miércoles, 27 de octubre de 2010

Moral Revolucionaria

Juan Carlos León

Nicola Abbagnano dice de la Moral lo siguiente: No sólo se habla de actitud Moral o de persona Moral para indicar una actitud o persona moralmente valiosa, sino que se entienden con las mismas expresiones, cosas positivamente favorables, es decir, buenas.
Ahora bien, qué hacer cuando los límites de tal comportamiento son violados, traspasados de manera artera y mal intencionada. Porque podría suceder que una circunstancia desafortunada, claro está, nos conduzca por derroteros moralmente no aceptables.
Cuando colocamos el adjetivo revolucionaria la cosa cobra mayores dimensiones, pues para quienes creemos en otras valoraciones, en principios arraigados en el ser humano como un igual y no como un objeto, un útil humano (recordar los útiles escolares), es importante el respeto por el Otro. A la izquierda, histórica y afortunadamente se le han atribuido y concedido los mejores y mayores principios humanos. A pesar de mucho y muchos, la izquierda acoge, reúne, junta lo mejor de la humanidad. Es ahí donde confluyen románticos, idealistas, soñadores, humanistas, revolucionarios, guerrilleros, solidarios, poetas y uno que otro escritor.
Es bajo el amparo de esta revolución, aunque diste un poco bastante de ser como la queremos, que rechazamos o acogemos comportamientos y conductas. No amparamos, no compartimos maneras de ser si no es la recta, la honesta, la seria, la decente, la respetuosa del ser humano, la moralmente comprometida, la ética, la responsable. Esa conducta que rechaza la corrupción, el latrocinio, el robo, el hurto de los dineros del pueblo. El abuso de poder, el ejercicio inmoral del cargo para joder.
Quienes han transitado sendas de izquierda no comulgan con quienes hacen de los procesos libertarios, y este que nos toca vivir anda por ahí, a trompicones pero anda por ahí, una manera de figurar de lucrar (egocéntricamente o económicamente), de trepar. Pues generalmente, estos ejercicios tienden a llevarse a mucha gente en los cachos. No trepas si no pisoteas.
No nos interesa ejemplificar con la cuarta república, pues ahí todo fue corrupción. Nos importa este ahora. Nos interesa nuestra experiencia vivencial. Nos conmueve el presente, nos asusta el futuro.
Bienvenido el susto. Él debería ser estímulo para cuidar y mejorar lo que tenemos, por los momentos. El susto, el miedo, el temor, debe mantenernos despiertos y alertas ante conductas como la exhibida por Eliézer Otaiza Castillo y una juez de la república, Reina Morandy Mijares. Ellos están intentando materializar una acción cobarde, ruin, despreciable. A la juez no la conozco, pero me basta su accionar en este caso para sacar alguna conclusión; pretenden culpar a quien la madruga del jueves 23 de junio de 2005, le salvara la vida a Eliézer Otaiza cuando éste desfallecía e inconsciente, se ahogaba en su propia sangre luego de un aparatoso accidente de moto donde perdiera la vida su acompañante, la joven María Gabriela Tablante.
Es en casos como este, donde la moral revolucionaria brilla, luce, resplandece por su ausente. Eliézer Otaiza es un hombre quien ha vivido haciendo alarde de virtuoso y de ser moralmente irreprochable, es un hombre que ve con desdén a quien él considera menos. Se siente como un predestinado por la revolución misma, aunque por sus propias palabras, para el 4F-2002, aún no sabía que significaba una revolución. Piensa de manera apresurada, cree que intentar es hacer. Se piensa ungido de valor y virtud, así es, grosso modo, Eliézer Otaiza.
Esto no es un ensayo por verificar si ha sido así, o no. Sí es un intento más por demostrar, o por lo menos decir, que esa intención de hundir a John Pastrán León, el escolta quien le salvó la vida después del accidente, es moral, ética y revolucionariamente inaceptable, que es una clara demostración de anti valores, de ambición, de falta de humildad ante el error cometido, que es un comportamiento inequívocamente inmoral, reñido con lo más elemental de la virtud de quien se dice revolucionario.
Se ve Eliézer Otaiza, que tu fin es buscar un perdón de manos y voz del presidente Chávez. Crees, inocente tú, que ante el error cometido (madrugada, moto, caña, sin cascos, etcétera, etcétera) lograrás exorcizar la fatalidad que te es propia desde ese día: no eres parte del Gobierno. Eso te agobia, te atormenta y te hace cometer más errores, ser menos asertivo. Te puedo asegurar; por ese camino, por esta ruta no llegarás hasta donde quieres.
Rectifica, desaparece y aprende el valor del silencio. Estudia, estudia mucho, esa es la única manera que podrías tener, quizás, de lograr lo que tan desesperadamente buscas.

jueves, 14 de octubre de 2010

EL PEO CON ELIÉZER OTAIZA

Juan Carlos León

Si mal no recuerdo, este fue el artículo que no me publicó Temas, ni tomó en cuenta Ernesto Villegas ni Vanessa Devis, entiendo que Villegas tiene sus razones, de Vanessa, no sé. Pues bien, me jodo.
Más tarde pongo por acá mismo, el por qué retomo el caso de Eliézer Otaiza y la moto, aquella madrugada por los lados del territorio de rumba y escualidismo más grande de Venezuela.

¿ATENTADO CONTRA ELIÉZER OTAIZA?

El día jueves 23 de junio de 2005, siendo las seis (6) de la mañana, el ciudadano Eliézer Otaiza Castillo (presidente del Instituto Nacional de Tierras, INTI) se desplazaba en una moto por la avenida principal de Las Mercedes, sufriendo un aparatoso accidente donde perdió la vida la joven abogada María Gabriela Tablante, quien le acompañaba como parrillera. Para el momento de la tragedia, el ciudadano Otaiza Castillo, era seguido de cerca por dos de sus escoltas motorizados, subinspector John Pastrán León, comando motorizado de la DISIP y Rafael Rafezca, funcionario del INTI, quienes tuvieron la oportunidad de apreciar claramente bajo qué circunstancias se produjeron los acontecimientos.
Suministrado los primeros auxilios a Otaiza Castillo, por parte del subinspector de la DISIP, John Pastrán León, los cuales le garantizaron la vida (según confirmación posterior del grupo médico que le atendió), se desencadenaron una serie de sucesos que han colocado a John Pastrán, en una lamentable situación jurídica, laboral y personal. Esto sin entrar a detallar la situación familiar del referido funcionario.
Vale aclarar que el subinspector John Pastrán León entró al cuerpo policial (DISIP) en la administración de Eliézer Otaiza Castillo, y desde entonces se ha desempeñado, casi exclusivamente, en labores de custodia de él y su familia. Con la excepción del tiempo cuando realizó el curso de comando motorizado.
Dentro de los desafortunados sucesos, posteriores al accidente, está el hecho de haber sido conminado (el funcionario de la DISIP) por la abogada Mónica Adrián (entre otros funcionarios del gobierno), para que en su declaración no contara los hechos tal cual habían pasado, pues eso podría perjudicar a Eliézer Otaiza Castillo. Así lo hizo el funcionario policial, presumimos que esa declaración ayudó para que, hace pocas semanas, la Fiscalía General de la República, dictaminara que el ciudadano Eliézer Otaiza Castillo no tenía responsabilidad ninguna en el desafortunado derrape. Al mismo tiempo, dicha declaración funciona como un muro contra el cual se pega el joven DISIP, pues podría ser acusado de falso testimonio y pone en duda una posterior declaración al intentar defenderse.
Grosso modo, los hechos: Eliézer sí estaba bebido y para el momento del accidente se besaba con la infortunada joven abogada Tablante, en plena carrera. No hace falta ser un Cecotto para entender que una persona que ha bebido, de madrugada, conduciendo una moto e intentando la nada recomendable maniobra de besar (no de piquito, sino una lata) a la joven parrillera, el desenlace sea el ya sabido.
Hoy los vientos han cambiado. Eliézer Otaiza ya no es el presidente del INTI, ni de nada. Es el Director General del Sistema Nacional de Contrataciones del Estado (SNCE). Y desde ahí, ha decidido recuperar el capital político que dejó escapar entre unas piernas abiertas (recordemos la naturaleza del accidente). Para la consecución de tal proeza, es necesario buscar al pendejo más cercano, y nada mejor que enfilar sus baterías en contra del subinspector John Pastrán León, quien le acompañaba esa mañana (Rafael Rafezca, del INTI no le importa) y quien le asistió en el pavimento, acusándolo de atentar contra su vida. Es decir, no fue un accidente. Fue un atentado terrorista perpetrado por el subinspector de la DISIP, John Pastrán León, quien luego de materializar su fechoría, corrió a intentar reanimarlo e introduciéndole los dedos en la boca, para despejarle las vías respiratorias, le salvó la vida, pues inconsciente, se ahogaba con su sangre. Raro terrorismo éste.
No intento juzgar la decisión de la Fiscalía. Tampoco exorcizar el silencio guardado ante tal decisión, a sabiendas de la verdad. He aquí lo que me interesa: Eliézer Otaiza Castillo pretende endilgarle la responsabilidad de su irresponsabilidad, a un funcionario que sólo se limitó a cumplir con su deber, quizás, más allá de su verdadera capacidad.
Seguramente a ustedes, amables lectores, las cosas no les parecen claras, les pido que averigüen, pregunten, indaguen, busquen información, o pregúntenme. De cualquier manera, solamente quiero que alguien más se entere de lo que se trama desde algunas instancias de poder con la finalidad de, ahora sí, exorcizar los demonios que ponen en peligro la vida de éste funcionario policial. Sabemos que no es descabellado pensar en tal accionar.
Ojalá alguna curiosidad logre despertarse dentro de quienes lean esta comunicación para que juntos veamos una parte muy desagradable de lo que nos rodea y, más juntos aún, mostrarlo públicamente como única manera de conjurar esas aberraciones que nos amenazan.
Como un último comentario, debo informarles que el ciudadano funcionario, acusado por Eliézer Otaiza Castillo de atentar contra su vida, es mi primo, de quien tengo la más absoluta certeza sobre su honestidad, aparte de una declaración con su firma y huellas, donde pormenoriza todo lo que pasó durante la noche del miércoles 22 y madrugada del jueves 23 de junio de 2005, hasta el accidente y después, como una precaución ante lo que pudiera sucederle.
No espero solidaridad automática con mi primo ni conmigo, sólo espero que el pasado no regrese con su carga de mentira y manipulación, eso sí lo espero. Atentamente,

