le propinábamos a los malos de ayer y también a los malos de hoy.
Recibe amiga, un abrazo y un beso de quien te recuerda como la mujer valiente que eres, un abrazo de quien hoy lamenta profundamente tu dolor y la cochinada que te ha hecho la puta vida. Viva amiga, viva. Mientras, seguiré llorando un poco más.

Solicitud urgente de ayuda al IVSS

Ana T. Gómez F. (La Guara)

El 14 de mayo pasado, hubo revuelo entre los pacientes trasplantados porque se les informó que ya no les iban a suministrar el medicamento CellCept y que en su lugar se les garantizaba uno con el mismo principio activo llamado Micloflavin.
Mi caso como el de muchos, no es de trasplante; sin embargo, nuestra existencia depende de
ese inmunosupresor por sufrir de Lupus o Neuroplups. Como se quiera que no soy médica, no voy a extenderme en este cuento.
Me quedé tranquila, sin embargo, porque la doctora Verónica Crespo, directora de Fármaco Terapéutica del IVSS aseguró que todavía no habían adquirido el medicamento producto del rechazo y que estaban en fase investigativa. Por algún momento llegué a pensar, incluso, que en un país como el nuestro, donde todo se politiza y se polariza, podía estar pasando algo similar con el mentado medicamento.
Para mi sorpresa, y a pesar de las declaraciones de la doctora Crespo, 4 días después recibí el Micloflavin en lugar de Cellcept, lo que evidencia que sus declaraciones no eran ciertas. Como de todos modos no tengo recursos para adquirir el CellCept en Badam porque uso 3000 miligramos diarios, me dispuse a tomar el nuevo medicamento sin ningún prejuicio.
Hoy, 29 de mayo, no quiero hablar yo. Habla mi cuerpo. Mi cuerpo que no sabe que el país está polarizado; que no sabe que existen acuerdos con países amigos alineados en el ALBA; que no se casa con laboratorios ni marcas.
Doctora Verónica Crespo directora de Fármaco Terapéutica del IVSS; Doctor Jesús Querales, Presidente del Instituto Nacional de Higiene, desde que comencé el nuevo tratamiento no he descansado de las aftas en la boca; tengo consulta odontológica semanal porque mis encías comenzaron a sangrar en abundancia; los vómitos y la diarrea me alejaron de mis ya menguadas actividades cotidianas y el dolor de cabeza, que en el caso de un paciente con neurolupus dicen que es grave, no cesa.
Queridos doctores, desde mi maltratado cuerpo que es lo único que tengo, les solicito revisen las causas por las que de la noche a la mañana, sin el concurso de los pacientes, decidieron por el MENOR COSTO, sin tomar en cuenta que la salud es mucho más importante que las monedas que se puedan ahorrar y que a la larga les puede salir más costoso.

Pensar la Nación: a propósito del Bicentenario de la Revolución de Mayo

Miguel Mazzeo - Frente Popular Darío Santillán


Es común advertir en la militancia de izquierda dificultades un tanto desmedidas a la hora concebir una nación no liberal y no burguesa. Por cierto, después de la última dictadura y de más de un siglo de relatos militaristas y reaccionarios sobre la nación, se ha tornado difícil formular una idea de nación no emparentada con lo más abyecto. Existe, además, toda una cultura política en sectores de la izquierda argentina reacia a la idea de nación. A algunos de los militantes más veteranos muchas veces la dialéctica les quedó trunca y les resultó complicado conjugar lo general con lo concreto, lo internacional con lo nacional, más allá de que el mismísimo Trotski rescatara el patriotismo de los oprimidos.

En los militantes más jóvenes, el rechazo de lo nacional puede reflejar no sólo la impronta de viejas tradiciones, sino también el impacto de la experiencia neoliberal: el economicismo, la falta de referentes históricos, el culto a la técnica, la reivindicación de una condición desterritorializada y el desprecio por la política. También, en el caso de los jóvenes, el rechazo de lo nacional suele ir acompañado por el repudio de los grandes relatos históricos.

Pero ocurre que la nación no ha dejado de funcionar como elemento de identificación de las personas en todo el mundo. Es más, creemos que las condiciones democráticas radicales y el poder popular sólo tienen futuro si logran coagular en marcos nacionales (y no estamos pensando precisamente en “vías nacionales al socialismo”). La nación sigue siendo necesaria para la unidad política, imprescindible para la supervivencia misma de las clases subalternas. Ahora bien, la nación, así concebida, no es un dato de la realidad, es un proyecto de cara al futuro, de cara al mundo del futuro.

