viernes, 25 de septiembre de 2009

Hace poco se cumplieron 40 años de WOODSTOCK y nos paso por encima la efemerides, pero nunca es tarde para recordar la protesta SIN PALABRAS mas impresionante que yo recuerde de un gringo contra su gobierno. El video esta igual en el blog pero mejor tenerlo destacado, Jimmy Hendrix es un rebelde iletrado y sin formación política y no hace falta que haya sido comunista ni socialista para que sea un CAMARADA CIMARRON. Aquí tenemos una version del himno norteamericano pero a mitad de la interpretación se convierte en un alegato contra la guerra y una protesta contra el armamentismo y los asesinos que gobiernan el país norteamericano

A Nelson López lo mataron por 6 mil bolívares

El número 214 de los líderes campesinos asesinados desde 2001 (suman 219 hasta esta fecha) confirmó con su inmolación lo que antes sólo era rumor, sospecha o certeza velada por el miedo: que hay terratenientes multimillonarios financiando la muerte de dirigentes del campo


Al trabajador del campo y líder de su gente Nelson López Torrealba (yaracuyano, 39 años, 4 hijas y uno más en camino) lo mandó a matar el terrateniente Luis Gallo. Nelson estaba al frente de una de las muchas cooperativas de productores campesinos que decidieron recuperar tierras ociosas en el estado Yaracuy, en cumplimiento de la Ley de Tierras vigente en Venezuela. La cooperativa a la cual pertenecía Nelson (Santa Inés del Monte 2021) había rescatado en el año 2005 el fundo Santa Rosa, propiedad de Luis Avendaño, en el municipio Bruzual. Poco después el mismo grupo tomó el fundo Tibana, registrado a nombre de Luis Gallo. Ambas propiedades estaban ociosas, por lo cual calificaban como aptas para su toma o recuperación por parte de los trabajadores según la Ley.

Gallo y varios hombres a su servicio intentaron forzar a los campesinos a desalojar esas tierras. Intentó realizar trabajos en el fundo para crear la impresión de que los campesinos estaban invadiendo terrenos en proceso de producción, luego probó con el amedrentamiento verbal y a punta de disparos. José Gregorio Peralta, compañero de faenas agrícolas y organizativas de Nelson López, recuerda palabra por palabra las amenazas de Luis Gallo contra el dirigente: “No pierdo las esperanzas de matarte”, le repetía una y otra vez delante de testigos. Una de esas veces se lo dijo delante de varios dirigentes y funcionarios en la sede del Ministerio de Agricultura y Tierras. Pocos días antes del asesinato de Nelson hubo un foro en San Felipe, con la participación del presidente de Fedenaga, Genaro Méndez, y el mandamás de Fedecámaras en Yaracuy, Fandor Quiroga. La tónica del encuentro era de un predecible atroz: “la amenaza que para la propiedad privada representan los invasores auspiciados por el Gobierno, y el flagelo de los secuestros”. Detrás de semejantes próceres, en la fotografía que del evento publicó la prensa local, aparece Luis Gallo.

Puede decirse cualquier cosa de Gallo, menos que es un hombre cauto o subrepticio.


La hora final

Vilma Ávila, compañera sentimental y madre de dos hijas de Nelson, recuerda que los días anteriores al 12 de febrero de 2009 lo notaba intranquilo. “Pero él nunca dejó que me metiera en sus asuntos. Yo le respetaba esa decisión, y mucho más después que lo mataron, porque eso de mantenerme alejada y no darme información sobre lo que hacía y los riesgos que corría fue por seguridad para mí y las niñas”. Nelson almorzó en su casa de San Pablo y salió de allí a las 4 de la tarde, se quedó en casa de su madre hasta las 7 y a esa hora se dirigió al caserío La Bartola, donde tenía compromisos de trabajo y otra casa donde ocasionalmente dormía.


El 12 de mayo los movimientos sociales realizaron este mural en el caserío La Bartola. Dos días después, un grupo de hombres armados les ordenó a los vecinos del caserío, bajo amenaza, borar el mural

Guido Galeano, vecino de La Bartola, fue la última persona que habló con Nelson López. Así reconstruye el momento del crimen: “Lo llamé para hablarle de unos animales que él me cuidaba. Estuvimos conversando como 20 minutos frente a mi casa; eran más de las 7 y media de la noche. De repente un hombre se acercó caminando desde el fondo de la calle y cuando estaba como a 5 metros comenzó a dispararle a Nelson. Nunca se paró, le disparaba mientras caminaba. Yo me pegué de la pared y el hombre seguía disparando; nunca pude verle la cara porque los postes de la luz alumbran muy poco y frente a la casa se forma una oscuridad. El asesino siguió caminando hacia fuera del caserío y dicen que ahí lo recogió una camioneta, pero yo no la vi”.

Fueron 14 disparos en total.

Por encargo

El sicariato es una práctica cada vez más usual en los campos. Se dice rápido y suena a especulación, pero el caso de Nelson López destapó inmundicias más graves que ese simple enunciado. El asesino de Nelson López se llama Angel Jesús Vargas y fue capturado en pocas semanas. Confesó que el crimen había sido un encargo del terrateniente Luis Gallo. Alberto Mendoza Merchán, chofer y guardaespaldas de Gallo, también está detenido y reveló que el autor intelectual le encomendó buscar al sicario en Maracaibo y que le ofreciera 6 mil bolívares por el “trabajo”. Rolando Díaz es uno de los ocupantes de la camioneta donde huyó el sicario y está en prisión esperando sentencia; el otro es Agustín Padrino Acosta, quien anda prófugo. Lo mismo ocurre con Luis Gallo, el autor intelectual, quien se dio a la fuga y ha declarado a la prensa aliada del poder económico (El Nacional) que es un perseguido político.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

La Puerta: monumento a dos derrotas

Ya antes nos hemos ocupado del culto desmesurado a Bolívar y sus efectos secundarios en la reconstrucción de la historia nuestra, la Historia del Pueblo de Venezuela. Este culto, o tal vez el miedo de la Historiografía oficial a la Historia verdadera, ha permitido la sobrevivencia de burlas desmesuradas como esta que se reseña abajo.
En las afueras de San Juan de Los Morros (Guárico) existe un monumento a la victoria que no fue nunca. En concreto: en ese lugar se supone que se celebraron en 1814 las dos batallas de La Puerta (febrero y junio). Ambas culminaron con victorias para las masas enardecidas al mando de José Tomás Boves (llamadas "ejército realista" por la convención burguesa) y por lo tanto en derrotas para el ejército defensor de los privilegios mantuanos (llamado "Ejército Patriota" por esa misma convención). Pues bien, el Estado Burgués levantó e inauguró allí en 1963 un monumento a los derrotados, pero la conmemoración está hecha en un tono (boato del macabro) que hace parecer que fue una victoria:



Bolívar, derrotado, ha merecido este monumento, y ni el líder ni las masas que lo derrotaron (¡dos veces en el mismo lugar!) son mencionados en lo absoluto. Dice la placa o inscripción de la izquierda:

CONSTANCIA, VIRTUD CARACTERÍSTICA DE El LIBERTADOR. EL GOBIERNO DEL ESTADO GUÁRICO CONSAGRA ESTE MONUMENTO AL PADRE DE LA PATRIA, EN EL SESQUICENTENARIO DE LA CAMPAÑA ADMIRABLE Y DE SU PROCLAMACIÓN EN CARACAS COMO EL LIBERTADOR; EXALTANDO EN ESTE LUGAR, PERSISTENTEMENTE ADVERSO A LAS ARMAS PATRIOTAS, LA VIRTUD DE LA CONSTANCIA, DE LA PERSEVERANCIA DE BOLÍVAR, RELEVANTE EN SU GRANDIOSA PERSONALIDAD, GRACIAS A LA CUAL PUDO CULMINAR EN TRIUNFO LA MISIÓN QUE SE IMPUSO DE LIBERTAR NO SOLO SU PATRIA SINO CUANTOS PUEBLOS EN AMÉRICA SUFRÍAN EL YUGO COLONIAL...

