martes, 1 de abril de 2008

QUERIDO PRESIDENTE



Aunque no suelo verte en cadenas y otras alocuciones porque me distraes mucho con tus disgresiones, hace unas noches decidí escucharte completito, a propósito de la graduación de los muchachos de la Universidad Bolivariana de Venezuela.

No sabes el contento que sentí ante cada una de tus palabras y anuncios. Sin embargo, déjame decirte, querido camarada, que esta que te escribe viene de las entrañas de la U.U.UCV, primero como estudiante y después como profesional trabajadora de esa casa de estudios.

Mi hija, con apenas 22 añitos acaba de terminar sus estudios en Ingeniería Química y nunca, a pesar de tener eficiencia 1, logró entrar a las tan mentadas becas de la Fundación Gran Mariscal de Ayacucho. Pero no hablemos de ella, que tiene una madre que a pesar de los pesares (por los suelditos que ganamos) logró llevarla hasta donde está hoy. Hablemos de ese ínfimo porcentaje de pobres que todavía, a pesar del terrible sistema de admisión (interno y externo –del CNU-) siguen entrando a la casa vencida por las sombras. Hablemos de los Leos, venidos del 23 de Enero que le echan bolas todos los días a los estudios y al cerco del fascismo que se instaló en nuestra querida UCV.

¿Sabes una cosa, comandante?. Me dolió mucho ver como tú sigues empecinado en creer que todos los muchachos de la UBV, sólo por estudiar en ella, son revolucionarios a toda prueba. Probablemente algunos te hayan dicho que eso es así. Pues déjame decirte que la experiencia propia y la de muchos que por allí han pasado como docentes, empleados y estudiantes, es radicalmente diferente a la que tú tienes. Allí hay cientos de muchachos que no marchan con los manos blancas por miedo, ¡pero cómo quisieran estar en los acticos convocados por los Nixon, Goicocheas y caraslindas de la Católica!

Me duele mucho más cuando tú anuncias que vas a duplicar las becas cuando los nuestros, que se caen a coñazos todos los días y sufren hasta intentos de ser quemados vivos, siguen viviendo con bequitas de menos de 200 Bs, fuertes. Me duele cuando salen con sus títulos en la mano a pelear en el duro mercado de trabajo y tú le ofreces a nuestros chamos de la UBV trabajo inmediato sin siquiera saber si efectivamente esa Universidad, con más cambios de rectores que yo de ropa interior, son efectivamente los llamados a levantar este país y construir la Patria que todos soñamos.

Comandante, yo quisiera aunque fuera por unos instantes estar frente a ti para conversar contigo. Así como te engañaron en Quíbor (El Hato) cuando fuiste a inaugurar no se cuantos cultivos hidropónicos y la “siembra” de cabras que te metieron de otro corral, deberías saber que no todo lo que brilla es oro sólo por sacarse un título en la UBV.

Querido Presidente, ¿por qué seguir con la vieja manía de adecos y copeyanos, creyendo que sólo los ungidos Ubevistas tienen derecho al trabajo y a mayores montos en becas y puestos de trabajo. Acaso no sabes que una fotocopia, un pasaje, un desayuno, le cuesta igual al hijo de la UCV, UCAB, ULA, LUZ que al de la UBV o UNEFA? Tú mismo repites mil veces que no volverán. Yo estoy de acuerdo contigo; pero creo que no deben volver no sólo quienes arruinaron este país, sino las prácticas perversas por ellos instituidas que no permitían que quienes disentíamos o estábamos rayados por pasar unos días en ese hotel de lujo que era la DISIP, trabajáramos en las instituciones del Estado.

Comandante querido: deja el sectarismo. Que en la UCV aniden los más rancios reaccionarios de este país no te da el derecho a creer que todos los que en ella pasean sus pasos por los deteriorados y sucios pasillos y disfrutan de la obra de Narváez sean enemigos. Es más, me atrevo a asegurarte que muchos de esos jóvenes condenados por ser UCVistas han dado mayores muestras de consecuencia, coraje y valentía que los hoy protegidos tuyos.

Permite que nuestros muchachos, los pobres coleados en ese porcentaje irrisorio al que hiciste alusión, tengan las mismas oportunidades de los que ingresaron a las nuevas universidades creadas a partir de tu gobierno. Permítete una revisión seria de por qué se crearon nuevas universidades sin antes plantearse revisar el sistema de ingreso del nefasto CNU y seriamente intervenir administrativamente las Universidades. Permítete creer que en la UCV y otras Universidades autónomas siguen existiendo muchachos con sueños, esperanzas y ganas de echarle un camión de bolas a la construcción de la Patria que queremos y merecemos.

SOLO EL PUEBLO SALVA AL PUEBLO
Ana T. Gómez (La Guara)
itza97@yahoo.com

1 comentario:

aki dijo...

Camarada, comparto su opinión, yo estudie un año en la UBV, me salí y logre entrar en la UCV. Digo con toda responsabilidad que tienes razón, los que damos la lucha en la UCV estamos abandonados a la buena de nuestra suerte, y el apoyo que recibimos es ilusorio, o lo manejan oportunistas con discurso que mas bien buscan nuestra desmovilización, como la mayoría de los estudiantes que integran la comisión presidencial estudiantil. No digo que una universidad sea mejor que otra, pero si digo que los beneficios deben llegarnos a todos, no a los que mediaticamente se dicen revolucionarios, sino a los que en verdad lo necesitamos, vengan de la universidad que vengan.