Juan Carlos León.

martes, 12 de octubre de 2010

LA JUSTICIA DE ELIÉZER OTAIZA

Juan Carlos León

He aquí la perla emanada de uno de nuestros honorables tribunales y de la juez quien lo preside:

BOLETA DE NOTIFICACIÓN No. 791-8-09. SE HACE SABER: Al ciudadano John Pastrán, que esta Sala en esta misma fecha dictó los siguientes pronunciamientos en la causa seguida en contra y en el cual aparece como víctima el ciudadano Eliecer Otaiza:
PRIMERO: DECLARA CON LUGAR el recurso de Apelación interpuesto por el ciudadano Eliecer Otaiza, debidamente asistido por el Abg. Naul Arévalo Campos.
SEGUNDO: ANULA la decisión dictada el día 18 de mayo del presente año por el Tribunal de Primera Instancia en funciones de Control No.1, de este mismo Circuito Judicial Penal, mediante la cual Decreta Sobreseimiento de la causa seguida en contra del ciudadano John Pastrán y ORDENA que un Tribunal distinto del que dictó la anulada, proceda a resolver la Solicitud Fiscal con prescindencia del vicio advertido.
FIRMA REINA MORANDY MIJARES
JUEZA PRESIDENTA
SALA 8 DE APELACIONES.

El subrayado y negritas las puse yo. Ahora dígame alguien si es razón o no suficiente para estar indignado y cagado ante semejante patraña. Dígame alguien si no debo lanzar cuatro carajos y un par de coñazos por tanta indolencia de quienes deberían gritar, si no ellos solos por lo menos conmigo.
Se puede contemplar de manera callada, pasiva, tranquilaza pues, tanto descaro, tanto abuso de poder, tanta coñoemadrada de parte de un grupo de gente empeñados en joder para limpiar su nombre?
¡¡¡Víctima!!! Eliézer Otaiza es la víctima!!!
Después sigo, ahora no puedo.

viernes, 8 de octubre de 2010

OTRA VEZ, ELIÉZER OTAIZA


Dentro de nuestra familia y amigos, ya la vaina con Eliézer Otaiza está fuerte, el tipo tiene un plan: hacerle ver al presidente Chávez que quien mató a la joven María Gabriela Tablante, no fue la imprudencia de un funcionario que había pasado toda la noche ingiriendo, bebiendo pues, caña y ebrio se lanzó a conducir una moto en aquella madrugada y encima de eso, hacía piruetas un tanto estrafalarias sobre dicha moto, sino el escolta que venía detrás, intentando cuidar a quien se creía y cree una especie de rambo criollo ligado con un gato y el gallo del corral donde todas las gallinas de y para él.
Dos familias siguen sufriendo por causa de este intrépido ex funcionario. Una, la de la joven muerta, a quien de paso, carga Eliézer Otaiza por ahí convencida (la madre de la joven), con no sabemos qué artilugio humanitario-jurídico-político-mágico Eliézer Otaiza le devolverá a su muchacha, si matamos a más gente, usted estará fina y yo también.
Desde el mismo momento cuando Eliézer Otaiza entendió que no sólo se cayó de la moto, ha intentado hundir a quien tenía más cerca y quedó vivo aquella madrugada, sin importarle lo que éste vio durante toda la noche y madrugada hasta el mismo momento de la fatal caída, se empeña en sostener un salvavidas desinflado, claro está con la ayuda y complicidad de las amistades que se logran estando tan cerca del poder. No le pasa igual a quienes desde el otro lado del poder y de ciertas amistades, nos hemos empeñado en procurar hacer un pequeño eco de las verdades que se pretenden tapar al mejor estilo cuartorrepublicano.
Así como están las cosas nos procuramos para tal fin, acudir a medios y personalidades que parecieran defender la verdad a toda costa. Pues les cuento, del Semanario Temas Venezuela me sacaron porque me empeñé en publicar un artículo denunciando Eliézer Otaiza (¿ATENTADO CONTRA ELIÉZER OTAIZA?); corrí hasta Aporrea con el mismo artículo, tampoco lo publicaron; apelé a la camarada Vanessa Devis (quién lo diría), me pintó una paloma, ni siquiera llamó para preguntar indagar hablar con el joven que se encontraba amenazado y quien ahora se encuentra peor; finalmente, busqué a esa otra luminaria del buen periodismo, de la ética, la circunspección profesional, la seriedad absoluta, a un hombre quien rompe lanzas y sartenes y mesas y todo, por el buen periodismo, y éste en par de oportunidades, nos ha mandado bien lejos con las denuncias del caso: Ernesto Villegas. Tampoco él se tomó la molestia de llamar para preguntar, investigar aunque sólo fuese por la más elemental curiosidad, sino periodística, por lo menos humana, para ver qué había por ahí, qué tenía que decir el joven Pastrán. Nada, silencio y chao contigo. Para Villegas pareciera que su hermano, es la única persona que merece romper una lanza en su defensa y pareciera ser el único a quien el poder atropella y jode. Este es el tipo de periodismo y periodistas que vive dándose golpes de pecho y espalda, por la falta de ética y de valores y principios y responsabilidad del periodismo escuálido, pero tan pronto le asoman la posibilidad de denunciar un atropello, una injusticia, una locura de un ex funcionario, se hacen los bagres y te dejan montado en tu peo; ¿Yo? ni de vaina, parecieran decir a coro.
El caso es que Eliecer Otaiza está empeñado en cometer otro crimen a la vista de todos y con la complicidad de casi todos. El pendejo sigue siendo pendejo en un país que no parece deslastrarse de las lacras morales y éticas que lo llevaron a un cambio político en el año 98, pero que viendo la cosa en detalle, la mierda como que va por dentro, esto pareciera una verdad de Perogrullo, pero el caso es que va por el sistema sanguíneo, desplazando a la sangre y apoderándose de todo.
Asistir impávido al festín de Eliézer Otaiza con estas dos familias, la de la joven Tablante y la del joven Pastrán, parece la norma. Quienes vociferan que viven para no permitir injusticias, se hacen los guaripetes, los bagres complacidos y la masacre de la moral continúa. Esperemos hasta ver al joven Pastrán crucificado en algún tribunal y a la madre de éste, desfallecer a sus pies junto con toda la familia, quizás sólo así los paladines del buen periodismo se harán eco con la denuncia de una de las más torpes actuaciones de funcionario alguno y del sistema judicial mismo. O tal vez, cuando Eliézer Otaiza se presente redimido, limpio, brillante y bello, ante el presidente Chávez para ser ungido con algún alto cargo, veremos al periodismo revolucionario cantando loas al héroe de la moto.
Los puercos del oposicionismo periodístico deben estar frotando sus regordetas patas en espera del festín que se darán con el sainete judicial que se está tramando para favorecer a Eliézer Otaiza.
Hasta ahora va ganando Otaiza.

jueves, 7 de octubre de 2010

BANCO DE VENEZUELA. En la isla de Margarita

Empiezo desde el antetítulo haciendo la aclaratoria, pues podría suceder que en todo el resto del país, el banco de marras, funcione como debe ser: Bien.
No me recrearé mucho en lo terrible de la cosa (son varias), solamente les recomendaré a cualesquiera de los funcionarios, directivos o a los chivos del Banco de Venezuela que se tomen un tiempito para marcar los siguientes números telefónicos: 0295 263 12 70 y 0295 261 52 19, ambos de una misma oficina situada en Porlamar, estado Nueva Esparta.
Repito, no me quejaré de nada más. Me basta con notificarles que no existe manera de que alguno de estos números telefónicos sea atendido o deje de estar ocupado. Ambos números funcionan en una especie de combinación malvada, pues se da el caso que sin importar cuál sea, repica (aah!) diez doce veces, nadie lo contesta y la llamada se cae, y en el tiempo que media entre caerse la llamada y el nuevo remarque, ya suena ocupado y así desde la ocho y media de la mañana (8:30 am), hasta las doce del medio día (12:00 m) del jueves 07 de octubre de 2010, es decir, hoy. Claro, también me pasó el día anterior y el anterior a éste, en horas distintas.
No dudo que en el resto del país los teléfonos del referido Banco, están a la orden del cliente quien confiado, marca esperando una, si no pronta, por lo menos normal contesta, aunque para ello deba esperar algunos míseros minutos.
Créanme, no soy un tipo que vive criticando cuanto hace el gobierno, tan es así que hace pocas horas, mientras llevaba a inscribir a mi hija (7:00 am), tuve un atajaperro con un taxista quien de entrada se confesó escuálido y la agarró contra Chávez por la fulana inscripción en el servicio militar. Pero cuando le dije que eso existe en todo el mundo que ellos tan solícitamente adoran, ripostó que bueno pero no es hasta los 70 años y que Diosdado es millonario, embuste le dije, repitió el ya viejo y cansón y gafo cuento de que era socio de los ranchos de chana, embuste repetí; pero hacen bonches, ¿y no tienen derecho? pregunté, no porque son socialistas, pendejo, pensé. Le dije que se calmara y le recomendé que hicieran un referendo para sacar a Chávez, me lanzó una perla: Que lo haga él, a ver si es tan arrecho (¿?) Esto y el Banco de Venezuela, debo calármelo.
No quiero distraerme, pero ya esto del los teléfonos que nadie contesta o siempre están ocupados, me ha pasado antes, no les contaré porque la vaina no es echar un cuento viejo, sino contar una desgracia reciente y terrible, pues la vaina cuando es en revolución es, con mucho, más terrible ya que nosotros estamos ahí para dar el pellejo para que todo salga fino, y en eso se nos debe ir la puta vida. No puede existir una sola oficina (esa de Porlamar) donde sucedan tan lamentables cosas: teléfonos ocupados todo el día o que nadie contesta, ¡jamás!
Ojalá alguno de los chivospatriaomuerte del Banco de Venezuela, baje hasta el mundo del pueblo y marque los números esos, 0295 263 12 70 y 0295 261 52 19 (capaz y le contestan en los dos de una), quizás en ese momento empiecen a entender los resultados de algunos procesos electorales.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Muerto de hambre y jarto e gloria (rimas para una historia del pueblo)

Para interpretar preferiblemente en golpe de seis por derecho, con bandola, cuatro y maracas. Póngale sin embargo la música o fraseo que guste.