Lo único que hace referencia (indirecta, remota, maquillada, subrepticia) a la verdad de lo que allí ocurrió (¡dos veces!) es esa construcción esotérica que reza: "...en este lugar, persistentemente adverso a las armas patriotas...". Lo demás es pura excusa y puro disfrazamiento. Algo así como "Okey, aquí Boves volvió sopa a los mantuanos dos veces, ¡pero los mantuanos fueron muy persistentes y ganaron en otros lugares!". La observación más cándida que puede hacerse al respecto es: si ganaron en tantos lugares, ¿por qué un mamotreto de monumento justo en el sitio en que perdieron (¡dos veces!)?
Esto, sin ponernos suspicaces con el dato según el cual en ese hueco (un río con su valle apretados, más bien encajonados, entre una elevación y una montaña) cupieron dos ejércitos que sumaban ambos entre 7 mil y 8.500 hombres, con sus respectivas caballerías. Hay que ir allá y verificarlo con los propios ojos: usted nomás imagínese a 300 personas allí, y después hablamos.
Detalles menores en este asunto del escamoteo vil de nuestra verdadera Historia.

viernes, 18 de septiembre de 2009

Boves y los poderes destructores del pueblo

Hoy, 18 de septiembre, se cumplen 227 años del nacimiento de José Tomás Boves. Reducido a la categoría de monstruo por la Historia oficial, esa que sólo exalta y glorifica a los constructores de una República burguesa y promotora de privilegios y esclavismos, su conquista fundamental fue haber motorizado en pocos meses lo que no hemos vuelto a lograr en dos siglos: hacer que el pueblo ejerza el poder y con su ejercicio (brutal entonces, despiadado, criminal, del tamaño del odio de tres siglos que la sociedad colonial incubó) llene de pavor a los multimillonarios, a los poderosos, a los propietarios. De Boves ha dicho Juan Vicente González que fue el primer jefe de la democracia venezolana. El dictamen parece exagerado y romántico, pero ciertamente el Taita fue el primer tipo parecido a nosotros que gobernó este país. Las hordas que lo seguían son un importante antecedente de los ejércitos de liberación nacional del siglo XX: más que un ejército, era un pueblo echado a los campos a destruir la vieja sociedad. La vida de este tipo apasionado, loco e bola y rebotao está llena de claves y metáforas. La más importante de ellas es que el día que perdió la vida sus hordas coronaron una victoria. Eso pasó en Urica el 5 de diciembre de 1814. Es decir: con su muerte, este jefe demostró que los pueblos no necesitan jefes para conquistar triunfos. Ese día al jefe lo mataron y sin embargo sus diablos le echaron una pela al Ejército patriota, ese equipo donde jugaban entre otros un poco de bichos llamados Ribas, Bermúdez, Zaraza. Puro cuarto bate. Esa es nuestra verdadera historia y así somos nosotros en realidad: somos una historia llena de bichos oscuros y anónimos capaces de grandes cosas. Los jefes tienen nombres grandes y nadie los olvida; a nosotros nos van a olvidar pero vamos a hacer cosas más grandes.
Aunque algunos nos sintamos bolivarianos (o pensemos que lo somos porque eso fue lo que nos enseñaron en la escuela adeca donde nos formaron), en realidad, y por origen de clase, convicciones, temperamento y sueños, todos somos boveros. La naturaleza de nuestras luchas no se parece a la de Bolívar sino más bien a la de su erncarnizado rival, José Tomás Boves. Y más que a las luchas de Boves, a las hordas que lo seguían. A ese poco de esclavos y sirvientes humillados por tres siglos. "Nosotros somos los mismos, nosotros somos aquellos", dice una canción de Gino González.
Publicamos acá, a manera de homenaje al camarada Taita José Tomás Boves, fragmentos de la obra “Bolívar y la Guerra Social”, justo el que describe el contexto en que se producen el fenómeno Boves y la insurgencia colectiva de los hombres sometidos a esclavitud y servidumbre. Su autor es Juan Bosch (1909-2001), presidente de su país (República Dominicana) en 1963 y derrocado por un golpe militar apoyado por Estados Unidos. Es uno de los intelectuales latinoamericanos más connotados del siglo XX.

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1814 fue el año en que la guerra social venezolana alcanzó su mayor profundidad de horror y destrucción, y por lo mismo es el año determinante en la vida de Simón Bolívar. Las huellas que dejó el 1814 en el ánimo del Libertador iban a producir varias repúblicas americanas. El recuerdo de la ferocidad desatada por los llaneros de Boves le empujó hasta las alturas de Potosí, en los Andes del Sur.

Simón Bolívar había recibido de la municipalidad de Caracas el título de Libertador y el de capitán general de los ejércitos republicanos en octubre de 1813, cuando acababa de cumplir treinta años; y en esos días comenzaba a destacarse en los Llanos como jefe de hombres del pueblo el asturiano José Tomás Boves, que también cumplía treinta años. Como Simón Bolívar, Boves había nacido en 1783*.

Boves era el anti-Bolívar; no porque se enfrentara a éste en la guerra, ni porque él hubiera abrazado la bandera del rey mientras Bolívar abrazaba la de la república; no porque él fuera inculto y el otro cultísimo, él español y el otro criollo, él pobre y Bolívar rico; sino porque Bolívar pensaba y actuaba en términos de sociedad, y por eso su lucha se dirigía a la creación de un Estado, y Boves sentía y actuaba en términos de masa, y esa masa se hallaba en guerra contra la sociedad de la cual había sido parte.

La masa no es la sociedad; no lo es en ningún momento histórico. La masa está contenida en la sociedad, lo que quiere decir que es parte de ella; y nunca la parte es el todo. Puede suceder que la parte insurja y someta el todo a su dominio, pero en situaciones normales la parte no se rebela ante el todo. Si la parte —esto es, la masa— se rebeló en Venezuela contra el todo —es decir, la sociedad— se debió a que los tiempos no eran normales; y cuando lo fueron, antes de la rebelión de la masa, los que se beneficiaban eran una minoría que sostenía a hierro y sangre una organización social intolerable, que no permitía el menor cambio.

(…)

Entregado a su idea de un Estado nacional, creado en lucha contra España, Bolívar no veía a la masa venezolana. Para él, sólo había un enemigo al que combatir, y era Monteverde, representación oficial de España; y cuando Monteverde fue depuesto, el enemigo a derrotar era Cajigal, designado sucesor del capitán de fragata canario. Las partidas que andaban por los Llanos eran, a su juicio, bandoleros que se desbandarían con una operación de limpieza tan pronto quedara aniquilada la fuerza militar realista. Eso explica que Bolívar atendiera más al sitio de Puerto Cabello y a la concentración realista que destruyó en Araure, que al creciente poderío que iba tomando Boves en los Llanos de Apure. Tal vez por eso le resultó tan dura la lección que recibió cuando las masas venezolanas, comandadas por Boves, destruyeron su sueño de un Estado nacional.

(…)

En el misterioso laboratorio de la historia la masa tiene un papel renovador, originado en que es la depositaría de los resentimientos individuales, de las injusticias, las frustraciones, las inquietudes y los dolores que la sociedad, organizada en Estado, provoca en los individuos. De una injusticia, de una frustración, de una inquietud insatisfecha, de un dolor a veces ni siquiera conscientemente valorado, sale una idea renovadora o un deseo de cambio —y a menudo un deseo de destrucción— que va extendiéndose por entre los que sufren, los despojados, los perseguidos, los sometidos, y llega la hora en que esa idea o ese deseo se convierte en una corriente avasalladora, que domina los movimientos de la masa.

(…)

José Tomás Boves o Tomás Rodríguez Boves —o Boves a secas— era el jefe de una masa americana en los primeros años del siglo XIX. A esa masa no podían pedírsele propósitos creadores; y así como ella, era su caudillo. Frente a Boves, Bolívar comandaba el instrumento armado de una sociedad que ya no existía. La lucha, pues, fue el encuentro de un ejército sin base social y una masa convertida en ejército. Años después, esa masa convertida en ejército se pasó a las filas republicanas, y entonces Bolívar la comandó y realizó la obra que había soñado, porque esa masa se integró en la sociedad nueva, que ya no podía ser la mantuana.

En 1813, Bolívar era un romántico que no comprendía la raíz de los sucesos en que él mismo era actor de primera categoría. Hasta el final del Año Terrible de 1814, el Libertador creía, con toda la vehemencia de su alma, en los conceptos abstractos de Nación, República, Libertad, todos escritos con mayúsculas en su corazón apasionado. En 1813, Boves, que era la encarnación de la guerra social y estaba a gran distancia de los románticos, afilaba la lanza con que iba a quedar destruido el sueño de Bolívar.

