viernes, 8 de octubre de 2010

OTRA VEZ, ELIÉZER OTAIZA


Dentro de nuestra familia y amigos, ya la vaina con Eliézer Otaiza está fuerte, el tipo tiene un plan: hacerle ver al presidente Chávez que quien mató a la joven María Gabriela Tablante, no fue la imprudencia de un funcionario que había pasado toda la noche ingiriendo, bebiendo pues, caña y ebrio se lanzó a conducir una moto en aquella madrugada y encima de eso, hacía piruetas un tanto estrafalarias sobre dicha moto, sino el escolta que venía detrás, intentando cuidar a quien se creía y cree una especie de rambo criollo ligado con un gato y el gallo del corral donde todas las gallinas de y para él.
Dos familias siguen sufriendo por causa de este intrépido ex funcionario. Una, la de la joven muerta, a quien de paso, carga Eliézer Otaiza por ahí convencida (la madre de la joven), con no sabemos qué artilugio humanitario-jurídico-político-mágico Eliézer Otaiza le devolverá a su muchacha, si matamos a más gente, usted estará fina y yo también.
Desde el mismo momento cuando Eliézer Otaiza entendió que no sólo se cayó de la moto, ha intentado hundir a quien tenía más cerca y quedó vivo aquella madrugada, sin importarle lo que éste vio durante toda la noche y madrugada hasta el mismo momento de la fatal caída, se empeña en sostener un salvavidas desinflado, claro está con la ayuda y complicidad de las amistades que se logran estando tan cerca del poder. No le pasa igual a quienes desde el otro lado del poder y de ciertas amistades, nos hemos empeñado en procurar hacer un pequeño eco de las verdades que se pretenden tapar al mejor estilo cuartorrepublicano.
Así como están las cosas nos procuramos para tal fin, acudir a medios y personalidades que parecieran defender la verdad a toda costa. Pues les cuento, del Semanario Temas Venezuela me sacaron porque me empeñé en publicar un artículo denunciando Eliézer Otaiza (¿ATENTADO CONTRA ELIÉZER OTAIZA?); corrí hasta Aporrea con el mismo artículo, tampoco lo publicaron; apelé a la camarada Vanessa Devis (quién lo diría), me pintó una paloma, ni siquiera llamó para preguntar indagar hablar con el joven que se encontraba amenazado y quien ahora se encuentra peor; finalmente, busqué a esa otra luminaria del buen periodismo, de la ética, la circunspección profesional, la seriedad absoluta, a un hombre quien rompe lanzas y sartenes y mesas y todo, por el buen periodismo, y éste en par de oportunidades, nos ha mandado bien lejos con las denuncias del caso: Ernesto Villegas. Tampoco él se tomó la molestia de llamar para preguntar, investigar aunque sólo fuese por la más elemental curiosidad, sino periodística, por lo menos humana, para ver qué había por ahí, qué tenía que decir el joven Pastrán. Nada, silencio y chao contigo. Para Villegas pareciera que su hermano, es la única persona que merece romper una lanza en su defensa y pareciera ser el único a quien el poder atropella y jode. Este es el tipo de periodismo y periodistas que vive dándose golpes de pecho y espalda, por la falta de ética y de valores y principios y responsabilidad del periodismo escuálido, pero tan pronto le asoman la posibilidad de denunciar un atropello, una injusticia, una locura de un ex funcionario, se hacen los bagres y te dejan montado en tu peo; ¿Yo? ni de vaina, parecieran decir a coro.
El caso es que Eliecer Otaiza está empeñado en cometer otro crimen a la vista de todos y con la complicidad de casi todos. El pendejo sigue siendo pendejo en un país que no parece deslastrarse de las lacras morales y éticas que lo llevaron a un cambio político en el año 98, pero que viendo la cosa en detalle, la mierda como que va por dentro, esto pareciera una verdad de Perogrullo, pero el caso es que va por el sistema sanguíneo, desplazando a la sangre y apoderándose de todo.
Asistir impávido al festín de Eliézer Otaiza con estas dos familias, la de la joven Tablante y la del joven Pastrán, parece la norma. Quienes vociferan que viven para no permitir injusticias, se hacen los guaripetes, los bagres complacidos y la masacre de la moral continúa. Esperemos hasta ver al joven Pastrán crucificado en algún tribunal y a la madre de éste, desfallecer a sus pies junto con toda la familia, quizás sólo así los paladines del buen periodismo se harán eco con la denuncia de una de las más torpes actuaciones de funcionario alguno y del sistema judicial mismo. O tal vez, cuando Eliézer Otaiza se presente redimido, limpio, brillante y bello, ante el presidente Chávez para ser ungido con algún alto cargo, veremos al periodismo revolucionario cantando loas al héroe de la moto.
Los puercos del oposicionismo periodístico deben estar frotando sus regordetas patas en espera del festín que se darán con el sainete judicial que se está tramando para favorecer a Eliézer Otaiza.
Hasta ahora va ganando Otaiza.

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