No me llore por el pueblo
que esa vaina no me gusta

Que esa vaina no me gusta
Más bien cuénteme la historia
Que no se ha contado nunca:
La historia del pueblo llano
Mi gente de piel oscura
Mal vestida y mal hablá
De manos y lengua rústica
Del que siempre se aprovechan
Los patiquines que estudian
Ese pueblo sepultado
En una gaveta sucia
donde la historia oficial
Nunca revisa ni esculca
El de la historia no escrita
El del alma vagabunda
Es mi pueblo escamisao
El de la rabia profunda

El de la rabia profunda
Cuénteme Viejo esa historia
Que a los ricos les asusta
La historia de mis abuelos
Que a los doctores insulta
La historia de los sin tierra
Tierra pal que nos sepulta
La historia del que trabaja
No la de la gente curta
Los que se parten el lomo
Y unos poquitos disfrutan
Este bravo pueblo alzao
Ese que estalla y relumbra
Genuino libertador
Que va palante en la lucha
Antes lo llamaban horda
Antes lo llamaban turba
El pueblo estaba aplastao
Esclavitud hijoeputa
Al indio lo segregaron
destruyeron su cultura
El negro era servidumbre
Pardo y mestizo era chusma
Pero cuando entró a la guerra
Sangró la tierra y la luna
Destruyó to’s los altares
Las mansiones y los curas
Mil ochocientos catorce
Tiene fechas muy fecundas
El pobre llegó al poder
El millonario a la tumba
Pagaron con sus doncellas
Trescientos años de furia
Al mando del taita Boves
Acabó con la República
La república mantuana
De casaca y de peluca
Esclavista y aristócrata
Patria de ricos de cuna
No podíamos perdonar
Una patria tan pajúa

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(revuelta o intermedio)

Cuénteme Viejo qué ha sido
De esa turba y esa horda
Ese pueblo somos todos
Los pobres, los pelabolas
Yo le exijo, pobre viejo
Que usted me cuente esa historia
La del obrero, el esclavo
Que en la fábrica lo explotan
La historia del campesino
Pescador y limpiabotas
Artesano y pichachero
La ama de casa y las otras
Mesonera e botiquín
Doméstica y planchadora
La historia del desempleado
Que está fundío y le toca
Vivir debajo de un puente
Muerto por la cañandonga
Despreciado por su gente
Fulminado por la droga
Mendigando por las calles
Salí a atracá con pistola
Lo exprime el capitalismo
Y pa la calle lo bota
Este pobre pueblo manso
Cuando se arrecha esmorona
Las sociedades corruptas
Que nos niegan nuestra historia
Es una historia tremenda
Es una historia gloriosa
¡Cuente la historia de un pueblo
Muerto de hambre y jarto e gloria!


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(Revuelta o intermedio)

Y yo le sigo exigiendo
Que me cuente qué es la patria

Que me cuente qué es la patria
Yo creo que nos estafaron
En los libros de primaria
Porque allí sólo me cuentan
De los blancos las hazañas
El grito de independencia
Fue pura gente mantuana
Y a los pobres los tenían
Sirviéndoles en las casas
En enormes plantaciones
Y en las minas los mataban
Vergonzosa esclavitud
Que todavía nos envaina
¡Hasta que llegó el momento
Que entráramos en batalla!


___________
(Revuelta o intermedio)


Cuando entramos en batalla el espanto los atrofia
Porque cuando estamos bravos
El sangrero se desborda
Yo quiero que usted recuerde nuestros momentos de gloria
Las batallas de La Puerta
son para el pueblo una honra
cerca e San Juan de Los Morros
emboscaron a las hordas
pero el pueblo incontenible
Despedazó aquellas tropas
Dos veces creyó Bolívar
Derrotarlos de esa forma
Dos veces el pueblo hambriento
Le propinó esa derrota
Zaparapanda e coñazos
¡Pa que respete a la horda!

Ay a la horda
Dígame usté Las Queseras
Donde Rondón se desborda
Los españoles confiados
Disciplinados y en forma
No me digan “vuelvan caras”
Esa embuste tan grandota
Cuénteme al héroe que estaba
Al frente de la patota
Este Juan José Rondón
Que asombró a toda Colombia
Orgullo de Las Queseras
Compai de Boves que azota
Pero cuando este murió
Fue pal llano con su tropa
Hábleme de los Farfán
Que en la escuela ni los nombran
Negro Miguel y Andresote
En los libros ¡ni su sombra!
Por qué a mí nunca me cuentan
Que el ejército patriota
Es el pueblo desbordado
Que antes lo llamaban horda
Por cinco países fueron
A morir en forma anónima
De la Guerra Federal
Al gran Martín Espinoza
A mí siempre me lo ocultan
Sólo me hablan de Zamora
Cuénteme al Negro Primero
Saqueador a mucha honra
Otro compadre de Boves
Otro de alma cimarrona
Que después se fue con Páez
Lo captaron los patriotas
Pero a mí sólo me cuentan
Que se murió en esta forma:
Pidiendo permiso al jefe
Pa morir junto a sus botas
¡Pa eso es que hablan del Negro
Pa llamarlo jalabolas!

___________
(Revuelta o intermedio)


Esta es otra grosería
Que enseñan en las escuelas

Que enseñan en las escuelas
La batalla e la Victoria
Donde encuentran resistencia
Los pobres y cimarrones
A toda Aragua la asechan
Un puñado e caraqueños
José Félix Ribas entrena
Para frenar a los nuestros
Y se produce una fiera
Matazón entre muchachos
Sin experiencia en la guerra
Por un lado los blanquitos
Que estudian en las escuelas
Por el otro los esclavos
Muchachos de piel morena
Era joven contra joven
Pero eso nunca lo cuentan
Día de la Juventud
A mí me imponen la fecha
El catorce de febrero
Cuando fue la coñacera
Pero aquí yo quiero honrar
A los hijos de las negras
¡no a los hijos de los ricos
Ni a los dueño e las haciendas!

___________
(Revuelta o intermedio)

Ya está bueno de Miranda
Páez, Bermúdez y Bolívar
En una historia de santos
Yo quiero hablar de Mandinga
El 27 e febrero
Eso sí es historia digna
La fundación de una patria
Antes sólo éramos mina
Me educaron los adecos
Nos inculcaron doctrina
Nos contaron su versión
interesada y ¡la pinga!
Ya no más Santos Luzardo
Ya no más Pinto Salinas
Ya no más puntofijismo
Ya no más Renny Otolina
Ya no más Radio Rochela
Échenlos pa la letrina
Ya está bueno de petróleo
Ciudades cosmopolitas
No más centros comerciales
Desarrollo y autopista
No más universidad
Que la mente nos cocina
No más 23 de enero
Eso huele a naftalina
Yo quiero monte y culebra
No más Caracas sifrina
No más “templo de pavor”
Esa canción tan ladilla
Ese “gloria al bravo pueblo”
Que da bostezo y piquiña
Que nuestro himno sea un tambor
Un tamunangue una quirpa
Y a ese panteón nacional
Báñenlo con gasolina
Con un fósforo en la mano
Me pararé en una esquina
A contar la nueva historia
Que la otra es nuestra ruina
Que viva el doce de abril
Fecha que nos glorifica
Ese día no nos calamos
Al rico y su tiranía
Tumbamos al empresario
que el gringo nos imponía
¡Y esta historia continúa
Esta historia no termina!

jueves, 16 de septiembre de 2010

El “monstruo” que fue todo un pueblo

Artículos referenciales:


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El prestigio del “primer jefe de la democracia” (como lo bautizó Juan Vicente González) funcionaba como hoy lo hacen los blackberrys y la televisión: cuando en una población corría la voz de que se acercaba Boves, esclavos y sirvientes comenzaban a festejar y los amos a aterrarse: eran los misiles del asturiano que se activaban antes de empezar las batallas. Vaya este otro análisis a 228 años del nacimiento del Taita