Con la globalización neoliberal se reposiciona la cuestión nacional. Esta se expresa, en forma negativa, en cierto nacionalismo fascista que promueve limpiezas étnicas, o en el nacionalismo que se confunde con el extremismo religioso. Pero también se expresa en forma positiva, cuando la nación remite a la riqueza cultural y democrática que se resiste a la universalización totalitaria del capitalismo y a sus estrategias de homogeneización compulsiva, cuando los sentimientos nacionales se encaminan hacia la defensa de la soberanía y la diversidad cultural, y hacia una lucha revolucionaria de las clases subalternas. En el mundo periférico, dos procesos se siguen combinando: el de la refundación de la nación y el de la lucha contra la opresión de clase.

Partimos entonces de la centralidad del aporte de las clases subalternas a la hora de definir y construir la nación. Reivindicamos una idea de la nación popular y democrática, hacia atrás y hacia delante y un horizonte latinoamericano. Y si bien consideramos que esta idea funda una concepción abierta y plural de la identidad nacional, no exenta de contradicciones e intereses heterogéneos, la misma no deja de ser excluyente. Porque nuestra idea de nación no coincide (es antagónica) con la de las clases dominantes (considerando a todas sus facciones). Ocupamos polos antagónicos en el pasado y no deseamos el mismo futuro. Si, como afirmaba Benedict Anderson, las naciones son “comunidades imaginadas”, la nuestra de seguro es muy diferente a la que pueden imaginar las clases dominantes. Porque las clases dominantes locales (agentes del capital trasnacional) difícilmente puedan desarrollar un interés nacional que se contradiga con sus negocios.

En 1910 el Estado Nacional y la clase dominante, cuyo núcleo estaba constituido por la burguesía agraria terrateniente, propusieron un balance histórico optimista al tiempo que fijaban una idea de nación excluyente, militarista, chauvinista, racista, liberal-conservadora y agro-pastoril. Era la época de la “pedagogía de las estatuas” de la que hablaba Ricardo Rojas, una celebración del bronce.

En 2010, aunque desde el Estado se proponga una idea de nación inclusiva –que tuvo su correlato en unos festejos del Bicentenario descentralizados y participativos, en la apelación a una simbología y unas representaciones que excedían con creces los horizontes del populismo más ramplón– no se pone en juego una idea no burguesa de lo nacional, o sea, no se plantea la posibilidad de una nación democrática y popular incompatible con el capitalismo. Además –aunque suene a aguafiestas o a refutación de leyendas– la participación popular estuvo signada por identidades de espectadores y consumidores. En algún sentido, menemismo con otra estética.

De este modo, unas realidades materiales, sociales y políticas que en aspectos sustanciales desmienten el abandono de la matriz neoliberal, conviven con una simbología que, en parte, remite a lo antiimperialista y anticapitalista. Una nueva etapa de la valorización financiera del capital, con todas las fichas puestas en el tipo de cambio, las commodities y el superavit fiscal, convive con una retórica industrialista, productivista y mercado-internista. El Kirchnerismo se ha caracterizado por recuperar la subjetividad de las ausencias pero no por restaurar materialidades, alimentando así un conjunto de fetichismos.

Se nos hace difícil dejar de considerar la posibilidad de que el contenido disruptivo de esa simbología no termine siendo conjurado por el contexto, contradicho por las prácticas e intervenciones que no lo vivifican; que las imágenes de Tupac Amaru, San Martín, Artigas, Bolívar, Emiliano Zapata, Evita, El Che, Allende, etc., devengan superfluas y decorativas. Ese panteón, rescatado desde la conciliación de clases o desde la negativa a perjudicar los intereses de los grupos más concentrados y poderosos del país, con clases populares alejadas de toda responsabilidad de poder político, corre el riesgo de la mistificación, un destino difícil de eludir si tomamos en cuenta que son sectores de la burguesía y la pequeña burguesía los que le atribuyen (a ese panteón, a esa simbología) su propia lengua, su propia moral, su propio horizonte.

Cabe tener presente el caso del PRI mexicano, que supo acompañar sus políticas reaccionarias con iconografías y narrativas radicales, que, hay que decirlo, por sí mismas, nunca son capaces de rebelarse. No hay que olvidar, además, que décadas de neoliberalismo nos legaron un desierto cultural y, como decía Bernardo Bertolucci, en un desierto todo se convierte en espejismo. En fin, creemos que existen condiciones para que esa simbología parcialmente revolucionaria sea tolerada como preciosidad literaria o folklórica.

Notamos una profunda escisión, una negación de las afinidades electivas de esa simbología. Por lo tanto el relato histórico oficial, más allá de lo cercano y apreciado que nos pueda resultar, no da cuenta –como decía Walter Benjamín– de la histórica preparación de la miseria que embarga a las clases subalternas, y por lo tanto no proporciona armas al pueblo para cambiar la situación actual.