(…)

La guerra social es un fenómeno de caracteres peculiares. Recuerda a los volcanes activos en que su poder es permanente. Su fuerza no se agota mientras tiene razón de ser en los odios del pueblo, como no se agotan los volcanes mientras tengan lava en las entrañas. Cuando Boves ordenó el ataque a La Victoria, en el mes de febrero, disponía de 7.000 hombres; cuando huyó hacia los Llanos la noche del 19 de abril, le quedaban sólo 400. Y sin embargo al comenzar el mes de junio reapareció en los Llanos a cabeza de miles de seguidores, tan fieros como los que mandaba dos meses antes. El pueblo engrosaba las filas de Boves sin cesar, como aumenta la lluvia el agua de los ríos.

martes, 15 de septiembre de 2009

Del conversatorio en San Felipe (Yaracuy), 03-09-2009

Vean estos videos y escuchen a estos camaradas. Estos son los campesinos que están matando, y por esto los están matando: porque no son un poco de güevones despistaos sino revolucionarios:






lunes, 14 de septiembre de 2009

Alguien muy poderoso quiere muerto a José Pimentel

La semana pasada, el martes 8 de septiembre, conversé en San Carlos (Cojedes) con el dirigente campesino José Pimentel. Hablamos sobre el atentado que sufrió en marzo; el hombre recibió entonces cuatro disparos (en el rostro, el pecho y un brazo) y sobrevivió. Setenta y dos horas después de nuestra entrevista (viernes 11 de septiembre) volvieron a atentar contra su vida. Esta vez le dieron tres tiros más. Nuevamente sobrevivió al ataque, pero sufrió pérdida de masa encefálica.
Estos atentados han sido perpetrados por sicarios, ordenados por uno o más terratenientes, y cuentan con la complicidad de una asquerosa red de jueces y autoridades regionales. Van 219 campesinos muertos por este tipo de acciones. Estamos en una guerra en la cual los ricos ponen el plomo y nosotros los muertos. Y todavía hay cachorros que quieren voltear al país cabeza abajo porque a media docena de mamagüevos les dieron unas patadas por el culo en la avenida Urdaneta.

***

Tuve que esperarlo durante dos horas más de lo previsto porque se encontraba en la sede regional del INTI realizando una labor para la cual se le llamaba con alguna frecuencia: mediar entre dos grupos de campesinos que tenían desacuerdos. Pimentel es un líder carismático y se ha hecho respetar entre sus colegas, entre las autoridades regionales y locales, entre los campesinos organizados de todo el país (de quien sí no ha obtenido respeto es de unos cuantos terratenientes, de esos que consideran a la propiedad privada -de ellos- más importante que la vida -de otros-). Finalmente, el encuentro se dio en un local de San Carlos (Cojedes), a unos 200 metros de donde atentaron contra su vida el 4 de marzo. Setenta y dos horas después de esta entrevista han vuelto a atentar a balazos contra la vida de José Pimentel.

Casi toda la conversación giró en torno a la primera vez que lo atacaron a balazos, y sobre las circunstancias de ese atentado.


"No sabía que era conmigo"

Relató que ese día (4 de marzo de 2009) se encontraba con un grupo de ocho amigos en la pizzería Sagitario, en el centro de San Carlos, en horas del mediodía. Que de pronto un sujeto se paró frente al grupo y comenzó a dispararle. "Yo ni siquiera sentí los tiros, nada más me puse al igual que los demás a tratar de apartarme, porque no sabía contra quién estaba disparando aquel hombre. Hasta que me vi un chorro de sangre en el brazo izquierdo; entonces me di cuenta de que era conmigo la cosa". Eso que Pimentel llama "la cosa", en su primera parte, terminó con dos balazos en su cuerpo: uno en el brazo y uno en el pecho. Luego el sujeto se subió de parrillero en una moto, en la cual lo esperaba el conductor. Al ver que el dirigente campesino todavía estaba de pie, tomó la pistola con la otra mano (la izquierda) y efectuó desde la moto varios disparos más. Esta vez una bala lo alcanzó en el pecho y otra en el rostro. La bala entró por la mejilla y salió por la partte de atrás del cuello, sin afectar ningún órgano. En la pizzería-heladería donde ocurrieron los acontecimientos todavía quedan huellas de los impactos de bala, en la puerta, la pared y una mesa. No hace falta que Pimentel confiese ser religioso o que en efecto lo sea, pero en cada minuto de su relato se detiene para comentar que fue Dios quien decidió que saliera de esa con vida.

Sus compañeros lo trasladaron al hospital, que queda a unas ocho cuadras. Allí le dieron los primeros auxilios y lo internaron de emergencia, pero sus familiartes y el Movimiento Campesino Jirajara gestionaron su traslado a otra parte, ya que nada que esté en jurisdicción del estado Cojedes les merece confianza (sobre esto versará la siguiente parte de esta nota). Fue llevado entonces al Hospital Militar de Caracas. A José Pimentel se le descompone el rostro recordando el dolor de aquel traslado: "Me llevaron en el helicóptero-ambulancia hasta Maiquetía. Desde ahí al hospital la ambulancia tardó como dos horas, no sé por qué razón. Cada vez que esa bicha caía en un hueco yo sentía que me estallaba el pecho. Tenía varias costillas fracturadas".



Pimentel muestra las heridas producto del primer atentado


Más que amenazas

Pimentel, de 49 años, pertenece a un movimiento de campesinos que ha tomado varios fundos de los cuales se había denunciado ante el INTI (y anteriormente ante el IAN) que estaban improductivos y que pertenecían al Estado. Las familias Boulton y Toledo aseguran ser dueñas de la titularidad de esas tierras, ubicadas en La Flecha, San José y Manfralex. "Son tierras clases 1, 2 y 3, aptas para cultivo; quienes dicen ser sus dueños las han destinado a ganadería". A razíz de estas tomas Pimentel y sus compañeros comenzaron a recibir amenazas, y algo más: en octubre de 2008 a una familia le quemaron la casa e intentaron violar a una mujer frente a sus hijos, a quienes los inmovilizaron colocándoles pistolas en la boca.

"Una vez estábamos haciendo una inspección con funcionarios del INTI y nos cayeron seis hombres a caballo, armados y amenazándome directamente. Me dijeron que me saliera de esas tierras porque yo era el 'chicharrón' de ellos. A esos hombres los capturaron y los llevaron al comando policial de Las Vegas, pero la jueza Primera de Control fue allá en persona a decir que soltaran a esos muchachos, y los dejaron libres".

A raíz de estas situaciones, Pimentel solicitó para sí una medida de protección policial, misma que le fue concedida por la jueza 4ta., de Control del estado Cojedes, Romelia Collins. Al cabo de unos pocos días la medida fue revocada a petición de la abogada Adelaida Pérez, y Pimentel fue a los tribunales a pedir una explicación. El productor agrícola no sabe si contar lo que le dijeron con humor o indignación: "El presidente del Circuito Penal me dijo en mi cara que me dejara de esas cosas, que no me metiera en problemas, porque el dueño de la finca Manfralex, Manuel Toledo, era su amigo". Volvió entonces a pedir protección policial, la cual le fue negada hasta que el 4 de marzo lo agredieron a tiros. Desde entonces hasta el viernes 11 de septiembre, fecha del segundo atentado, contó con el acompañamiento de un funcionario policial.

"Ahora ando todo el tiempo a la defensiva", me confesaba Pimentel. "A veces se me acerca a saludarme alguien que no conozco o no recuerdo y me pongo tenso, porque no sé si es alguien que viene a joderme. Igual cuando me paro en el semáforo y me pasa un motorizado por el lado". Ese era el estado anímico de Pimentel para el momento del segundo atentado.

¿Y las autoridades del estado y del municipio?

"El alcalde y el gobernador se movieron bastante cuando me tirotearon, se comportaron a la altura. Pero después de eso ya es imposible hablar con ellos".



Pimentel entrando al local donde atentaron contra su vida el 4 de marzo


El testigo que no fue

Hay dos detenidos en San Carlos por el primer intento de asesinato. Son ellos Wranglelhits Enrique Pacheco y Melquiades García. El primero es el sicario que le dio los cuatro tiros a José Pimentel, y el segundo un taxista encargado de contratarlo. "Por supuesto que el taxista lo que hizo fue subcontratar al otro, yo no conozco a ese señor ni tengo problemas con él. Yo sospecho de los dueños de los fundos tomados, pero creo que las investigaciones no llegarán tan arriba, al menos mientras el juicio esté radicado en Cojedes. Por fortuna van a radicarlo en Aragua por orden del TSJ".

En esta clase de enredos siempre hay daños colaterales, y en este en particular el perjudicado fue Mario José Santacci, un humilde parquero de la pizzería donde atentaron contra Pimentel. Hace dos semanas lo emboscaron al salir de su trabajo y lo asesinaron de 15 disparos. Pimentel había hablado con él porque pudo haber sido testigo del atentado, pero Santacci no fue a trabajar ese día. "Creo que lo vieron hablando conmigo y se la cobraron", es el dictamen de José Pimentel. Hay un sujeto, familiar del taxista detenido, que se fugó de un retén de menores la noche del asesinato y regresó en la madrugada. Hacia allá se dirigen las investigaciones.

viernes, 11 de septiembre de 2009

Abaleado dirigente agrario José Pimentel

Misión Boves / Movimiento Campesino Jirajara


  • Un reportero de Misión Boves lo entrevistó el martes 8 para un trabajo en el Correo del Orinoco; 72 horas después vuelven a atentar contra su vida
  • Es el segundo atentado contra su vida en lo que va de año. Su estado es de suma gravedad
  • Ocurrió a las afueras del Inti en el estado Cojedes

A seis meses (4 de marzo) de haber sobrevivido a un primer atentado sicarial, hoy 11 de septiembre a las 12 y media del mediodía, José Pimentel —dirigente agrario del Frente Unido Campesino de San Carlos y del Movimiento Campesino Jirajara— fue nuevamente abatido por las balas del sicariato terrateniente. Sobre un primer atentado conversó con José Roberto Duque 72 horas atrás. En las próximas horas se revelarán detalles de esa entrevista.