Cecilio Canelón

Como pretendemos ir a contracorriente, comenzaremos esta especie de biografía desde la muerte del personaje, y un poco después. El 17 de febrero de 1815, desde Mompox (Nueva Granada) Simón Bolívar decía: “La muerte de Boves es un gran mal para los españoles, porque difícilmente se encontrarán en otro las cualidades de aquel jefe”. Es quizá el único pasaje, en todos los documentos de Bolívar, en que El Libertador le reconoce algún mérito a su contrafigura, el hombre que destrozó con sus hordas el segundo intento de fundar una República. Por supuesto que se equivocaba Bolívar: quien lo había derrotado y amenazaba con liquidar a todas las castas dominantes era el pueblo desbordado, no un general con cualidades excepcionales. El prestigio del “primer jefe de la democracia” (como lo bautizó Juan Vicente González) funcionaba como hoy lo hacen los blackberrys y la televisión: cuando en una población corría la voz de que se acercaba Boves, esclavos y sirvientes comenzaban a festejar y los amos a aterrarse: eran los misiles del asturiano que se activaban antes de empezar las batallas. Boves no tenía tras de sí a un ejército sino todo un pueblo alrededor, en todas partes. Mucha gente que se activó y peleó para la causa (que no era la realista, por cierto, sino la de la redención del ser humano en esclavitud) jamás vio al jefe: bastaba invocar el nombre de aquel que invitó al pueblo pobre a arrebatarles a los ricos lo que éstos le secuestraron por años, para que entrara en acción el ejército más pavoroso. Tal cual el Sacudón (o Caracazo) de 1989, la rebelión de 1813-1814 no tenía un foco o punto de partida sino cientos de miles: en cada sótano, fogón o hacienda donde hubiera gente con las esperanzas destruidas, ahí estallaba la furia. Aquel fenómeno, junto con el de Haití años atrás, es el antecedente más claro de lo que se ha llamado Ejército de Liberación Popular en América Latina, y su acción caótica y justiciera se llama democracia. Y fue cruel, muy cruel, este primer ejercicio de democracia participativa y protagónica en Venezuela.
Apenas se olfateaba la llegada del ejército bovero, el esclavo desobedecía a su amo y se iba tras los bienes, tras la niña o mujer que lo despreciaba; el engreído patrón que echaba látigo y desprecio sintió al fin la lanza del que siempre fue obligado a postrarse. La capacidad de destrucción de un pueblo rabioso se echó a rodar inmisericorde. Las ciudades y caminos se llenaron de escenas inverosímiles de horror; así se cobró la gente pobre una venganza de 3 siglos. Pero como siempre es más fácil personalizar el odio y el miedo, los historiadores prefieren atribuirle a un solo sujeto cada degollamiento, cada violación, cada descuartizamiento. Boves no mató a cien mil personas, pero el demagogo estándar jamás dirá que fue el pueblo salido de madre. Eso no genera simpatías. No "vende". Mejor entonces echarle la culpa a un solo hombre.
Pero aquí el punto de interés es otro. Que El Libertador haya atisbado “cualidades” casi irremplazables en José Tomás Boves (muerto en la batalla de Urica, 5 de diciembre de 1814) es digno de apreciarse, sobre todo teniendo en cuenta los párrafos que le había dedicado al asturiano en cartas anteriores: “el archimonstruo, el devastador de Venezuela”… “más de ochenta mil almas han bajado a la silenciosa tumba por su orden o por los medios y aun por las manos de este caníbal, y el bello sexo ha sido deshonrado y destruido por los medios más abominables y de la manera más innatural y horrenda” … “Nada se ha escapado a la furia despiadada de este tigre” … “de todos esos campos risueños, apenas quedan vestigios, excepto escombros, esqueletos y ceniza”.
Así se expresaba Simón Bolívar, un hombre que en una sola orden y en un solo día mandó a asesinar a 800 españoles, incluidos reclusos y enfermos en La Guaira. Esto ocurrió el 14 de febrero de 1814, pero la historia patria prefiere opacar este suceso, y nada mejor que la Batalla de La Victoria, que tuvo lugar el mismo día, para lograrlo. Casi ningún venezolano recuerda hoy que el “Día de la Juventud” hubo una matanza de españoles indefensos.

¿Por qué silenciar la más grande rebelión social?

Antes del período de Guerra Social (1812-1814) hubo varios alzamientos, insurrecciones e insumisiones de esclavos que han concitado el interés de los venezolanos. Desde 1603, cuando se sublevan los negros en las rancherías de perlas en la Isla de Margarita, hasta el alzamiento de José Leonardo Chirino en Falcón (1795), pasando por las muchas cimarroneras y gestos insólitos como los del Negro Miguel, Guacamayo y Andresote, hubo docenas y quizá centenares de actos de rebeldía que pasaron a la historia con gran renombre y admiración, aunque sólo tuvieron alcance local. Quizá sea el de Chirino el más conocido y celebrado de todos los alzamientos de esclavos, y se trató de un movimiento de unas 200 personas que abarcó un territorio de no más de 700 hectáreas.
En cambio, el fenómeno telúrico, el espantoso sacudón que desató el pueblo oprimido bajo las órdenes de José Tomás Boves entre 1813 y 1814, fue el primer alzamiento popular de alcance nacional registrado en lo que hoy se conoce como Venezuela. Pero ese estallido sólo es mencionado como hecho horrendo y maligno, por razones que tienen que ver con el resguardo de los valores de la patria. Más allá de las consideraciones acerca de si Boves y su gente eran “realistas”, descuella el hecho de que la mayoría de las personas sometidas a esclavitud, servidumbre y segregación (negros, pardos y pequeños comerciantes canarios) se incorporaban a las filas de la rebelión en mareas desbordantes. Ha dicho Juan Bosch: “Cuando Boves ordenó el ataque a La Victoria, en el mes de febrero, disponía de 7.000 hombres; cuando huyó hacia los Llanos la noche del 17 de abril, le quedaban sólo 400. Y sin embargo al comenzar el mes de junio reapareció en los Llanos a cabeza de miles de seguidores, tan fieros como los que mandaba dos meses antes.
El pueblo engrosaba las filas de Boves sin cesar, como aumenta la lluvia el agua de los ríos”.
Sobre Boves pesa un dictamen simplista: peleaba por la corona para reimplantar o sostener el sistema colonial. Los hechos hablan de una realidad más compleja: los esclavos y oprimidos le seguían porque a su lado iban a combatir a una casta que se ganó su desprecio: los blancos criollos, los mantuanos. ¿Era realista también el pueblo pobre? ¿Adoraba al Rey y a la Corona? El pueblo pobre tenía entonces una vaga noción de lo que eran o significaban ese personaje y esa institución. No puede reclamársele al pueblo oprimido el "pecado antipatriota" de haber invocado a la corona para sublevarse. La invocación de Boves en el papel hablaba de defensa del Rey, pero la invocación en los campos fue de una rabia ancestral. Demagogo sí que lo era, pero en su descargo queda el haber cumplido una promesa crucial: entregarle al pueblo pobre, o mejor: permitir que el pueblo pobre tomara con sus manos, lo que los grandes propietarios blancos le arrebataron por tres siglos. Allí queda, para la historia, el célebre bando de Guayabal (noviembre 1813), primer documento de Boves a sus jefes españoles, en el cual solicita apoyo y reconocimiento a sus hombres. Se dice rápido, hasta que uno se percata de que “sus hombres” eran gente que no tenían más que medio pantalón y unas cadenas, y de pronto viene un jefe y pide para ellos rango militar y respeto a su investidura.
El Regente Heredia, realista, decía que Boves estaba exterminando la raza blanca en Venezuela. Blanco criollo, mantuano y republicano quería decir lo mismo para los hombres de Boves. Tomás Morales, quien le sucedió en el mando como comandante general del ejército de Oriente cuando Boves murió en la batalla de Urica, escribía en febrero de 1815 que había exterminado a los republicanos. ".. .no han quedado ni reliquias de esta inicua raza en toda Costa Firme", decía.
¿Vale la pena detener el análisis en la observación del presunto racismo implícito en el anhelo de exterminio de los blancos? No, porque “blanco” en 1814 significaba propietario, y el propietario era el esclavista, terrateniente, engreído, poderoso y criminal de siempre: era el opresor que primero era español nacido en Europa y ahora era español nacido en Caracas. Así, la insurgencia de la horda bovera hablaba de un contenido de clases: muerte al que lo tiene todo y poder para el que nada tenía.
El resto de los datos biográficos de José Tomás Boves puede diluirse en una narración bostezante sin problema alguno, porque lo esencial de su persona no es su persona sino el maremoto humano que fue tras de sí: nació en 1782 y murió en 1814. En términos actuales tenemos a un joven de 32 años puesto al frente de un pueblo que por unos pocos meses tuvo el poder (aunque no ejerció funciones de Gobierno). Un pueblo y no un ejército. Ese fue el “secreto” de sus terribles victorias.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Des-Orientado en Nueva Esparta ¿DÓNDE ESTÁ WILLIAM FARIÑAS?

Y es que de verdad, nunca me lo he topado por mi barrio. Miento, un 25 de julio, aniversario del natalicio del General Santiago Mariño, ése día colocó una ofrenda floral y se fue. La otra fue el viernes 27 de agosto de 2010, no hace mucho, un día antes de la visita del comandante Chávez, pasó raudo y veloz en una flamante camionetota, de esas de doble cabina y color fulgurante. En ambos casos eran tiempos de campaña y en ambos casos, él era el candidato.
No logro entender cómo es la vaina con eso de ser candidato, o mejor dicho con eso de ser líder de un pueblo de gente que se caracteriza por ser uno de los pueblos con la gente más jodedora y chistosa que tenga Venezuela. Por el contrario, William Fariñas es uno de los hombres más insípidos que he visto, no sabe echar un chiste malo, no tiene gracia ni carisma ni simpatía ni don de nada de lo atribuible a un líder de un proceso revolucionario. William Fariñas es un tipo gris.
Le gusta que le digan comandante. Su máximo logro pareciera ser amigo de Chávez y solo con eso él jura que será electo algo, de hecho ha dado muestras de una de las mayores demostraciones de candidez en la política venezolana, cree el susodicho comandante que por ser amigo de Chávez, tiene el mandado hecho. No aprendió de la elección pasada. No entendió el mensaje, y es posible que no sepa que hubo un mensaje.
Desde una carroza o desde una emisora de radio no se gana ninguna elección, por lo menos por ahora, en estos tiempos de cambios. Caminar, tocar, ver a los ojos, hablarle a la gente mirándoles a la cara, es necesario y vital.
Es la segunda vez que William Fariñas es candidato y esta segunda vez no es mejor que la primera. Simplemente no está en ninguna parte, no se le ve. No se le oye, no se le siente, no se capta su mensaje ni su imagen. Desaparecido y callado.
Esta reflexión surge porque ya he tenido la desagradable oportunidad de toparme en par de oportunidades con el otro candidato, que como verán tampoco es un gran despliegue, pero el caso es que el nuestro no está por ninguna parte. Nunca he querido hacer comentarios públicos sobre los múltiples defectos que veo en el señor William Fariñas, amigos me han criticado, pero el caso es que no he fallado en mis apreciaciones, no tiene capacidad, no motoriza no mueve emociones es insípido y gris. No ganará y no ganó, ahora la cosa es distinta, podría salir, mas no ganar. Posiblemente saldrá electo por virtud de una vieja trampa adeca, la cual los revolucionarios han adoptado con mucha complacencia y satisfactorios resultados. De no ser así, este gris comandante no ganaría nada.
Coraje se necesita para entender ciertas señales del pueblo. Eso también define a un buen líder.

sábado, 11 de septiembre de 2010

Verdaderamente pa' la asamblea!