La memoria del nacionalismo revolucionario y el socialismo revolucionario sólo puede recuperarse desde una práctica y una perspectiva anticapitalista y desde una narrativa homóloga al mundo, al continente y al país del 2010 y no homóloga a las décadas del 60-70. Lo que significa, entre otras cosas, que el antiimperialismo y la nación, para nosotros, son impensables sin formas de autogobierno, sin el desarrollo de poder popular, en fin, son inconcebibles sin el desarrollo de una democracia que abjure de toda ilusión burguesa, son inviables sin la socialización de las funciones estatales.

No creemos, como han sostenido los más ingenuos, que las representaciones desplegadas en los festejos del Bicentenario puedan ser consideradas como expresión de una “revolución externa” que precede intervenciones radicales en otros campos.

Nos parece innegable que la difusión oficial haya contribuido a masificar un imaginario histórico que presenta elementos imprescindibles de cara a un proyecto popular, radicalmente transformador y que además supo interpelar el idealismo democrático de ciertos sectores de la sociedad argentina. Ahora bien, que esos elementos dejen de ser cotillón, puro pasado o componentes de una ideología que resiste y se integren a una concepción del mundo protohegemónica, sostén de un proyecto popular, depende de nosotros, no del gobierno. Los mejores componentes de ese imaginario podrán ganar nuevos contenidos si se convierten en instrumentos de lucha, si son “vividos” con parámetros diferentes a los oficiales.

Las limitaciones de la propuesta oficial, en parte, está en el nosotros epistemológico anacrónico de la historiografía revisionista (convengamos que orientaciones neorevisionistas pusieron el guión a la celebración del Bicentenario), en su recorte burgués - populista de la nación, en su modo de ver la realidad a través de esquemas binarios desfasados, en su adhesión a los símbolos y rituales no resignificados en función de la nuevas realidades.

El revisionismo, ganado además por el espectáculo y por lo oficial, ha devenido en un instrumento de despolitización, un componente de una ideología no realista ni crítica, y por lo tanto ineficaz para una lucha contrahegemónica. Más allá de sus limitaciones, algunas versiones del revisionismo, en las décadas del 60 y el 70, supieron elaborar relato histórico articulado con la política, es decir: un relato articulable con las praxis de las clases subalternas. Este revisionismo supo de los desplazamientos desde lo historiográfico y lo literario a la lucha política. Su impulso, le venía desde abajo, el pueblo mismo fue construyendo una relación crítica con el pasado. Hoy le viene desde arriba.

El revisionismo resulta insuficiente ideológicamente, a sus razonamientos les faltan nexos fundamentales, la sociedad que alimentaba su mito hace rato que no existe. Por todo esto, por sus estructuras narrativas homólogas al mundo de hace 40 años y por sus clásicas ambigüedades, el revisionismo permite las disociaciones que señalábamos y puede ser asumido y “consumido” como narración sobre el pasado por sectores político - intelectuales moderados y conservadores, por la burocracia sindical, por el sindicalismo empresario, por punteros y especies similares. Dado que en la actualidad, como relato y como simbología, no alimenta identidades y praxis contrahegemónicas, no le molesta a la cúpula empresarial, a la patria subsidiada.

Por otra parte, cuando los derechos humanos, la democracia, el pluralismo étnico - cultural, la cuestión ecológica, de género, etc., se conciben como “narrativas de reemplazo”, escindidas de toda perspectiva anticapitalista, pueden funcionar como los mecanismos más efectivos para la dominación.

En la actualidad, la idea pluralista de lo nacional busca incluir subordinadamente a las clases subalternas a un orden capitalista tibiamente reformado. Expresa un proyecto de poder que busca ampliar la base social de la consolidación hegemónica del período 1976-2001, recurriendo a imaginarios subalternos del período del empate hegemónico (1945-1973) y al reconocimiento de reivindicaciones muy sentidas por el pueblo argentino, sobre todo en materia de derechos humanos. En efecto, ese afán inclusivo expresa el intento de algunas fracciones del capital más concentrado y de algunos sectores de la burocracia estatal (elites políticas) por ampliar las bases de su hegemonía, asimismo da cuenta de los requerimientos exigidos a la recomposición de la dominación por la crisis de 2001. También, hay que reconocerlo, es expresión de la debilidad política de las clases subalternas.

Los compañeros y las compañeras que se conforman con poco podrán decir que es mejor esta idea oficial de la nación que la idea excluyente, la de 1910, la que intentan resucitar infructuosamente la derecha y el liberalismo argentino que, con Macri, han tocado el fondo de la indigencia ideológica y humanista. En la misma línea podrán decir que es mejor un capitalismo reformista que uno salvaje, que es mejor soja y derechos humanos que soja y represión. Y es cierto. Como también es cierto que cuanto más modestas son las aspiraciones, se consiguen menos cosas. Pero lo más discutible es su negativa a salirse de la entropía burguesa, a abandonar el continuo histórico de la modernización excluyente en el que se insertan (con o sin culpas), el ámbito de lucha estrecho y burgués en que deciden moverse, la perspectiva conservadora y convencional que terminan aceptando: ¿expresa realmente el kirchnerismo un proyecto de capitalismo nacional y reformista? ¿Es posible tal camino en las actuales condiciones del capitalismo mundial? ¿Se puede concebir al capitalismo “neodesarollista” como una “etapa” a un orden superior? Lo intolerable, básicamente, es la mediocridad del horizonte: ¿debemos conformarnos con optar entre el modelo de acumulación de la fracción diversificada de la burguesía o la versión de acumulación “clásica”, “rentística” (y de seguro represiva) de la fracción oligárquica? ¿Debemos resignarnos, definitivamente, a carecer de un proyecto propio?