Aproximadamente a la misma hora (12:30 del mediodía), y frente al quiosco dentro de las instalaciones del Instituto Nacional de Tierras (INTI) —capítulo Cojedes, un motorizado con parrillero le propina dos tiros mortales al dirigente frente a testigos y a plena luz del día, hiriéndolo de gravedad en la cabeza. Su actual estado de salud es incierto.

José Pimentel ha sido un reconocido dirigente de las luchas del campesinado sin tierra del estado y era uno de los principales promotores de la conformación del Frente Nacional Campesino Simón Bolívar, instancia que pretende articular y coordinar a nivel nacional a todas las formaciones militantes en la lucha por la tierra. Tras el primer atentado la amenaza de muerte ha sido constante y vigente. A pocos días de la primera intentona, Pimentel fue amenazado y amedrentado por cinco sujetos. Frente a la situación, el dirigente solicita protección policial y los cinco ciudadanos pasan a ser averiguados. La Jueza Cuarta de Control del estado Cojedes concede en principio la solicitud de protección. En este punto es importante recordar que en el caso del primer atentado, Wranglelhits Enrique Pacheco, actualmente detenido, es imputado como el autor material del conato y Melquíades García, quien subcontrata a Pacheco para realizar el trabajo, también se encuentra en la actualidad tras las rejas. Y aquí es donde el relato se enrarece: tras evaluar a los cinco ciudadanos la Jueza Primera de Control desestima las amenazas, los cinco ciudadanos son puestos en libertad y se pasa la orden para revocar la medida de protección. Medida que deja en entredicho la posición de ambas juezas.

En el primer caso, se sospecha que el detonante de los atentados fue producto de la lucha llevada a cabo por el movimiento campesino por la recuperación de la finca Manfralex, propiedad de un señor de apellido Toledo. Vox populi, tanto Toledo como un señor de apellido Boulton se le atribuyen la autoría intelectual del primer atentado, y poco descarta que también estén relacionados en el segundo.

Que a siete meses de la primera intentona no se hayan tomado medidas de mayor contundencia se desprende la más clara lectura: la seguridad del proletariado rural no es motivo prioritario para el aparato jurídico y de seguridad cojedeño. Nuevamente queda patente la connivencia acostumbrada entre la ley y los propietarios.

La lista de dirigentes agrarios asesinados por el sicariato paramilitarizado desde la implantación de la Ley de Tierras y Desarrollo Agrario en 2001 ya circunda alrededor de los 220 (contabilizados) en lo que va de año. Esta guerra silenciosa, aunque descaradamente declarada por los terratenientes y sus instancias organizativas (Fedenaga y su presidente Genaro Méndez a la cabeza) se hace cada vez más insostenible, y cada vez queda más en evidencia la orgánica articulación entre el latifundio retardatario y sus diversas manifestaciones: acaparamiento, control de instancias claves del aparato tanto del sector privado como el gubernamental, bien se trate de los tribunales agrarios, la institucionalidad o desde el amplio espectro de actividades desestabilizadoras —tráfico de armas, drogas y gente, empleo de fuerzas paramilitares y parapoliciales y focos de corrupción— ellos no van a retroceder y su accionar es claro y descarnado. Este es, a todas luces, un crimen político.

De cara a la actual coyuntura, con la amenaza imperial en ciernes y con la activación de células paramilitares colombianas en el territorio nacional, cabe hacerse, una vez más, la misma pregunta: ¿Qué hará la Defensoría Agraria, el PSUV, la gobernación del estado Cojedes ante esta amenaza de la que Pimentel es expresión puntera? ¿Nuevamente será revestido bajo el manto de la impunidad? No existe argumento para esgrimir un caso de “ajuste de cuentas”, la típica criminalización no procede. ¿Por cuenta de quién corre la protección del pueblo campesino? La soberanía alimentaria no se circunscribe a la mera producción de la tierra, también se trata del derecho a hacer vida de quien produce la tierra, que es quien la trabaja —los únicos con verdadero derecho de propiedad—, soberanía también implica protección y correcta administración de justicia.

Mientras la plataforma mediática fascista siga disminuyendo y burlando la presencia del paramilitarismo y de su estrecho vínculo con la oligarquía local, más en evidencia quedan de cara a la historia. Nadie puede engañarse, es indudable quiénes son los responsables, lo refleja la lucha de clases. ¿Qué piensa hacer la justicia del Estado?

martes, 25 de agosto de 2009

El negro Juan José Rondón

Rafael Baena

Ayer, 24 de agosto, se cumplió un aniversario de la muerte de Juan José Rondón, bovero por origen y formación, y patriota por llamado de la tierra. Este es un breve resumen de sus acciones más memorables.

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Integradas en su mayoría por zambos, indios y negros reclutados en los llanos de Venezuela, las fuerzas de Boves, un antiguo marino convertido en adalid de la Corona de España, eran una suerte de nube de langostas que arrasaba todo lo que encontraba a su paso, incluido el ejército de la Segunda República, al mando de un tal Simón Bolívar, aristócrata caraqueño que había aprendido el arte de la guerra a fuerza de encajar derrota tras derrota.

Y en medio de aquellos guerreros desalmados iba un joven llanero negro que, a sueldo del patrón de su hato, se había sumado a la horda junto con cincuenta lanceros de confianza. Su nombre era Juan José y era hijo del manumiso Bernardo Rondón y su esposa Lucía Delgadillo, quienes le habían enseñado a apreciar el valor de la libertad.

Para él y sus iguales, al fin y al cabo hombres que compartían desde la infancia la sensación de independencia que les daban las sabanas, los afanes de emancipación de los criollos cultos no significaban nada distinto a cambiar un amo por otro, con el agravante de que los españoles pagaban por pelear, mientras aquellos mantuanos levantiscos que integraban la oficialidad rebelde se limitaban a mencionar ideales cuyo significado exacto escapaba a la comprensión de la negramenta, la llamada Legión Infernal que guerreaba ilusionada con la promesa, hecha por Boves, de repartir entre ellos las tierras y los tesoros confiscados a la aristocracia criolla.

No obstante, Rondón admiraba la tozudez y presencia de ánimo del hombre al que comenzaban a llamar Libertador, y no evitaba reconocer la valentía de sus generales más cercanos, muchos de ellos llegados desde los Andes tras la represión desatada por Pablo Morillo en el altiplano. Como aquel Antonio Ricaurte, por ejemplo, que había ordenado retirarse de la hacienda San Mateo a los pocos hombres que le quedaban antes de sentarse sobre un barril de pólvora y convertir la armería en polvo de estrellas, incluida la avanzada española que no se percató de la celada suicida.

Además, a la muerte de Boves en 1815 no quedaba en el ejército realista un comandante de su carisma y extracción social. Ningún general representaba las verdaderas aspioraciones de los hombres sencillos y rudos sometidos a esclavitud. Decidió entonces juntarse a la causa patriota.

Pero no sólo fue perdonado sino acogido con el debido respeto hacia alguien que no sólo había probado su valor como guerrero sino sus conocimientos en materia de caballos. El ejército llanero de Bolívar necesitaba de manera urgente y permanente ejemplares para la remonta, pues si bien sus monturas eran apenas adecuadas para las labores de vaquería, el trajín de marchas y contramarchas de la campaña militar obligaba a reemplazarlos cada pocos meses. Y ningún otro oficial más capacitado que Rondón para suplir a la caballería con enormes madrinas de ejemplares capturados en las llanuras.

Derrotado en La Puerta, primera batalla en la que cargó contra sus antiguos compañeros de armas, cabalgó durante casi un año sin inspirar mucha confianza al general José Antonio Páez, jefe supremo de los jinetes rebeldes. Ansioso de probarles a él y a Bolívar que servía para algo más que arrear ganado, un año después de su incorporación tomó la iniciativa en Las Queseras del Medio y desplegó el primero de los varios anzuelos que esa tarde se tragó la caballería de su majestad.

Con la sencilla táctica de cargar y simular la huída nada más chocar con el enemigo, 153 lanceros patriotas hicieron que un millar de caballeros realistas los persiguieran por la sabana sin darse cuenta de que estaban quedando separados del cuerpo principal del ejército de Pablo Morillo. Y entonces, tras una súbita orden de Páez –“¡Vuelvan caras!” o tal vez Vuelvan Carajo!–, la exigua fuerza dio media vuelta y lanza en ristre se convirtió en una guadaña exterminadora que masacró sin misericordia lo más notable de la caballería realista.