Verdaderamente pa' la asamblea!


Por: Baleryns López
baleryns@hotmail.com


Más allá de nuestras percepciones totalmente parciales y críticas sobre el proceso revolucionario bolivariano, más allá de que en 4 años de tener la Asamblea Nacional roja rojita no hayamos podido aprobar las reformas a las Leyes Orgánicas de Trabajo, Seguridad Social, Tierra y aprobar la Ley Orgánica de Cultura, las leyes ordinarias como la de Responsabilidad Política de las Funcionarias y Funcionarios Públicos, la Ley contra la Corrupción, Ley de Desarme, Ley de Arrendamiento Inmobiliario... de que sabemos que la aprobación de la Reforma a la Ley Orgánica de Educación fue producto de una profunda jalada de orejas y de ¿qué coño han estado haciendo en la asamblea en todo este tiempo de gestión? Más allá de esto tenemos que votar por nuestr@s candidat@s a la Asamblea Nacional.

Seamos todo lo críticos que querramos, vamos a darle pues: a las y los diputados que se encuentran ahora en la Asamblea las y los escogimos porque vienen de tal o cual partido político, no porque les haya acompañado una visión, experiencia o necesidad política sobre alguna realidad en especifíco, por ejemplo, porque vienen de la lucha sindical, campesina, comunal... así que no nos ha de sorprender su gestión actual, una gestión que no ha ido acompañada del impulso intelectual y pasional suficiente para hacer lo que hay que hacer.

Por otro lado las y los candidat@s actuales estan casi en las mismas, salvo a los que obtuvieron su candidatura a través de la elección popular. Hay gente por ahí que anda con una quejadera al respecto diciendo “no voy a votar por fulanito o perencejo, por ese ya voté y nada, a esa ni en su casa la conocen..” y cosas así. A est@s les recuerdo que pertenecemos a un partido, al Partido Socialista Unido de Venezuela y que en su seno se libraron las elecciones primarias de mayor contundencia y participación histórica del país, en las que participaron 2.539.852 militantes de un total de 6.776.618 inscrit@s, y que si bien es menos de la mitad es@s militantes fueron las y los que votaron y eligieron, no por mi, sino por todos los 6.776.618 millones de inscritos.

Yo voté en las internas y perdió el precandidato por el que lo hice y no por esto no voy a votar por el que quedó, de hecho el que quedó no me agrada en lo más mínimo, pero haré de tripas corazón y votaré por ese camarada igual. Porqué hacerlo, lo contrario sería una malcriadez y un infantilismo. Uno tiene que disciplinarse. Así es el juego democrático.

Ahora los que no pueden pensar en quejarse son l@s que no votaron en nuestra interna y menos que menos los que ni siquiera están inscritos en el PSUV. Pero lo hacen. A uno lo escuché diciendo que cómo iba el a votar por el fulano ese, que ese era un enemigo y que al enemigo ni agua, y yo dije ¡coño ahora si que nos lleva el diablo! Quisiera preguntarle a las y los compañeros que tienen estas posturas o algunas parecidas si le dirián publicamente al pueblo que no vote por nuestros candidat@s a la Asamblea Nacional. Yo creo que no.

Tenemos que definir claramente quién es nuestro enemigo directo, y estos son los escuálidos; por no llamarlos opositores, pues para eso les falta una morena por ejemplo: empezar a ser un poquito más seri@s. Estos son nuestros enemigos inmediatos, luego nuestro enemigo a largo y profundo plazo somos nosotr@s mismos. Si la Asamblea esta como está es por nuestra falta de organización, de contundencia y de protesta, tenemos que tomar al toro por los cuernos o nos van a seguir jodiendo.

Les aseguro, que por más que sea, es mil veces preferible a la hora de impulsar nuestras propuestas y paralizar otras, contar con una o un compañero que esté más cerca del pueblo dentro de la Asamblea Nacional a que este adequita adequita o verdecita verdecita.

Con las y los nuestros que metan la pata ya nos las arreglaremos, porque al final, el poder no reside en ellos ¿no? Si el poder soberano es el pueblo, o sea nosotros, nos toca es empoderarnos y ejercerlo, tenemos que perder el miedo a las retaliaciones políticas y dejar el pragmatismo a un lado; para profundizar esta vaina el pueblo tiene que verdaderamente ir pa' la Asamblea!

lunes, 23 de agosto de 2010

Borrador antifeminista-antigeneracionista

Baleryns López / baleryns@hotmail.com

La necesidad de la organización es incuestionable, si nos organizamos como mujeres, como indígenas o como jóvenes... Ahora, la cuestión es el punto de vista central de estas organizaciones, para qué nos unimos los jovenes o las mujeres, sin perder de vista lo fundamental en el socialismo, y es la igualdad entre todas y todos, sin menoscabo de uno u otro por tener diferencias de genero o generación, y esto se está perdiendo. Es más, la mayoría se encuentran en un camino que pretende, disimuladamente o no, instaurarse por encima del otro y para esto crean e inpulsan en much@s prejuicios y discriminaciones.

Claro que queremos superarnos, queremos superar al capitalismo en sus distintas manifestaciones que van desde lo subjetivo hasta lo real concreto. Pero es superar mediante el uso de argumentos verdaderos y la apropiación de una nueva conciencia de sí mismo y la sociedad, que es muy distinto a aplastar al otro, por más coño de madre que sea, a través de la instalación de prejuicios y algunas falsedades.

El prejuicio y la falsedad, la mentira y el racismo son las herramientas fundamentales de la instaurtación del odio, son las herramientas fundamentales del capitalismo y el fascismo. Éstas no pueden ser jamás herramientas a usar en los senderos del socialismo, camino al tan añorado comunismo moderno.

Entonces todas esas frases que utilizamos en “nuestro” discurso dejan mucho que desear de quienes supuestamente están más preparados que nosotr@s l@s nadie y se encuentran en la vanguardia de nuestro proceso. Decir que la revolución socialista es feminista o que la juventud es la vanguardia, son contradicciones que no podemos dejar pasar.

Discriminaciones como el Ministerio del Poder Popular para la Mujer (habría que revisar cómo participamos nosotr@s en la creación de tal ministerio) y la Igualdad de Género... Pero qué igualdad puede haber si ya instalamos de entrada a la mujer como punto fundamental y prioritario de ese ministerio, imaginense un ministerio de la mujer y la familia, acaso es la mujer el eje más transcendental del núcleo familiar, o existe algún miembro de la familia que sea el eje transcendental. De serlo debería ser, no transcendental, sino prioritario las y los hijos...

Estamos claros de que existe discriminación hacia la mujer, pero esto no podemos superalo discriminando a nuestra contra parte. Estamos claros deque existe violencia fisica sobre todo del hombre hacia la mujer, para esto existia y aun sigue existiendo el INAMUJER y más que chuta; y que existe además una violencia sicológica de la mujer hacia el hombre y los hijos que no es tomada en cuenta, entonces bueno hagamos un Ministerio del poder popular para el hombre y la igualdad de genero y un Ministerio de poder popular del niño y el adolescente. No sé si reirme o llorar la verdad sea dicha, lo que si es que me provoca y de seguro lo haré es echar una menta e'...

Por otro lado, las tendencias biologicistas de nuestro proceso son un poco espeluznantes; nada más capitalista y facho estamos claras y claros pues. ¡Qué fastidio! Me gustaría saber cuántas hojas de papel, o sea, cuántos árboles de más fueron asecinados por poner claras y claros, bellas y bellos, el ser y la sera humana y cosas de esas que sobran cuando nuestro idioma tiene palabras en donde cabemos todas y todos. ¡Coño donde cabemos todos!

Estamos claros conque, para la sociedad de consumo, los viejos son un estorbo; una mierda de la que hay que deshacerse lo más pronto posible pues ya no se los puede explotar fisicamente con el mismo rendimiento de un adolescente; son un carro viejo que baja pa' la Guaira, pero hay que subirlo empujao pues. Tanto es así, que en el clímax del neoliberalismo salvaje mismo, las grandes trasnacionales le metieron mano sin la más miníma culpa, a los seguros medicos de muchos paises dejándolos en la bancarrota, dejándolos desprotegidos; en algunos paises como en Argentina muchos viejos, ancianos o personas de edad prolongada se suicidaron en plena plaza pública como protesta por no tener ni siquiera con qué comer. Aquí tambien empezaron a preparar el terreno para hacer lo mismo, pero gracias al pueblo y al proceso bolivariano, están cada vez más protegidos.