Nosotros confiamos en revertir la situación de indigencia ideológica, política e historiográfica de la izquierda argentina.

Nosotros seguimos apostando a la construcción colectiva de un gran relato del proceso popular, un relato que sólo se irá delineando al calor de las luchas por modificar las relaciones de fuerzas en la sociedad actual.

Un proyecto de nación popular – democrática afectará los intereses de los grupos más concentrados y poderosos de la Argentina y el mundo, exigirá, por lo tanto, la profunda politización de las clases subalternas.

Estamos lejos del punto de vista del intelectual megalómano (oficialista u opositor “de izquierda”; caduco plagiario, repetidor de arcaísmos o buscador de novedades radicales) que cree que lo prioritario es cambiar los paradigmas y las narrativas para cambiar las subjetividades, escindiendo el pensamiento de los procesos de masas.

Nosotros seguimos soñando y militando por una nación y un mundo construidos por nosotros mismos y no impuestos por los poderes ajenos (aunque nos tengan en cuenta, nos den un lugar en el ritual y nos repartan estampitas con las imágenes de algunos de nuestros símbolos más significativos y queridos).



Lanús Oeste, 30 de mayo de 2010

(Año del Bicentenario)

viernes, 28 de mayo de 2010

A 215 años de la insurrección de esclavos en la Sierra de Falcón: Impresiones sobre el encuentro de Macanillas


“Dice mi pueblo que puede leer en su mano (…) el destino
y que no hay adivino ni rey, que le pueda marcar el camino que va a recorrer”.


Alfredo Zitarrosa


Es difícil describir lo que significa caminar por lugares donde otros y otras han transitado y han dado la vida en la lucha por la existencia y por la dignidad. Caminar la Sierra de Falcón es tener presente en la memoria de dónde venimos como pueblo, desde cuándo se gestan nuestras luchas. Cuáles han sido y siguen siendo los territorios en resistencia, y es desde esos lugares donde emerge la certeza de otra forma posible de mundo. En Venezuela, en nuestra América y en el mundo, afortunadamente las trazas de lucha, de posibilidad, de emancipación son numerosas, son diversas.