Después, ya en 1819, admirado y querido por el alto mando rebelde, vendría el ascenso a los Andes y el reemplazo de todos los caballos sacrificados en la pesadilla del páramo de Pisba.

Y casi enseguida, la gloria de aquel atardecer del 25 de julio sobre una planicie denominada El Pantano de Vargas. Agotados tras combatir desde por la mañana sin conseguir imponerse, ambos ejércitos se encontraban tan cerca de la derrota como de la victoria. Es entonces que José María Barreiro, comandante de la división española, echó sus restos de infantería y caballería por todo el centro del vallecito.

Bolívar, desconcertado, alcanzó a decir algo como “se nos vino la caballería y esto se perdió”. A su lado, el negro Rondón le reclamó: “¿Por qué dice eso, general, si todavía los llaneros de Rondón no han peleado?” Fue en ese instante que el Libertador reparó en su presencia y le encomendó la salvación de la patria.

Sin pensarlo demasiado, saltó sobre su montura y ordenó a sus hombres que le siguieran, pero sólo los catorce que alcanzaron a escucharle en medio de la confusión pudieron cabalgar tras él por un altozano a la izquierda del frente de batalla. Esa pequeña cuña de llaneros, con sus lanzas de punta quemada, tomó de flanco el avance español y lo golpeó con fuerza suficiente para partirlo en dos. Casi enseguida el grueso de la fuerza montada llegó a través del mismo boquete y la muy disciplinada Legión Británica avanzó sobre los cuadros españoles para dar el mazazo final.

Días después, ya ascendido a coronel, participa en el combate de Boyacá, que deja su nombre grabado para siempre en la memoria de los colombianos. El pintor José María Espinosa le incluye en la lista de celebridades militares que desea retratar, y alcanza a pintar un boceto suyo, que aún se conserva.

Rondón está encantando de vivir en Bogotá, pues Bolívar le asigna la misión de conformar y entrenar en la capital a la denominada Caballería de la Guardia.Tras cumplir esa misión, cerca del año nuevo de 1820 parte hacia los valles de Cúcuta para ponerse de nuevo a órdenes del general.

A partir de entonces su rastro se torna difuso, hasta que reaparece en Carabobo, donde se encarga de cargar contra el centro de la formidable infantería española y luego de perseguirla hasta los extramuros de Puerto Cabello.

Pero aquel no fue el punto final de la guerra en Venezuela. Un año permanecieron los españoles hostigando a Páez a lo largo y ancho de la costa Caribe, mientras Bolívar estaba de regreso en Santa Fe planeando las campañas del sur. En una incursión de las fuerzas del general español Morales sobre Naguanagua, Rondón recibió, según relata José Antonio Páez, “una herida en un pie (…) y atacándole después el tétano, sufrió durante días convulsiones y espasmos de tanta gravedad que sólo un milagro podía salvarlo, pero el milagro no ocurrió y tan bizarro como simpático jefe de nuestra caballería terminó su gloriosa carrera”.

jueves, 18 de junio de 2009

Los trabajadores de la UCV

Desde la casa vencida por el oscurantismo global...los trabajadores se apostaron en las diferentes entradas del recinto universitario, para hacer saber al pueblo cómo las autoridades universitarias (una vez más) atropellan los derechos de quienes allí hacen vida, además de cómo manipulan la autonomía para generar contratos fantasmales, en los que no se reconoce derecho alguno a los trabajadores, contratos renovables a disposición de fascineros jefes de departamento.

Los trabajadores además denunciaron la desidia mostrada por el Ministro de Educación, Luis Acuña, para recibir las denuncias que ellos plantean.

Akí tienen varios AUDIOS con las declaraciones de los protagonistas de la protesta de este jueves.

Saludo solidario a estos camaradas de la UCV.

viernes, 22 de mayo de 2009

Esto no es un homenaje a Ardilla, estas letras van con arrechera

Gustavo - HipHopRevolución

Ayer en la noche supe que habían asesinado a Ardilla A.K.A Moisés Paredes, lo primero que pensé fue, mierda las culebras acabaron con el pana, nada mas alejado de la realidad. Ardilla vivía en Pinto, uno de los barrios más cruentos de esta Caracas, allí tenía a su jeva, su chamo pupilo y pichón de rapero real, su mamá y sus panas.

Ardilla sin duda tenía aspecto de bicho, de eso que los amanerados llaman "delincuente" pero no lo era, el pana supo canalizar sus legitimas arrecheras, las mismas que venimos arrastrando todos nosotros desde hace rato y por generaciones, el hambre, la injusticia, la represión, la explotación y la muerte de panas, el supo convertir esa arrechera en música, en rimas, en rap, en hip hop, en cultura (si, el hip hop es cultura). Era bueno el coñoemadre, versátil, rimaba, cantaba, rapeaba, escribía, y la tarima la reventaba. Pegó varias canciones aquí y afuera, ese marico era un rebelde, un transgresor, lo más parecido a ser revolucionario, sólo que él no lo sabia, capaz ni sabia quien era Marx, ni Trotsky, es mas, capaz nunca se leyó más de dos páginas de nada, pero si sabia lo que es ser explotado, lo que es luchar contra el sistema, lo que son los ricos y lo que son los pobres, si sabía que esta mierda o se reinventa o nos reventamos todos.

Si, ya se que suena a homenaje la vaina, pero no lo es, porque aquí viene mi arrechera, a Ardilla lo mataron los pacos, cómo no se me ocurrió antes, maldita sea, otra vez los pacos, si hubiera sido una culebra bueno está bien, es una escama de hombre a hombre, pero no, lo asesinó un paco, o sea, una escama de mierda a hombre. Yo no sé si vale la pena describir como fue el peo, busquenlo en la prensa, pero no lo crean.

Aunque suene rebuscada la vaina yo insisto en ver este peo desde otra óptica, porque se me antoja que la raíz de esto es siempre la misma, un peo de clases, en este caso, los pacos, servidores y jala bolas absolutos de los jefes y los ricos asesinan a los mal aspecto, a los "delincuentes", por encargo, por deporte o por alzados, lo hacen porque hay una parte de la sociedad que quiere que todo se parezca a ellos, que quiere que todos seamos blanquitos, bien vestidos, educados y cultos, los pacos no se cansan ni se cansaran de restregarnos en la cara que ellos son la autoridad, y eso hay que respetarlo, ellos no respetan nada, se llevan por delante al que lo mire mal, al que este mal parao, al aguevoniao, o al que le cogió la mujer y por ahí en ultima instancia, algunos si trabajan.

Estas letras no tienen ningún fin o conclusión, no es un análisis sociológico de nuestra sociedad, si para algo debe servir es para hacer arrechar a más gente, para que se les aclare el panorama y se sumen a esta casi particular lucha contra estos asesinos, que paradójicamente este estado, nuestro estado sigue empeñado en resucitar o disfrazar, aquí es donde uno sacude la cabeza y se tira la gran pregunta ¿Verga, estamos en revolución?. Para nadie es un secreto que mientras mas tombos en la calle, mas muertos hay, mas atracados hay, mas atracadores hay, mas putrefacción hay.

Es jodío no arrecharse cuando esto es permanente, ya nos acostumbramos a que nos martillen, esta bien, pero cuando nos toca de cerca el asesinato de uno de los nuestros la vaina duele en serio, aunque la muerte no deba doler, como dice El Gino, "si la muerte no asustara no se llamaría la muerte, la muerte es la propia vida, desde que este mundo es mundo".

Qué difícil es reaccionar y darse cuenta que el sistema esta ahí, vivo, respirando, asesinando.

Dale palo Ardilla, fumate un porro alla con Satanás, ahí tienes que jode quien te lo prenda.



viernes, 15 de mayo de 2009

José Leonardo Chirino resistencia y cimarronaje

Jorge Guerrero Veloz

La Toma, estado Falcón

10 de mayo de 2006

Del José Leonardo Chirino del que les voy a hablar es el que me presentó el maestro del pueblo y cronista oral de esta región de la sierra falconiana, Juan Ramón Lugo, que, desde su conciencia y palabra sabía, me enseñó a conocerlo desde su trabajo por la recuperación de la memoria histórica y colectiva de estos pueblos —y el aporte que, a su vez, hicieron las africanas y africanos y sus descendientes, la reivindicación de la gesta libertaria de Chirino— en su libro “200 años de olvido” y su lucha por llevarlo simbólicamente al panteón nacional con un grupo de amigos.