Para las sociedades occidentales u occidentalistas las viejas y los viejos, las abuelas y los abuelos (verga pobrecitos los árboles), todos aquellos que pasen de 50 años, no valen nada; en cambio, para las sociedades orientales y sociedades aborígenes, las y los ancianos son parte fundamental del conocimiento como personas depositarias de las experiencias alcanzadas a lo largo de toda su vida. En en plano político es idéntico, sumando claro los dogmás, yo diría mañas, que uno agarra mientras anda el camino. Es por esto que me parece irrespetuoso y discriminativo decir que la vanguardia de este proceso es la juventud venezolana, despreciando toda la experiencia y el conocimiento de camaradas valiosos, y estableciendo a priori a un sector de la sociedad como lider de este proceso. En la lucha política por el liderazgo todas y todos somos iguales sin distingo de raza, género o generación, esta se libra en las comunidades, universidades, en el partido; en el ámbito donde nos encontremos inmersos y quienes decidirán quienes son las o los líderes serán las personas que integren estos espacios. La vanguardia no serán las mujeres o los jóvenes porque si, porque a algún fulano o fulana se le ocurrió; lider será aquel que mejor represente o lleve adelante los intereses y necesidades sociales del colectivo, esto para mi es la vanguardia, la gente que el pueblo impulsa para que lleve adelante un proyecto colectivo, un sueño colectivo.

¿Dónde queda entonces esa frase tan hermosa del Aquiles de los poderes creadores del pueblo? Pueblo somos todas y todos, (claro con sus diferencias de clase por supuesto pues los ricos y burgueses no entran en esta definición claro), pero ¡el pueblo son las mujeres, los hombres, las niñas y los niños, las y los adolescentes, las viejas y los viejos! ¿Hasta cuándo coño vamos a seguir reproduciendo estas aberraciones?, se nota con esto que el pueblo, nuestro pueblo no está participando, pues en su sabiduría y en su ignorancia reconoce que estos son prejuicios y mentiras y los supera con amor y constancia.

miércoles, 28 de julio de 2010

Convit, el Nobel y los aplausos del enemigo

Cecilio Canelón

Cada cierto tiempo tiene lugar entre los nuestros, en el chavismo militante y en los activadores de una Revolución que trasciende la coyuntura actual (“chavistas versus escuálidos”) un fenómeno incómodo y muy molesto. Hay gente nuestra que quiere que el enemigo nos premie. Así, comienzan a surgir iniciativas, recolecciones de firmas, manifiestos, documentos, donde se solicita y a veces hasta se EXIGE que le den el premio Nobel de la paz a Chávez, a Fidel Castro, y justo ahora hay un murmullo en Argentina y otros países porque hay gente bienintencionada (sin duda) pero muy ingenua que solicita el Nobel para las Madres de la Plaza de Mayo. ¿Y para qué queremos que el enemigo homenajee a unas doñas que, al menos según sus principios, son gente nuestra?
El premio Nobel, hasta donde se sabe, es un galardón que la sociedad burguesa-capitalista le otorga a los hombres, iniciativas e instituciones que la hacen posible y soportable. Es el máximo reconocimiento al esfuerzo y aporte que han realizado unos pocos elegidos para que el capitalismo sobreviva como sistema. El Nobel nunca le será entregado a alguien que cuestione a la sociedad descompuesta que tenemos en el planeta. Aun así, hay camaradas empeñados en que le entreguen el Nobel a los nuestros.
¿Para qué en mitad de una guerra queremos que el ejército enemigo se acerque y nos dé un premio? ¿Qué tiene de edificante, gracioso o digno pegar alaridos para que el enemigo nos dé un diploma, medalla y 500 mil euros?
Más recientemente y en ámbitos más cercanos, hace unas pocas semanas hubo un revuelo en Venezuela porque el doctor Jacinto Convit creó una vacuna que ha demostrado su efectividad contra el cáncer. Esta noticia, que por sí misma y sin mayor esfuerzo debía generar una conmoción mundial o al menos una curiosidad del tamaño de ese enorme salto adelante en la medicina moderna, comenzó a interesar a la opinión pública y al mundo de las investigaciones científicas. Hasta que el noble anciano (que por cierto, y para que quede claro, jamás se ha revelado como chavista, comunista ni nada parecido) cometió un error: dijo que esta vacuna no debería ser comercializada, que su misión en el mundo era curar el cáncer de manera gratuita y no para enriquecer a nadie, Y NI SIQUIERA A ÉL MISMO. Ese fue el principio del fin de la nueva noticia. El gremio de médicos mercaderes de la salud, la sociedad de oncología y otros clubes de comerciantes del dolor y el derecho a la salud, le saltaron encima a Convit, acusándolo de estar violando nosecuántas normas bioéticas. Ya cualquiera puede entenderlo: si Convit en lugar de querer hacerle un regalo a la humanidad le hubiera puesto precio a la vacuna aquí todo el mundo lo hubiera apoyado, le hubieran pagado por la fórmula y en pocas semanas varios laboratorios pondrían el medicamento en el mercado a un precio impagable. Y poco después, con toda seguridad, le darían el Nobel al viejo científico.
Y que conste: la humanidad, antes de premiar a los que descubran curas contra los males que ella misma ha producido, debería proceder a cerrar fábricas, a prohibir alimentos enlatados y a desmontar urbes, elementos todos cancerígenos y mortales. Premiar a quien descubre la cura a X enfermedad equivale a decirle al mundo “Puedes estar tranquilo en el capitalismo: yo te enfermo y yo mismo te vendo el remedio”.
El día que el fulano Nobel se lo otorguen a uno de los nuestros, a ese "camarada" hay que fusilarlo. En mitad de una batalla el enemigo de pronto deja de disparar, se acerca y te da un trofeo: ¿tengo que felicitarlo por eso? Si le arrancas sonrisas y aplausos al enemigo es porque estás haciendo algo mal. Estás trabajando para ellos. Convit trabajó para ellos pero en el momento crucial traicionó al capital para ponerse del lado de la gente.
Doctor Convit, puede ir despidiéndose del Nobel.

martes, 6 de julio de 2010

La basura burocrática y el momento grande del pueblo sublevado: Caracazo y Sacudón del 5 de julio de 1811 y días siguientes

El famoso cuadro de Juan Lovera (Firma del Acta de Independencia): según la historia que nos impusieron fue un acto pulcro, silencioso, moderado, recatado, acartonado, aristocrático, elegante, pasteurizado y homogeneizado. Este testiomonio de H. Poudenx da otra visión de la participación del pueblo, desde las ventanas y tribunas de la iglesia de San Francisco, aquel 5 de julio: "Cuando van entrando los diputados a ocupar sus puestos amenazan de muerte a los moderados (18). "Nunca tanta gente se había visto allí, ni jamás se observara en los oyentes el porte descomedido que en la ocasión tuvieron. Vítores y aplausos ruidosos y sin fin resonaban cada vez que tornaba o dejaba la palabra un diputado republicano: las opiniones equívocas eran acogidas con risotadas, silbos y amenazas..."