El fin de semana en Macanillas distintos colectivos, comunas en construcción y movimientos populares, tuvimos la oportunidad de vernos como cada año, en un encuentro de procesos, de los distintos y distintas que nos juntamos para luchar contra lo antagónico, que es el sistema capitalista, el neoliberalismo, el imperialismo, la opresión y la discriminación en todas sus formas. Distintas expresiones de poder popular nos encontramos para seguir debatiendo y cimentando la unidad del pueblo, que creemos es la única manera de construir la revolución bolivariana, de avanzar hacia el socialismo nuestro.
Desde el viernes comenzamos a llegar con nuestras experiencias en la espalda, con cuatros y tambores, con semillas, con alegría, con espíritu de lucha, y bajo la mirada del Zambo Chirinos, que se erige presencia a lo ancho y largo de la sierra; con la compañía de los y las camaradas que empuñaron su fusil hace décadas, y cuyo combate no es olvido.
El sábado 08, los truekeros y truekeras tuvieron la oportunidad de juntarse a debatir, preparar el próximo encuentro nacional que será en Barlovento (10 al 12 de junio), y dibujar perspectivas. Otros y otras, aprovechamos para fortalecer la articulación territorial, sentándonos las comunas en construcción y otras experiencias organizativas en un espacio de la región centro-occidental-llanera, en donde, además de socializar lo que cada espacio territorial viene haciendo y avanzando en el ejercicio del poder popular, se definieron líneas de acción y continuidad en cuanto a los espacios de formación, la sistematización de materiales, y el intercambio de experiencia. Con el compromiso de seguirnos encontrando como eje, y de seguir avanzando a través de planes y luchas conjuntas, desde el apoyo mutuo y el reconocimiento como pueblo.
También, se participó en talleres de artesanía, de guerrilla comunicacional, compartimos música y tambores, y por supuesto, la comida, en el marco de un ejercicio de autogestión de los compañeros y compañeras de la Confederación de Consejos Comunales José Leonardo Chirino.
El domingo, iniciamos un recorrido por lugares emblemáticos de la sierra, en una marcha de saludo por distintos lugares, Guayapa, Curimagua, rumbo a Macanillas, a la Plaza José Leonardo Chirino. Sin embargo, nuestro andar se vio detenido por las contradicciones y ataques producto del divisionismo, y de intereses que históricamente se han aliado para fracturar al pueblo, para debilitar la organización.
Sin ahondar en detalles (propongo revisar el comunicado emitido http://www.rednacionaldecomuneros.blogspot.com/), un sector que desconoce la histórica organización del pueblo de la Sierra, intentó detener la marcha, sin mediar palabras, con una lluvia de piedras, dejando a tres heridos, entre ellos, un niño. Quienes estábamos allí, entendemos que ese ataque forma parte de las contradicciones y complejidades de lo que implica construir el poder popular desde lo comunal, pero no por eso debe ser “normal” o “natural” la agresión y el ataque; repudiamos las acciones violentas que causan provocación y agresión entre el seno del pueblo. Más, cuando son producto de prácticas clientelares, verticalistas, de quienes piensan que la construcción y ejercicio del poder popular pueden ser recetas técnico-burocráticas y no procesos que deben apuntar hacia la emancipación.
En tal sentido rechazamos contundentemente toda práctica (a todas luces contrarrevolucionaria) que conlleve a confrontaciones entre el pueblo; por lo tanto señalamos las políticas institucionales promovidas desde sectores de poder en el estado, que reproducen lógicas de dominación imperialista, antagónicas a las banderas de lucha histórica de nuestro pueblo y que en los últimos años hemos enarbolado en todos los frentes de batalla política, en las calles el 27 de febrero de 1.989 contra el modelo neoliberal, y en las calles el 13 de abril de 2.002 contra el intervencionismo yanqui, ratificando nuestro ideario emancipador, rebelde e insurgente, en este año bicentenario.
Este incidente no detuvo la marcha, y continuamos con las actividades, discutiendo desde los distintos movimientos y colectivos presentes cómo venimos tributando desde nuestras prácticas a la unidad del pueblo, en el marco de la construcción del Estado Comunal, como vía fundamental hacía la construcción de nuestro Socialismo.
Sin lugar a dudas, la cita anual en la Sierra es producto y reflejo de los esfuerzos del pueblo en construir su camino de liberación y revolución, desde los llamados de unidad, desde la firmeza que dan la lucha y la dignidad. Nos fuimos con la ayuda de El Arriero (el transporte comunal) con la certeza cada vez más firme de que nuestro camino indoblegable es el de fortalecernos desde la organización popular para poder avanzar; que nuestro camino, el que rescatamos día a día, de: ¡PATRIA, SOCIALISMO O MUERTE! está atravesado por las gestas históricas constituyentes de nuestro movimiento popular de ayer, que es el mismo que hoy batalla en montañas, barrios, caseríos, costas y selvas

sábado, 22 de mayo de 2010

AHORRO ENERGÉTICO (y III) Seneca Nueva Esparta

Juan Carlos León

Varias semanas han pasado desde los dos primeros artículos (ver AE I y II) donde toqué mi desafortunada experiencia con el fulano ahorro energético. La razón está en que decidí esperar un tercer recibo con su respectiva nota de aviso de corte, por no cumplir con la responsabilidad de pagar el servicio eléctrico.
Me negué a cumplir durante algunas semanas, al final sabía que tan pronto me llegará el tercer recibo con el aviso de corte, saldría raudo a cancelar. Pero no llegó. Los dos recibos de mi infortunio llegaron raudos, rápidos, casi uno detrás del otro, pero el tercero no. Quizás fue mi desesperación por ver los resultados de mis desvelos, intransigencias, impertinencias, fastidios, manías, mi mano férrea y consabida pichirres con lo del ahorro energético. Aunque en estos casos suele pasar lo contrario, todo se hace más lento, más lento. Me pasó casi como cuando esperamos afanosamente la nota de algún examen; cuando llega, deseamos que nunca hubiese llegado.
El caso es que desde ese aciago momento, aflojé. Ya no estaba detrás de cada cosa encendida para apagarla. Ni se me oían en ninguna parte de la casa las peroratas a favor del ahorro y el planeta y la energía y la ecología y el fin del mundo, etcétera.
Esta misma semana que concluye, exactamente el jueves 20 de mayo, llegó un joven a cortar la luz, como suele decirse. No hubo un aviso, una amenaza, una increpación al pertinaz moroso, no hubo papelito previo, recibo final. Ahora díganme ustedes, si no es como para agarrar la madre de todas las arrecheras. Nada, solo el corte ineludible y cruel. “Venimos a cortar la luz”.
Seneca, y es que tiene que ser Seneca, pues ninguna empresa que se diga socialista y que sea manejada por socialistas revolucionarios de afiches del Che en sus flamantes oficinas, funcionarios de operativos con gorra, chaleco y franela roja, podrían, primero: permitir que a un ahorrador fanático, a quien deberían tomar como ejemplo universal del cómo se debe comportar una persona con sentido del ahorro, una persona que no ha necesitado un operativo y una cámara para cuidar y ahorrar, le echen este soco de vaina. Tiene que ser seneca, empresa adeca, privada, escuálida. Ahí deben estar los mismos tipos y tipas de antes, pero ahora vestidos de rojo, no puede existir otra razón para justificar tanto desatino y encono en contra de un ser humano.
Varias desesperadas llamadas finalmente encontraron oídos manos y todo de un solidario hermano quien veloz, acudió a realizar el pago de la deuda, poniendo fin a la pifia que pudo ser mi salto definitivo hacia ningún lado. Estoy persuadido de las manos sucias en algún oscuro y malévolo plan, por eso no hay poder alguno que pueda convencerme del error ¿un error? tal vez, pero dos seguidos y uno tercero para rematar: orden de corte sin la previa y normal notificación o aviso, no me la calo.
En seneca y en toda Nueva Esparta, algo está realmente podrido.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Tres años del “fin de la concesión” de RCTV: ¿cuándo dejamos de ser rebeldes?