De igual manera, la reconstrucción de la ruta heroica desde Caujarao a Macanillas, José Leonardo el que está sembrado en hombres, mujeres, niños y niñas de la sierra, en los cantos de los salveros, en cuentos, poesías y que su espíritu anda todavía en los espacios naturales de Falcón.

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Para poder profundizar en Chirino tenemos que quitarle la etiqueta de esclavo y la de zambo (conceptos coloniales que se inventaron para clasificar a los segmentos civilizatorios originarios de este continente y a los africanos). Voy a hacer referencia a hombres, mujeres y niños y me ubico en el hombre, en el ser humano para comprender su aptitud frente a las adversidades ante las cuales estaba sometido por esa empresa triangular; es decir, el colonialismo, la esclavitud y el tráfico de seres humanos impuestos por los imperios de la época.

Esto me traslada al África Subsahariana, donde hombres, mujeres y niños se opusieron en todo momento al secuestro, desde su tierra natal, con los fines por todos conocidos: esclavizarlos con el propósito de usarlos como mano de obra productiva en las plantaciones, haciendas, perlerías, para hacer trabajos domésticos, etc.

Desde nuestra conciencia crítica, memoria y saber histórico no vamos a hablar de estos hechos repudiables, más bien hablaremos de las resistencias que se dieron en territorio africano contra este tipo de prácticas, justificadas por los colonialistas y sus leyes, y reforzadas por la iglesia católica. Esto quiere decir que poco o nada se habla de los procesos de resistencia y liberación que se efectuaron durante esos años de capturas, guerras y razzias en ese continente.

Para la fecha y antes de la gesta libertaria de José Leonardo Chirino, en África existió resistencia por parte de los diferentes grupos étnicos que la componen; la historia de estos países está llena de luchas, rebeliones y movimientos por la libertad. Para citar algunos ejemplos: el relato de Diogo Gómez, nos informa que los portugueses

26 que se encontraban en las proximidades de Cabo Verde y las islas de Guineas, fueron detenidos en su tentativa de trata esclavista por los hombres de Besagichi, quienes los recibieron con flechas envenenadas y quemaron algunas carabelas; esto pasaba a mediados del siglo XVI cuando el sistema empezaba a instalarse. Los jaga son unos guerreros fuertemente organizados en el plano político, religioso y militar que operan a partir de quilombos que invaden el Congo y devastan el país en el advenimiento de Álvaro I (1568-1587), su invasión desorganizó la estructura portuguesa de la trata esclavista.

En la región de Cabo Verde se habla de rebeliones en Cachue, en 1661. Podríamos decir que la acción de los jaga es una respuesta de África a la trata esclavista, como la resistencia de Ana Nsinga en el Congo y su liderazgo. En 1574, la rebelión de los angoleses cuyo cuartel general era el Pico de Mocambo, en el centro de la isla, se prolongó hasta 1596, conducido por su jefe ya legendario Amador. En 1709, los documentos señalan la participación y desarrollo de una acción paralelamente a una invasión de corsarios franceses y liberan al pueblo de San Jorge de Mina.

Los angoleses continúan inquietando a la población invasora, obtienen cartas patente que les aseguran una cierta autonomía, su jefe y sus lugartenientes son respetados. Resistencias a bordo de los barcos y numerosas rebeliones estallaron en los buques que transportaban, desde África hasta América, a hombres, mujeres y niños en calidad de secuestrados. Pocos viajes terminaron sin que los africanos

27 encerrados en las bodegas intentaran liberarse, muchos de ellos preferían la muerte a la esclavitud y las fuentes revelan innumerables formas de suicidio. Otra de las resistencias se efectuó en el campo jurídico. Como ejemplo tenemos el barco “Amistad” y el liderazgo de Cinque en los EE UU, a quien tuvieron que darle la libertad —después de varias luchas en tribunales y en la Corte Suprema de Justicia— y regresarlos al África.

De igual manera, la historia del continente africano, originalmente conocido como AbyAyala, y el espacio Caribe está llena de rebeliones, luchas, resistencias y cimarronajes; como ejemplo, podríamos citar que aquí, en Venezuela, somos los creadores de los primeros cumbes, partiendo de 1552 con el Rey Miguel de Buria. Así mismo, existieron palenques y quilombos, igualmente en Puerto Rico, en 1527; en Cuba, en 1538; en México, Veracruz, en 1560; en Jamaica, con Leonardo Parkinson. En los Estados Unidos, a partir de la época de las 13 colonias, en 1663; en 1687, en Virginia, New York, Carolina del Norte, Georgia, Alabama, etc. En Colombia, con Benko Bioho; en Santo Domingo, de 1522 a 1786 se registraron no menos de ocho grandes movimientos de resistencia y rebeliones, debido al cimarronaje, el más célebre de estos movimientos permanece asociado al nombre del jefe cimarrón Mackandal. En Brasil, con el Zumbi y el quilombo de Palmares, donde se constituyó y se desarrolló la famosa federación de Palmares, que subsistió durante todo el siglo XVIII y que, para algunos, formó una República fuerte organizada. Una situación semejante se suscitó en Surinam y Guyana. En Haití, el primer país libre de América, su victoria militar sobre el colonialismo fue comandada por los afrodescendientes

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Toussaint Louverture, Alexandre Pétion y Dassalines entre otros que en su momento contribuyeron con la independencia de Venezuela y plantearon un modelo de República distinto al de los franceses e ingleses, basado en conceptos e ideales legítimos, con una visión más humana que se devela en una carta enviada a Napoleón Bonaparte. Tal documento dice:

“...lo que queremos no es una libertad

de circunstancia concedida a nosotros

solos, sino la adopción absoluta de

que todo hombre nacido rojo, negro, o

blanco, no pueden ser propietarios de

un semejante. Somos libres hoy porque

somos los más fuertes...”

Tousassant Louverture.

Retomando las resistencias en nuestro país, tenemos que considerar la de Andrés López de Rosario (Andresote) en 1732, en lo que se conoce hoy como municipio Veroes, en el estado Yaracuy. Ése fue el primer levantamiento antimonopolista en la historia de Venezuela contra la compañía Guipuzcoana. En 1749, la rebelión de los congos y los loangos, desde los Valles del Tuy y la ciudad de Caracas. En Barlovento, con Guillermo Rivas en 1768, donde se construyó el cumbe de Ocoyta, lo que hoy es el municipio Acevedo. También en Barlovento, Miguel Jerónimo Guacamaya construyó el cumbe de Taguaza; todas estas rebeliones contaron con mujeres cimarronas y alianzas con los indígenas que sufrían la misma situación.

Con todo esto quiero decir de dónde viene José Leonardo Chirino y qué encarna, qué representa,

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tomando en cuenta que, desde 1770 o antes, existía el cumbe la Chapa, espacio donde se vivía en libertad. Su organización permitía hacer estrategias para enfrentar la colonización y el sistema esclavista. Estos sucesos, centrados en el hombre de origen africano y sus descendientes, ponen en evidencia que jamás aceptó vivir en esclavitud, y el cimarronaje toma una importancia decisiva en cuanto al rechazo del sistema esclavista. Es necesario establecer estas coordenadas para poder entender la gesta libertaria de Chirino y contextualizarla.

También hay que aclarar que no se puede seguir afirmando, señalando y simplificando la participación de hombres, mujeres y niños de origen africanos con denominaciones como “los esclavos negros” o “los negros esclavos”, porque el estado natural del hombre africano no era el de esclavo; en África no existía ningún país que estuviera produciendo esclavos, ésta no era su naturaleza, por eso cuando hablamos de esclavizados y esclavizadas implica una responsabilidad histórica con quiénes cometieron estos actos. Es también importante decir que África es la cuna de la humanidad y, por ende, de las civilizaciones.

En este sentido, nos asiste el poder de las consecuencias. Todos sabemos quiénes tuvieron y tienen el poder de las causas. Entonces, José Leonardo y sus compañeros, como Cocofio, un curandero y guía espiritual, y José Caridad González eran portadores de códigos, símbolos de libertad, solidaridad, resistencia, lucha y entendimiento de su cultura originaria que les permitió, en su momento, construir un movimiento independentista con la inteligencia política, militar y 30 social de Chirino; establecer alianzas con los indígenas caquetíos de la zona y preparar un ejército con estrategias de guerra de guerrilla y guerras asimétricas para conseguir la libertad de estos pueblos, con un modelo distinto, fundamentado en los valores más sagrados de los seres humanos, como lo son la justicia y la dignidad.