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El objeto de las siguientes anotaciones (algunas mías, otras de autores varios) sobre la historia del 5 de julio y el barullo aquel de la "independencia", no es imponer un conocimiento sino todo lo contrario: para sembrar dudas. Sirva como material que ayude al cuestionamiento, la interpelación, la crítica y la interpretación de la historia oficial, y como punto de análisis hacia la organización y difusión de una Historia del Pueblo.
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El 5 de julio lo que hubo en Caracas fue un traspaso burocrático (y "más o menos" violento) del poder: los españoles nacidos en Caracas le arrebataron el control de la moribunda Capitanía General de Venezuela a los españoles nacidos en España.
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Lo que nos han inculcado como "historia patria" es que ese día nos liberamos de España y que el pueblo tiene que estar orgulloso de ello.
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Una repulsiva y miserable manipulación de la historia pretende hermanar la lucha de las hegemonías por el control de Venezuela con las luchas del pueblo oprimido. En realidad, el pueblo pobre (los esclavos, la servidumbre, en su mayoría pardos y negros) detestó desde el principio la prepotencia de los grandes propietarios, blancos criollos y peninsulares.
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La historia oficial desprecia, condena y por lo tanto pretende silenciar, ocultarnos a nosotros como pueblo, los alzamientos populares del 6 de julio y días posteriores. Sus autores y defensores se basan para ello en un asunto de etiquetas y franquicias que también nos han impuesto: quieren hacernos ver que todo lo que se oponía a los mantuanos era "realista" y por lo tanto despreciable. "Olvidan" (sí, cómo no) que la primera declaración de independencia (19 de abril) la realizaron los próceres también bajo banderas realistas: el primer combo caraqueño que gobernó o intentó gobernar estos territorios se autodenominó "Junta Conservadora de los Derechos de Fernando VII".
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Los "próceres" "patriotas" de la incependencia sabían quién era el rey de España y qué cosa era la corona española. Ellos sabían qué estaban invocando. El pueblo pobre tenía una vaga noción de lo que eran o significaban ese personaje y esa institución: el poder siempre ha sido para el pueblo una imposición lejana, misteriosa y terrible; un poder invisible pero aplastante, algo desconocido y remoto como la idea misma de Dios. Así que no puede reclamársele al pueblo oprimido el "pecado antipatriota" de haber invocado a la corona para sublevarse.
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Los "patriotas" mantuanos invocaron a la corona española para conquistar el poder pero siguen siendo llamados "patriotas"; los pobres de entonces (negros y pardos, esclavos y sirvientes, y los pulperos y pequeños comerciantes canarios, despreciados todos por su origen y ocupación) se alzaron contra ellos usando como excusa a esa misma corona, pero la historia los tacha de "realistas". Patria y gloria para los ricos; látigo y olvido para los pobres.
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El primer exiliado político de la "Junta Conservadora" (los patriotas del 19 de abril de 1810) fue José Félix Ribas, por andar agitando al pueblo: "En 1810 trató de sublevar a los negros para terminar toda casta europea y apoderarse del mando de Caracas. La Junta Revolucionaria, temiendo sus sangrientos designios, le desterró Ignominiosamente a Curazao» (Urquinaona, Memorias). Poco después fue "captado" por los patriotas y dejó de ser héroe del pueblo para convertirse en simple prócer glorificado por la historia mantuana.
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En los albores de la República (más bien en la Primera y Segunda Repúblicas) el pueblo tuvo participación activa, tanto en la lucha por la independiencia como en las luchas propias del pueblo rabioso en busca de su emancipación como casta (y como clase). Cierto que hubo una guerra de independencia, pero en las celebraciones de la "historia patria" ni siquiera se menciona el conflicto grande, aterrador, que fue la Guerra Social: mientras los españoles de allá y de acá resolvían su conflicto burocrático (pura historia europea) estallaba en el fondo, como furiosa agua subterránea de la que nadie quiere hablar, la fase mortal del conflicto milenario de pobres contra ricos; esclavos contra propietarios; pueblo contra "próceres". La historia oficial se las ha arreglado para que parezca que sólo hubo lucha por la independencia (blancos contra blancos; propietarios contra propietarios) ¿Por qué seguir dándole preponderancia a la historia patria por encima de la historia del Pueblo?
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Sobre la participación del pueblo en las luchas de independencia, van a continuación fragmentos de documentos varios, que por cierto existen pero nos han sido convenientemente ocultados:
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Así transcurrió el primer día de nuestra "Independencia" (5-6 de julio de 1811), esto fue un Caracazo, ni más ni menos:
"Aquellos jóvenes (se refiere el autor a los esclavos, servidumbre, pueblo pobre y excluido) en el delirio de su triunfo corrieron por las calles: despedazaron y arrastraron las banderas y escarapelas españolas: sustituyeron las que tenían preparadas, e hicieron correr igualmente con una bandera de sedición a la Sociedad Patriótica, club numeroso establecido por Miranda, y compuesto de hombres de todas castas y condiciones, cuyas violentas decisiones llegaron a ser la norma de las del Gobierno. En todo el día y la noche las atroces pero indecentes furias de la revolución agitaron violentamente los espíritus sediciosos. Yo los vi correr por las calles en mangas de camisa y llenos de vino, dando alaridos y arrastrando los retratos de Su Majestad, que habían arrancado de todos los lugares donde se encontraban. Aquellos pelotones de hombres de la revolución, negros, mulatos, blancos, españoles y americanos, corrían de una plaza a otra, en donde oradores energúmenos incitaban al populacho al desenfreno y a la licencia. Mientras tanto, todos los hombres honrados, ocultos en sus casas, apenas osaban ver desde sus ventanas entreabiertas a los que pasaban por sus calles. El cansancio, o el estupor causado por la embriaguez, terminaron con la noche tan escandalosas bacanales". (José Domingo Díaz, Recuerdos de la Rebelión de Caracas).
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"El mismo día en que se instauró el poder ejecutivo fueron sorprendidos y arrestados algunos pardos en una junta privada que tenia, acaudillada de Fernando Galindo, con el objeto de tratar de materias de Gobierno y de la igualdad y libertad ilimitadas" (Carta de Juan Germán Roscio a Andrés Bello).
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"Si ya no están los mantuanos arrepentidos de su desatinada insurrección, muy poco pueden tardarse en arrepentirse; pero siempre será tarde. Como quiera que los mulatos y negros son 10 ó 12 por un blanco, habrán éstos de sufrir la ley que aquéllos quieran imponerles; y siempre están expuestos a los mismos desastres que sufrieron los franceses dominicanos: tal es la felicidad que se han traído los insurgentes de Caracas con su revolución" (Vicente Emparan, ex Capitán General).
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Después del inolvidable y famoso (porque a la historia oficial ha querido que sea famoso e inolvidable) discurso de Bolívar que contiene la frase: "¿Trescientos años de calma no bastan?", pidió la palabra en la asamblea de la Sociedad Patriótica un Coto Paúl sepultado en el olvido, y se lanzó este otro discurso (del cual no se acuerda nadie, porque la historia oficial no quiere que nadie lo recuerde): "¡La anarquía! Esa es la libertad, cuando para huir de la tiranía desata el cinto y desnuda la cabellera ondosa. ¡La anarquía! Cuando los dioses de los débiles, la desconfianza y el pavor la maldicen, yo caigo de rodillas a su presencia. Señores: Que la anarquía, con la antorcha de las furias en la mano nos guíe al Congreso, para que su humo embriague a los facciosos del orden, y la sigan por calles y plazas, gritando: ¡Libertad! Para reanimar el mar muerto del Congreso estamos aquí en la alta montaña de la santa demagogia. Cuando ésta haya destruido lo presente, y espectros sangrientos hayan venido por nosotros, sobre el campo que haya labrado la guerra se alzará la libertad...”
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Valencia, Caracas, Los Teques y otras poblaciones de los alrededores de la capital se iban a insurreccionar en "nombre del Rey de España" contando para esto con la cooperación de Puerto Cabello, y sobre todo con el envío de tropas españolas desde Maracaibo, que permanecía realista (25). Todo estaba preparado lo mejor posible, pero a última hora, como suele suceder en estos casos, hubo una traición. El plan fue denunciado por don N. Barona y el Gobierno procedió inmediatamente a efectuar los arrestos necesarios.
Sabiendo los conspiradores que estaban denunciados decidieron alzarse en Los Teques a eso de las tres de la tarde del 11 de julio. En esta población se reunieron sesenta canarios montados en mulas, armados de trabucos y con los pechos cubiertos con hojas de lata, a guisa de armadura, gritando furiosa mente "viva el Rey y mueran los traidores". También habían prometido la libertad a los negros de Caracas con tal de que se sumaran a la revuelta pero nada sucedió. En cambio, en Valencia, la conspiración triunfaba apoderándose de la ciudad y proclamando a Fernando VII. Al mismo tiempo la revuelta de Los Teques era dominada completamente antes de las cuatro de la tarde...
...E
n Valencia, los revolucionarios realistas habían insurreccionado, en vista de hacerse un mayor número de tropas adictas, a todos los negros de los alrededores, dictando proclamas igualitarias y reivindicaciones sociales, dando la libertad a los esclavos y la igualdad a los pardos. Todos los descontentos por rivalidades feudales con Caracas se sumaron al movimiento, pues deseaban que la capital de la República fuese Valencia. Inmediatamente procedieron a repartir armas que hablan recibido, días atrás y en secreto, a todo el pueblo insurreccionado" (Uslar, Historia de la rebelión popular de 1814).
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Así se comportaba la Primera República con el pueblo; esto era lo que entendían por "libertad" los "próceres de la independencia":
"El Supremo Poder Ejecutivo ha mandado establecer, en todos los partidos sujetos a una Justicia Mayor, Patrullas o Guardias Nacionales para la aprehensión de esclavos fugitivos; los cuales, visitando y examinando con frecuencia los Repartimientos, Haciendas, Montes y Valles, harán que se guarde el debido orden en esta parte de nuestra población destinada a la cultura de las tierras, embarazando que se separen de ella por caprichos, desaplicación, vicio u otros motivos perjudiciales a la tranquilidad del país. De orden del Gobierno se comunica al público esta determinación para que llegue a noticia de todos... A esta importancia primera se asocian otras muchas que el Gobierno ha tenido presentes al concebir este establecimiento; pues si protege las penosas tareas de los propietarios de las tierras, no favorece menos la tranquilidad de los partidos rurales, embarazando los robos y asesinatos en caminos desiertos. Los soldados de estas escoltas ambulantes pueden además servir muy bien en diferentes ocasiones para otros objectos de mayor importancia y gravedad por el conocido y frecuentado, con el exercito de sus funciones. La esclavitud honrada y laboriosa nada debe temer de estas medidas de economía y seguridad, con que el Gobierno procura el bien de los habitantes del país". (En Gaceta de Caracas del 26 de julio de 1811).
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Así estaba dividida socialmente la Venezuela de 1811:
"La situación social, de conjunto, en que se encuentra esa Venezuela de 1811 precursora de la Independencia, es la siguiente. Primero un grupo bastante reducido, compuesto por los empleados españoles y criollos de los distintos ramos administrativos; por los hacendados españoles y por el enjambre de pequeños comerciantes, canarios en su mayoría, que deseaban ardientemente la vuelta al viejo régimen, a la eterna colonia, donde solamente podrían sobrevivir y conservar alguna importancia social... "El segundo grupo está compuesto por los grandes propietarios y comerciantes ligados a la producción nacional. En su mayor parte, con pocas excepciones, es un grupo que desea la Independencia, pero la desea en el fondo, sin derramamiento de sangre, sin escándalo, calladamente. No quiere exteriorizar su descontento porque- en general tiene mucho que perder. Con el beneplácito de este grupo es que se realiza el 19 de abril, pero es también este grupo quien condena a Miranda cuando sus primeras intentonas libertadoras. Quiere independencia sin guerra, y libertad con pueblo esclavo y sumiso. Este grupo es el que por presión de los demagogos de la Sociedad Patriótica declarará la Independencia, pero también será él el que por sus contradicciones internas ocasionará la pérdida de la Primera República y preparará con sus pequeñas rencillas y complejos de clase el advenimiento de esa gran oleada de sangre que fue la rebelión popular de 1814... "El tercer grupo es el de los insurrectos, compuesto en su mayor parte por jóvenes pertenecientes a la clase media o a la nobleza. Estos últimos, ricos herederos como los Bolívar o los Ribas, impregnados de la filosofía revolucionaria francesa y plenos de idealismo nacional, a quienes nada les importa perder posesiones y fortunas con tal de ver una bandera propia ondeando sobre el suelo de la patria. Son ellos los fundadores de la libertad... "El cuarto grupo es el pueblo; libres y esclavos, negros y mestizos, formando en un 95 por 100 lo que en aquellas épocas se denominaba "las castas" o también con un cierto sentido de desprecio "el negraje", aunque fueran indios o simplemente mestizos. Este grupo está sometido por completo a la ignorancia y al aislamiento espiritual más absoluto. No tiene noción de lo que puede ser la patria, la familia o la religión. Es un grupo que en teoría es humano pero en la práctica se considera como animal, o como intermedio entre la bestia y el hombre. Ven al blanco con el odio intenso de la inferioridad forzada. Por generaciones han tenido que doblegarse a los caprichos más pequeños de sus amos y al látigo, material o moral, de sus capataces. El libre se diferencia del esclavo en el solo aspecto de que no es esclavo. Muchas veces no se le paga nada o muy poco, con el agravante de que tiene que cargar consigo mismo, mientras el verdadero esclavo, como propiedad, es protegido por el amo". (Juan Uslar Pietri, Historia de la rebelión popular de 1814).