Cecilio Canelón

En estos días (27 de mayo) cumplimos tres años sin RCTV. Es bueno decirlo así y no en forma proactiva (como dicen los manuales de autoayuda), o sea, no montarnos en una celebración que no tendría sentido: “En estos días cumple años en el aire TVES”. Da para otro artículo ese asunto de la Televisora Social (¿por qué todavía no tenemos un programa seguido y aceptado por los venezolanos, o al menos por los venezolanos convencidos y participantes del proyecto bolivariano? ¿Son pocos tres años?), pero el que nos ocupa hoy va más bien por el lado del recuerdo de las tensiones del año 2007. La inquietud que recorrió las calles, el despertar bullicioso de la escualidez, y la revelación de nuestra tremenda inseguridad como chavistas o gentes que queremos o decimos querer echar adelante una Revolución. Así que esta breve reflexión no tiene que ver con calidad de televisión ni programas nuevos o viejos, sino con una pregunta que requería mente fresca y algo de serenidad, cosa que tenemos ahora: ¿Cuándo dejamos de ser rebeldes? ¿Cómo se puede hacer una Revolución desde la inseguridad y el miedo a los poderosos y (peor) al qué dirán?
Datos para la primera pregunta: la rebeldía es un ingrediente fundamental para echar a rodar cambios revolucionarios. Sin ese elemento no es posible ni siquiera el acto simple de meterse con los poderosos, afectar sus intereses; sin rebeldía no es posible ni siquiera el gesto primario de rebelión que significa faltarle el respeto o alzarle la voz a ese poderoso, o empinarse cuando nos ordena arrodillarnos. Ese requisito quedó más o menos cubierto cuando el Gobierno decidió que la programación de ese canal no salía más por señal abierta, y nosotros como pueblo celebramos y defendimos esa decisión. El “problema” (o más bien nuestro arrugue ante el problema) sobrevino después.
Segunda pregunta: ¿cómo puede una sociedad hacer una revolución si quienes la promueven tienen miedo o vergüenza de molestar al enemigo? La línea discursiva que se impuso desde las alturas oficiales en aquel momento era de un tembloroso que daba tristeza: estaba prohibido decir “El Gobierno cerró o le quitó la señal a RCTV”. Las normas (imagínense, una Revolución respetando normas burguesas) indicaban que era necesario presentarlo todo como un acto legal, pulcro, derechito y sin sobresaltos: no fue que cerramos RCTV, sino que se le acabó la concesión al grupo 1BC y el Gobierno decidió no renovársela. Esto fue estrictamente así, pero en un proceso revolucionario ¿qué tienen los revolucionarios que andar justificando nada ante los poderosos, ante el enemigo que se quiere derribar de su pedestal de privilegios? A unas familias que han expoliado al pueblo pobre durante siglos, una burguesía insolente, ¿hay que explicarles que existen unos papeles que justifican nuestra acción revolucionaria? En una Revolución a los mafiosos, a los burgueses y residuos de la aristocracia hay que decirles “Miren señores, ustedes tienen esta empresa o este privilegio y el Gobierno Revolucionario se lo está quitando, ahora vayan a llorar a donde quieran, esto es una expropiación y aquí se acabó el reinado de los super empresarios”. ¿Ustedes se imaginan a Bolívar explicando ante el mundo las razones legales de la Guerra a Muerte? ¿Qué ley ni qué nada si lo que estamos es en guerra?
El tiempo ha dicho cuán equivocada estuvo aquella estrategia de arrebatar con pena de hacerlo: en aquel 2007 a esa blandenguería y esa inseguridad nuestra se le notaron las costuras, y en diciembre la indefinición se tradujo en derrota electoral (fue el año en que perdimos el referendo para la Reforma). En 2007 los escuálidos retomaron su acción en marchas y discursos encendidos y eso los hizo ver a la ofensiva; y nosotros, que supuestamente somos los que estamos al ataque porque somos revolucionarios, invertimos todo el año en dar explicaciones temblorosas: "No vale, no el Gobierno o cerró un canal, lo que pasa es que se le terminó la concesión y entonces el artículo tal de la Ley de Telecomunicaciones indica que...".
Este año el Gobierno está expropiando y nacionalizando a paso vertiginoso, con una diferencia: ahora no hay “fin de la concesión” ni artimaña con aspecto legal sino puro y simple acto soberano de quitarles a los ricos lo que necesitamos los pobres. Así es que se gobierna y así es que se hace Revolución: no disfrazando nuestros actos audaces sino restregándoselo en la cara al enemigo. Ante la prepotencia del poderoso, altivez del pueblo. Esa es la fórmula para sabernos en rebelión y sentirnos orgullosos por ello.