También tenemos que resaltar que este movimiento de liberación era portador de una bandera morada y me atrevería a decir que esta fue la primera bandera que se levantó contra la dominación y el colonialismo total del imperio español. Aquí se demuestra que estos acontecimientos de gran importancia para Venezuela, el continente y el mundo, no se pueden asociar a la Revolución Francesa como permanentemente lo ha estado haciendo la historiografía oficial y los historiadores positivistas y eurocentristas que, en su afán de mezquindad, con sus prejuicios racistas y discriminatorios, no reconocen estos hechos para incorporarlos en la historia nacional. Esta gesta independentista fue una vigorosa afirmación de la identidad de la diáspora africana que contribuyó a forjar el concepto universal de la humanidad. En estos tiempos de cambios y transformaciones, necesario es que nos reconozcamos en José Leonardo Chirino por el mensaje que nos dejó; debemos estar alerta y mantenernos cimarroneando y en resistencia contra toda intención de dominación y colonialismo.

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La filosofía africana dice: “Las viejas palabras intercambiadas, olvídalas. Ahora es tu nombre lo que hay que conservar, porque se viene al mundo para hacerse con un nombre. Si naces, creces y mueres sin tener nombre, has venido para nada, has partido para nada”. Este no es el caso de José Leonardo Chirino y Juan Ramón Lugo.

viernes, 8 de mayo de 2009

MANIFIESTO DEL COLECTIVO GENERADOR DEL TRIBUNAL POPULAR (PAPEL DE TRABAJO)

1.-Este Tribunal Popular nace por mandato de dos asambleas de ciudadanos y ciudadanas: la primera, realizada el 06 de marzo de 2.009 en Caracas, denominada “Asamblea de Campesinos y Campesinas y de los Movimientos Sociales contra el Sicariato y la Impunidad”; y la segunda, denominada “Encuentro Nacional Revolucionario por la Vida y los Derechos Humanos” realizada en Barquisimeto los días 1, 2 y 3 de mayo de 2.009.

2.- Este Tribunal Popular es expresión y construcción del pueblo oprimido. Entendemos por pueblo oprimido el conglomerado humano sometido históricamente a explotación, segregación y exterminio, y cuyo sacrificio le ha servido a las clases dominantes para su confort y para la construcción de una sociedad que privilegia a los ricos y poderosos.

3.- Su jurisdicción es la República Bolivariana de Venezuela pero su compromiso de acción solidaria es con todos los pueblos oprimidos del mundo.

4.- Declaramos como objetivos puntuales la denuncia y repudio de discriminación y agresión contra grupos e individuos de nuestro pueblo por motivos religiosos, racistas, de género, económicos, de discapacidad.

5.- Su conformación y estructura son legítimas porque son expresión del poder popular organizado. Y son legales, porque su espíritu y misión están fundamentados en los artículos 5, 62 y 70 de la Constitución vigente.

6.- Acudimos al derecho alternativo y a sus legítimas manifestaciones, entre ellas la sanción moral contra sistemas, corporaciones e individuos incursos en crímenes, vejaciones y demás atentados contra la dignidad, la vida y los derechos del ser humano oprimido.

7.- Nos conformamos en Tribunal Popular porque en el sistema judicial ordinario y militar, sobreviven prácticas y postulados que le otorgan privilegios, ventajas y prerrogativas inaceptables a quienes acumulan dinero, poder y bienes.

8.- Este Tribunal asume entre sus funciones permanentes la masificación del conocimiento objetivo que evidencia el crimen planetario llamado Capitalismo. Nos declaramos difusores y denunciantes permanentes del sistema que convirtió en letra legal a la explotación, la acumulación de riquezas y la criminalización del ser humano pobre.

9.- El Tribunal Popular es un voluntariado de compatriotas comprometidos en la tarea de generar en todas las regiones del país manifestaciones locales del Tribunal. Este voluntariado no tiene por objeto la promoción individual o grupal con fines proselitistas o de aprovechamiento económico o político.

10.- Nuestra misión u objetivo como colectivo es la erradicación progresiva de las costumbres y hábitos impuestas por la sociedad de consumo para lo cual es preciso combatir sus manifestaciones específicas como la violencia criminal, el narcotráfico, la acumulación desmesurada de riquezas, bienes y potestades, el sicariato, el paramilitarismo, la corrupción en todas sus formas y variantes, incluyendo la explotación de seres humanos pobres.

11.- Este Tribunal se declara en campaña permanente por la formación de niños, niñas y adolescentes concientes, de mentalidad y actitudes resistentes a las tentaciones artificiales del capital.

Barquisimeto, 03 de Mayo de 2009

PROPUESTA A LA ASAMBLEA

Conformar colectivos o grupos generadores que le den continuidad a la creación del Tribunal en talleres o jornadas simultáneas en regiones (Central, Oriente, Occidente, frontera) el 04 y 05 de Julio del presente año:

a.) Estructura y funcionamiento del Tribunal Popular

b.) Especificación de su radio de acción, normas, medios de difusión

c.) Declarar a los participantes de esta Asamblea miembros originarios del Tribunal Popular en formación

domingo, 19 de abril de 2009

La sentencia a los siete campesinos detenidos es otro paso en la criminalización del movimiento campesino

Misión Boves / Movimiento Campesino Jirajara

Aproximadamente a las 6:30 de la tarde de ayer, 18 de abril, Carlos Ortega, Humberto Osuna, Sydney Osuna, Luis Olivares, Armando García, Armando Tovar y Simón Valera, fueron desplazados hacia la Fiscalía en Guanare, capital del estado Portuguesa.

Los siete formaban parte de las 63 familias campesinas que se encontraban en el fundo El Rodeo (municipio Papelón, sector Papayito), en pleno proceso de recuperación, trabajando en conjunto con el Inti y el Fondas y que fueron asaltados por efectivos de la Policía Selvática del estado Portuguesa en un procedimiento “más parecido a una emboscada liderada por los propios terratenientes, fue llevado a cabo por la Policía Selvática del Edo. Portuguesa, cuerpo que tiene estrechas relaciones con hacedandos/as, según las denuncias de lídere/zas de ese estado” como reporta el periódico Proceso en diversos portales de la red.

En dicho asedio, en los que también fueron detenidos tres funcionarios del Inti que se encontraban en el predio realizando tareas de demarcación junto a los/las campesinos/as, fueron amenazados, violentados y sometidos por los efectivos, al momento de intervenir en la detención de Carlos Ortega Humberto Osuna, Sydney Osuna, Luis Olivares, Armando García, Armando Tovar y Simón Valera. Fueron sometidos y obligados a permanecer en el suelo, mientras se llevaban a los otros siete. Los técnicos y las otras 54 personas fueron liberadas, y las familias expulsadas del fundo, que actualmente se encuentra ocupado por efectivos de la Policía Selvática y la Guardia Nacional. Entre las víctimas se encuentra una compañera con ocho meses de embarazo, que sin considerar su estado recibió el mismo trato. A las horas todos/as fueron liberados, incluyendo a los 3 funcionarios del Inti.

Otro fue el destino de los restantes siete: En evidente violación de los derechos humanos fundamentales, del Código Orgánico Procesal Penal y de las garantías constitucionales, los siete fueron reseñados como criminales en la cede del Cicpc en Guanare, se les abrió expediente, se les mantuvo detenidos por más de 24 horas, para finalmente, por orden de la jueza encargada del caso (cuyo nombre y competencia tendremos en poco tiempo) Carlos Ortega, Humberto Osuna, Sydney Osuna, Luis Olivares, Armando García, Armando Tovar y Simón Valera son sometidos a régimen de presentación.

Decisión que se contradice con la petición del Fiscal Superior de otorgarles libertad plena, ya que el caso carecía de sustanciación y que destaca el carácter viciado de la decisión.

Ensañamiento con el dirigente Carlos Ortega

Se hace necesario realzar la prepotente actuación del Coronel de la GN, Gilberto Saluzo, Comandante General de la Policía de Portuguesa, quien en reiteradas ocasiones, previas al juicio, amenazó con imputar al dirigente Carlos Ortega, para luego ingresar a la sala donde se les llevaba el juicio a los siete de El Rodeo, irrespetando el procedimiento judicial, vociferando y amedrentando a los juzgados, gritando a todo pulmón: “Ustedes son unos invasores”, según revela una fuente.

A todo esto se le debe agregar la rencilla personal que el gobernador Wilmar Castro Soteldo con Carlos Ortega que en días recientes había emitido opiniones duras pero fundamentadas en relación a para quién trabaja el gobernador de portuguesa, si para el pueblo campesino, o para la oligarquía latifundista. Según revela una fuente, de la misma boca de Castro Soteldo, salió la orden “indirecta” de darle una lección ejemplar a Ortega.

Todo esto indica que se trata de una retaliación política, ya que la decisión de la jueza contraviene a la petición del Fiscal Superior de otorgarle a los campesinos libertad plena. Contando además con el aval del Instituto Nacional de Tierras (INTI) y el Fondas, puesto que de las 923 hectáreas del fundo, 450 estaban siendo destinadas para el desarrollo de un Proyecto Integral Productivo, con enfoque agroecológico.