jueves, 24 de junio de 2010

A 189 años de su muerte, Gloria al esclavo devenido cimarrón, saqueador, lumpen-guerrero y orgullo de su gente (nosotros), Pedro Camejo


Negro Primero, alta expresión de la rabia del pueblo oprimido

La historia oficial nos impuso la figura de un Negro Primero obediente que fue a pedirle permiso al jefe para morirse, y nos ha ocultado una parte importante de su historia: Camejo fue uno de los hombres que acompañaron a José Tomás Boves en sus más insólitas victorias.
Héroe de las batallas de La Puerta, en las cuales el pueblo enfurecido derrotó dos veces al ejército engreído y esclavista de Bolívar. A la muerte del taita en Urica, se desmoviliza y regresa al llano, junto con la enorme mayoría del contingente de pueblo que rehusó ser conducido por un imbécil como Morillo, general con hazañas guerreras pero sin empatía con el pueblo. Poco después es "captado" por otro taita bravío, José Antonio Páez; para aquella gente en rebelión daba lo mismo qué bandera defendía su jefe, porque su primitiva conciencia o falta de ella sólo lo movía a arrebatarle al poderoso lo que por 300 años se le había arrebatado a él.
De la primera batalla en que Camejo y otros de sus compañeros de hambre, vida y puñaleos, pelearon para los patriotas (hasta 1814 lucharon para Boves) cuenta José Antonio Páez que debió imponerles su autoridad y una dura disciplina, porque aquellos hombres no se limitaban a ganar batallas sino que se aplicaban al saqueo y el despedazamiento de lo existente: aquellos tipos no eran soldados entrenados sino malandros furiosos.


Así nos "trampea" la historia oficial: en este relieve del Campo de Carabobo aparecen Páez y el Negro Primero, éste atrás y el jefe adelante. Por mucho que le hayan puesto ese apodo, para la historia manipulada que nos han enseñado Camejo era un peazo e Negro Segundo

Aquellos desmanes eran la rabia del pueblo estallando tras 300 años de esclavitud. El pueblo en rebelión no es bueno para construir sino para destruir la sociedad que los oprime. Desde la óptica actual lucen bárbaros y caóticos aquellos acontecimientos. Sólo una observación minuciosa del pulso de la historia puede dar las claves correctas: el ser humano oprimido de América tenía la misión de destruir para que otros procedieran luego a construir. Lamentablemente, la tarea de construir quedó desde entonces, al igual que en la Colonia, en manos de familias poderosas y élites insufribles.
Hoy recordamos la figura de Pedro Camejo, sobre todo por lo que representa: el pueblo sometido, salido de madre en guerra mortal contra lo establecido, y luego utilizado, metido en cintura y sacrificado por los grandes propietarios, los poderosos de siempre. Eso no deberíamos olvidarlo nunca jamás, porque muchas otras veces nos pasó lo mismo como pueblo. A la mierda la historia oficial y la versión del Eduardo Blanco, que pone a decir al nuestro: "Jefecito, yo me voy a morir, ¿oyó?, vengo a despedirme, no se ponga bravo".

miércoles, 23 de junio de 2010

Mosca con el sabotaje a la medicina integral

Cecilio Canelón

La actual etapa de confrontación entre el esquema político-social que está muriendo y el que está por nacer ha tenido en Venezuela inquietantes manifestaciones. Las mentes conservadoras han decidido oponerse a todo cuanto haga o proponga el Gobierno nacional para iniciar la construcción de la otra sociedad, y eso incluye las iniciativas que los favorece incluso a ellos (nomás la semana pasada un grupo de ahorristas del banco Federal agredió a un reportero de VTV: no soportan que el Gobierno les pague el dinero que les robó Mezerhane…). Ahora se han desatado los demonios en contra de un factor que debería ser sagrado para todos: la formación de nuevos médicos, gente en proceso de capacitación para atender a los ciudadanos más pobres.
Desde hace unos días, unos nueve mil estudiantes de Medicina Comunitaria Integral que cursan quinto y sexto años han sido enviados a los hospitales públicos del país para realizar sus pasantías, y además para contribuir con la atención a los pacientes que en esos centros ingresan. Estos son los médicos del futuro, en sus manos está el relanzamiento de la Misión Barrio Adentro y la creación de un sistema de salud digno. El problema es que los médicos encargados de orientarlos y evaluarlos son los “profesionales” venezolanos que se graduaron con los criterios mercantilistas y gremiales aberrantes que les inculcó el capitalismo, y ya han comenzado a llegar de varias regiones del país denuncias acerca del maltrato, la vejación constante, la obstaculización de la formación de estos jóvenes por parte de quienes deberían ser sus tutores.
Todo esto obtuvo su colofón en los medios de la derecha con las declaraciones del mercader de la salud Douglas León Natera, dueño de la Federación Médica de Venezuela (por alguna razón este sujeto lleva décadas presidiendo esa organización), quien con el lenguaje adquirido en doce años de antichavismo y más de 60 de desprecio a los pobres, se dedicó a echar sombras sobre los médicos cubanos, sobre los estudiantes de Medicina Integral Comunitaria y sobre la formación de estos. Toda una campaña para hacerle creer al venezolano que es más provechoso pagarle a un médico burgués que acudir a la solidaridad de los nuevos médicos de la dignidad.
Si no conociéramos su índole criminal no lanzaríamos esta advertencia a las autoridades y al pueblo: hay que estar alertas con la continuación de esta campaña malsana y repulsiva, porque en cualquier momento puede morir algún venezolano en un hospital y entonces se creará la matriz de que murieron por culpa de nuestros estudiantes. Suponemos que el Gobierno nacional está sobre estas probables pistas.

viernes, 18 de junio de 2010

¿Qué celebramos? ABASTOS EN REVOLUCIÓN

Celebro cada logro de este proceso por cuanto cada uno de ellos tiene como finalidad reivindicar lo que se nos ha negado durante toda la historia de este país. Decir cuarenta años es una necedad, mi abuelo murió de noventa y pico de años y siempre fue un muy pobre campesino margariteño, igual mi abuela quien también vivió un poco de años, ninguno de ellos tuvo una vida carente de necesidades.
Hoy, once años después, se están celebrando las adquisiciones y aperturas de unas cadenas de abastos, transformadas en una sola: Abastos Bicentenarios. Bien.
¿Y si los dueños de dichas cadenas no se hubiesen cansado de hacer plata y de las incumplidas profecías y un día decidieron que el gobierno les pague por sus negocios sin que ellos tengan que hacer ningún papeleo, ni esfuerzo, ni regateo, ni ordenar nada, solamente recogen todo su billete y tácata, se piran? Porque estoy convencido que ellos se cansaron de algo que nunca llega e hicieron todo para que el gobierno les ahorrara un pocotón de trámites, y seguramente les pagó más por sus negocios de lo que conseguirían con una venta a algún paisano capitalista. Y es que este gobierno no regatea, paga y listo. Qué gobierno más gueno.
Y para colmo los manda para el exterior cual héroes expropiados por el tirano, pero con más plata de la conseguirían con cualquier otro comprador.
Sí, son logros. ¿Pero está la revolución para hacer vainas a media máquina? ¿existen AB en todo el país? ¿cuántos hay? ¿cuántos municipios tienen ahora mismo un AB? Puedo decirles que en Nueva Esparta no existe ninguno, no había de los éxito ni de los cada, es decir la revolución aquí no llega. Nos jodimos.
Hasta que Mercal o Pdval no se transformen en las cadenas de alimentos que deberían ser, será una mácula en todo ese jolgorio. Alguien debería tener vergüenza por no poder crear una sólida cadena de mercales y pdevales. No es para celebrar que la viveza de los capitalistas nos dote de lo que no ha podido esta revolución. La revolución en esta materia tiene cero, está raspada y alguien debería pagar por semejante fracaso. Porque no basta con los esfuerzos que significan los mercados a cielo abierto, los operativos, ferias, etcétera, ¿no está bueno de eso? ¿no es hora de entrar a un local grande y cómodo, a la hora que pueda y quiera? ¿no lo merecemos? ¿no se puede? ¿es demasiado difícil? ¿deben seguir los odiados capitalistas sacándonos las patas del barro?
Este pueblo margariteño se lo tienen bien merecido, por adeco. Pero más allá del merecimiento o no, a estas alturas, en Margarita debería existir por lo menos un Mercal grande, suficientemente dotado y abierto las 24 horas del día, creo que una verdadera revolución da para eso y más. Igual pasa con Pdval, quien entró al juego del mercadeo de alimentos para el pueblo, como el niño bien, el hijo del papi millonario, y en poco tiempo se hizo con un gran local, al lado en un lugar donde reposan los restos abandonados de lo que fuera el primer gran abastos de esta Isla: Prica. A nadie se le ocurre comprar, a muy buen precio para el dueño (decir expropiación es una necedad), ese excelente local para un Mercal, que además tiene un estacionamiento grandísimo. Pero como ya dije, llegó el riquito Pdeval y compró un tremendo local al lado, sin estacionamiento, además, para qué? para nada, ahí está desde hace meses como una burla a las necesidades y hambre de este pueblo, que repito, se merece esto y mucho más por adeco, pero no todos debemos pagar semejante maldición.