viernes, 14 de mayo de 2010

Rebeliones de los negros: primeros actos de emancipación independentista

Antonio Barrios - ABN

Una de las primeras explotaciones que sufrieron los africanos de manos de los españoles fue a propósito de la llamada pesca de perlas. Y cada vez que los negros descendían obligados en el agua salobre por el afán de lucro de España, también se alimentaba su espíritu rebelde.

“Los negros sufrieron las tremendas penalidades de la pesca de perlas mientras ésta fue una actividad floreciente. Los más terribles esfuerzos se exigían a los buzos, quienes a veces 'reventaban' y los dueños simplemente los sustituían”, expresa Miguel Acosta Saignes en su libro Vida de los esclavos negros en Venezuela.

Los echaban al mar, una y otra vez, para que se sumergieran en las profundidades a excavar entre la arena y extraer las codiciadas ostras perlíferas. Venían de algún lugar de África, y sus pulmones se agotaban cada vez que eran obligados a descender al fondo marino.

“En 1603 se sublevan los negros en las rancherías de perlas en la Isla de Margarita que desde los comienzos de la conquista se transformó en uno de los centros más importantes de esclavización, en razón de la necesidad de mano de obra para la extracción de perlas”, expresa el historiador Federico Brito Figueroa, en su libro Insurrecciones de los esclavos negros en la sociedad colonial venezolana.

Las rebeliones se repitieron en otras rancherías de perlas, en las minas, en las haciendas cacaoteras, cafetaleras, azucareras, y también se hicieron presentes otros actos insurgentes que rompían con el orden simbólico impuesto por los europeos y por su estructura de jerarquías sociales excluyente y racista.

Brito Figueroa es uno de los primeros en denunciar la intención de algunos historiadores en presentar la lucha de esclavos negros en la sociedad colonial venezolana como esporádicas acciones sin contenido económico y social, y demostrar que la masa de pobladores africanos y sus descendientes aceptó pacíficamente la institución esclavista impuesta por los colonizadores blancos.

El historiador Luis Felipe Pellicer, quien actualmente está a la cabeza del Archivo General de la Nación (AGN), también alza su voz en este sentido: “Hay muchos historiadores que piensan que el pueblo no es conciente de las razones de su insurgencia y de su rebelión, y la consideran como un movimiento telúrico sin razón, sin conciencia, pero hay una conciencia política de por qué se insurge”.

Además, refirió que hay una intención de emancipación siempre que hay una intención de imposición de sistemas opresión que limitan, coartan y suprimen la libertad.

“El proceso de rebeliones, de insurrecciones, insumisiones en contra del sistema opresivo que además era el sistema capitalismo en ciernes, incipiente, que está allí en 1498, y es contra ese sistema que empiezan a insurgir los pueblos indígenas y los pueblos africanos sometidos a condiciones de esclavitud durante el siglo XVI, XVII y durante el siglo XVIII”, expresó.


Cien azotes y mutilación al negro que alce su mano

“Cualquier negro que tomase a brazos y alzare mano para dar a algún cristiano le sean dados cien azotes y le corten la mano derecha”, así rezaba una de las ordenanzas de Nueva Cádiz alrededor del año 1537, que también se contemplaban castigos como mutilaciones de pies, castraciones y hasta la muerte.

Actos como estos soplaban la encendida candela de la rebeldía que terminó de estallar en insurrecciones como la del Negro Miguel, en las minas de oro de Buría, cerca de Nirgua, estado Yaracuy. Este alzamiento se extendió desde 1553 a 1556, que el profesor Ramos Guédez ubica entre las primeras.

La noche en que Miguel iba a ser castigado con rigor se resistió a ser nuevamente humillado, vio una espada a su alcance, se defendió del torturador y huyó al monte. No eran impulsos inconscientes lo que movían a Miguel, las razones tenían un fundamente lógico: “Conseguir la libertad que tan justamente la podían procurar, pues habiéndolos Dios criado libres como las demás gente del mundo (...) los españoles los tenían sujetos y puestos tiránicamente en perpetua y miserable servidumbre”, como expone en una cita Brito Figueroa.