Por otro lado, es de emergencia destacar que con este acto de criminalización y deslegitimación de la lucha llevada a cabo por los siete de Guanare y las 63 familias asentadas en el fundo El Rodeo, permite, en especial en el caso de Carlos Ortega, el desarrollo de una situación lamentablemente conocida: al criminalizar a Carlos Ortega, reconocido dirigente regional, se facilita el escenario de una muerte por sicariato, como ha ocurrido en otras ocasiones. Ya que la criminalización pivotea la nefasta matriz de que se trataba de un ajuste de cuentas por parte del hampa, obviando el verdadero rostro de un luchador agrario en pleno rescate legítimo de la tierra.

Ignoramos si el gobernador estará al tanto de las consecuencias que implica esta decisión, pero de lo que no queda duda es que se trata más de una rabieta personalizada que de un caso de justicia imparcial. Máxime cuando el Comandante de la Policía de la región amenaza y vocifera abiertamente, emitiendo amenazas del cuño de “ni que venga el presidente Chávez a ordenarme tu libertad vas a salir”, reflejando su carácter reaccionario, cómplice de la impunidad y de hombre antipueblo.

Tampoco se debe perder de vista el accionar de la Policía Selvática, creada por la ex gobernadora Antonia Muñoz, con la presunta intención de prevenir “crímenes de impacto ecológico”, pero que ha tenido una destacada actuación a favor de latifundistas y en contra del pueblo campesino, en un estado donde la criminalización es cuestión de tradición, si recordamos los diversos casos de Grupos Exterminios compuestos por integrantes de la Policía de Portuguesa en años anteriores. Y que, además, destaca una victoria a favor de Ismael Pena (se le calculan 13.000 hectáreas) y el latifundismo portugueseño.

Con los siete de El Rodeo, suman 1.507 campesinos desmovilizados en régimen de presentación acusados de invasores desde que entró en vigencia en el 2001 la Ley de Tierra y Desarrollo Agrario. En numerosas oportunidades, el movimiento campesino ha exigido la Enmienda de la disposición transitoria Nº13, y del artículo 471-a y 472 del Código Penal reformado que burocratizan y criminalizan la ocupación de tierras ociosas.

Notas e interrogantes

-A la comandancia general de la policía del estado Portuguesa en Guanare, se movilizaron alrededor de 80 campesinos esperando mayor movilización para hoy 19 de abril. Esto, evidentemente, marcó presión y agilizó el proceso de liberación de Carlos Ortega, Humberto Osuna, Sydney Osuna, Luis Olivares, Armando García, Armando Tovar y Simón Valera.

-¿Se manifestarán sobre el caso el PSUV en el estado y a nivel nacional, la Defensoría del Pueblo particularmente la Defensoría Agraria y la gobernación que se proclama socialista, Consejo Legislativo del estado Portuguesa y la Asamblea Nacional? ¿Qué dirán los medios del sistema público?

-Que el asedio al fundo El Rodeo se haya realizado justamente el Día de la Dignidad Campesina (17 de abril) agrediendo física y verbalmente a 63 campesinos y técnicos que son servidores públicos, desalojando además a las familias que rescatan la tierra, establece un lamentable contrasentido; que la sentencia a los siete se haya dado un día antes de cumplir casi 200 años del 19 de Abril de 1810, conmemorando la fecha de inicio de la Revolución de Independencia en Nuestra América, una ironía macabra; cuando además estamos en tiempos de revolución, así la gobernación de Portuguesa y los latifundistas no lo crean.

 ¡Exigimos a las autoridades compententes que se liberen de todo cargo a Carlos Ortega, Humberto Osuna, Sydney Osuna, Luis Olivares, Armando García, Armando Tovar y Simón Valera y a los demás 1.500 campesinos que pagan régimen de presentación de forma injusta!

¡Basta de impunidad! ¡Honor y gloria a los 214 campesinos asesinados!

domingo, 12 de abril de 2009

Chávez, Gino González y Del despecho a la alegría

En Las Líneas de Chávez de hoy, 12 de abril, Hugo Chávez cita al compa Cayapo y militante de la Misión Boves, Gino González. En concreto, cita una canción que es crónica del golpe y la reacción de Pueblo de abril 2002: Del despecho a la alegría (el blog de Gino se llama precisamente así, y allí están esa y otras de sus canciones). La pieza resume al pelo ese y otros episodios de nuestra Historia. Comienza así: "Tanto le tiraron piedras hasta que al fin le dieron: volvieron los oligarcas...".

Escuche la canción:


Días de abril

He abierto un nuevo blog, cuyo contenido son las páginas de un libro compilatorio que escribí para Fundarte en 2007: Del 11 al 13. Testimonios y grandes historias mínimas de abil 2002 (clic aquí). El libro en físico puede adquirirse por ahí, creo que en las Librerías del Sur y otros lugares. En ese blog cuyo enlace acabo de poner acá arriba puede leerlo gratismente, imprimirlo, regalarlo, recomendarlo, insultarlo, lo que le dé la gana. Le autorizaría también a comercializarlo, pero le aseguro que no vale la pena. Nadie se hace rico vendiendo libros de bichos desconocidos, y a veces ni siquiera pirateando libros de autores famosos.
¿De qué va el libro? Es una recopilación de testimonios de personas que estuvieron (me incluyo; hay algo de mi propio testimonio allí) en el centro de Caracas o en otras trincheras de batalla el 11 de abril; que fueron participantes y/o testigos del estallido del 12, las candelas del 13 y la fiesta del 14 en la madrugada.
Siempre alguien dice las cosas mejor que uno. En este caso, aunque somos pueblo y como pueblo hablamos, avanzamos, nos equivocamos, estallamos de felicidad y llevamos leña por ese lomo, resulta evidentemente y por razones obvias mucho mejor escuchar a varios compatriotas que a uno solo. Así pues, en esos testimonios encontramos más sustancia, explicaciones, claves y datos inéditos que en la voz de un solo sujeto.
Dice Gino González, por cierto, que cada uno somos gota y todos el aguacero. Una de esas gotas es el propio Gino, quien compuso un extraordinario resumen de lo sucedido en esos días. Se titula Del despecho a la alegría, y vale la pena escucharla en su blog (hacer clic en el enlace acá arriba, donde está resaltado su nombre).
En cuanto a mi propio punto de vista, por estos días me mueve una certeza: la fecha digna de ser resaltada es el 12 de abril de 2002. No el 13, como ha convenido el chavismo oficial, y mucho menos el 11, como quiere establecer la derecha antochavista. Fue el 12 cuando ocurrió ese evento histórico extraño, anómalo y desconcertante, ocurrido sólo unas cuatro veces desde 1810 hasta nuestros días: la activación del pueblo en sus facetas destructivas, en ausencia de la autoridad nacional o poder constituido. Ocurrió el 6 de julio de 1811. Ocurrió el 5 de diciembre de 1814, a la muerte de José Tomás Boves. Ocurrió en febrero de 1836. Volvió a ocurrir el 23 de enero de 1958. De nuevo estalló el 27 de febrero de 1989. Y finalmente lo hizo el 12 de abril de 2002, no bien el güevón de Carmona (encumbrado por militares, sindicaleros y empresarios, seguidos por una buena cantidad de comemierdas de la "sociedad civil" que salieron a meterle gasolina al caos sin saber para qué los estaban arreando) se calzó a sí mismo la corona de rey de Venezuela.
En todas esas fechas se produjeron situaciones de diverso signo, orientación, causalidad y resultados, pero un ingrediente es común a todas: la figura a quien el pueblo oprimido consideraba autoridad, fuera ésta querida o no, legítima o no, aceptada o no, quedó suprimida (la Corona española en 1811; Boves en 1814; Gómez en el 35 -el estallido fue en el 36, con un blandengue López Contreras que luego se endureció-; Pérez Jiménez en el 58; el Puntofijismo en pleno en el 89, Chávez en 2002), y en ese espacio límbico llamado vacío de poder (¿les suena?) se produce la activación espontánea del pueblo como fuerza constituyente.
Sí, hubo vacío de poder el 11 de abril. Pues de bolas: ¿no tenían acaso secuestrado a quien detentaba el poder?

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La derecha, y la izquierda que se cree derecha, seguirá insistiendo en que "los pistoleros de Llaguno" estaban disparándole a la marcha de sifrinos que nevía del este. Suficientes testimonios audiovisuales rebaten ese embuste grotesco cocinado por Venevisión y multiplicado por mucho hijo de la gran puta, ese cuyo conjunto llamamos nuestro enemigo. Este año, mis líneas de recordación de la fecha van dedicadas a ellos. A los pistoleros. Y les pongo el nombre que el enemigo quiere encasquetarles. Porque es preciso reivindicar los datos y claves que los aterroriza. Quizá así terminen de entender que estaremos esperándolos, vengan por las buenas o por las malas.