La lucha de Miguel no se agotó con su muerte. A su impulso emancipador se le unió al movimiento de resistencia de los Jiraharas que provocó, tiempo después, que los españoles abandonaran las minas.

“Aunque materialmente vencido, el Negro Miguel, sirvió de inspiración y guía al levantamiento de la etnia Jirahara, que se mantuvo en pie de guerra e irreductible durante casi setenta y cinco años, lo que daría como resultado la república de zambos y mulatos”, expresa José Bracho en el libro Chimbánguele: paradigma del cimarronaje cultural en Venezuela.

Rebeliones, rebeliones y más rebeliones

Sublevación de negros perleros, 1603; incursiones en los hatos, 1726; la sublevación Andrés López Rosario, Andresote, en los Valles de Yaracuy, en 1732; la insurrección de 1749 en la provincia de Caracas, la sublevación de Guillermo Ribas, 1771; Miguel Jerónimo, alias Guacamayo, 1794, cumbes, cimarroneras y más cimarroneras.

El historiador José Marcial Ramos Guédez prosiguió con la enumeración de rebeliones, y cuando llegó a la rebelión de José Leonardo Chirinos, en la zona de la Serranía coreana, estado Falcón, en 1795, tomó aire y se extendió:

“Fue la de mayor importancia en el período de la Colonia, en el que se señala que hubo la participación de más de 200 personas esclavizadas, e incorporaron a algunos indígenas, hombres y mujeres también”.

Ramos Guédez señaló que esta rebelión no sólo levantó la libertad como un elemento de lucha, sino que hubo una propuesta por la soberanía, de establecimiento de un gobierno soberano.

“Este insurrección estuvo vinculada con el movimiento de los Jacobinos Negros, que en esa época estaban en pleno apogeo en Haití, en Martinica y en Guadalupe. Esta lucha tiene que ver con la aspiración y los deseos de poner en práctica los famosos principios de la revolución francesa: libertad, igualdad, fraternidad”.

El movimiento de mulatos, negros esclavos y libres, liderado por Chirinos, tomó la hacienda El Socorro. Proclamaron una República de Igualdad, decretaron la abolición de los privilegios, la liberación de los esclavos, la eliminación de la nobleza blanca y la suspensión de los pagos de tributos. “Hasta que traicionado por un soplón (Chirinos) fue tomado preso y condenado a muerte en la horca”, explica Brito Figueroa.


Las insurgencias y la concreción

“El hecho de incorporar a los mulatos, a los pardos, con representación así no sea directa, sino a través de un blanco, en este caso José Félix Ribas como diputado de los pardos tanto en la Junta Suprema como al Congreso Constituyente de 1811, eso es un cambio radical”, explicó el profesor Luis Pellicer.

Tanto las rebeliones citadas como otras acciones que violaban el orden simbólico de la sociedad colonial como insumisiones y resistencias pasivas, produjeron cambios concretos, que aunque lentos fueron progresivos, como el caso de esta representación que ganan los pardos que para para el historiador refleja un símbolo de la transformación que estaba viviendo esa sociedad.

“Hubiera sido impensable que un pardo pudiera participar, por ejemplo en el Ayuntamiento de la sociedad colonial. Esos cambios son evidentes en algunos documentos encontrados donde los pardos y negros, se atreven a decir cosas que habría sido impensable decir: 'Yo hasta en los talones llevo el patriotismo, una cosa de subversión tremenda”, agregó

Abolida la esclavitud, al menos en el papel, en 1854, entran en actividad los partidos liberales y conservadores, en la década de 1860 a 1870, y los descendientes de africanos se incorporan a los partidos políticos aunque en los sectores dominantes persisten prejuicios coloniales y discriminación.

La antropóloga Iraida Vargas afirmó que el racismo colonial y republicano sancionó negativamente al mestizaje, lo que produjo la exclusión social de la mayoría de la población mestiza, compuesta fundamentalmente por mulatos, mulatas, zambos y zambas, que posteriormente pasó a integrar mayoritariamente los sectores populares urbanos.

Sobre una barca, un español recibía las perlas, los negros tomaban aire y volvían a sumergirse en las profundidades del mar, la rutina se repetía desde el amanecer hasta los últimos rayos de sol, y el 27 de febrero de 1989 volvió a despertar la rebelión.

“El conocido Caracazo, la primera rebelión popular contra el neoliberalismo que haya conocido la humanidad. La condición de minusvalía que existió desde la colonia entre las clases populares venezolanas se vio reforzada y se reprodujo siempre de manera creciente en la misma medida en que se fortaleció la pobreza en la cual han vivido desde entonces tales clases”, concluyó Vargas.